Maratonista: viva SU carrera


runnerNo importa qué tan grande sea su grupo, si viaja con su familia, si le hicieron una despedida, si le llenaron el muro de facebook de buenos deseos… esta carrera es suya, es su responsabilidad de principio a fin.

Tal vez ya no se acuerde del momento en que se inscribió – ¿o sí? “Oficialmente inscrit@“, le gritó al mundo-.

Da igual.

Al subirse a ese avión, al alistar su equipaje, al hacer una y otra vez ese checklist previo a la carrera, caerá en cuenta de que esto de correr es absolutamente personal; que esto lo escogió usted, conociendo las posibilidades y los límites de su cuerpo, o tal vez… desafiándolos.

Las veces que comió bien y las que no; los entrenamientos exitosos y aquellos en los que se sintió pésimo o ni siquiera fue;  la emoción en la panza, la duda, la confianza, los números del Garmin que a veces dan y a veces no dan… ese dolor necio en la rodilla del que mejor no le habla a nadie. Todo eso es suyo, solo suyo. ¡Créame que a nadie le quita el sueño su pace! La plata invertida en el viaje, las tennis, el gimnasio, los suplementos, el tiempo, las madrugadas… todo ese esfuerzo es suyo.

Aunque sean muy experimentados, todos los maratonistas son diferentes. Aunque nos empeñemos en comparar tiempos – a quién le importan los tiempos ajenos -; aunque veamos a alguien correr casi sin esfuerzo y digamos “qué dichoso”, solamente esa persona sabe lo que vive cuando corre. Hay gente que ha bajado de peso tremendamente y sigue luchando contra el gordito que lleva dentro. Otros saben que no han entrenado no porque no quieran, sino porque el trajín entre hijos, trabajo y deporte no les da tregua. Y qué me dice de los que necesitan correr para callar las voces de una pelea en casa, de un jefe intolerante, de unas deudas que le recuerdan a diario que la plata no alcanza…

No sé para cuál maratón va usted. Vienen muchas, las más famosas probablemente. Y como dijo Fred Lebow, en la maratón todos tenemos un instante de estrellato, pero es un estrellato efímero y personal. Hay 45 mil personas más corriendo con usted. No se sienta menos que el que llegó primero, pero por favor, tampoco se sienta mejor que los que van a llegar detrás de usted.

No todo es sudor, mucho de lo que queda derramado en las calles de esos 42 kms es una frustración, un cansancio, una tristeza. Y ahí lo dejamos, porque el dolor que va llenándonos los músculos avisa que las penas se nos están diluyendo en ácido láctico. Hasta ese, el rápido, la bonita, el esbelto o el que corre su décima maratón: todos llevan una carrera propia por dentro.

Así que no le pruebe nada a nadie. Es usted y su cuerpo. Su corazón bombeando al máximo por horas, su estómago tolerando los geles. Su mente acordándose de sus hijos que creen que de verdad usted le puede ganar a un keniano. Sus recuerdos de aquella carrera en la que le fue mal, y que hoy no se va a repetir, no señor. La rabia del amor perdido, las ganas de hacer algo memorable.

Esta es su maratón, y por favor, vívala al máximo. Cante si quiere, haga compas en el camino, sonríale a los que no conoce, nunca los volverá a ver. Deje de inhibirse por miedo al ridículo, llore si le duele, deje que lo vean hacer cara de asombro en ese puente, ante los aplausos. Pose a la cámara, los de atrás lo están haciendo y la están pasando fenomenal.

Y aunque tenga quién le abrace en la meta, en la noche, cuando todos estén dormidos y usted acaricie secretamente la medalla debajo de la almohada, usted lo recordará todo, kilómetro tras kilómetro… como una película, todo de nuevo frente a sus ojos… esto es irrepetible. Y nadie más podrá entender cuánto significa. Nadie.

No más comparaciones, no más piques, no más miedos. Adelante con su maratón. Levante las manos, y como diría Alvarito: sonría.

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Comments

  1. Ay Nella (disculpá la confianza :-) ) este post me ha emocionado mares.. no soy maratonista, y por ahora estoy lejos de serlo. Pero mis maratones son todas esas pequeñas carreras de 5, 10, 12km que hago uno que otro domingo y me siento como ese maratonista que describís.. y se siente tan liberador, que me encanta esta vida.. y trato de ir mejorando todos los días para llegar a formar parte de esos locos maratonistas.
    Espero que NewYork sea una todo un éxito.

    • Marianella Cordero says:

      Y que nadie te diga que 5 10 ó 15 kms es poquito. Es MUCHO. Es un viaje personal. Que nadie te juzgue con cronómetro. Gracias por los buenos deseos. :)

  2. Carlos Hernandez says:

    Excelente ensayo Marianella! Gracias por compartirlo: me encanto, me hizo sonreir, me puso a recordar y a so#ar, me acelero el pulso, me hizo “aguita” los ojos, me llego al Corazon!!

  3. jose espinoza says:

    genial narracion! Nunca he corrido una Maraton, es una meta a muy corto plazo, he corrido trail y de 10k, pero en bici he llegado a hacer etapas de 160 kms, se lo q es luchar x uno y para uno mismo, y me identifico tremendamente con ella! Gracias x plasmar aqui lo x lo q debemos soñar y cumplir!

  4. Lindísimo y de verdad inspirador para todos a los que se nos ha metido el bichito de maratón. A dormir y a sońar con la próxima!

  5. Runnerica says:

    Dificilmente alguien que no corre podrá entender lo que todo lo que supone participar en una carrera, ya sea un maratón o un 5K. Ese deseo de superarse a uno mismo, de hacer algo que se sale de la rutina, de ser parte de un grupo… hay que vivirlo para saber lo que es. Yo he empezado a correr hace poco y reconozco que hace un tiempo todo esto me era ajeno, no podía imaginar lo que iba a implicar empezar a correr.
    Creo que por eso muchas personas juzgan por los tiempos; no son capaces siquiera de vislumbrar el la experiencia personal que supone correr y solo ven unas cifras en un reloj. Desde pequeños nos han enseñado más a valorar el “cuánto” (¿en qué puesto has llegado?, ¿cuánto has tardado?) que el “cómo” (¿has disfrutado?, ¿te sientes orgulloso?).

  6. Cada palabra es sabia! La felicito, excelente reportaje!

  7. Marcella Román López says:

    “…cuando todos estén dormidos y usted acaricie secretamente la medalla debajo de la almohada, usted lo recordará todo, kilómetro tras kilómetro… como una película, todo de nuevo frente a sus ojos… esto es irrepetible”… este parrafito (claro, con toda la carga previa del relato) me nubló la mirada, sista. Yo tengo tan vívido ese momento en el que llegando la meta en Chicago, con medalla en mano y cobijita térmica, volvía a ver para todos lados, sonriendo como tonta, buscando miradas cómplices como la mía, llena de regocijo… y se me trabó el llanto donde, decía Benedetti, debe estar el alma, ahí en el pecho…y no fue sino justamente horas después, que las emociones de todo el recorrido tal cual lo describís, se desbordaron en un solo llanto. Y si, cada quien que corra su carrera con su pace y sus razones para atreverse a zaz zaz zaz zaz zaz 42.195K. (p.d. me encantó lo del jefe intolerante cough cough cough).

  8. Que mejor lectura que ésta en vísperas de mi primer maratón!!!

  9. Cuando empecé a correo me dije “para que correr una maratón, no se mate solo mae”, hasta hace poco (durante la preparación para la primera) pensé que no iba ser necesario una segunda maratón pero a este punto pero sin correrla la primera aún creo que va ser necesario otra chancleteada en Chicago quizás o porque no Berlín o París!!!

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