Y a vos, ¿quién te espera?


Parte de lo que me gusta de este deporte es todo lo que uno ve en la meta. Y se me parece mucho, guardando las distancias, a ese argumento con que inicia la película “Love actually”, explicando que en los aeropuertos, tantas despedidas y bienvenidas son la prueba de que sí existe el amor.

En la meta, para quien sea buen observador, hay tanto amor que hasta los que no tenemos quién nos espere, nos sentimos motivados.

Escribo sabiendo que esto no lo leerán mis papás, ni mi hermana o mis sobrinos. Nunca leen el blog. Yo igual sé que si lo leyeran, no se molestarían, porque ya hemos hablado de esto.

A veces les pregunto por qué no van a las carreras, pero ya dejé de preguntar. Cuatro años después, pienso que debe ser medio aburrido levantarse temprano un domingo a esperar a alguien que “otra vez hizo una carrera de esas”.

Lo que sé es que en la meta veo escenas lindísimas. Hace una semana, mi amiga Waleska tuvo, antes que la medalla, el abrazo y el beso de su esposo y su bebé. A otros corredores los reciben sus papás. Los novios, los esposos, los hermanos. He visto chiquitos esperar a sus papás y a sus mamás con esa mirada de “ahí viene mi héroe”. Bueno, ¡he visto a los Elizondo Vincenzi, que corren juntos! Liris espera a Memo, o corren juntos. O juntos , esperan a sus hijas que van corriendo, y les dan bolsitas de Gatorade en el camino.

Es chivísima ver a tus compañeros de grupo en la meta. Muchas veces, de no ser por esos gritos, uno no llegaría. Da como una chispita final antes de acabar la ruta.

Como nunca hay alguien esperándome solo a mí en la meta, soy super agradecida con la gente que me dice algo de camino. A veces escucho “Nelitaaaaaa”… y yo algo contesto, ¡algo digo! Aunque no conozca, igual regreso la cortesía. Le doy las gracias a los del tránsito, que cierran las calles. La gente que aplaude y dice algo lindo. Ellos no son nada de uno, ¡cómo no agradecer!

En las maratones es diferente. La línea de meta suele estar repleta de gente, a uno lo van sacando “ligerito” para que no haga bulto, y entre 40 o 50 mil personas, es casi, casi imposible que alguien te diga “ahí te espero” y te dé un buen apretón.

Ahora que digo apretón… ¡Un abrazo en la meta vale por tres!

Sudados. Chorreados de hidratante. Hediondillos – no todos ni siempre, bueno, depende la distancia o el clima -. ¡Si a uno lo abrazan en esas condiciones, de verdad hay amor!

Lancé la pregunta en twitter “Corredores: ¿quién los espera en la meta?” y creo que una de las respuestas más lindas me la dio Tomás Restrepo: “Siempre me esperan mis papás. No se pierden una carrera. Es un sentimiento de agradecimiento enorme. Es la confirmación que siempre van a estar ahí para uno, y eso no tiene precio.”

Muchos me dijeron: “Nadie”. Otros: “Me espera en la meta la sensación de realización”.

Correr es una experiencia personal, que se vive en un contexto masivo. No importa si uno es un puntito en ese cardumen que llena las calles un domingo en la mañana, y va rodeado de cientos de personas. ¡Uno va ahí solito! A ratos te jala alguien, pero ¡ahí vas! Todo valiente. Solo vos sabés qué dolor sentís, qué te lleva agobiado, qué te pasa por la cabeza.

Por eso mismo, que alguien que no corre también se levante temprano, vaya, te espere, se pregunte “por qué durará tanto”, te dé agua de camino, te diga algo vacilón para animarte o sencillamente te espere como si fueras Gebreselaisse en la meta… ufff! Eso… eso vale un mundo.

A los que tienen quién los espere: ¡disfrútenlo! Qué dichosos. No se acostumbren. Digan “gracias por venir”. Digales lo chiva que es sentirse único en medio de ese montón de corredores. Tomás dice que sí, que en cierta forma uno corre con un poco más de ganas porque sabe que le esperan. Yo le creo.

A los que esperan a sus corredores de la familia en la meta: qué lindo. Sobre todo porque no esperan al campeón, al del primer lugar, ni segundo… ni tercero. ¡Esperan a la persona, no al número! Esperan a alguien que quieren para decirle, con un abrazo, que entrenar sí vale la pena. Que la disciplina importa. Que no están tan locos por “la corredera”. O bueno, que aunque lo estén, hay quién les abrace en ese sudor y locura, sin cuestionarles por qué lo hacen.

A los que sin ser mi familia me han esperado, como Majo, gracias. Majo, ¡sos la mejor del planeta y de la galaxia! Jamás olvidaré que me buscaste en medio Central Park, según vos fijándote quién andaba las tennis azules… ¡Y me esperaste! Qué gata. 2 millones de personas en las calles y nos encontramos.

A los que nunca han ido a abrazar un hijo, un hermano, un “compa”… sorpréndanlo. Ese rostro, ese encuentro no se va a olvidar nunca. Dice tanto ese gesto de esperar. ¡Lo dice todo! Nunca subestime el poder de un abrazo en la meta y la cara de sorpresa de quien viene rendido, sin fuerzas.

A los que no tenemos quién nos espere… ¡Pues nada! Si vemos a alguien llorando de felicidad solito porque lo logró… ¡venga el abrazo! ¿Quién entiende mejor a un corredor, que otro corredor?

Ojalá a pesar del cansancio y la fatiga de la carrera, la próxima vez podás ver alrededor todo eso que sucede en la meta. Es lindo. Sea o no para uno, es sublime ver los gestos de cariño que provoca el deporte. Te dejo las fotos de Mauricio Ureña, los abrazos y las muestras de apoyo que uno jamás olvida. Son mucho mejores que una medalla, o un récord. Dicen que sabe a gloria.

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Comments

  1. Nella a este post le doy 10 estrellitas!!!
    Ya se me hizo costumbre que tus post me dejen los ojos chispeantes, pero este es uno de esos que me supera… tengo la dicha que mi familia ha adoptado mi locura y sin pretexto alguno siempre van a esperarme en la meta (al menos uno de ellos) o mejor aún.. mi papá se contrató solito como mi conejo personal, no tenés una idea lo que eso me emociona y si, le doy las gracias cada vez que llegamos a la meta.
    Por una lesión en los pies no he vuelto a correr, entonces ahora soy yo de las hace porras en la meta.. entiendo lo lindo que es escuchar ese: eso, eso, que campeón@!!! Si se pudo!

    Quizás tú familia no te acompaña, pero en la calle también sos muy querida, lo sé y lo he visto, sos de esas personas que vemos y decimos: mirá ahí va Nella.. la de una vuelta a la manzana! Aunque sea un aliento sólo de vista, ahí también muchos te abrazamos.
    Gracias por el post.

  2. A mi pocas veces, contadas veces, me ha ido a esperar mi familia pero recuerdo el primer año de correr que hice la Sol y Arena y a final, allá en aquella meta ingrata que tanto costó al puritico final, estaba una de mis hermanas, Cynthia, con su hija Marinés y ésta a su vez con su hijita Maripaz. Lo más impresionante fue cuando ella, mi hermana menor, me confesó cuando me vio: “Uy mae, yo al ver tanta gente caer desplomada en el suelo pensé en vos y ahora al verte tan fresca como una lechuga… te admiro!”. (algo así fue, hay pasado casi 6 años y no recuerdo bién). Lo que más me llegó fue que me hizo sentir tan importante como famosa y le agradecí el gesto de ir hasta el Topuer a verme. Tengo otros episodios lindos por contar, no son muchos pero he logrado con el tiempo convencer a mi sobrina Kamila a la segunda o tercera edición de Monteverde, mi hermana Guiss al Puerto otro año de Sol y Arena y mi hija y nieta a Tamarindo, dos años seguidos, mi familia a Reto Jacó una vez, una amiga y un amigoconderecho, una vez a Powerade y creo que es todo. Pero, lo más emotivo es que siempre que llego a la casa, me preguntan cómo me fue y lo que llega aun más es la admiración que irradia la gente a mi alrededor. Quizás no vayan nunca a verme pero se les nota el gran orgullo que sienten por la “Marce”. Hasta mi tata que no decía mucho un buen día exclamó: “Ah yo te vi a vos bandida, en ese canal de Ardilla,y yo dije, miré ahí va esa bandida”.

  3. Lucía Poética says:

    Como te dije en Twitter en mi caso reconozco que soy de las que me da pereza madrugar sólo para ir a esperar que termine una carrera, ni marido ha hecho pocas muy pocas carreras y la primera que hizo fue con una persona que me cae mal jeje así que ya tenía la excusa perfecta para no ir, luego un día hablando de varias cosas tocó el tema, claro que es importante el apoyo, desde entonces siento que no es sólo por la madrugada o por ver a gente no deseada, sino también porque una que no tiene la condición física que desearía me imagino que se sentiría como gallina en festival del pollo frito o así jajaja uno ve tanta gente corriendo que sólo habla de eso que uno siente que le hablan en chino, en mi caso mi marido me ha dicho que vayamos a caminar pero pocas veces lo hemos hecho, pero aún así aunque quiera correr con el no puedo aún, después de leer esto creo que cambié de pensar.

  4. Katherine says:

    jue’mialma!!! que post mas lindo!!!
    recuerdo la primera carrera de mi amiga Ana, le puse bonito a los ultimos 500 mts. para agarrar buen campo y tomarle fotos a mi amiga, que venía llegando a la meta después de 5km. no olvido su cara de felicidad al ver que había logrado semejante hazaña. ella escuchaba a un señor que motivaba a que no se rindieran, que faltaba poco para llegar a la “M” (jajaja esta M es de un restaurante famoso, no una malacrianza, ojo ahí), y Ana levantaba la mirada y le decia a mi papá quien la acompañaba, -Ay Don Javier, no veo nada- y Papi, siga, siga, ahi está, ya casi llega. y me imagino que Ani se sentía realizada por lograr llegar a esta meta después de tantos altibajos en su vida, pero para mi fué extraordinario verla llegar, y estar ahi para ella.

  5. mario gomez says:

    es definitivo!!! uno que siempre anda solito en esas “cosas”, ya sabe de antemano q solo los del refrigerio (indirectamente claro!!) me estan esperando, pero q bonito es ver una cara conocida o escuchar entre la gente “eso Marito”, pero escuchar “alli va papito!!!”, uffff, es una inyeccion, o como si le pusieran un cachiflin x alla. Este fin me paso en la carrera del Catie, me acompañaron mis hijos, cosa q poco hacen, x q como dices, madrugar un domingo… bueno, la pura verdad fui x fiebre x q venia saliendo de un gripon, y para terminarla de hacer,llegamos tarde, me toco correr, y correr de verdad para alcanzar la carrera, y lo que me dio mas motivacion cuando me sentia “reventado”, era saber q mis bebes estaban en la meta, y asi fue alli estaban esperando verme pasar, y yo con mis mejores sancadas ( cuando metros atras venia arrastrando la lengua) y sonrissas les mande besos y a ponerle al ltimopique para cruzar la meta Tonces si, es diferente, x q a mi nadie me espera en la meta, y esta vez fue hermoso!!!

  6. Luis Barquero says:

    Nella, totalmente identificado con vos, siempre me ha tocado llegar a la meta y que nadie de mi familia me este esperando, pero hubo una carrera en especial que marcó mi vida, la 1/2 maratón Herbalife Metro 2013(mi primera 1/2); cuando ya venía exhausto, con más de 20k encima, las piernas moviéndose por instinto y por saber que ya falta poco para lograrlo, pude observar a mis papás en la entrada al lugar en dónde se encontraba la meta, SORPRESA!!!!, eso me quitó todo lo que sentía, desapareció el cansancio, full energía, que te puedo decir, simplemente indescriptible!!! Definitivamente este post está excelente, y espero de corazón que algún día vos también, al igual que yo, te lleves esa linda sorpresa de ver a tus papás esperándote en la meta!!

    De momento todos los que te admiramos, y todos a los que nos inspiras y a la vez nos identificamos con tus post, te puedo asegurar que antes, durante y después de la carrera te abrazamos a la distancia, o a lo mejor en persona!!! ;)

  7. Juan Carlos Chacon says:

    No siempre me acompaña mi esposa e hija, pero tengo dos anécdotas hermosas, una hace un año en una marathon en Copenaghe donde al km 16 las ví y la emoción fue tal que durante toda la marathon no sentí cansancio de la emoción, a la meta pude verlas 100 metros antes y pare a abrazarlas y corri esos 100 metros super emocionado. Más recientemente en la Glow Night Run, me inscribí porque sabía que mi hija se iba a emocionar de ver tantas luces y el ambiente, al comenzar la carrera ella quería correr conmigo los 10 kms, y se quedo llorando a la salida porque no la lleva, le dije que al terminarla la corriamos juntos, me apure a más no poder y cuando llegué a la meta, estaban esperandome mi hija y esposa, pero al llegar me dijo que teniamos que correr juntos, corrimos como 1 km y ella se veia tan determinada y concentrada que la gente le gritaba en apoyo y ella solo veía la meta, le tomaban fotos y hasta la entrevistaron, ella no se cambiaba por nada, fue uno de los momentos más hermosos en mis 15 años de correr… Espero pronto correr una con ellas, porqué estoy seguro que la emoción será mayor!

    Previo mis hermanos y mi mamá también me han acompañado y la emoción siempre es la misma, y bueno, el correr ha dado frutos que ya ahora mi hermano me ha acompañado a varias media maratones y cada vez se emociona más.

    Saludos amigos!!!

  8. Christian Henriquez M. says:

    Increíble post te doy 100 :) , totalmente identificado…

  9. David Ortiz says:

    Asuuuuuuuuuuuuu, neta Marianella siempre me sacas las lagrimas de Remy!!! de solo recordar esa sensación en mi primer medio maraton y mi primer maraton con mi mami esperando en la meta!! no bueno!!! te sacaste un 1000 con este post!! Felicidades!!

  10. Gracias por seguir escribiendo Nela, usted siempre me motiva. En mi primer carrera, no esperaba a nadie, terminaba contenta por haber logrado mis primeros 5 K y oh sorpresa vi la cara de orgullo de mi esposo!!! llore de la emocion, mas por verlo ahi que por terminar la carrera!!!

  11. Nathalia says:

    Wowi! Me encantó! Casi siempre soy yo la que espera a mi esposo y estoy siempre atenta en ver cuando pasa para ir a “toparlo”, las veces q no lo he visto por el molote, me estreso montones porque pienso q algo le pasó y viene con la ambulancia, pero luego llega todo felicito buscándome, esa sensación de alivio no tiene precio! Pero recuerdo una de mis carreras (humildemente de 5 km q es lo q más hago :P) no echaba! Pero él está a ahí! Esperando al lado de la calle, y ese “Vamos, Naty! Ya casi llegás!” Hizo q lo diera todo, casi muero, pero aún así sabía q si me daba el yeyo, él también iba a estar ahí para juntarme :)

  12. Lorena Díaz Vargas says:

    Gracias por este post, es maravilloso. Y algo pasa con tus post que de verdad sacan la lágrima, hacen que te emociones, recuerdes momentos especiales y demás.
    Yo no acompañaba a mi esposo en sus carreras, tenía el mejor pretexto: las niñas están pequeñas y no hay con quien dejarlas. Con el tiempo me decidí e inicie en esto de las carreras, y cuando corrí mi primer carrera (10k) él nunca me dejo; me acompaño en todo el trayecto, yo iba con la lengua de fuera casi caminando y le decía que se fuera que me dejara que hiciera su carrera pero nunca lo hizo me tomo de la mano y cruzamos juntos la meta. Jamás olvidare ese detalle de él para conmigo.

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