Déjà-vu


En el tercer Reto Powerade. ¿Habrá cuarto?

Se terminó el Reto Powerade. Por tercera vez en mi vida me vi en la Ribera de Belén, empapada en sudor, agua y abrazos de los compañeros. De nuevo en una de las carreras más gustadas del año. A estas alturas del 2011 no había corrido Tamarindo, no había hecho mi fondo madre, no había corrido una maratón. A estas alturas del año pasado todo era nuevo.

Y aquí estoy otra vez.

Me pregunto por qué, si el calendario de carreras es más o menos repetitivo, uno se empeña en seguirle la corriente. Por qué no basta con correr una carrera de 10 kms, o dos medias maratones. Por qué de nuevo todo. Para qué repetir.

Hasta me pregunté “será que no tenés nada más entretenido que hacer”. La respuesta fue “no, tengo muchísimas cosas qué hacer, pero esta es la que más me gusta… aunque sea repetida”. – Los lectores del blog recordarán los lamentables duelos entre Nela1 y Nela 2. Por ahí anduvo el asunto.

Es natural que ahora estas carreras no le generen a uno el susto inicial. No es falta de emoción, como comentaba con mi amigo Alfredo Carballo, es que perdimos aquella inocencia con la que estábamos entrenando, cada uno para su primera maratón. Rompimos esa barrera mental y ahora estamos repitiendo el ciclo. Antes corríamos preguntándonos ¿será que puedo? Hoy sabemos que podemos.

Parte de ese déjà vu ha sido el blog.

Hace unos días estuve un poco desmotivada – no lograba levantarme temprano – y estaba cavilando en esto de por qué correr tanto, por qué volver a la carga cada vez que se anuncia una carrera… y me fui a los primeros posts de este blog.

Aparte de odiar algunos párrafos que ahora considero mal redactados, comencé a verme a mí misma en ese proceso, en esa inocencia de quien lloró en su primer fondo sabatino de 13 kms; de quien estrenó el Estadio Nacional en su primera Media Maratón, de ese primer par de tennis que hoy están ya retiradas de la acción, de quien sufre su primera lesión y su primera sesión de fisioterapia, y de la enorme ansiedad que me causaba imaginar lo que sería aguantar 42 kms recorriendo los 5 barrios de Nueva York.

Cuando llegué al post de la maratón, titulado “Lo hice”, lloré otra vez. Sobre todo porque releí los comentarios de quienes tuvieron la paciencia de seguir el proceso. Lloré recordando que fue el día más feliz de mi vida, del intenso dolor de piernas después de correr, … de la sensación de “todo es posible” que me quedó latente por meses. En serio que no entiendo cómo fue posible. Más que piernas, fue corazón.

Confronté esas emociones con lo que vivo hoy, y entendí que correr no sirve nada más para tener buena condición física, mantenerse saludable y hacer amigos. Correr me había aclarado mucho la mente, me ha servido en este tiempo para controlar mi carácter – no es nada fácil – y para apreciar los pequeños grandes avances de una persona que no tiene el don de correr. No, no lo tengo. No me sale natural y no soy ni siquiera medianamente buena.

Digo esto porque hace poco pude conversar con un corredor que me hizo ver lo complicado que es sentirse “obligado” o “presionado” a ganar o romper marcas, como los élite. En cambio uno lo hace porque quiere: no soy rápida, me cuesta levantar los talones – todavía – y mis mejoras en el pace son muy pequeñas… sin embargo soy fuerte. Considero que soy fuerte. Lo hago por gusto aunque no soy buena.

Releí muchas partes del blog, me reí de mí misma, me di cuenta de lo afortunada que fui muchas veces topándome tantos personajes tan  entrevistables – los kenianos de Tamarindo, Lobito Fonseca, Shirley Cruz, Gabriela Traña, César Lizano… uuh! – y entrevistados como Rebecca Morales, mi “mona”, y la mamá de mi amigo Boris en su primera carrera.

Así que no sé cuántas manzanas vengan; no sé cuántos déjà vu tenga en cada carrera de 10 kms, en la misma ruta y con la misma medalla… sé que encontré algo que me gusta, y lo junté con escribir y entrevistar, que me gusta también, y si como he leído en muchos correos y comentarios, este blog ha servido para que alguien crea que puede levantarse y comenzar de la nada a soñar con una maratón, pues entonces no he perdido el tiempo.

Aquí voy de nuevo: Tamarindo es lo que sigue. Otra vez a la playa, el calor, la emoción de llegar la noche antes, la humedad, el placer enorme de completar 30 kms, las sonrisas, la medalla, la foto… vamos de nuevo. Sí, vamos de nuevo. La vida es correr, y a veces detenerse sólo para agarrar aire y volver a correr otra vez.

Lo escribo a propósito del evento BloggueandoCR al que fui invitada. En algunos minutos tendré que contar mi experiencia como “blogguera”, aunque yo me siento más “una muchacha que corre”. Despacio, pero corre.

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Comments

  1. No te había seguido tu blog antes. Hasta ahora. Escribís bello, y me identifico demasiado con lo que compartís.

    Correr te abrió oportunidades, momentos, vivencias… correr fue el ardid para que el Universo te obsequiara mil cosas que estaban ahí para vos, y que están para todos los que se levantan, tienen Fe y levantan los talones hasta donde pueden, pero todos los días.

    :)

    • Marianella Cordero says:

      Gracias por leer y bienvenido a la manzana. Aquí cualquier carrera y todo kilómetro es ganancia. :)

  2. La verdad este ha sido uno de los post que mas me ha gustado… Antes tenía todo mi tiempo para correr… Ahora tengo que ver en que momento me da tiempo y que la pereza no me gane… Pero me inspiro bastante y me dio bastantes ganas de ponerle

    • Marianella Cordero says:

      Hay días que pareciera no tener sentido… pero luego cambia. Yo me siento fatal cuando no corro, y luego me topo a medio mundo entrenando y siento que desde adentro me quema algo! ¡Dios libre fuera rápida! Son baches, supongo. Mañana se nos quita. :)

  3. Hasta en eso nos parecemos, Nellita, yo no soy rápida pero mantengo un pace que yo lo denomino “pasito tun-tún” y con eso, hasta la madrugada de ayer -de mi fondo madre de 34 KM previo a mi primera maratón-y el sol de hoy me ha bastado para terminar cada carrera (del kilometraje que haya sido) con una sonrisota en mi rostro y capturando cada momento con mi camarita fotográfica.

  4. Hola Nella! Aunque no la conozco personalmente, me encanta leer su blog. Soy de esas personas que empezó a correr por salud y ahora lo hago por gusto. No soy buena pero ahí voy despacito y mejorando de a poquitos el pace. Me identifico muchísimo con lo que leo acá, por dicha Ud tiene la elocuencia que a algunos nos falta cuando tratamos de explicar porque nos gusta correr. Yo también creo que somos fuertes, porque no es fácil hacer algo que a uno no le sale natural (sin quitar mérito a los que tienen el don, pues no se requiere solamente eso). En fin, gracias por compartir sus experiencias, que nos sirven a muchos de motivación.

    Saludos :)

    • Marianella Cordero says:

      Gracias Silvia por leer. Hay días que de verdad me recrimino mucho el no ser “rápida”, pero me doy cuenta de que la verdad, todo es relativo y me siento igual de feliz yo, con mis tiempos, que un carajo que corre maratón en 3 horas. Entonces… por qué torturarme. :( ;) Y sí, ser fuerte es parte de lo que uno aprende de correr, y que le sirve para tantas cosas en la vida…

  5. Que lindo este blog en particular, se nota cuando algo sale de tan adentro, felicidades por todos tus logros. Y mi deseo, igual que el tuyo supongo es que con nuestro ejemplo, y con estas bellas palabras, mucha gente empiece a correr o practicar cualquier deporte, ya que la disciplina que se adquiere y la satisfacción son muy grandes.

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