¡Epa! ¿Qué pasó?


Hay gente que cuando corre 21 kms dice “check!” o “done” o “listo”. Yo no uso esos términos, no los siento míos… y la verdad esta vez tampoco los podría usar. Para mí estos 21 kms fueron la lección para no olvidar lo que me dijo Gabriela Traña: entrenamiento mental. Aquí tengo cerquita la medalla (lindísima) y sí, bien ganada en cada paso de los 21 kilómetros de esta media maratón EPA. Pero algo no salió bien en mi cabeza. Por eso la recordaré como la carrera “¡Epa!”, – como interjección y no como marca -.

 Primero quiero aprovechar para presentarles a este grupo de gente sonriente que son los que lo “jalan” a uno, en muchos sentidos: los ChiRunners. Nos encontramos a las 5 para estirar juntos, y básicamente ese ratito lo usamos también para repasar con el entrenador las recomendaciones de seguridad, la ruta, y las indicaciones de rutina. La foto se tomó después del estiramiento. ¡Qué muchachada más corronga!

Mucho gusto, los ChiRunners. Foto by @PonchoCR

La salida estaba para las 6:15 p.m. Otra vez, comencé a dimensionar la distancia. “Ok, estamos en Curridabat. Hay que llegar hasta Escazú… pasando por San José Centro, Rohrmoser, Pavas…”. Creo que el temor inicial siempre es el de quedarse botado, allá atrás, pero apenas salimos comencé a relajarme y a avanzar. De camino vi muchas caritas conocidas echándome porras, como mi amiga Adriana Quesada y toda su familia; también me topé gente que ni sabía que yo iba a correr pero me decía “¡Nela, Nela!”, recuerdo una muchacha diciendo “eso eso, mujeres, duro”. Aunque entré en una especie de trance, concentrada en el pace, sí pude apreciar detalles como la caída de la tarde allá al oeste, la Avenida Central llena de gente chiflándonos, los buses con ganas de pasarnos por encima, impacientes e incapaces de frenar un minuto.

Ya estaba oscuro cuando llegué a la calle de la Contraloría, y las luces de los carros en la pista eran preciosas. Seguía a buen paso, no sentía dolor ni molestia en ninguna parte del cuerpo. Ya había pasado un par de ascensos que solucioné braceando, y estaba consciente de que venía la parte “revienta-piernas” de la carrera: la calle ancha de Pavas. Antes, bajé con mucha contentera por el boulevard de Rohrmoser, y de repente me encontré un rótulo que me sacó de la concentración: “14 kms”. De inmediato como que me comenzó a dar ansiedad por llegar; me puse a calcular cuánto tiempo me llevaría comerme esos 7 kms faltantes, y para qué hacer cuentas, si iba a subir hasta la Sabana. Ahí el aire estaba muy denso, con el humo de los carros que estaban haciendo fila.

El pelotón aquél con el que salí ya se había desgranado y ya tenía pocos cerca de mí,  venciendo ese falso plano. Las piernas me pesaban mucho, pero no paré de correr. Cuando me di cuenta estaba en el último puesto Chi de asistencia, y me eché el agua sobre la cabeza.

Error: vi el reloj. Casi dos horas. “Si le pongo, puedo mejorar mi tiempo de Marzo.” Entonces comencé el descenso hacia el puente con toda la pasión del mundo, cuidando no caerme por supuesto, y sabiendo que la última gran cuesta estaba esperándome: la cuesta de los Anonos. Esa bandida cuesta deprime a cualquiera, porque es larga, fuerte. Además estaba oscurísimo. A ratos pensaba “Dios mío, salí de Curri y mirá donde estoy” pero no paré de correr, no paré. Me topé a un señor que me dijo “faltan setecientos metros” y eso se terminó de pasear en mi ansiedad. Yo sabía dónde terminaba la carrera pero no el punto exacto de la meta. De repente vi a Alvaro, mi entrenador, que vino a topar a sus pupilos, y nos llevaba uno a uno a la meta. Aparte de preguntarme cómo me sentía, me empezó a marcar un paso más fuerte, a decirme que me inclinara más hacia delante, pero ya las piernas no me daban para tanto. Se me cayó la energía de un solo zopetón. Y por eso le hice la peor pregunta que le pude hacer a Alvaro: “¿Cuánto falta?”. La respuesta fue “¡¡Concéntrese!! ¿Dónde está?” Hacía rato me venía desconcentrando, y el resultado fue un cierre duro, sufrido, forzado, diferente al que yo soñaba hacer. Abajo está la imagen de mi llegada. Esa no soy yo, cero sonrisas. Los pasos son pesados, como yunques. La ansiedad me traicionó. ¡Cómo se me ocurre ponerme a sacar cuentas…! Perdí el pace que traía, le dí lugar al dolor, sentí que decepcionaba al entrenador y a mí, por chapa,… todo junto! Cuando llegué y me detuve, mientras me daban la medalla, me sentí rala y me tuve que ir a sentar. Era la cólera conmigo misma.

Pero Gabriela Traña lo dijo, para 42 kms se requiere fortaleza mental y concentración. No fue un mal braceo ni tobillos tensos lo que me traicionó, fue la mente. Y voy a hacer todo lo necesario para que el 10 de julio, cuando corra la otra Media Maratón Correcaminos, no me suceda esto y termine como siempre termino, feliz y con energía.

No quiero sonar malagradecida ni gruñona. Tal vez es complicado de entender, no es que no me sienta feliz de haber corrido Media Maratón; es que no terminé como podía. La sonrisa la recuperé cuando volví a verlos a ellos: a los de la foto. Y recordé que para eso está el grupo, para aprender.

Tiempo oficial: 2:20`36.  Por ahora, nada de check, ni done, ni listo. A ponerse las tennis y a entrenar la mente. Porque esto es 21… ¡ahora 42… ¡epa!

Nonostante, grazie Naty e Nicola per aspettarmi. ; )

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Comments

  1. Como las mulas machilla!!! No afloje…

  2. A ver… quiero empezar este comentario solo diciendote algo. SOS UNA GRANDE Nela!!!
    Estuve esperando esta cronica desde el sabado en la noche cuando llegue de la carrera; y hoy solo quiero decirte que cada paso, cada gota de sudor y cada lucha mental que diste ese dia, hoy te hace una mejor corredora, pero ante todo una mejor persona. De eso y muchas otras cosas mas se trata el running :)
    Para los que te admiramos desde mucho antes de ser una Runner (porque ya lo ERES!!!) nos sentimos super orgullosos y felices de que hayas logrado dar un paso mas hacia tu sueno. Hoy este capitulo estoy seguro que te ha hecho ser mas fuerte y decidida a llegar a tu destino final 42K :). Y despues?? Ya veremos con que nos sorprendes mi querida amiga :)

    • Marianella Cordero says:

      Y tardé en escribirla porque no terminé feliz, porque si hubiera terminado feliz me aguanto el cansancio y llego a la casa a escribir. Igual, ya con el paso de los días me doy mérito de que una vez más no caminé, no paré, no me arratoné, en fin… todo está en la mente y ahora me toca entrenarla para que a los 37 kms no me pregunte a mí misma “cuánto falta” porque entonces ahí mismo me doy un cosco yo sola y me digo DÓNDE ESTÁ????

  3. EPA! que paso? Yo diría que adquiriste experiencia… Felicidades, un logro más para llegar a la meta…

    • Marianella Cordero says:

      Una raya más para el tigre, que llaman…. Diay, sí. Es que en el momento me desinflé mucho, pero la verdad es que es como kilometraje para el alma. Ahí vamos.!

  4. Me parece excelente el hecho de que entrenes la mente, la ansiedad puede ser un aliado o un enemigo. Yo no se si esto te puede servir yo cuando entrene para la maratón, mi fuerza mental se baso en 2 simples puntos.

    1- Ver mi imagen en la meta: Si te contara todas las veces en que me imagine cruzando a meta, mi mente volada…sera que levanto los brazos?….sera que me pongo a llorar??….sera que ando un sprint final??.
    Al entrenar y aun el día de la carrera nunca borre esa imagen y kilómetro a kilómetro se hacia cada vez mas palpable y lo que daban eran ganas de llegar pero no miraba lo que tenia de frente ….solo el final.

    2-Ser arrogante con la ruta: tal vez suene extraño o asta un poco ” juega vivo” el querer creerse mas que algo o que alguien. Pero me funciono, por que cuando corría cada paso lo que estaba haciendo era pisando la calle, literalmente devoraba metro a metro toda la carrera.

    Y me repetía a cada rato…psss esto no es nada!!!!!…..llevo 28km solo faltan 14km mas es lo que hago un día al suave.. Pensando cosillas así la mente le ayuda a uno a levantar los pesados pies después de 30 km .

    Y este consejo se lo doy a la gente a mi alrededor, seguro di tu entrenador te escucha decir esto te regañe. todas las carreras hay que correrlas a full siempre, para eso nos levantamos a las 4 am y aguantamos frio junto con dolor al correr. El alimento de todo atleta es el entrenamiento la carrera es solo el postre.

    Y que mas rico que un postre!!!

    Espero y te sriva

    • Marianella Cordero says:

      Pues no le miento, yo a ratos, en algunas ocasiones, sí hago eso que menciona de sentirme doña Toda. Me pasó una vez en una carrera que entré super bien, luego en la Santaneña el año pasado… creo que en estos 21 lo sentí por ahí de Paseo Colón y por la Contraloría… uno sabe cuándo se está venciendo a sí mismo, y eso es un mérito importante. Gracias por los tips, van para la libreta de anotaciones y para ser aplicados en la Correcaminos. : )

  5. !Hola Nela! la idea que que estés en fogueos y adquiriendo la experiencia necesaria para The ING NYC Marathon, es que cuando llegues ahí todo salga perfecto, y así será, mientras tanto y por ahora no te sientas mal por las cosas que se salen de control al correr, pues ya sabes lo que tienes que perfeccionar y lo vas a hacer…
    !Sigue adelante!
    Luis

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