De cómo logré correr 30 kilómetros… 30!


Anoche me acosté tempranísimo. Me desperté varias veces y hoy cuando ya sonó el despertador pensé “qué rico seguir durmiendo”. Luego me di cuenta de que no era yo, era la otra Nela – aquella que le da miedo todo – que estaba distrayéndose del hecho de que hoy tenía un fondo de 25 kms a Turrúcares. Así que le di un almohadazo a ella y a las 3 y 10 am me levanté.

Llegamos todos al punto de encuentro, y como siempre, cada uno tiene una distancia meta según se le asignara: 10, 15, 20, 25, 30 o 35 kms. La mía eran 25 kms porque correré 30 en Tamarindo. Así era la cosa. 25 porque correré 30. Luego nos subimos al bus, que nos va dejando a lo largo del recorrido para que nos ubiquemos en la distancia que nos corresponde.

Y ahí está el detalle, diría Cantinflas: hicieron la primera parada, y de repente Alfredo Carballo (¡perdoná que te eche los clavos! jajaj!) quien también iba a correr 25, se bajó del bus. Y yo me fui detrás de él, y me bajé. Lo que queríamos era confirmar con el entrenador si siempre eran 25 kms, porque algunos compañeros nos estaban diciendo que nos tocaba 30. Yo, por “vina”, por “sapa”, en lugar de esperarme por la respuesta en el bus, me bajé. Y ya no me subiría más al bus.

Seguro por vernos ahí ya, el profe dijo “corran 30, está bien” … y … ¡qué iba a hacer! Lo reconozco. Sonaba genial correr 30. ¿Estaba preparada? Sí. Ya tenía la indicación del pace que me tocaba para 25, no era mucha diferencia… 5 kms más… hm… Alfredo pegaba brincos de la emoción y yo probablemente tenía cara de susto, pero cuando comenzamos a correr, todo eso quedó atrás. Salimos desde Jardines del Recuerdo, en la Valencia de Heredia. Inicié el Garmin: distancia meta, 30 kms. ¡Por andarme bajando donde no debo!

Comenzamos suave, y pronto me di cuenta de que podía mantener el pace que llevaban los más fuertes del grupo, como Alfredo, Marcela, Liris…. ellos iban fresquitos, y desde el inicio pensé que si podía quedarme al menos cerca de ellos, la fuerza del grupo me “jalaría” un poco. Y no me equivoqué.

Yo soy la de rojo, ahí voy a la par de Marcela: ojo... ¡levanté los talones, profe!

Íbamos muy felices, nos dimos cuenta de que como si nada llegamos a 5, 10, 12 kms, y nos sentíamos bien. En cada puesto de asistencia nos hidratamos, y seguimos. Hubo dos momentos en los que me quedé un poco atrás, dos ascensos que me sacaron hasta los malos pensamientos… lo juro. Ascensos duros, no me pregunten en dónde porque yo no me sé la ubicación, yo los iba siguiendo para no perderme en la ruta, pero cuando esas dos cuestas pasaron, pude recuperar el paso y alcanzarlos.

Todo el tiempo iba viendo el Garmin: llevaba un buen pace, mejor del que proyectó para mí el entrenador. Cuando lo encontré en el puesto de asistencia de 15 kms, él me preguntó “¿Cómo se siente?” y yo le dije la verdad: super bien. “Siga, le quedan 15 nada más“. Cómo explico que saber que sólo me faltaban 15 no me desmotivó… de veras, ya parecía poco.

Fuimos muy afortunados, porque el día estuvo parcialmente nublado, así que el calor no nos castigó sino hasta los últimos 4 o 5 kms. Hacia el final, ya habíamos alcanzado probablemente, según Poncho, unos 31 grados, pero cuando ves que estás a 4 kms y medio de terminar el fondo más largo de tu vida, el calor no importa.

Nunca me fijé en cuánto tiempo llevaba corriendo: vi a los compañeros que nos esperaban al final, y escuché la musiquita de Garmin. “Workout completed“…. ¡Treinta kilómetros! ¡Sin dolor, sin sensación de pantorrillas recargadas! ¡Qué era esta belleza! ¡Había pasado 3 horas y 24 minutos de mi sábado corriendo, sin parar,…!

Atribuyo a varios factores el éxito de hoy…

1. Entrenamiento. Lo keniano hoy nos sirvió para sacar resistencia. No hubo sensación de agotamiento ni de “no puedo más“. El trabajo de estas semanas valió la pena.

2. Alimentación y descanso. Comer bien, tomar agua, acostarse temprano. Hielo. Detalles como dejar todo listo, no trasnocharse y reposar cuando es necesario permitió que mi cuerpo se recuperara de esfuerzos anteriores.Y por supuesto no dejar de hidratarse en cada puesto de asistencia, aunque uno crea que no tiene sed.

3. El grupo. No estaba compitiendo con nadie más que conmigo, pero tratar de no perder de vista a los que iban delante de mí fue vital para sentir que estaba haciendo las cosas bien. Ellos corren mucho mejor que yo, y poder tenerlos cerca o a la vista por lo menos, me “jalaba“.

4. La mente. La Nela miedosa no se quedó entre las cobijas, no, ella se puso a decirme estupideces cuando ya faltaban menos de 10 kms: “Ay agua! Agua!” “Si hay una cuesta

Los últimos 500 mts,... luego de subir una cuesta espantosa! ¡Buen cierre!

más, ya no vas a poder subir, ya gastaste todo“. Le tuve que dar un codazo y decirme SIGA, SIGA, VA BIEN, revisar de pies a cabeza y constatar que no había gastado todo. Por algunos momentos pensé que iba a sentir ese famoso “muro” de agotamiento del que hablan algunos, pero parece que al menos hoy, lo pude pasar por alto.

Al terminar me sentí muy bien. Solamente cometí el error de no comer frutas de inmediato, esperé mucho rato para comer y por eso estuve con presión baja por un rato, pero gracias a los compañeros que me pusieron con los pies en alto y me regalaron Guayabitas, me recuperé.

Qué puedo decir: buen pace. Buen ritmo, buena asistencia. Buena actitud. Buen espíritu. Buen clima para correr. Cuando Alvaro me dijo “felicidades” yo también ya me había felicitado: estoy lista para correr en Tamarindo. Ahora siento que me falta poco para poder correr una maratón, y que cuando lo haga, me irá bien.

Este es el gráfico del Garmin: recorrido, pace, frecuencia cardiaca, etc. El Garmin no miente, sí corrí 30 kms. Y en una foto que me tomó Andrés queda demostrado: ¡Hoy levanté los talones, profe!

Tuve que venir a descargar los datos, porque no me lo creía. Pero sí es cierto: yo corrí 30 kilómetros en 3 horas y 24 minutos.

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Comments

  1. Felicidades!! Sólo viendo la parte técnica, se ve cómo has profundizado en el conocimiento de cómo correr, leyendote a vos, se nota que aprendiste a disfrutarlo y que te hace muy felíz. ¡¡Felicidades por ambas!!
    -Walter Campos

    • Marianella Cordero says:

      Me hace inmensamente feliz. Me hace sentir que estoy viva y disfrutando la salud como nunca antes. : ) Gracias chamán!

  2. Qué buena embarcada!!! Y hay que saber embarcarse también, quién dijo miedo?!!!

    • Marianella Cordero says:

      Claro, si me hubieran dicho 35 lo dudo y de fijo me subo al bus, pero el solo hecho de que el entrenador me dijera que podía, era como un sello de aprobación con el que podía contar y eliminar miedos… yo confío 200% en él, sé que no me va a presionar a hacer algo que me ponga en riesgo, pero bueno, en el fondo creo que tanto Alfredo como yo nos quemábamos por ver si podíamos correr 30… y ver que sí se podía fue genial.

  3. Te cuento un secreto, hoy también fué el fondo más largo que he hecho, 20K. Le entré sin miedo, siendo el nuevo del grupo a uno le da cosilla como saldrá el asunto, como es la dinámica, etc.
    Demasiado feliz por el resultado, feliz de conocer y compartir con gente tan bonita, que te apoyan y te gritan “Vamos, Vamos!!!”
    Muchas Felicidades Nela.
    Listo para Tamarindo !!!
    -Chris

  4. Saludos Nela, muy buenos los consejos. Mi esposa y yo estamos preparándonos para los 21K de Tamarindo, este domingo nos tocaron 16 km, que es lo mas fuerte q hemos hecho. Me gustó sentir que el trabajo de 3 semanas se reflejó en esos 16km agotados pero no a morir, como pensé.
    Ayer descansamos, hoy volvemos con rutinas de 6km en la Sabana para ampliar la meta este sábado con 19Km que nos planificó mi cuñado y ahora entrenador.
    Cuéntanos del muro de agotamiento, de que se trata?

    Saludos

    • Marianella Cordero says:

      Lo llaman en inglés “hit the wall”. Es el punto en que te quedás absolutamente sin fuerza, todo duele, nada se puede, ya no seguís,… nada te mantiene en pie, más que la mente. Es muy interesante y de hechovoy a entrevistar a alguien para el blog, que nos explique cómo superarlo, puede que te pase al km 35 o al 37… es terrible dicen.

  5. Excelente!!!! Me encanta leer tus historias por que me motivan cada día a salir a correr!!! No soy una gran depotista pero siempre he querido llegar a serlo…. gracias a vos me motivo para conquistar las calles y a mí misma!!!! Me encanta leer tus historias…. te acompañamos a la distancia en esta carrera!!!!!

    • Marianella Cordero says:

      Sí, sí es una gran deportista. Dígaselo, créaselo, felicítese por cada kilómetro, campeona campeona campeona. Cada vez que se vence la pereza de salir de las cobijas, uno es un ganador. Está totalmente convertida usted en una atleta. : )

  6. Excelente!!! Muchisimas felicidades :) Ese es el reflejo del esfuerzo. Nela me he quedado con la duda – y la curiosidad :P de saber como combinás rutinas de gimnasio, entreno de correr y natación que estabas aprendiendo apenas. A que hora hace tanto?! Felicidades de nuevo.

    • Marianella Cordero says:

      Natación no pude seguir, porque eso lo hacía en el gimnasio y era el gimnasio que me pagaba el canal… tan tan! Antes lo combinaba porque solo corría dos días entre semana, pero ahora etsoy yendo todos los días a correr menos domingos y me siento mejor. Tengo unas pesas en casa, con eso me ayudo y hago pilates. : )

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