2012 y yo: una relación tormentosa.


Si iba a pasar algún día, lo entiendo, pero que pasara hoy, me molesta.

Sin embargo, así fue el 2012. Yo le dije a el lo que quería, él me contestaba otra cosa, y con todo y que hoy, por primera vez, no pude terminar una carrera, siento que le aguanté los golpes, como Tiquito, y no me fui al suelo.

Este año comenzó con grandes ilusiones: fui mejorando, y haciéndome y sintiéndome más fuerte corriendo. Sucedió lo de la suspensión de la Maratón de NY, y a pesar de ello vinieron dos momentos geniales después: mi mejor tiempo en 10k y mi mejor media maratón en Alajuela.

Creo que alguna vez lo escribí en este blog, “yo no sé qué es un calambre, no sé qué se siente arratonarse”. 2012 no quería irse sin sacarme la lengua, y hoy supe qué se siente. Se siente espantoso, y duele mucho.

Hoy se corrió una de las carreras que más me gustan, la San Silvestre. ¡Qué corredor no quiere cerrar el año corriendo! 4 mil personas hoy en la línea de salida, estábamos felices de terminar el 2012 haciendo lo que nos gusta.

Ni 2 kilómetros habían pasado cuando, imagínese usted, dos pirañas mordiéndole las pantorrillas. Las dos pantorrillas al mismo tiempo. Un dolor tan agudo que tuve que caminar, y luego parar. No podía seguir, era doloroso. Estiré un poco y caminé, troté, pero el dolor seguía. Comencé a escuchar los comentarios “considerados” y “prudentes” de la gente que estaba viendo la carrera. “Diay qué” me dijo una señora, burlándose. “¿La dejaron botada” me dijo un tipo. A los dos les contesté, lo reconozco, les contesté de mala manera, enojada. ¡Qué les importa! ¡Qué saben ellos de lo que duele y de cuánto entrena uno para estar molestándolo a uno si lo ven con dolor! ¡Qué morboso placer sienten en burlarse de alguien!

Pero los corredores no. La hija de Liris, Christopher, Brenda, todos pararon a ver qué tenía. Una muchacha paró, me ayudó a estirar, me regaló agua, y me dijo “mejor no sigás”. Eso lo supe desde que me mordieron esas “pirañas”. No iba a poder. Eran yunques de dolor en las dos piernas. No entendía, y me pregunté muchas veces “¿esto será arratonarse?”. Había visto gente tirada en el suelo, con dolor, con sus músculos brincando… no sabía, de veras. Me quité la media de compresión y mis pantorrillas — los gemelos, para decir su nombre – eran como de piedra. ¡Piedra! Hinchados y rígidos. No podía ni caminar.

“Esto se siente abandonar una carrera”. 

Pensé caminar pero me dolía. No tenía sentido.

Me quité con una gran tristeza mi número de corredor. Andrés Villalobos me hizo el favor de llevarme en carro a la meta, donde vi llegar a mis amigos uno a uno, con su sonrisota.

No sé qué es peor. No correr del todo o ésto.

Así terminó mi 2012 y cuando iba a madrearlo (disculpen ser tan malhablada); sí, cuando iba a decirle que era un ingrato, un desalmado, injusto, que me había quitado el chance de hacer hoy y en noviembre lo que más me gusta, recordé 4 ó 5 momentos inmejorables de mi vida que sucedieron este año, y sucedieron corriendo. No terminaron en un inflable de una meta, ni con medalla.

Mi fondo en Orosi.

Mi vuelta a Central Park.

Mis mejores 10kms en La Sabana.

Mis mejores 21 kms en Alajuela.

Mi fondo de 18 kms un sábado, y mi locura de 33 al día siguiente.

Entonces recordé  también un número que tengo emplasticado, sin usar. El de NY. Me lo debe.

Y también éste, el 133 de hoy, qué se yo si por falta de masaje o sobreentrenamiento, me lo debe.

A veces creo que 2012 fue como un mal novio, al que se le da un beso de despedida pero también se le quiere volver la cara para siempre.

¡No sé qué pensar!

Por ahora, dejo de pensar en él y veo venir por la esquina un muy, muy apuesto 2013, que me habla italiano en Marzo, que me guardó un campo en la media maratón de San Diego en Junio y que me reconcilia con NY en Noviembre una vez más.

Para qué ver hacia atrás. Masaje, reposo, y vamos de nuevo.

Feliz Año Nuevo. :) Y Feliz Vuelta a la Manzana. Abajo mi foto favorita y mi canción preferida de 2012.

Marianella Cordero

hoy

Foto GINSPORT. Con Mercedes, Jonathan – mi vaca – y Priscilla.

Así es correr: como la vida. A veces se logra todo y a veces se acaba llorando. Y se siente genial tener todo por ganar o perder.

 

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Comments

  1. Nela, a veces se gana, a veces se pierde. Lo importante es no dejar que los reveses te quiten todo lo que has avanzado con tus triunfos. Lo de hoy fue simplemente una piedrita en el camino, que estoy seguro estará lleno de muchos logros más. Feliz Año y que el 2013 venga lleno de romances :)

  2. The Miracle isnt that I finished The Miracle is that I had the courage to start. John Bingham

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