“Darle la palmada a la lora”


La frase no es mía, de hecho le he estado dando vueltas para ver si logro entender qué quiso decir Andrey Amador cuando la dijo, al ser entrevistado sobre su estrategia para ganar la décimo cuarta etapa del Giro de Italia.

Aquí les dejo el video, pero básicamente lo que dijo fue esto:

“…la verdad es que se me fue la vez pasada, la carrera, y hoy… como se dice, ¡hoy había que darle la palmada a la lora!”

Probablemente los periodistas italianos tampoco le entendieron. Yo creo que se refiere a que hay un momento en la vida en que uno sabe que si no apuesta todo, lo pierde todo. Por eso él aceleró los últimos metros del sprint de la manera que lo hizo.

“Darle la palmada a la lora” debería convertirse en un grito de guerra personal para la gente que tiene una meta que pareciera muy difícil, complicada o por qué no, supuestamente “imposible”.

Esta semana varios costarricenses lo han hecho – ¡pobre lora! – y creo que cada persona puede aplicar esa palmada a su trabajo, su deporte o su vida. Mi mamá tiene otra manera de decirlo: “la oportunidad es un ave que jamás se posa”. Claro, porque cuando se posa… ¡le damos la palmada!

Mi pequeño homenaje a estos tres figurones del deporte. Si el año pasado para la maratón íbamos “a gas tabla“, este año vamos a darle la palmada a la lora. Queda pendiente la explicación de Andrey, en este blog.

Shirley Cruz ganó su segunda copa UEFA consecutiva

Shirley Cruz, futbolista de 26 años, es la única jugadora profesional de fútbol de nuestro país que se ha proclamado campeona de fútbol europeo, la semana pasada llegó al bicampeonato con su Olympique Lyonnais y es la líder indiscutible del equipo. Inició en las canchas de San Juan, en Pavas. Sin la difusión que tienen los “legionarios” masculinos, Shirley se ha consolidado como una importante figura del fútbol femenino europeo. Calladita, pero eficaz, Shirley siempre tiene cerca la bandera costarricense para recordarse a sí misma y recordarnos a nosotros que sí se puede cumplir un sueño que te lleve de Pavas a París, a Lyon, a donde querás.

Entrando a la meta de primero: ¡gran escapada y gran escalada de Amador!

Andrey Amador. 25 años. El año pasado, justo el día que arrancó el Tour de Francia, se lesionó gravemente – esguince de tobillo –  y aún así, con una muestra de coraje y valor, terminó todo el Tour. No puedo imaginar el dolor, la tortura de verse siempre entre las últimas posiciones… llegó de penúltimo en la clasificación. No faltó quien dijera que eso era “una vergüenza” ir para quedar de último. Pero este 2012 Andrey volvió a pedalear, y luego de escapadas que anunciaban sus intenciones, se adueñó de la etapa 14 del Giro de Italia. “Il costaricano” como lo llamaban los narradores italianos, está de tercero en la clasificación de montaña y se ha convertido en el personaje del Giro. Su director de equipo lo dijo al diario El País – transcribo, conste: - “Solo le podían haber ganado en Cervinia por huevos, y a huevos a Andrey no le gana nadie”. 

El primer costarricense que conquista el Everest: Warner Rojas.

Warner Rojas. Qué cara hace uno si un hijo le dice: “mamá, quiero ser alpinista”. ¡El alma en un hilo, de por vida! Este escazuceño de 42 años no ha quitado el dedo del renglón: quiero subir el Everest, dijo. Voy a subir el Everest, dijo. 70 días de expedición, una llena de peligros, con 4 o 5 muertes, y hoy de repente vimos el mapa de Navsat confirmando que Warner estaba en el techo del mundo: 8848 metros de altura. No hay más. Años de subir y bajar cerros de Escazú y cumbres tan importantes como el Aconcagua, en Argentina: y ayer, subió. Antes de Warner, solamente 2 centroamericanos habían logrado la cumbre, dos guatemaltecos. Ahora es el primer costarricense que lo logra. Sí, es un desafío costoso económicamente, pero prefiero ver bien invertida esa plata de los patrocinios en Warner, que ver desperdiciarse más plata en una platina que no logran componer – sólo por poner un ejemplo -. Patrocinar su esfuerzo no era antojadizo: la experiencia de Warner respaldaba la inversión. Una ventana de buen tiempo, y subió donde ningún tico ha subido, en buenas condiciones físicas y demostrando que estaba preparado.

Y hay muchos más. A estos tres los agrupo en este post porque sus logros se dieron casi consecutivamente en este mes de mayo, pero me disculpo con ese montón de deportistas ticos que no nombré aquí. Hasta me faltó mencionar a Franklin Chang, y su entrada al salón de la fama de la NASA. Tantos, tantos que se volvieron sordos a los “no se puede“, “está difícil”.

A veces es la familia que lo “chotea” a uno porque quiere comenzar a andar en bici. O los compañeros de trabajo que te han dicho que cómo se te ocurre, vos, que sos tan “gordo-flaco-pobre-grande-chiquitillo-etc” vas a correr 10 k, si no hacés nada… O vos mismo, que pensás que nadie te va a hacer caso con una idea que tuviste. Shirley, Andrey, Warner: no olvidés esos tres nombres. A ellos los “peros” no los detuvieron. No te detengás vos: preparate y hacelo. Dale la palmada a la lora.

La biblioteca del corredor, parte 3… o ya perdí la cuenta


Uno comienza en este deporte y pasa viendo shorts, medias, tenis, de todo para correr… y en el caso de la lectura, se sigue antojando de más y más libros relacionados con el tema. Yo, cuando me encuentro algo especial, siempre procuro contarles para que vayan haciendo una colección bonita. Además, siento que cada persona tiene una relación tan íntima con correr, que sería digna de un libro. ¡Todos tenemos algo qué contar! A todos nos ha cambiado de alguna manera.

Esta semana quise mostrarles dos libros que me entretienen mucho y que me parecen dignos de estar en su mesita de noche, a la par del Polar y el despertador. Insisto, un buen libro sobre “correr” te inspira unas ganas insoportables de salir espantado a ponerte los tenis. Estos lo logran.

“14 Minutos” Alberto Salazar.

“14 Minutes” Alberto Salazar 

Tal vez al igual que yo, ustedes solamente conocían a Salazar como el excepcional maratonista que ganó el primer lugar en NY  en el 80, el 81 y el 82, así como Boston en el 82 también.

Pero resulta que Salazar fue declarado clínicamente muerto en 2007, luego de un ataque al corazón. Fueron 14 minutos muerto, así de simple. Pero regresó para contarlo.

En este libro uno conoce el entorno familiar de Alberto Salazar,  su lado cubano, sus episodios depresivos y por supuesto, cómo un tipo con su nivel y su rendimiento llega a tener un padecimiento cardiaco. Los temas cardiovasculares son importantísimos para los corredores, y la verdad nos informamos poco, hasta que sucede algo inesperado.

Me ha gustado mucho este libro; en algunas partes lo siento un poquito arrogante, pero bueno, él es Alberto Salazar, es un referente en el atletismo y orgullosamente latino, destacado en Estados Unidos como un corredor excepcional. Además, como él mismo dice, siempre le ha gustado romper récords, y el suyo, de 14 minutos muerto, ha sido uno más. Espero que le sirva a los que se han llevado algún sustillo con temas de salud, porque nadie está exento de vivirlo. Recomendado.

“Running is Flying”. Paul E. Richardson.

 ”Running is Flying” de Paul E. Richardson

Uno, si no se toma las cosas con humor, está mal. Eso incluye el deporte. A veces uno tiene ganas de llorar, cuando está entrenando, pero mejor se ríe, hace un chiste y sigue. Por eso me gustó Running is Flying. 

Es el tipo de librito con anécdotas y frases sobre correr que te hace acordarte de cosas, carreras, dolores, chascos o rutinas que viviste corriendo. Son 60 aforismos, meditaciones, como les querás decir, sobre la vida y correr, la vida de los que corren, correr toda una vida… y las ilustraciones del artista Paul Cox, que complementan cada pensamiento.

Estos libros son de lectura rápida y se quedan con uno; son lectura ligera que te recuerda que correr es una metáfora de la vida. Algunas de las frases más vacilonas que encontré – hay muchas, muchas más – son:

“Always thank race volunteers. They could do anything they want to the Gatorade.”

“You can never make up on the downhill what you lose on the climb. But you can always make up a good story on the uphill for why you aren´t  trying harder”

Y mi preferida: “If you want to clear you head, run alone. If you want to be stronger, run in a pack”.

Ambos los podés conseguir en Amazon; o bajarlos en el Kindle.

La explicación del título de este libro es hermosa: si calculás la cantidad de segundos que tenés los pies en la tierra al correr, te das cuenta de que pasás mucho tiempo “en el aire”, y poco tocando tierra. Sí, correr es como volar… seguramente.

Ah. Y esta semana me llegó una notificación de Twitter que me hizo levantar las cejas… “@authorjimlynch is following you”. Se trata de Jim Lynch, corredor y autor de un libro que desde ya hago fila para conseguir: “One foot in front of the other”. Jim ha corrido 87 maratones – sí, 87, no fue un dedazo – y espero poder conversar con él para que me cuente de su libro y sus maratones. ¡Por eso me gusta twitter! Podés conocerlo y saber más de este libro que ya casi estará disponible en este link.

 “If you want to clear you head, run alone. If you want to be stronger, run in a pack”.

Vencerse a sí mismo, ¡cuesta!


¡Ya en casa, con la medalla más chiva que me han dado para una media!

Que te duelen las piernas, que la cuesta está fuerte, que ya no das para más; la cabeza te traiciona hasta que la “reseteás” … y llegás a la meta.

Me siento feliz de decir que logré mejorar mi tiempo respecto al año pasado, al menos en seis minutos. “Huy sí, seis minutos, qué gran cosa“. Sí, vieran que sí. Me costó, me dolió, luché contra mi cansancio y aunque iba a tomarlo como un fondo, el ambiente de competencia es lo que lo anima a uno a terminar con fuerza.

Creo que salí ligeramente más rápido de lo planeado: esto me pasó la factura después de los 10 kms. Pero con todo y todo me mantuve, no paré, no caminé:  el desafío mental fue en la subida de la calle ancha de Pavas.

Reconozco que antes de subirla, estas muchachas fuertes y guapas de la foto de abajo fueron mi motor, y me ayudaron a mantenerme en pace: mis ChiRunners: Diana Soto, María Fernanda Arce y Priscilla Saavedra a un paso firme y fuerte, me ayudaron a calmar la ansiedad de la carrera.

¡Sólidas ellas! Diana, Mariafer Priscilla y yo, bajando el bulevar.

Pero vendría lo peor.

Si ha corrido esa calle de oeste a este, lo sabe: es interminable. Tiene falsos planos y ascensos duros. Subí a pura cabeza y braceo, porque estaba cansada. Mentalmente me estaba dejando ganar, iba preocupada por “quiénes iban adelante” hasta que comencé ese diálogo interno de “ubicatex” de mi parte positiva contra mi parte imbécil: hace rato no las escuchaba a las dos en este pleito.

Nela 1:- (en la subida de Pavas) “Aquí es donde comienza la carrera, este es el esfuerzo…”

Nela 2: -”Sí, y ya vas fundida… seguro vas a durar más que el año pasad…”

Nela 1: – ” ¡Ay qué necia, cállese y corra!”

Nela 2:-  ”Juepuchis, vea… le pasaron ellos,… y  le falta todo eso…”

Nela 1: -”Ya los vi, ya sé…, ya casi llegamos… falta menos”

Nela 2: -”Sí, menos y la cuesta de los Anonos, para que se termine de fundir”

Nela 1: -”¡QUE TE CALLÉS Y CORRÁS, CARAJO!”

Por eso pido disculpas a los que me oyeron decir palabrotas al terminar la calle ancha de Pavas, pero vieran que subir ese trayecto es muy duro. Luego, bajadita hacia el puente y mi cuesta preferida, Los Anonos: es corta pero empinada, subí de lado, mucho braceo, y cuando terminé la cuesta y vi a Alvarito, mi entrenador, Nela 2 me dijo “sólo eso le faltaba, ahora la va a jalar hasta la meta, te jodiste“, pero Álvaro me dijo “bien Nela, vaya suave, cuidado con los carros“.

Catalina Soto lee el blog y ayer andaba feliz por su primera Media Maratón. ¡Qué campeona!

Vi el reloj, algo que hace rato no quería ver, para calcular si iba a mejorar mi tiempo: “2.07” y otra vez pegué un grito, porque supe que iba mejor que el año pasado: arranqué feliz y decidida a cerrar con todo. ¡Lo voy a hacer, ves, lo voy a hacer! me dije a mí misma, y cuando tanta gente te aplaude a 500 metros de la meta, no queda más que sonreír. Me dije muchas veces “Corriste de Curridabat hasta Escazú, ¿lo entendés?” y entré encantada de mi tiempo a la meta.

Mejorar seis minutos vale un mundo y me siento feliz. Parece poco pero significa mucho. Mejorar no es milagroso, refleja determinación y fuerza. Me gané a mí misma, a la subida de Pavas, a los Anonos, y al miedo de no hacer buen tiempo. Buen tiempo es llegar, punto. Y al llegar, toparme con semejante medalla fue una sorpresa enorme… chivísima!

De nuevo, el grave problema: corrimos con los carros encima en varias partes de la ruta. Señores conductores, apaguen el carro mientras esperan, su tanque de gasolina y los pulmones de todos se lo agradecerán. Señor oficial de tránsito que prefirió a los carros que a los corredores: sépalo, la carrera se acaba cuando pasa el último, no cuando usted se aburre de darnos campo. Adjunto el video de Erika Gómez, donde claramente se ve que nos tocó a nosotros jugárnosla solos, porque ese oficial, ubicado en Periféricos, asegura que “ya se abrió el paso”, cuando evidentemente seguían entrando corredores.

Lo idóneo sería que los medios de prensa divulguen el evento antes, de manera que a nadie tome por sorpresa un cierre de calles. Vamos, cerrar 21 kms en San José es digno de anunciar, ¿o no? Una ciudad tan pequeña se vuelve caos, inevitablemente, pero si la gente está avisada, es menos el desorden.

Ahora con los pies sobre una almohada y una sonrisa de oreja a oreja, me pregunto si podré mejorar este tiempo de 2.14 el 8 de julio, en la media maratón Correcaminos. ¡Yo digo que sí! Me motivó mucho ver gente feliz de correr su primera Media, como Catalina Soto, Priscilla Saavedra, en fin…  juntos le dimos un vueltón a las manzanas de Chepe. ¡Bravo!

Media maratón: oportunidades y rituales


El año pasado esta carrera pintaba lindísima, pero yo solita me la eché a perder. Por impaciente, por no saber medir el esfuerzo, por no controlar la ansiedad. Terminé regañada, agotada, enojada conmigo. (Ver post del año pasado titulado “¡Epa! ¿Qué pasó?”) Afortunadamente este deporte suele brindar segundas,  terceras y hasta cuartas  oportunidades para hacer bien lo que uno hizo mal en el pasado.

Este 12 de mayo se repite la media maratón EPA-Newton, que aparte de estar bien organizada y crearnos grandes expectativas a los que corremos,  llega justo a 6 meses de ir a correr de nuevo en NY. ¿Quiero hacer mejor tiempo que el año pasado? ¡Claro que sí! En el 2011 hice 2 horas 20 min. Y creo que lo puedo hacer; estoy yendo al gimnasio, ya puedo medir mejor mi energía, ya conozco la ruta y sé que no tengo que ir como loca desde el inicio, más bien guardar alguito para la subida de Pavas y los Anonos. En fin, ya sé que cuando vea a Alvaro no voy a preguntarle si falta mucho, eso es irrelevante; ya sé que si mantengo un pace fijo, constante y acorde con mi condición física, en lugar de llegar con la lengua afuera llegaré levantando los talones y feliz, como debe ser.

Tengo que tomarla como un fondo, dado que por estar yendo a clases los sábados he tenido que correr sola los domingos, y hacer largas distancias uno solo es muy difícil. Me hace falta el grupo, que me jala. Así que sin mayores presiones, corriendo inteligentemente, mañana me tocan 21 kms. Lo máximo que he corrido desde noviembre han sido 18, así que es mi regreso a las distancias más largas y con mayor exigencia de mi parte. Nada de caritas ni trompitas al final.

“¡Y así voy yo!”

Creo que en algún momento mencioné que uno tiene algunos rituales… no son agüizotes, propiamente, dejémoslo en rituales. Dejar todo listo desde el día antes, repasar el check list un par de veces, dejar listas en la refrigeradora las bolsas de agua e hidratante, y tomar esta foto de rigor: los chunches ordenados. Me parece que todos lo hacemos, así nos aseguramos de que no se nos olvide nada – una media, una cola, lo que sea – y además es como bonito saber que lo único que le falta a estos implementos es uno. Ahí van las gacillas, los geles, el Garmin, el teléfono por si acaso, algunas “tricopilias” para el camino, ¡nada se nos queda botado!

Este año, la organización abrió inscripciones para 3 distancias: 5, 10 y 21 kms. Con lo poco comunes que son las de 5 kms, la de mañana se volvió una excelente oportunidad para quienes nunca han corrido y quieren inaugurarse en una distancia corta, nada menos que de noche. El aire en la noche es distinto, el ambiente también, pero se disfruta montones. Según el sitio Abuenpaso.cr habrá 40 oficiales de tránsito regulando el paso, y bueno, si usted es de los que se pone de malas porque “cerraron la calle por ese montón de vagos que salieron a correr”, nada más le pedimos paciencia y cortesía. Viera qué feo se siente que le echen a uno un carro encima, solo por molestar.

Así que esta es la ruta, y esa soy yo mañana – bueno, mis chunches – y para todos los que corren sus primeros 5 kms, como Rebeca, o sus 10 kms como Adriana,… ¡a disfrutar! Estamos vivos, estamos sanos, podemos correr. Correr es la fiesta, ya tenemos la música, las piernas, la vida, y  yo mañana corro por Raabe.

Claire Lomas, y “llegar de último”


16 días… un tiempazo. Claire Lomas termina la maratón de Londres.

Creo que todos hemos bromeado alguna vez diciendo que tenemos miedo de quedar de últimos en una carrera, solos, seguidos únicamente por la ambulancia. En las primeras carreras que uno hace, por lo general tiende a mirar varias veces hacia atrás, como para asegurarse de que uno no sea el último, o ver qué tan lejos o cerca trae a la Cruz Roja.

Claire Lomas llegó de última en la maratón de Londres. Es más, tan atrás quedó de la élite, los aficionados y los novatos, que no terminó horas después…. sino días después. Le tomó 16 días completar los 42.195 kms de la ruta.

Lo que pasa es que ella ha estado inmóvil por 5 años, desde que un accidente la paralizó. Cinco años sin caminar. Y ahora, gracias a un traje biónico, terminó la maratón.

Sé que el traje es importante y que no faltará quien diga que dirán que “con ese traje tan caro, cualquiera lo hace“, pero honestamente, quienes corren saben que esto no es cuestión de tenis, trajes o hidratantes: lo de Claire se llama coraje.

Para recordar siempre que estemos con temor a llegar de últimos… Claire, la última, con 32 años y 55 mil pasos, nos da una lección de qué significa llegar… simplemente, llegar.

Ni la conozco y quién sabe si alguna vez la vaya a conocer, pero le agradezco mucho esta hazaña porque estas cosas son la gasolina que nos hará a muchos valorar cada paso que damos, cada movimiento de nuestro cuerpo, hasta cada dolor.

Claire quiere ayudar a otras personas que como ella, no podrían caminar sin ayuda. Para patrocinarla y apoyar la investigación que sirva para encontrar una cura, este es el link: www.justgiving.com/Claire-Lomas.

Dado que terminó fuera del tiempo que oficialmente se da para que los corredores concluyan la maratón, Claire no tuvo una medalla: pero muchos corredores le regalaron las suyas. Yo no sé ustedes, pero yo jamás la voy a olvidar. Ella es de verdad una mujer biónica, y 16 horas en maratón, un tiempazo. 

¡Foto, foto!


Tan popular como organizar carreras, es el servicio de fotografía para atletas. Como yo no tengo tanto tiempo de correr, no podría decir exactamente quién fue el primero o cuánto ha aumentado la oferta, pero ahora la verdad es que si en una carrera a uno no le tomaron foto… ¡es porque es bastante salado! – bueno, a mí me ha pasado -. Cada vez con mejores cámaras, lentes y como decimos en Costa Rica “encaramados” en los lugares más incómodos para la mejor toma, los fotógrafos especializados en atletismo saben que ahora uno no solamente quiere una foto suya corriendo, no: uno quiere salir “bien” y aparte que la foto tenga buena calidad.

Está el señor de bigote, alto y de anteojos – Oscar, de Oscarfotos.com – que te da la foto hasta enmarcada; nuestro compañero Andrés Villalobos con su página GinSport; el famoso “Miguel foticos” y la gente de Abuenpaso.cr, entre otros; todos ellos también se levantan temprano el día de la carrera y saben que solo hay una oportunidad para hacer buenas fotos. Apostados en la ruta, se llevan sol o lluvia mientras pasa la marea de corredores.

Algunos no tenemos el chance de que la familia nos haga fotos – o nos tenga paciencia  para esperar tanto en la meta o ir recorriendo la ruta buscándonos – así que es un recuerdo lindísimo saber que si lo viste a tiempo y le sonreíste al fotógrafo, queda testimonio de la carrera y un recuerdo para facebook. Tampoco es cómodo ni seguro llevar la cámara a cuestas, por pequeña que sea, así que nos salvan la tanda. Sólo hay que preocuparse por no hacer muy feo en la foto.

Claro, eso de “salir linda” o “salir guapo” no tiene importancia. Es relativo. Porque sí, uno hace feo cuando corre, frunce el ceño, si viene arratonado no va a sonreír ni aunque Mario Testino esté en la esquina haciéndole la foto. Ya uno viene sudado, despeinado, chorreado de gel, hidratante, y si la foto refleja todo eso, ¡pues qué importa! Lo sabe todo aquél que la ha pasado mal en al menos una carrera. Uno qué va a estar pensando si lo agarraron con la trenza de medio lado o no.

Por eso, a veces la mejor foto es la peor foto. La que revela dolor, la que te tomaron justo subiendo la cuesta – tipo el Alto de las Palomas, los Anonos, parte del Bulevar, etc. – y si bien uno no quede como de revista, seguramente se sentirá orgulloso de la mueca, del momento. Ningún fotógrafo dice “sonrían” porque saben que uno viene fundido.

Dos de ellos compartieron con Una Vuelta a la Manzana sus anécdotas como fotógrafos de carreras:

Andrés Villalobos, Gin Sport

“En ocasiones nos ha pasado que cambian las rutas de las carreras y estamos esperando en algún lugar y tenemos que literalmente correr con cámara en mano para llegar al lugar y no perder la oportunidad de hacer las tomas.
Y la más fea pero al final vacilona de todas, fue en una carrera que se desarrolló por La Sabana, no recuerdo cuál era, andaba solo, estaba tomando fotos por el lado de la Contraloría y me fui corriendo hasta el Boulevar de Rohrmoser con cámara en mano para tomar fotos por el Boulevar y pasando por la La Sabana me doblé el tobillo y me caí, me levanté y renqueando llegué; muriéndome del dolor terminé de tomar fotos en la carrera y sonriéndole a todo el mundo pero por dentro muriéndome del dolor, luego de la carrera tuve que ir al hospital.
Nos encanta y disfrutamos ver a tanto loco corriendo, esto se ha convertido en nuestra pasión. En cada carrera nos sentimos un corredor más, disfrutamos al máximo ver caras conocidas domingo a domingo y hemos hecho muchos amigos y conocido excelentes personas que nos han dado grandes lecciones de vida.
Como decimos popularmente “hay que sudar la gota gorda” en cada carrera para tratar de tomar a todo el mundo, es muy difícil, pues la cantidad de personas ha ido en aumento y hay que ser muy rápido con la cámara para capturar tantas personas juntas a la vez, incluso a doble cámara es casi tarea imposible en carreras de participación masiva. Pero siempre tratamos de que todos tengan su recuerdo.”
Alonso Espinoza, Abuenpaso.cr
“Bueno, como yo tomo fotos desde mi bicicleta quizás lo más destacable que me ha pasado son las caídas…. Hace apenas dos semanas en el Reto Jacó el guatemalteco Raxón, favorito a ganar, se cruzó en mi camino por agarrar una bolsita de agua de un particular. En ese momento yo estaba tomando fotos del grupo élite así que con una mano sostenía la cámara y con la otra tuve que frenar a como pude para no atropellar al favorito… La llanta trasera de la bici se levantó a tal punto que casi le doy en la cara a los aficionados que veían a un costado de la calle, pegué mi espinilla cotra los pedales en un fuerte golpe, pero al final ni caí ni solté la cámara jeje… una semana después Javier Fernández, otro élite, me preguntó que cómo no me había caído ahí.
En la UNED sí me caí feo, por estar tomándole fotos a la élite también, cuando vi hacia el frente iba directo al caño… y así fue. Terminé en la acera, con el codo, tobillo, rodilla, cadera y hombro derechos todos raspados, pero la cámara intacta encima mío.
Luego, con el pelotón lo más particular es que algunas personas se detienen y hasta se devuelven varios metros con tal de que les tome una foto. ¡Es una carrera! pienso yo, pero bueno, la verdad es que 10 segundos más o 10 segundos menos no le hacen daño a nadie y la foto vale mucho para ellos.”

En fin, si alguno quiere compartir su mejor peor foto, bienvenida será. Esta es la mía, cerrando Palmarín: desastrosa, los audífonos del iPod hechos un colocho, toda destramada, empapada en sudor y con una mueca que no se sabe si es risa o qué… Pero igual, me gusta. Estoy orgullosa de hacer feo también.

“Are you ready to run?” Hoy arranca la NYC Marathon


No, no estoy mal de la cabeza. Ya sabemos que es el 4 de noviembre, pero la maratón arranca hoy para todos los que se anotaron en la rifa de espacios de esta maratón 2012; y entre hoy y mañana los seleccionados recibirán una confirmación de que hay un espacio entre 47000 corredores que es suyo. Aquí la ceremonia de inauguración http://www.livestream.com/nyrr.

Siempre la gente se pregunta cuánto tiempo es suficiente para entrenar antes de una maratón; eso dependerá, por supuesto, de su condición física, del tiempo disponible para esos entrenamientos, de poder resolver la logística – si es que quiere correr fuera del país – y bueno, contando a partir de ahora son 6 meses para los que eligieron la Gran Manzana para correr maratón.

Seis meses alcanzan para muchos fondos, trabajos de intervalos, ascensos, descansos, carreritas de 10 kms y algunas medias maratones que se pueden hacer como parte del programa de entrenamiento. Seis meses, se los advierto, son largos, ¡muy largos! para quien está ansioso y emocionado para correr por primera vez una maratón. Pero son suficientes para irse armando de motivación. Cada mañana que se levante a entrenar usted no va para La Sabana, no, ¡usted va camino a NY! O Berlín, o París, donde sea que vaya.

Para mí el año pasado todo era nuevo, cada kilómetro era desconocido; ahora sé a qué me voy a enfrentar y eso no le quita ilusión a la maratón, más bien me da la tranquilidad de que si el año pasado pude hacerlo y terminar bien, este año puedo ir mejor preparada, con más horas gimnasio y despojada de miedos.

Mientras tanto, cruzo los dedos por todos los amigos que tengo que están esperando salir seleccionados en esta rifa… quisiera que vayan todos. Lo único que podría hacer que Nueva York sea aún más hermosa, es recorrerla con amigos. La mejor de las suertes a todos, allá nos vemos.

Por ahora, ya estoy inscrita en dos medias maratones que el año pasado me dejaron profundas lecciones… ¿podré mejorar? No veo por qué no: 12 de mayo, media maratón nocturna Newton. Y 8 de julio, media maratón Correcaminos. Mañana: a entrenar como siempre, soñando otra vez con NY.

El hecho de que para el New York Road Runners hoy arranque la maratón, nos dice el grado de organización, detalles e importancia que tiene este evento deportivo para la ciudad, y lo preparados que están para cuando 47 mil personas llegamos a correr.

Yo no puedo decir “esta es la mejor maratón del mundo” porque sólo ésta he corrido: pero qué tal este video de cómo inicia…

¡Inolvidable! Así arrancó la maratón de NY 6 nov 2011

¡Inolvidable! Así arrancó la maratón de NY 6 nov 2011

This movie requires Adobe Flash for playback.

Rezar corriendo


… que no es lo mismo que rezar en carrera… no. De hecho, no lo llamaría rezar. Tal vez sea mejor “meditar” o conectarse con lo espiritual, Dios, como lo quiera uno llamar.
Creo que muchos deportistas estarán de acuerdo conmigo si digo que correr no es solo correr. Que nadar no es solo nadar. Hay instantes del entrenamiento que tienen algo de sublime, algo más que humano… No conozco alguien que haga deporte y no caiga en cuenta de que aparte del cuerpo, ejercita el alma y el espíritu.

Transcribo este fragmento del libro Marathon woman, de Kathrine Switzer, acerca de cómo ella lograba una comunión armoniosa con Dios al correr:

“When I ran, I felt like I was touching God, or God was touching me, every day. So the idea of only finding God one day a week inside a building seemed absurd, when for miles around in open country and wild landscapes I felt God everywhere.

“Cuando corría, sentía que tocaba a Dios, o Dios me tocaba a mí, todos los días. De ahí que la idea de encontrar a Dios sólo un día a la semana dentro de un edificio parecía absurda; mientras que a lo largo de millas, en el campo abierto y paisajes salvajes, sentía a Dios por todas partes”.

Lo subrayé y la entendí. Si algo me hace sentir feliz y agradecida con Dios es eso… poder correr. Estar en movimiento, desplazarme, avanzar, subir la cuesta, llegar a la meta. Terminar un entrenamiento cuando apenas amanece. ¿Quién dice que eso no es una oración, una acción de gracias?

Yo siento a Dios tan presente en la línea de salida, en mi cansancio, en la brisa fresca cuando vas abrumado por el calor; en el pum-pum-pum de tu corazón y en esa alegría que liberás con cada paso. En ese estado de felicidad, hay una oración.

Quise entrevistar a mi amigo George Grant, cuya camiseta lo dice todo: él también ora cuando corre. Y nos cuenta por qué.

1. ¿Cuándo comenzaste este concepto de “Running with Jesus“?

Cuando me hice cristiano, uno de los pasajes bíblicos que leí antes de mi primera maratón fue Isaías 40:31: “Pero los que confían en el Señor siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas, podrán caminar sin cansarse y correr sin fatigarse.”

Hasta lo llevé apuntado en un papelito en el más bolsillo de la pantaloneta,- y quedó ilegible luego de la carrera-. Lo vi como una excelente manera de llevar un mensaje positivo a donde quiera que fuera. De hecho, esa camiseta con que corrí la maratón se la obsequié a una muchacha que me dijo que le gustaba mi camiseta. Así ha sido en varios países.

2. ¿Qué te dice la gente cuando te ven correr con esa camisa?

Son muy positivos. La gente me anima y expresan mucho su apoyo. Otros corredores siempre preguntan dónde las pueden adquirir. Es muy motivante saber que les llega el mensaje de alguna u otra manera. Solo como en 2 ocasiones he recibido malas caras, pero entiendo que no soy yo lo que les molesta sino el gran nombre de Jesús en mi pecho.

3. ¿Qué tiene que ver, según vos, correr con orar o alabar a Dios?

La oración es algo muy personal, es una conversación íntima con Dios. Correr es algo íntimo, con uno mismo. Tenés tiempo para pensar, analizar y tomar decisiones. En todo ese tiempo, en el esfuerzo, en dar un paso más… es cuando se siente la conexión con Dios.

4. ¿Qué momentos de correr te has sentido “en oración” o en un trance especial?

No digo que todas las salidas son experiencias religiosas pero el solo hecho de poder darle gracias a Dios al inicio, en medio y al final de cada carrera, te lleva a ver la vida con otro sentido. Te das cuenta que solo con Dios en posible.

5. ¿Cómo es correr “con Jesús“? ¿Qué imaginás que piensa Él de los locos que corremos?

Yo creo que Él también hubiese corrido. En la Biblia hay muchos pasajes donde se compara la vida con una carrera, con el deporte, con la preparación de un atleta. El problema es saber si EL recibiría “extra” ayuda divina.

George  Grant Ebanks ha corrido maratón en Sidney, París, New York, y  también hizo 56 kms en Capetown, Sudáfrica. En Costa Rica ha corrido 3 Maratones Internacionales, así como la de Tamarindo. Hizo media maratón en Río, Ciudad de Guatemala, Bogotá y Miami; así como urbanathlones en Chicago y New York.

Élite en la Manzana: Luis Hernández


¿Verdad que cuando uno corre, no importa el pace, se siente feliz, realizado… casi de la élite? Sí. De eso se trata este deporte. No importa en qué puesto llegue uno, el chiste es disfrutarlo y sentirse tan feliz como los que ganan. Todos ganamos cuando cruzamos la meta.

Por eso se me ocurrió ir publicando aquí las fotos e historias de muchos de los lectores del blog, cada uno es un campeón o campeona, cada uno ha vencido sus propias dificultades, y como en este blog todos somos élite, les iré presentando algunos de esos personajes que encontramos en carreras y entrenamientos. Seguramente habrá Chi Runners en la lista, y si me quieren contar por qué corren y cómo les ha cambiado la vida correr, bienvenidas las historias y fotos. Comenzamos hoy con un muchacho herediano al que solo alcanzo a ver en el arranque de las carreras,… luego, ¡sólo el humo! Su figura espigada sobresale en medio de todos los corredores. Y aquí está su relato.

Luis Hernández, corredor heredianoLuis Hernández, 34 años. Heredia.

¿Cuándo comenzaste a correr y por qué? Cuál fue tu primera carrera?
 
- Empecé a correr el 19 de febrero del 2001, o sea cuando tenia 23 años y 8 meses, ya acercándome a los 24. Cuando salí del colegio me había pasado por la mente empezar a correr, pero nunca me animé por pereza a correr solo, ahí se quedó la idea archivada. Pero en el 2000, por un mal de amores a fin de año, estaba todo achicopalado, llegaba a la casa y era una “agüevazón” que yo ocupaba quitarme de alguna forma. Y fue ese día 19 de febrero del 2001 que subí a mi cuarto, agarré unas tenis que tenía, que por cierto eran de jugar basket y me fui a correr al palacio de los deportes. Le di 3 vueltas a la cuadra y terminé fulminado, ¡pero seguí y seguí y seguí y ya a la quinta vez que salí a correr estaba corriendo una hora sin parar!
Mi primer carrera se llamaba ”De Colores”, la hice con todo el miedo del mundo, me daba miedo llegar de último, no terminarla, que me diera algo en media carrera y así con ese miedo la logré terminar. De ahí en adelante adquirí ” el vicio.”
¿Cuál es tu mejor pace? ¿Y cómo entrenás para mejorar?
- Creo que el mejor pace que he hecho en una carrera anda como por 3:48, “máso“. Yo tengo un plan que me envía mes a mes José Luis Molina. Cuando yo empecé con el lo que le había dicho era que yo lo que quería era tener una base buena para correr, que no me gustaba eso de que un entrenador lo esté regañando a uno sino corre cierto día, ¡porque para mi esto es un hobbie! Ese plan lo hago a pura conciencia y si trato de cumplir con los tiempos que el me pide, pero hay días, que el frío, el cansancio y hasta a veces la pereza lo vencen a uno.
¿Qué te gusta de las carreras de calle? 
- Me gusta sentir el compañerismo que hay entre todos los corredores. Me llamaba mucho la atención cuando empecé a correr que la gente que corría lo saludaba a uno, y yo decía, ¡qué loqueras! Pero ya después es uno el que anda saludando a media humanidad. Esa misma forma de identificarse es la que siente uno en las carreras, gracias eso ahora tengo una gran cantidad de amigos y amistades que lo motivan a uno a seguir corriendo, a entrenar juntos, a hacer paseos e irse a correr adonde sea.
¿Correr te ha servido para aliviarte de preocupaciones?
Cuando uno corre como que le dan las ganas de “filosofar” empieza a analizar las cosas mientras corre, es más, ¡a veces me ha pasado que ni siquiera siento que voy corriendo! Y ahora, cuando paso 2 ó 3 días sin correr… ya está, empiezan malos humores, chichas, desesperación…
 ¿Cuál es tu meta? Maratón, media,  o te gusta 10 k?
- Mi meta es seguir disfrutando esto hasta donde Dios quiera darme fuerza en las piernas. Sí quiero volver a hacer maratón – (hizo la del Estadio Nacional) – pero fuera del país, para ver lo que es una organización de verdad. Mi mejor tiempo en 10k es 37:57 y fue en la carrera de la Candelaria de este año.
¿Entrenás sin música o con música? 
- Entreno sin música, yo soy de los que entre menos cosas llevo para correr , mejor. ¡Ni siquiera aprendí a correr con los bolsos que traen agua y que uno se pone en la cintura!
- Yo soy corredor de madrugada, y eso me hace llegar al trabajo con mucha energía. Cuando no corro casi siempre llego con una pesadez en el cuerpo, siento que me hizo falta algo, que no me “inyecté” temprano. Sí salgo en las noches, me divierto, y lo vacilón es que ahora el gran porcentaje de mis amigos son corredores, cuando estamos en un bar, restaurante, playa, montaña, gran parte de las conversaciones son de carreras, entrenamientos.

¡Qué piernotas!


Creo que tanto hombres como mujeres agradeceríamos ese piropo. Sobre todo los que hemos tenido un historial de piernas flacas… – mi hermana, en contraste, ha sido dueña toda la vida de lo que llamamos “piernas de bastonera”, y eso que no corre-. En fin. Una vez que comencé a tomarle cariño a correr, me di cuenta de que tener un par de piernas sanas, sin importar el tono muscular o el nivel de bronceado, era ya tener piernotas. Un par de piernotas sanas, ¡qué más quiere uno en la vida!

Basta asomarse a una carrera para ver piernotas, unas más musculosas y marcadas que otras, algunos músculos delgados pero bien definidos,  pantorrillas que dejan a los competidores – y competidoras – desconcentrados.

Correr, por sí solo, acomoda el cuerpo. Eso he visto yo, cuando noto el cambio en la silueta de todos los que corremos. Nos acomodamos, cambiamos, se va desapareciendo la pancilla, y las piernas toman, en su dimensión, forma de “piernas de corredor”, si es que tal cosa existe.

¿Tipos de piernotas? Muchos. Tantos como corredores. Están las piernotas de los kenianos, largas, delgadas, pero fuertes y capaces de dar zancadas asombrosas y lograr un pace delirante. Las piernas cortas pero veloces, como las de Roy Vargas, con un paso constante y poderoso. Otras muy desarrolladas y musculosas. Es variado. Dios fue creativo cuando se sentó a diseñarnos, y no hay un par de pantorrillas iguales a las otras.

Desde que le puse más intensidad al gimnasio, siento mis piernas muy diferentes. No me aprendí los nombres de los músculos, pero al día siguiente de hacer pesas ¡vieran cómo me acuerdo de cada uno…!

¡Aunque duela...!Es muy importante acompañar el atletismo con pesas. Alvaro Jiménez, el entrenador de mi grupo, nos recomienda un programa de entrenamiento con determinadas cargas, específicamente para las piernas, y la razón es sencilla. “Usted necesita tener músculos fuertes para correr. Para eso se hacen pesas, para fortalecer ligamentos, articulaciones, y con esto evita lesiones. No se trata de lograr piernas muy musculosas; de hecho hay piernas que se pueden ver muy grandes, pero son débiles, y algunas que parecen muy delgadas, pero tienen mucha fuerza. Se trata de fuerza.” Por ejemplo, Alvaro dice que es importante fortalecer los “gemelos” o pantorrillas para que el constante golpeteo de correr no nos lastime y  podamos rebotar bien con cada zancada.

Todo hay que trabajarlo. Inclusive los abdominales, que le ayudan a mejorar la postura al correr e inclinarse, para correr chi. Luego, se dará cuenta de que subir gradas, caminar, o hasta estar de cuclillas no le duele tanto como antes.

Yo sé que las pesas dan pereza – por lo menos a mí no me encantan – pero ¡es tan cierto que unas piernas fuertes corren mejor! Hay que tener presente eso sí el reposo, un buen masaje deportivo, y por supuesto, ponerlas a hacer otros ejercicios aparte de correr: pilates, natación, mejenga, lo que sea. Un entrenador profesional le puede decir qué músculos necesita reforzar, y hacerle una rutina personalizada que vaya acorde con sus objetivos.

Entre las muchas bendiciones que he encontrado en correr, ha estado el dejar de quejarme por tener piernas flacas. Sí, porque estas piernas me llevaron paso a paso a mis primeros 10, 21 y esos extraordinarios 42 kilómetros. Después de correr o ir al gimnasio quedan bien cansadas, y comprendo que estas piernotas mías no son ni serán de concurso, pero son perfectas porque están sanas, y la mejor manera de darle gracias a Dios por tenerlas es seguirlas moviendo.

Ah. Y agrego a esas piernotas suyas y mías, las del velocista Oscar Pistorius. ¿Alguien puede alegar pereza, viendo semejante atleta? Sus piernotas se llaman VOLUNTAD. 

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 6,542 other followers