Estados de ánimo


Luego de la noticia de la cancelación de la maratón, pasé por tres estados de ánimo, muy distintos y muy intensos.

  1. El que ya leyeron, que bueno, sencillamente fue como aceptación y si bien desde que llegué a la ciudad supe que algo andaba mal, jamás me imaginé qué tan mal. Digo, porque hasta donde yo pude ver, Broadway siguió dando sus shows, hubo partido de los Giants, la gente iba y venía, se tomaban fotos sonrientes en Times Square… pero fue solo la maratón lo que cancelaron; lo que decidieron fue eliminar el evento deportivo que potencialmente podría distraer los recursos de la ciudad de lo verdaderamente urgente. Ahí viene la segunda emoción.
  2. Mary Wittenberg, de NYRR, anunciando la cancelación.

    Rabia. Ok, sí, está bien, había que cancelarla… pero ¡desde el lunes! ¡No un viernes, a horas apenas de la salida! El mismo viernes en la mañana seguía leyendo tweets y declaraciones del alcalde diciendo una y otra vez “sí habrá maratón”. Bueno, y cuando decidió que mejor no la hacía, no dio la cara sino que le tocó a la gente del NYRR decirlo al público. Subo la foto que le tomé a la directora de la carrera cuando salió en CNN porque creo que el gesto de ella lo dice todo.
  3. El domingo sucedió algo hermoso que, me parece a mí, confirma que la gente – al menos en Mahnattan, repito – no estaba en contra de la maratón. Sostengo que el hecho de que haya aún un millón de personas sin electricidad y al menos 20 mil sin casa justifica la cancelación, pero tal vez, tal vez, posponerla una semana hubiese dado un mensaje distinto.

Resulta que el sábado en la noche llegué a mi habitación, y encontré un papelito que alguien había echado por debajo de la puerta. Se trataba de uno de los huéspedes que, sabiendo que prácticamente todo el hotel estaba ocupado por corredores, nos dejó este recado:

Vayamos a correr todos juntos el domingo, veámonos a las 10 de la mañana”

Sinceramente no tenía corazón para hacerlo. Pero igual al día siguiente me levanté, me puse las tennis y sin querer llegué justo a tiempo para vivir algo que jamás voy a Esas dos últimas millas de la maratón, que suceden dentro de Central Park, sucedieron. ¡Sucedieron! Entré al parque y vi un hormiguero de colores que corría, corría…¡algunos hasta se pusieron el número en el pecho! No sé cuántos éramos pero podría atreverme a decir que unos 3 mil corredores llegamos a Central Park a vivir eso que se nos negó este año, por tan tristes pero justas razones.

Con el mismo espíritu, a “pace”, con alegría, como si nada hubiera pasado, todos estaban corriendo al menos ese tramo de la maratón. Cruelmente, tengo que decirlo, la meta seguía en pie ahí, las graderías para el público, todo como si fuera a suceder… pero cerrado. Y sin embargo corrimos, y me dejé absorber por ese mar de locos que iban sonrientes. Yo iba sonriendo también.

Me sentí triste de no haberme puesto la camiseta que llevaba y que decía “Costa Rica”, porque todos iban con sus banderas, con la insignia que habían escogido para ese día. ¡Era increíble! El déjà vu fue inevitable, sentí el mismo escalofrío que sentí cuando el año pasado me acercaba a la meta, solo que sin el cansancio de los 40 kilómetros previos.

Estaba emocionada con solo ver a los corredores, cuando comencé a ver a las familias, la gente de Nueva York que sabía que íbamos a hacer esa pequeña locura y que a pesar de la cancelación, llegó ese domingo al parque con agua, con hidratante, con rótulos, … aquí están las fotos. Aplaudían, nos animaban, como si fuera la maratón. Igual. Ahí sí puedo decir que me cayó el cuatro, finalmente sentí ese duelo de “esta no es la maratón” pero ellos llegaron, y fue el gesto más dulce que pude haber visto en esa mañana. Se lo dije a todos los que pude decírselos: “Thanks for showing up”.

Me encontré a esa mirrusca, con el rótulo de “Don´t stop ´til you get ´nuf” y a esta familia completa, bebés en coche y carteles que decían “We love runners”.

Dígame cursi, dígame igualada, sentimental, dígame lo que quiera pero paré a abrazarlos. Y en cuanto sentí que me abrazaron de vuelta, pude llorar con ellos.

No se puede comparar, bajo ninguna circunstancia, el dolor de los afectados por la tormenta con la decepción de los que no corrimos. Jamás haría semejante comparación, y no quiero que se malinterprete mi tristeza.

Aquí están. Ese abrazo no se me va a olvidar jamás.

Yo nunca he estado en situaciones similares. Como periodista sí he cubierto emergencias, visto inundaciones, terraplenes, incendios, así que ese dolor tampoco me es extraño. He hablado con quienes lo padecieron, y me sé solidarizar.

Sin embargo, hasta ese abrazo con esa familia pude entender que mi entrenamiento del año, mi fondo, mis madrugadas, mi comer bien, todo eso jamás estará completo hasta que corra la maratón. Y que esa sensación nadie me la podrá entender, nadie puede decir que sabe cómo me siento.

Con esa tristeza, con ese vacío, he pasado estos días preciosos en Nueva York. No había un gran ambiente de elecciones tampoco, pero sí me tocó ver de cerca el Democracy Plaza show que montó NBC para esa cobertura, así como el edificio Empire State vestido de azul por el gane demócrata.

Ha sido un viaje lleno de emociones encontradas, de sorpresas lindas y amargas. Sé que me va a costar mucho volver a levantarme temprano para ir a la Sabana, a entrenar como siempre… va a ser un regreso difícil, sin la meta cumplida. Pero por eso mismo las palabras del presidente reelecto me llegaron con tanta fuerza, y no me puedo rendir. Los más afectados por este desastre tampoco se pueden rendir.

I have always believed that hope is that stubborn thing inside us that insists, despite all evidence to the contrary, that something better awaits us so long as we have the courage to keep reaching, to keep working, to keep fighting”.

Barack Obama. Nov. 6 2012.

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Comments

  1. Julia Ardón Morera says:

    yo lloro cada vez que te leo.
    “Me sé solidarizar”

  2. Jacqueline Gonzalez says:

    Nela, me sacaste las lagrimas porque vieras que yo si se lo que sientes, aunque me parezca increíble, fuimos parte de la historia, fuimos parte de la unica maraton cancelada en NY hasta la fecha, pero no podemos hacer nada, mas que ponernos las tennis de nuevo y esperar la bendición de completar esta meta en el 2013. Para mi fue muy agradable verte el domingo en el Central Park, te andaba buscando por todas partes hasta que te encontré, el sentimiento era de llorar, gritar, patalear pero muy general de frustración porque como mencionas en tu articulo, esa no era la maratón. Un abrazo y espero que nos encontremos el año que viene. A ponerle mucho empeño a lo que viene y nos toco aprender.

  3. Mi comentario lo centraré en la parte bonita. Si hay que jalarle las orejas para que se levante a correr apenas llegue, se las jalo (aunque sea virtualmente).

    Lo que sucedió el domingo me parece mágico, sacado de un cuento. El papelito debajo de la puerta, miles de personas reunidas para correr a pesar de las circunstancias, y los chiquitos con los carteles. ¡Qué bonito!

  4. Hola Nela, desde hace poco tiempo he descubierto tu blog y lo estoy siguiente. Te doy la enhorabuena como expresas tus sentimientos de runners en el mismo. Soy español y al igual que tú, intento compatibilizar con mi profesión, la de abogado, mi afición al runners. Aunque tambien practico el ciclismo y montañismo. Me has emocionado con este artículo, me ha encantado, se nota que te ha salido del corazón parar a abrazar a esa familia porque esa emoción la transmite en el texto. Te cuento que nunca he corrido la maratón de Nueva York, bueno ningun maratón, solo carreras de 10.000 y medio maratones. Estoy preparando el maraton de Sevilla que se celebra en Febrero. Este año, en Nueva York, se encontraban amigos y conocidos que iban a correr el maratón por causas solidiarias. Pero las circunstancias que todo sabemos han provocado la suspensión. Muchas ilusiones, sacrificios, horas de entrenos y todo lo que conlleva a la preparación de una prueba de estas caracteristicas se ha ido al suelo. Pero ahí queda ese “acto” símbolico de reuniros en Central Park la mañana del domingo para demostrar que los runners, somos personas solidarias. Te doy todo mi ánimo para que con fuerzas retomes tus entrenamientos de cara al maraton de NY 2013. Un saludo desde España.

    • Marianella Cordero says:

      Ha sido difícil de asimilar. Pero sé que eso que hicimos de correr, no importa cómo, será a nivel de energía una cura para la ciudad. Creo en la fuerza de la gente buena. Pablo, los corredores somos gente buena. Un abrazo.

  5. Marianela badilla says:

    Yo te entiendo y muchísimo , llegue a NY el jueves ,el Viernes fui a la Expo con mi familia a recoger el número y había mucha gente y en la noche nos dan la noticia fue un balde a agua fría… Pero el Domingo me levanté no sabía que los corredores iban al al Central Park fui a desayunar y al ver tanta gente corriendo fui me cambie me puse las tenis y a correr mi idea era correr 21 km lo más pero al ver la alegría de la gente me emociono mucho y corrí los 42 km pero al terminar me dije esta no es la maratón te queda un vacío grande , pero hay que pensar que el 2013 vamos a correr con más ganas a mi parecer esa fue una decisión política pero bueno nos toco y a seguir entrenando para el otro año..

  6. Nela, creo que hiciste un excelente relato de lo paso y lo que sentimos todos los que nos preparamos y viajamos a esa bella ciudad por esa meta. Coincido con vos que no hay comparacion con el dolor de las familias y las situaciones dificiles de los muchos damnificados. Pero es un hecho que los que viajamos por alla, perseguiamos un sueno y sentimos que se esfumo, con mucha impotencia, aunque se entendian las razones era dificil de aceptar. Y fue precisamente por lo que describis que el domingo tambien corri, y corri los 42.2 km, aunque tuviera que comprar la hidratacion en cada puesto de asistencia y cargarla por las 4 y resto vueltas que tuve que darle al Central Park, fue mi manera de lidiar con el duelo y ahora sentirme bien de haber cumplido la meta, aunque fuera ‘a mi manera’. A seguir adelante, y quizas nos veamos en el 2013

  7. Los pequeños actos, generalmente transmiten más esperanza que las grandes obras, porque cuando parece que son imposibles de llevar a cabo nos recuerdan que Dios puso en el corazón del ser humano la certeza que nada es imposible, y porque es imposible siempre debemos intentarlo. No hubo maratón, pero creciste como persona haciendo lo que te gusta y para mi eso vale como terminar mil maratones. Muy lindo su blog.

  8. Creo que la última frase de Obama describe perfectamente lo que siente uno como corredor, que de paso se aplica para la vida diaria. El coraje, el seguir luchando, la perseverancia es lo que lo llevan a uno a cumplir sus objetivos. Y como dice la frase algo mejor le espera a uno, todo pasa por algo. Felicitaciones por el esfuerzo y dedicación, todos los km de entrenamiento, esos no se los quita un huracán a uno de encima.

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