El Reto Palmarín


No se llama así, pero definitivamente será un reto.
Esta carrera es tan conocida como las fiestas, pero obviamente la gente prefiere ir a bailar, comerse el chop suey y las pupusas y tomarse la birrita, que ir a sufrir 13.5 kilómetros a pleno sol de la tarde.
Y digo sufrir porque eso es lo que me han contado: que esta carrera no es una perita en dulce, no no. Que son columpios y columpios todo el recorrido, que no hay ni un plano, ni un descanso, y que hasta hay un trecho de lastre. Además, es a las tres de la tarde, con estos calores… imagínese en Palmares, oyendo el punchis-punchis de los megabares o de algún concierto.
Pero también he escuchado cosas bonitas, por ejemplo, que la gente sale a apoyar a los corredores, que el ambiente es alegre y que si uno corre Palmarín… está listo para seguir venciendo otras cosas peores.

No me considero una corredora experimentada, pero revisando el calendario de carreras de la Fecoa para este año, me di cuenta de que estaba a punto de repetir las mismas carreras que hice el año pasado. Y el anterior. ¿Y eso qué chiste tiene? Por eso pensé que este año aplicaría otra actitud, enfrentaría esas carreras a las que les arrugué la cara en otras ocasiones, como la Candelaria, como Palmarín; haría cosas totalmente nuevas, como la nocturna en el Irazú; o algunas que se me quedaron sin hacer, como Sol y Arena. Repetiré solamente esas que me parecen irresistibles, como la Ferretería Brenes Barva, la Santaneña, y esa infernal pero sabrosa Powerade en Belén. Y Tamarindo. Y Nueva York.

Además, está el tema económico: casi todas las carreras están cobrando 10 mil colones, en promedio, por la inscripción, y ni siquiera son todas tan bien organizadas, ni te dan una buena camiseta. Llegó la hora, corredores, de ponernos selectivos.

No es por el famoso cuento de que se acabe el mundo, sino por las puras ganas de hacer algo nuevo, de seguir aprendiendo y de dejarse sorprender por rutas nuevas, o bueno… por columpios, qué importa. ¡Nada en la vida es planito, planito! Así que corramos rutas nuevas, aunque asusten.

A ratos me preocupa el recorrido, pero luego se me quita: hay que hidratarse bien, hay que aprender a correr esos 13.5 kms con buena técnica. Me alegra que la semana pasada comencé de nuevo en el gimnasio, lo cual es una gran ayuda para el entrenamiento y para estar fuerte en ascensos.

Ya después de la carrera sí puede uno quedarse por aquello del chop suey, los churros o lo que se ofrezca…

Este es el recorrido. He ido un par de veces a Palmares, no puedo decir que conozco palmo a palmo la ruta, pero vamos a ir, vamos a correr, vamos a bracear fuerte y a hacer una carrera inteligente.

La página de Abuenpaso.cr ofrece el mapa de la ruta, para que le echen un vistazo.

Así que el sábado le voy a ir a dar una correteada a este muñequillo.

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Comments

  1. Buena suerte!, por el mapa de elevacion de verdad ke se ve pesada!

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