“Nada más levántese”


Esta era la carrera en la que quería “sacarme el clavo”; quería mejorar los 2.11 de San Juan, quería, quería, quería…

No pude.

Sin entrar en una larga crónica de quejas o excusas, desde el km 10 perdí fuerza, me dolían las piernas como si hubiera corrido media maratón el día anterior. Me dolió cada paso y me dolía más al pensar que había reposado, había comido bien, me había hidratado antes, es decir… hice todo bien antes de correr. Pero nada. Ya por la mitad vi cómo iba echando a perder mi pace y con eso, todo lo demás. Llevaba un conejo de lujo, esta vez no era Koki sino Mau Montero, otro ChiRunner maratonista… y no pude responder. Me quedé atrás, me volví lenta y pesada. Todo dolía.

No sé qué pudo haberme pasado. No sé. Pero a 300 mts de la meta ya estaba tan cansada que ni podía respirar bien, ni tenía más fuerza para cerrar con ganas. Y terminé llorando, lo cual me da cólera pero sinceramente eso era lo que me salía.

Mis amigos que corren y han pasado por esto, me  han dicho muchas verdades para consolarme: hay días buenos, hay días malos. Hoy el cuerpo no quería, o no podía. Tal vez es sobreentrenamiento. No importa, llegaste a la meta y eso es lo que cuenta. Otro día te desquitás.

Un día después de hacer 2 horas 40 en media maratón, el peor de mis tiempos en esta distancia, ya no lloro pero entiendo que lo que siento es mucha frustración; venía mejorando, venía subiendo mi rendimiento, y hacer esto… es como fallarme a mí, fallarle al profe (aunque él no nos exige nada que no podamos hacer), en fin, no es bonito terminar una carrera a pura cabeza y no con las piernas, pero esta tocó terminarla así. Y eso es todo.

Tal vez me ilusioné mucho luego de que me fuera tan bien en San Juan. Y aunque no me gusta la ruta y aunque tenga malos recuerdos, seguramente Correcaminos 2013 será otra oportunidad de sacarme el segundo clavo.

Él nos anima cuando ve que uno puede y sabe cómo guiar a una persona poco a poco a dar lo mejor, pero yo sé que él entiende cuando uno no puede más que llorar de chicha en la meta.

Gracias Alvaro.

Y bueno. No se llora más. A reposar, otro masaje, y mañana tenemos entrenamiento. El camino a la segunda maratón tendrá momentos difíciles, así de sencillo. Como dijo Adriana Álvarez: si se cae, nada más levántese.

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Comments

  1. Natalia says:

    De buenas y malas experiencias se aprenden las lecciones, lo importante es serguirlas viendo como experiencias; historias que nos llenan la vida, luego va a poder contar la historia dirá:”me acuerdo lo mal que me fue en la media maratón del 2012 y lo mucho que mejoré en la del año siguiente”, ayer será el punto de partida para que la próxima sea mucho pero mucho mejor… :-)

    • Marianella Cordero says:

      Yo espero que sí. Es inevitable sentirse frustrado, pero con los días uno va asimilando… Gracias.

  2. Sí, que mal cuando nos frustramos Nela, al día de hoy, tengo un mes de no poder correr, por una vieja lesión, quizá no sea la misma situación, pero siento la misma frustración, chicha, impotencia, en fin, acá estoy, tratando de mantener la condición, y con muchas energías para cuando me toque volver al asfalto, ya much@s te han animado, dicho todos los consejos, pues ahí te va otro, pa’lante querida, secar esas lágrimas, socar los cordones y salir para mejorar ese tiempo.
    Saludos.

    • Marianella Cordero says:

      Sí, las lesiones duelen mucho y juegan con el factor “paciencia”. No queda otra que volver a empezar, y hacerlo sin llorar. Gracias Cindy.

  3. Eduardo Chavarría says:

    Marianella:

    Fui nadador competitivo hace muchos años, finales de los 70’s y toda la mitad de los 80’s. Nunca destaqué, ni a escala nacional y menos aún en el extranjero. De hecho, nunca formé parte de la selección nacional. Pero de mi experiencia le puedo decir una cosa: todo deportista tiene altibajos. Y uno cree que la vida lo trata mal a uno, porque uno entrenó bien, uno se cuidó en las comidas…En suma, uno hizo lo que debía hacer. Pero los resultados no se dieron. Eso es simplemente porque uno no tiene siempre el control de todo; quizá el día fue demasiado caluroso, o demasiado húmedo, o su metabolismo no funcionó como usted esperaba.

    El deporte es lección para la vida, de ahí su valor educativo. Al igual que en el deporte (usted es testigo reciente), en la vida no siempre se logra lo que uno se propone, aunque haga todo el esfuerzo para lograrlo. Los imponderables también juegan, en uno y otro escenario.

    Espero que siga en esto, a pesar de este “slump”. Usted ya sabe por qué.

    • Marianella Cordero says:

      El día antes de la carrera cumplí 35 años. Ni los festejé por no trasnochar, comí super bien, me cuidé y hasta evité distraerme de todo lo que pudiera arruinar la carrera. Igual, creo que aprendí montones. Como dice usted, es una lección para la vida y mañana toca entrenar, otra vez, de cero. Celebrar cuando toca, y aprender cuando no se pudo, sin desanimarse más de la cuenta.
      Muchas gracias por escribirme.

  4. correcaminos 2012 fue sufrida y con sabor amarga para mi también, me quebré en llanto xq no sabía que me había pasado si me había cuidado para poder mejorar el tiempo xq me sentia fuerte en cada entrenamiento y me sentia ilusionada de hacer mi 2nda media maratón. Se me cayó el piano llegando a Zapote y no me quedo más que terminarla a punta de coraje. Lección aprendida y no queda mas que cambiar el cassette y echando pa’ lante. Le deseo muchísima suerte de ahora en adelante y acuerdese que Roma y el gladiador la esta esperando!

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