Cuando ya es parte de la vida…


A estas alturas del año pasado, si yo corría un kilómetro más, lloraba. Si me dolía un dedo, lo escribía.  Si me decían por millonésima vez  “suba los talones”, me traumaba. Todo era nuevo y todo era sorpresa.

¡Cómo cambia todo con la rutina! – y me refiero al sentido positivo de rutina.

Levantarme a las 4, ver que hace un frío de los once mil diablos, alistarme, alistar los chunches del gimnasio, el jugo, la tostada con miel, salir de la casa, llegar a la Sabana, saludar, calentar, correr, sufrir en la pista, tomar agua, estirar, ver el Garmin, ir al gimnasio, bañarse, desayunar y sonreír. Luego: clases o trabajo.

Y al otro día, como dice el shampoo: “repita la operación”.

Sí, este año el entrenamiento es diferente porque, si bien la meta sigue siendo una maratón, ya no es la primera, ya no tengo tantas preguntas y miedos en la cabeza, y puedo concentrarme en hacer mejor el trabajo. Ya sé qué esperar. Ya sé qué se siente un fondo de 15, 20 o más kilómetros. Ya sé cómo tengo que comer. Ya conozco esa sensación de agotamiento y felicidad después de entrenar.

Una de mis estrategias para levantarme temprano durante el año pasado consistía en poner el póster de Deena Kastor a la par de la cama. Sonaba la alarma, yo abría los ojos, y veía a la campeona con ese gesto de guerrera, corriendo en Mammoth Lakes. Mi pereza sentía vergüenza, y yo me levantaba. Este año la motivación es diferente.

Este año lo que yo quiero no es nada más llegar a la meta. Quiero llegar mejor, más rápido, menos cansada, más feliz… (eso último es difícil, no hay nada en le mundo como la primera maratón, creo yo). Pero entonces no es una foto lo que necesito para motivarme a brincar de la cama a las 4 am; es un espejo para desafiarme a mí, a mi pace, a mis tiempos, y a mi dificultad de levantar los talones.

Pero me levanto, y repito la misma operación:  alistarme, alistar los chunches del gimnasio, el jugo, la tostada con miel, salir de la casa, llegar a la Sabana, saludar, calentar, correr, … lo que cambia es lo que yo logre en cada entrenamiento. Y en eso consiste el nuevo desafío.

Y también creo que cambia el entrenador, porque ya Alvarito sabe que me puede exigir más. Ya queda afinar la técnica, y como me dice siempre EN FÓ QUE SEEEEE. Ahora las mariposas serán de emoción, no de miedo. Ansiedad por mejorar, no por lo desconocido.

No había vuelto a escribir, porque probablemente no encontraba nada “nuevo” qué decir. Pero creo que lo nuevo es que ya correr no es algo “fuera de lo común” para mí. Ya es parte de mi vida, y a eso le sumé el gimnasio, ya de una forma más frecuente y mucho más concienzuda. El cambio ha sido importante, pero sobre todo, repito, el hecho de que el deporte que me gusta ya no sea algo “nuevo” sino algo mío, como cualquiera de mis rutinas, eso es muy positivo.

Algo que sí me alegra montones y me motiva a seguir madrugando, es ver a mis amigos del grupo; ya los siento conocidos, compartimos muchas cosas aparte de correr, y cada vez que un lector del blog se une al grupo, yo me motivo aún más. Yenori, Mariana, Daniela, (y si se levanta mañana temprano, Patrizia) son parte de esa motivación: ver a alguien que va descubriendo su lado maratonista… aunque no sepa que lo tenía.

Justo la semana pasada comenzó con nosotros Marta, una señora de 70 años, quien se presentó ante el grupo y nos dijo: “Hola, quiero aprender a correr”. ¿Quién no va a querer seguir el proceso de Marta hacia sus primeros 5, o 10 kilómetros? ¡Yo quiero verla lograrlo!

Esta semana les contaré qué hemos hecho en el gimnasio – ¡otro mundo de aprendizaje! – y algunas  anécdotas vacilonas que demuestran que después de que comenzás a correr, nada vuelve a ser igual… por dicha!


Por ahora, les dejo con esta foto… no, no es de noche: son las 5 y 15 am en la Sabana. Esas siluetas con los brazos hacia arriba somos los ChiRunners. Y sí, mientras mucha gente duerme, nosotros ya estamos llevando frío y emocionados por el entrenamiento del día.  Porque correr es parte de nosotros, y eso es genial. 

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Comments

  1. con cual equipo entrena yo ando en busca de uno gracias

    • Marianella Cordero says:

      Depende, en la Sabana hay muchos en la mañana, hay como 5…! No sé si haya en las tardes.

  2. Kattia Robles Fuentes says:

    Pues Nela, te felicito por esa fuerza de voluntad tan grande de levantarte de madrugada a correr, yo tengo apenas cinco mese de correr, pero creo que nunca podré levantarme a esas horas, bueno si me levanto a correr, pero con mis hijos, ja ja. Pero cierto cuando lo hacés parte de tu vida, lo hacés y punto, ya ni cuenta te das. Pero ya estando ahi, debe ser riquísimo, hasta ver el amanecer, qué dichoza!!!

  3. Me encanta leer tus experiencias !!!!

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