…la vuelta fue por Prisci.


Contentísima, cruzando la meta.

El domingo 13 de febrero me despedí de lo que ha sido mi barrio por casi 7 años. Y lo hice corriendo la carrera ProClinical de 8 kms por el día mundial del trasplante de riñón.

Esa carrera fue especial para mí y para mi familia porque mi primita Priscilla recibió el riñón que necesitaba gracias a su papá, que donó uno de los suyos. El dinero recaudado por la inscripción en esa carrera servirá para ayudar a los pacientes en espera de un transplante, y  que constantemente vienen a hacerse exámenes a San José o recibir tratamientos.

Nuestra manera de celebrar el éxito de la operación fue así de sencilla: asistir a la caminata o a la carrera. Por eso me ahorré los últimos 4 kilómetros del fondo del sábado, para usarlos el domingo y correr celebrando la vida. Necesitaba guardar fuerzas. Y valió la pena porque el calor del domingo fue, a mi parecer, más fuerte que el del día anterior.

El recorrido era sencillamente “mi barrio“: saliendo de la calle ancha frente al AID, bajando hacia el noroeste, luego al sur, y hacia el este: el eterno y tortuoso bulevar de Rohrmoser, un ascenso contínuo y cansón, duro para los que no somos buenos subiendo, pero útil para que las piernas se exijan a más. En la esquina de Scotiabank doblamos a la derecha, y de nuevo a la derecha en canal 7, donde bajamos por la calle ancha de Pavas hasta la Embajada Americana, y otra vez a la derecha hasta el punto de salida.

No hacía carreras como estas desde diciembre, cuando hice aquél vergonzoso tiempo en la carrera de Amnet. Esta vez mejoré mi ritmo, no hice un tiempazo pero sí fue mucho mejor que la última vez que corrí 8 km, en la carrera Corré por mí del año pasado, cuando hice una hora. Esta vez hice 51 minutos.

Sumando el cansancio de los dos días seguidos de correr, quedé rendida.  Además se me ocurrió cambiarme de casa estos días – cambié Rohrmoser por Heredia – así que el “correr” no ha sido solamente deportivo, también ha significado apurarme a pasar cajas, dejar un lugar vacío y limpio, y habitar otro.

En esa mañana de domingo me despedí de Rohrmoser, el barrio donde un día comencé caminando triste y cabizbaja, y terminé corriendo feliz. Una mañana soleada y bonita que no voy a olvidar porque celebramos que no hay que llevarse los órganos para el cielo, hay que donar vida. Celebramos a Priscilla, corriendo. Al día siguiente la dieron de alta.

Este fin de semana tenemos un fondo muy bonito en Escazú. Y mañana, a las 5 am, a entrenar.

Advertisements

Comments

  1. Admirable. Y bienvenida a Heredia, ya somos vecinos.

  2. A mi me quedan 4 entrenamientos para el día de la carrera y para este domingo solo puedo hacer 14 km no mas de eso.

    Espero que disfrutes el fondo de este fin de semana. Estamos a una semana!!!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: