El clavo de los 35 kms


Hace un año, en la vuelta de los 15 kms… paré a los 25.

Con Correcaminos no pude – algún día podré, lo prometo – pero con mi fondo madre, ¡tiene que suceder! ¡Sacarme el clavo!

Con el perdón de los Cartagos que me leen, ¡correr en su provincia me cuesta mucho! No sé si es por el frío – yo por todo me cobijo – o por la topografía, o justamente por ese fondo madre de octubre del año pasado, cuando no pude terminar la tarea por un dolor en la pierna izquierda. 

La verdad es que tengo pocos recuerdos de ese día, como que lo tengo bloqueado en mi mente. Solo me queda el colerón de parar de correr, no terminar lo que tenía que hacer, y desayunar con la panza revuelta por el miedo a que eso fuera un mal augurio de la maratón. Yo me fui a NY sin saber qué era correr más de 30 kms; quedé con “ese clavo”. Pero veámoslo con la cabeza fría:

Número uno: nunca fue, aunque parecía, periostitis tibial. He concluido que tal vez fue falta de gimnasio, recarga acumulada o nervios. Punto. El médico lo descartó y con fisioterapia se fue el dolor.

Número dos: a cualquiera le pasa. El fondo madre es un ensayo, pero no es la maratón. No hay que hacerse bolas ni asustarse por todo.

Número tres: si me toca correr otra vez ahí, la estrategia está clara: ir con mente re positiva, más actitud, y bueno, voy a repetir la fórmula de “corro 17.5 y me devuelvo” aunque tenga columpios y a medio camino el frío se convierta en un sol pesado y cansón.

No me importa. Se corre y punto.

Estos días he pensado mucho en el poder sanador de correr. Una vez que uno echa a andar los pies, en la cabeza todo se va resolviendo – o te vas peleando con medio mundo – y no me dejarán mentir los corredores, el sudor para nosotros no es sinónimo de calorías quemadas, ni bajar de talla necesariamente. Uno sabe que en el sudor se va todo: las frustraciones, las peleas, las decepciones, los berrinches propios o ajenos, … todo. Por eso al terminar hay una sensación muy placentera de serenidad, que junto al agotamiento te relajan y te calman montones. No tenés más fuerzas ni para volverte a preocupar por lo que te tenía estresado al inicio.

Sin entrar en detalles, este año sí que llevo cosas anotadas en la suela de las tennis. Suficiente. Una de ellas se llama “miedo a correr en Orosi” y voy a ir a sacarme el clavo, quiero hacer el fondo completo, sin lloriqueos ni dolores, concentrada, mejor preparada físicamente y terminar los 35 kms de tarea para NY. Además si algo recuerdo es que Orosi es precioso y que la belleza escénica del recorrido vale la pena.

Además, vengo de correr 30 y Orosi no puede ser peor que Tamarindo. Ya sabemos que el cuerpo lo resiste: ahora hay que ir a hacerlo. Comienza con un paso, comienza cuando me amarre los cordones esa madrugada del sábado, comienza y no se termina hasta que se termine.

Me quiero ir a sacar el clavo de eso y de todas las cosas que me molestan, lo que me haya quitado paz o contentera. Lo voy a dejar ahí botado en Orosi y no me lo llevo a NY, porque este año NY va a ser mejor. ¡Hasta las elecciones voy a poder ver! :)

Así que a comer como se debe y alistarse, porque correr 17.5 kms y devolverse tampoco es fácil. Pero este año, Dios mío, no será imposible. Yo seré más fuerte.

Y al terminarlo sabré que puedo venir a casa a comenzar la maleta… que ya saqué del armario.

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Comments

  1. No se preocupe mucho, solo dele, y no piense mucho en los km, sino en el paisaje, en cada “minimeta” que es lo mejor para distancias largas.

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