Cien días para la Maratón de Nueva York


En cien días, correré mi primera maratón en Nueva York.

Si ustedes me hubieran conocido en el colegio o en la escuela, estarían pensando que es broma. Ni la prueba Cooper, ni el volleyball, ni brincar mecate, ninguna de esas actividades era mi fuerte. Lo mío era – y es – leer y escribir, supongo que por eso terminé siendo periodista. Pero el deporte jamás fue parte de mi vida, y hasta donde yo sé, tampoco fue parte de la vida de nadie en mi familia.

Cuelgo hoy en el blog este conteo regresivo que me emociona, me quita el sueño, me alegra, me pone ansiosa, me inquieta, me … TODO. Ya pienso en todo. Desde qué desayunaré ese día, hasta qué clase de “caminado” tendré luego de correr 42 kilómetros, todo ha pasado por mi cabeza. Ya me imaginé si al pasar por la meta voy a querer llorar, bailar, gritar, abrazar al primero que tenga a mano, aunque confieso que el momento que más imagino es el de la salida. ¡Me va a temblar todo!

Todo comenzó con Edison Peña, el minero que me inspiró. Luego de la idea, vino la  inscripción. Después, entender lo que había hecho y decirme a mí misma  “te acabás de inscribir en la maratón de Nueva York… ¡estás chiflada!” – y luego, lo mejor: unirme a un grupo con entrenador. Los ChiRunners y Alvaro han sido excepcionales.

A partir de hoy, la cuenta regresiva se acelera, más por un factor psicológico que cronológico… en teoría el tiempo no pasa volando, es decir, todos los días transcurren a la misma velocidad, pero el ir contando hacia atrás hasta el 6 de noviembre, partiendo hoy de cien, acorta la espera y acelera las ansiedades. Vamos en la recta final.

Yo, subiendo el Alto de las Palomas en la Carrera Santaneña, 24 julio

En lo estrictamente deportivo o físico, siento que he llevado un muy buen proceso. Comencé en diciembre con el grupo, y desde entonces fui acostumbrando al cuerpo a rutinas que no tenía como estirar antes y después de correr, entrenar entre semana – antes sólo lo hacía los domingos -, ir al gimnasio, comer bien, buscar suplementos alimenticios,… Poco a poco me volví más fuerte, siento que mis piernas cambiaron y están mejor capacitadas para tolerar un ascenso o un entrenamiento de larga distancia. No podré olvidar el primer fondo, en el que quedé fundida pero regresé a la casa llorando de la felicidad. Ahora no me da miedo correr media maratón, pero eso es porque comencé de cero. Y braceando. Braceando. Braceando. Todo in crescendo, todo poco a poco, pero con la supervisión de un entrenador que sabe cuánto exigir, que siempre me dice que sí cuando le pido permiso para correr un poquito más.

Luego vino el cambio de hábitos y el adaptarme a la rutina de correr: lo resumo en levantarse temprano y acostarse temprano. Creo que cuando alguien comienza a correr, eso es lo que más le cuesta: entender que sí, que estás en pie a las 4 am poniéndote las tennis, y que no estás loco. Mi parte favorita del entrenamiento es cuando al final, cuando ya ha amanecido, todos vamos saliendo de La Sabana y si nos ven a contraluz, nos sale un vapor de la espalda… es el calor que nos sale desde adentro, luego del esfuerzo. Montarse al carro, encender la radio, escuchar el noticiero de la mañana y pasar por un jugo al super. Saber que apenas está comenzando el día y ya te echaste unos 6 kilómetros por lo menos, a veces 10.

Pasada la barrera de la media maratón, ahora viene un “monstruito” desafiante que se llama Tamarindo 30 k. Treinta kilómetros en Tamarindo, Guanacaste. Más adelante escribiré en detalle sobre esta carrera. Estoy leyendo mucho acerca de correr en altas temperaturas, y cómo hidratarse lo mejor posible antes y durante este reto, que será en setiembre.

En cuanto a Nueva York, cada vez que veo el mapa del recorrido y videos de la maratón, siento una especie de tranquilidad, es como la certeza de que de alguna manera lograré terminarla. Yo sé que puedo. Sé que lo puedo hacer. No quiero ir viendo edificios y caminando, no, yo quiero disfrutarla haciendo un buen pace. El mío es entre 5:30 y 6:00, así que evidentemente no voy a dejar asombrado a nadie con mi velocidad, pero quiero  hacer una buena carrera.

Las reservaciones están listas, los tiquetes comprados. Conociéndome, en cualquier momento bajo la maleta para comenzar a empacar. Cien días se van volando… o mejor aún, corriendo.

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Comments

  1. josuemartinezv says:

    ¡Ya casi! Esa última foto de la gente corriendo en el puente está inspiradora :D

  2. Christian Montero says:

    Te vi entrenar ayer jueves 27 de julio en La Sabana y en tu cara pude ver inspiración y motivación, estoy seguro que te va a ir ¡super!

    • Marianella Cordero says:

      Tuanis Christian! Ahí te vi! qué chiva, yo corro con un grupo siempre en La Sabana. Ahí nos toparemos de vez en cuando, no te asustés si hago cara d eloca porque a veces voy cantando, a veces voy bailando, siempre voy pensando en la Maraton. ‘Nos vemos!

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