Mi mejor peor tiempo. ¡Y tan feliz!


Hoy no hice mi mejor tiempo, ni mi mejor media maratón: ni siquiera fue la ruta más linda, pero ¡no saben lo feliz que terminé esta Correcaminos!

Nada como vacilar antes de la carrera, aquí en medio de dos twitteros corredores, @LFLeiva y @PonchoCR

Mi tiempo oficial ronda las 2 horas 30 minutos, horror, 10 más que las dos medias maratones anteriores; sin embargo llegar fue una verdadera hazaña mental, y aprendí a ignorar un dolor que tres veces me hizo pensar en retirarme.

Sí, lo acepto: tres veces lo pensé. A los casi 10 kms de arrancar, el dolor y la recarga en las pantorrillas era insoportable, sumamente dolorosa; como si anduviera jalando grilletes. Me dolía y entonces mi pace fue haciéndose más largo y pesado, hasta que caí en cuenta al ver hacia atrás que venía con los últimos.

“¿Y si llego de última?”. Entre el dolor y esa idea me dieron ganas de llorar, además de que no era cierto que la carrera fuera “pura bajadita”, ¡no no! Varios columpios me sacaron de nuevo el dolor, y ya llegando al Parque Nacional lo asumí: “voy a llegar de última”. Comencé a asumir que eso no tendría nada de malo, y que peor sería retirarse de una carrera porque algo me duele, especialmente si eso que duele es el ego.

Pero hoy hubo algo increíble, que no fue ni el hidratante, ni el agua, ni la música del iPod. Fue la gente.

Primero, ahí saliendo de Zapote una muchacha me dijo “verdad que usted era la que salía en tele”. Y con respiración entrecortada conversamos – sí, podíamos conversar – acerca de lo de mi salida del programa y esas cosas. Pero lo más valioso que me dijo, cuando hablamos de maratones, fue “domine su mente, recuerde que esto es mental” y entonces recordé que en lugar de estar lloriqueando internamente por el dolor y cuánto faltaba, tenía que concentrarme en seguir, en vivir el momento. Luego de eso, logré adelantarme un poco pero ella no se imagina cuánto me ayudó su consejo.

Luego me llevé varias sorpresas bonitas, cada vez que vi a mis compañeros del grupo ChiRunners dándonos asistencia. Me decían “¿Quién más falta del grupo?” y yo les decía con toda honestidad, “yo soy la última”. El dolor estaba ahí todavía pero cada vez que vi una ambulancia lo pensé: yo no me retiro, yo quiero llegar a la meta, quiero llegar. Como sea, de última, quiero llegar.

Y esa concentración me llevó a verme ahí, cerrando en el Paseo Colón y dándole la última vuelta a La Sabana antes de la meta. Vi el monitor y supe que iba a hacer un tiempo mayor al anterior, pero lo importante era llegar y no llorar por eso, ni lamentarme: esto es para acumular kilómetros, esto es para mejorar y aprender.

Una sorpresa hizo de los últimos 500 metros, algo genial: delante de mí vi al muchacho más rápido de mi grupo, Aurelio. Evidentemente él había terminado su media maratón hacía rato (hizo un tiempo de 1 hora con 19 minutos) pero en un gesto que nunca, nunca se me va a olvidar, se devolvió para ir a “jalarnos” a los que faltábamos.

“Vamos vamos, un paso a la vez, uno a la vez”… y así Aurelio corrió a mi pace, me jaló, nos jaló a los que faltábamos. Probablemente esos 500 metros los hubiera hecho en un puro lloriqueo, pero con Aurelio a la par, se me hicieron menos largos, y además tomé conciencia del gesto tan lindo que él tuvo hacia los que veníamos rezagados.

Con los puños arriba, con un dolor que no me frenó, crucé la meta (yo soy la de negro).

Por eso cuando entramos a la recta final, hice lo que no pude hacer en la carrera Epa: al ver la meta y a mi entrenador Alvaro Jiménez, no sé de dónde, en serio que no sé de dónde, saqué un turbo y aceleré como esos carritos Hot Wheels:  ¡frrrrruuuummmm! y entré con un gesto triunfal a la meta. Escuché la risa de Alvaro al ver que hoy no tuvo que exigirme que cerrara con fuerza, sino que lo hice yo sola, con ganas, con una sonrisota y casi me llevo en banda a las muchachas que daban las medallas.

Entendí que hoy no era el tiempo, era la mente y el dolor lo que tenía que trabajar. No me avergüenzo de venir entre las últimas personas. De nuevo: el último ni se ha puesto las tennis. Hoy nosotros sí nos las pusimos.

Luego de un baño y una siestita, el dolor se fue y sencillamente me queda de tarea ir por un masaje bien fuerte que me saque el ácido láctico acumulado.

Si no fuera por esa muchacha que me habló, por los compañeros Chi animándome, o por Aurelio y su fortaleza de corazón y de piernas, hoy no hubiera corrido mi tercera media maratón. GRACIAS.

Para mi sobrina, yo soy la #1. No hay medalla y trofeo más lindos que estos. :D

Iba a subir una foto de la medalla de hoy, pero en su lugar les muestro un regalo que me hizo mi sobrina: nunca el cartón y un vaso desechable sirvieron para algo tan inspirador. Por ella, jamás seré la última. : )

Recordaré siempre a Facundo Cabral, pero hoy esta frase suya me empujó a sacudir la cabeza y sacarme el fracaso de la mente:

“¡pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!”

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Comments

  1. josuemartinezv says:

    Wow, todo lo que se puede aprender en una media maratón. El confrontar la ganas de rendirse ante el dolor y cansancio… El ánimo y fuerza que podemos obtener del apoyo de los demás; el gran ejemplo de la persona que, aunque llegó de primero, deseó ayudar a los que venían más atrás… Y sobre todo, la satisfacción y aprendizaje que deja terminar lo que hemos comenzado.

    ¡Felicidades Marianella! Se nota que es usted una gran maratonista :D

    • Marianella Cordero says:

      Ah diay lo que no lloré en la carrera me hace llorar usted. Decirme maratonista… me hace sentir muy pequeña! Es algo enorme, pero lo voy a lograr. Hoy cuando terminé, busqué a Aurelio y lo abracé porque él me dio ese turbo que no tenía.

  2. Monica Fernandez says:

    Es de los post que más me ha llegado… por supuesto que lo vas a lograr de eso estoy segura… ;)

  3. Estas en el camino correcto, ya tu mente va pensando como maratonista, que bueno muchas Felicidades.

  4. Marianella, definitivamente esta no es una carrera fácil, tiene mucha bajada y golpea mucho las dorillas y pantorrillas… Fue mi primera media pero super felíz con mi tiempo… 1:43:41… también con dolor de rodillas desde el km 6, pero terminé y eso es un éxito…

  5. No vas a llegar de última. Duerme bien y te irá muy bien, y feliz cumpleaños atrasados.

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