Al que no quiere cuesta… dos vueltas.


Ya quedan doce semanas para la maratón en Nueva York.

Siento que ya puedo ir haciendo maletas. Bueno, la maleta. Una.

Por encima de lo que suceda en Tamarindo, en la media maratón del fin de semana y en el fondo madre que me toque correr antes de irme, comienzo a sentir que el entrenamiento me ha servido montones.

Básicamente lo que me falta es eso: hacer la maleta. Una maleta no muy grande, por cierto, aunque allá haga frío. Me toca pensar con qué ropa correré la maratón (yo soy friolenta, así que  correr a 12ºC es un factor importante); también en ir consiguiendo las tennis con que correré la maratón, para “amansarlas”. Pienso llevar una bandera de Costa Rica, aunque sea pequeñita, y tengo que planear qué llevar en mi cinturón de asistencia, en fin… ¡todas esas cosas! Y también cómo disfrutar el par de días que tengo después para pasear, aunque camine como un pato cansado.

Para este domingo tenemos el Reto Powerade, aquí les muestro la altimetría… no, ¡si es una belleza! No ha salido la carrera y ya uno va con el primer ascenso. Recuerdo que el año pasado, que corrí la distancia de 10, casi me ahogo por dos razones: el calor y las cuestas. Creo haberme jurado a mí misma no volverla a correr, pero toca acumular kilómetros esta vez dando doble vuelta. O sea, dos veces el recorridito bonito. Sin caritas.

¿No le gustan las cuesticas? Suba dos veces...

Reconozco que no me gustan las cuestas, menos tan seguidas y tan marcadas, pero sería aburridísimo correr solo en plano, y estas piernas tienen que ir acostumbrándose a los desafíos, o como dice uno de los principios de correr Chi: a no autodeterminarse.

Eso quiere decir no estar pensando “me va a dar calor”, “me voy a cansar”, “me va a doler” no no, nada de eso. Corre y disfruta, punto. Donde debe subir, sube. Donde debe bajar, baja. Para cuando tiene que parar. Sonría todo el camino.

Es bonito repetir algunas de las carreras que ya había hecho, si bien no necesariamente mejoran los tiempos, mejora la técnica y es diferente correr una carrera porque sí, que correrla pensando en una maratón. El año pasado eran solo eso: carreras. Ahora son entrenamientos y fogueos.

Ya perdí la cuenta de cuántas medias maratones hemos corrido… lo cual es genial. Ya no me asusto por los kilómetros: corro disfrutándolos. Paso a diario a la par de donde cuelgo mis medallas, y ya casi no caben. A ellas les sumo los fondos que hacemos en el grupo. Deben ser cientos de kilómetros ya.

Antier fui a que me hicieran mi respectivo masaje deportivo para deshacer “nudos” y sacar el ácido láctico acumulado. Quedé como nueva. Ya lavé las tennis para el domingo, y espero pasar un bonito amanecer con esos locos que corren, los Chi runners.

Así que este domingo a las 6:30 am  para sacarle el jugo a la mañana, miles de personas correremos por Belén. Qué rico. ¡Ya me hacía falta una carrera!

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Comments

  1. MARIO RODRIGUEZ VILLEGAS says:

    Pues si sabes de alguna marca de ropa para el frío, agradezco el consejo. Ya que para una persona de tierra tropical, va ser jodido correr con frío. Pero me tranquiliza un poco que sea doce grados, pensaba que sería mucho menos. Suerte el domingo.

  2. Una pregunta vos que modelo de garmin usas?

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