Nostalgia de Tamarindo


Tamarindo Beach Marathon, hay que decirlo, es la carrera más esperada y mejor organizada de Costa Rica. Con distancias de 5, 10, 21, 30 y 42 kms, es ideal para sacarse el susto de la primera carrera o ir a vivir de la forma más cálidaliteralmente – las distancias más largas y demandantes, con un 95% de humedad y a pleno sol guanacasteco.

Este año viajé con Memo, Liris y Ma. José, compañeros de ChiRunners, y allá nos encontramos a 83 más… y al Profe, Alvaro Jiménez. Este año nuestro entrenador se inscribió para 42 kms, lo cual lo hacía aún más emocionante: nos tocaría a nosotros recibirlo en la meta.

Como nunca antes, este año comencé un plan de hidratación previa muy concienzudo: mi amiga Laura Wesson me dio las pautas para tener de todo: agua, hidratante, jugos de frutas, en constante y abundante cantidad, bien distribuida. Por ese lado iba super tranquila. Snacks e hidratación para la semana previa, era una preocupación menos.

Pero no sé si Memo, Liris y Ma. José se dieron cuenta de que con nosotros en el carro iba un Señor Miedo que me estaba atormentando. El haber parado dos semanas por el tema del pie, me quitó “fondo”, no pude hacer las largas distancias antes que me aseguraran que esos 30 kms en “Tama” estaban garantizados. Si bien el entrenador te ayuda y te guía y sabés que el año pasado lo pudiste hacer, igual ese miedo va con uno, quitándole campo y tranquilidad. Nos bajamos del carro, y se bajó conmigo.

¡Más linda que la del año pasado…!

Tamarindo se transforma con la maratón. Filas, grupos de gente ya no en sandalias sino en tennis buscando su número y su camiseta. Todos buscando dónde comer ese plato extra de pasta, para estar bien cargados de “carbos”. En la cena de pastas me encontré a los kenianos invitados al evento – 2 de ellos habían venido el año pasado – y cuando me di cuenta ya era hora de dormirse. Yo volví a ver mi pie, pensando si rendiría 30 kms; siempre bajo el plan de “correr 15 y devolverse”. Así se me haría más corto.

Levantarme a las 3 am a desayunar no fue tan complicado porque vengo despertándome a esa hora hace como un mes, para irme habituando. El restaurante del hotel, desierto. Yo, honestamente, con un vacío en la panza.

Nos vimos a las 4 y 12 am para estirar, como siempre, juntos. Nunca hablo en este blog de Dios, ni de religión, ni nada parecido, pero con todo el corazón, guiada con la oración que hizo en voz alta don Carlos Bresciani, le pedí a Dios que me dejara correr sin dolor y terminar. Se lo pedí con miedo y con todo el corazón.

Con los primeros 5 kilómetros supe que no iba a tener ese problema. Arrancamos y parecía que hasta había una brisa muy sutil. Luego se me cayeron los anteojos de sol y ni modo: ¡quebrados! Adiós ayuda contra el reflejo. Qué queda. Seguir.

La estrategia de “haga 15 y se devuelve” resultó, porque al llegar al retorno y ver que podía mantener el mismo pace me sentí feliz, segura, tranquila. El miedo se quedó ahí en ese punto de retorno y le dije que si quería no me siguiera, y no lo hizo. De nuevo, la excelente asistencia de la carrera fue clave, lo mismo que los amigos Chi que nos daban agua o hidratante. Agradezco a Viviana Calderón y a los Correcaminos que no se guardaron las bolsitas y las compartieron conmigo. Gracias.

¡Me estaba llevando… esa, sí!

Faltando 8 kms la nube que nos hizo el favor de difuminar un poco el calor, se fue. Y de nuevo, el macho atacó. “Dele duro” – pensé – “ya va de regreso”. Comenzás a ver los rostros de cansancio y dolor de los que van disminuyendo el paso. Seguís hidratándote, comiendo gel y contando lo que faltaba.

Los últimos 2 kilómetros son los peores porque la entrada a Tamarindo se hace eterna. Además uno empieza a toparse a medio mundo con la medalla al pecho, lo cual sé que no lo hacen adrede pero ¡da chicha! Uno siente que es como diciendo “sólo faltás vos, hace rato llegué yo”.

De repente sentí que a la par mía pasó un huracán… y era el Profe. Yo quería entrar con él a la meta, pero no podía acelerar tanto, él iba soplado cerrando su maratón, y yo ya no podía forzar más las piernas. Me dolían las piernas, el trasero, todo, y cuando estaba cerca de la meta no cerré fuerte pero supe que lo importante era estar ahí, entrar. Llegar. Hice 15 y me devolví.

Siempre los CHi esperándonos… Memo molestándome de que me apurara y ya yo no daba!

Sin chance de celebrar me fui a poner los pies hacia arriba y entendí que lo que había ganado, aparte de 8 minutos y medio con respecto al año pasado, era confianza. Entendí que las piernas no se olvidan de lo que corrieron. Que el trabajo de gimnasio me ha ayudado mucho. Que iba bien hidratada y alimentada. Que la única manera de quitarse el miedo es tirarse al agua, o en este caso, levantarse a correr 30 kms.

Por la noche en la premiación, me emocionó ver que prácticamente en casi todas las categorías había un ganador de los Chi Runners. Incluido el Profe.

La noche cerró con música, lluvia, y Dan Robinson cantando y animando en una tarima. Muchos corredores vencidos por el sueño ya no estaban, otros se quedaron a quemar más calorías, pero bailando.

Todo mundo quiere ir a pasear a la playa, pero pocos miles quieren sufrir primero para premiarse después. Ya tengo en las piernas 30 kilómetros acumulados, en dos semanas serán 35. Y en 40 días, 42 kilómetros, en la ciudad que me enamora tanto como Tamarindo.

Salir de esta playa da mucha nostalgia. No lo sé explicar. Cuando uno va corriendo y dice, como dije yo varias veces “¡¡¡por Dios, cuánto !”·$%& falta!!” se pregunta por qué viene a Tamarindo a sufrir. Hasta que en la meta todas las palabrotas y los dolores cobran sentido, y te podés sentar a ver el atardecer, con los pies cansados y la medalla en el pecho, sintiendo que te cumpliste a vos mismo y que si lo lograste aquí, lo lográs donde sea.

Por eso, en el 2013, espero volver a Tamarindo.

Costó… y ya está con las demás : ) Mi medalla 30 kms

LO NUEVO ESTE AÑO:

  • Plan completo de hidratación by Laura Wesson :D
  • Llevé confites Frutini para el camino, bolsitas de miel de abeja y las Tricopilias. Como el gel ya no me gusta, llevé gomitas Gu.
  • Usé arm coolers de Zoot, que ayudan a disminuir la temperatura hasta en 2 grados. No me estorbaron para nada, y sí sentí que refrescaban montones. Se usan justamente para clima caliente.
  • El año entrante quisiera hacer una buena “media” en Tamarindo, pero la distancia de 30 kms es todo un desafío… y voy a querer seguir bajando los tiempos. En fin. Pasamos de 3. 38 a 3.30 y eso es genial.
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Comments

  1. hola Natalia, para contarte, que este año fue mi primera vez en tamarindo hice 10K, para lo que me venia preparando con tiempo, pero me enferme una semana antes y no se creo q retrocedi un poco… al final, llegue, jalado por un sr muy amable de nombre simon, hice un tiempo de 1:28:14… que sinceramente para mi fue todo un logro..
    y aunque suene masoquista el proximo año por otra vez por los 10K a ver si los puedo hacer en 1 hora… :) yo se que es una meta dura… pero lo puedo lograr…
    tambien te quiero agradecer publicamente por tu blog… que me ha ayudado mucho en proponerme a hacer algo de ejercicio diario y mejorar cada dia un poco mas…

    • Marianella Cordero says:

      Masoquista no: ¡constante! Lo tuanis es que uno puede ir cada año y mejorar, mejorar, alguito pero mejorar. Enfermarse pasa. Y tener un Simón que le ayudara, bueno ¡eso no tiene precio! Me alegro de que nos vayamos a ver el año entrante en Tamarindo.

  2. Excelente Marianella… voy a aplicar su estrategia de 15 y devolverse… pero con cualquier distancia!!!

  3. Marianella, por eso me gusta tanto leer tu blog… Realmente hablas como una corredora, sentis lo que un corredor siente, te expresas como nos expresamos los corredores !!!!! Y eso es porque sos una gran corredora !!!!!

    Ya es como tu cuarto articulo que me saca las lagrimas…..

    Mucho animo y a seguir adelante corriendo y escribiendo. Nos vemos en carretera. :)

    Saludos,

    • Marianella Cordero says:

      Adrián, honor que me hace ud. de leerme. A veces escribo y me cuestiono mucho si lo hago como “demasiado aficionada” pero eso soy, y diay, le mando un abrazo, no lloremos, corramos :D

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