“Più che puoi!”


frametasticUna semana intensa. Tanto, que en algunos momentos se me olvidó que estaba en Roma, la ciudad a la que hace 5 años no venía y que tanto añoraba. Se me hicieron cotidianos los trillos entre la sala de prensa y la piazza San Pietro, no presté atención a todos esos detalles que siempre me han encantado del Vaticano. De los 4 días de largo trabajo en el Cónclave, dos los pasé pensando cuánto tardaría en salir ese humo blanco, dando paso a dos buenas noticias: habemus papam, e habemus maratón.
Reconozco que me preocupaba mucho estar tantas horas de pie, cansándome antes de tiempo. De hecho mientras esperaba el miércoles en la plaza, ya casi resignada a que el humo iba a salir negro, estaba tan cansada y con tanto frío que me puse a hacer los mismos ejercicios de estiramiento que hacemos en la Sabana, igualito: isquiotibiales, funcional, talones, todo. Adiós cualquier amago de glamour, que la verdad tampoco me desvela: esta reportera tiró los chunches al suelo y estiró. Funcionó muy bien para calentarme, pero igual, llevaba dos horas de pie bajo la lluvia, con el salveque en la espalda, sosteniendo la sombrilla y esperando. Temperatura, calculo, unos 10 grados y bajando.
A las 7:07 estaba viendo hacia el suelo, harta de estar tragando el humo de segunda mano de la gente – Dios mío, cómo fuman estos italianos – cuando los gritos me dejaron sorda y una mole me empujaba hacia adelante. Las sombrillas, las cabezas, nada me dejaba ver pero aunque no viera estaba clarísimo por los gritos de felicidad que el humo era blanco. Cuando me di cuenta yo también estaba pegando brincos y sí, dije ¡Viva el Papa!
Pensé dos cosas: “gracias a Dios, ahora sí puedo estar segura de que habrá maratón el domingo”. Y la segunda: “Nelita, te quedan otras dos horas de pie por lo menos, llevando frío, porque no sabemos quién es el Papa y hay que esperar el anuncio.”
Mientras dimos la noticia por via telefónica y contaba todo lo que pasaba en la Plaza, me iba dando cuenta de que yo era uno de esos punticos chiquitillos que uno ve por tele en las transmisiones de estos eventos. La misma plaza que estuvo a medias el día anterior, nos estaba aplastando a empujones, pero empujones de contentera.
Terminamos hechos un puñito al lado de un padre italiano, joven y altísimo, y unos japoneses. Cuando escuchamos el nombre del cardenal elegido nos quedamos todos “bateados”: ¿Giorgio Mario…. qué? Saqué mi “forro” con las biografías de los papables, y ahí estaba de último, según yo sin posibilidades, Giorgio Mario Bergoglio. El argentino.
Ahí vieran que sí se me paró el pelo porque dije “por fin, un latino, uno que habla español” y los japoneses me pidieron prestado el forrito. Ahí entre todos ibamos leyendo: mirá, es jesuita. Mirá, este es joven.
Así que cuando salió y dijo que venía casi desde el fin del mundo, nos cayó bien a todos.
Efectivamente mi trabajo terminó pasada la medianoche: otra vez a dormir tarde, otra vez a cenar tarde, con dolor de pies y medias empapadas, pero feliz. Feliz.
Recordé a Donna, la señora de Illinois con la que recé esa mañana. Ah sí, yo recé. No soy la mejor católica, pero sí creo en Dios y con Donna recé para que por favor, Dios nos ayudara y nos echara la mano eligiendo a un Papa ese mismo día, y así poder correr. Por qué ser hipócrita, yo pedí por mí, si Dios conoce el corazón de cada persona, entonces Él entendería mejor que nadie lo que le estaba pidiendo. Estaba agradecida de transmitir una gran noticia, pero había entrenado para correr.
¿Egoísta? No. Yo siempre lo tuve claro. Venía a ponerme dos sombreros: el de periodista y el de corredora. Y si las cosas salían bien, uno no iba a estorbarle al otro.
Así que guardé la libreta, el iPad, los tiliches, y ahora ando en tennis y comiendo pasta en el mejor lugar del mundo para hacer carga de carbohidratos… Italia!
Ya vi varios anuncios de la maratón en las estaciones del metro, en los buses. Ayer en la mañana fui por mi número y viví una expo estilo italiano. Más pequeña – solo somos 14 mil corredores, no 45 mil – pero con un pacco gara para cada corredor, de lujo. Una belleza. Le conté a la señora que me dio mi paquete que me habían cancelado NY y me dijo “Adesso corri più che puoi!” Entonces, ¡ahora corra todo lo que pueda! Lo haré, prometo que lo haré.
He comido pasta con todo: pesto, hongos, pomodoro,… Aunque no tengo nadie que me tome fotos en el Coliseo, me alegra haber venido sola porque no creo que alguien aguante comer pasta casi tres veces al día y estar comprando Powerade en cada esquina.
Hoy cuando salí a correr ya estaban poniendo las barras para el público en el Foro Imperial, para la maratón. Y la gente sabe que hay maratón. En el restaurante de ayer me preguntó el dueño cuántos kilómetros son. “Quaranta e due” – le dije, y se asustó:  “quaranta e due? Allora, tu sei forte!” Y yo toda convencida le dije que sí.
Ahora los masajes me los tengo que dar yo, y lo que queda es reposar e hidratarse lo mejor posible.
He seguido leyendo sobre Papa Francesco, y me llamó mucho la atención que hace como 50 o 40 años le quitaron un pulmón, por una infección, así que ha vivido con uno, y con uno solo, le gusta hacer deporte. Le gusta nadar.
Yo digo que si el Papa puede nadar con un solo pulmón, cuál excusa voy a poner yo para no correr con toda el alma el domingo, teniendo dos, y teniendo casi un año de entrenamientos acumulado.
No es la sacada de clavo de NY, es sencillamente la Maratona di Roma. Y será dentro de un día y medio. O sea, nada. Se esperan 12 grados de temperatura, no habría lluvia.
La rutina de motivación incluye escuchar la música del playlist de correr, ver Gladiador y ver las fotos de los fondos con mis amigos. Lo único que hace falta aquí son ellos, ellos y Alvarito.
El único cambio en la ruta de la maratón será justamente en la zona del Vaticano, porque no será posible pasar dado que el domingo será el primer Angelus de Papa Francesco. En algún momento pensé que sería una lástima no pasar por ahí corriendo, pero pensándolo bien, ya tuve suficiente Vaticano para los próximos 10 años. Hay otros kilómetros igual de lindos de Roma que sí podré disfrutar.
Esta canción la escuché aquí en un restaurante y me encantó, la voy a poner en el playlist del domingo, que lleva hasta ópera y la legendaria Notti Magiche de Italia 90. A ver si les gusta.
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Comments

  1. Allan Zamora Bolanos says:

    Muchos Exitos Nela… que te vaya super bien. Saludos desde Tiquicia

  2. Yorlenny Moya says:

    Suerte Nela!! usted es una campeona..

  3. Marcella Román López says:

    Bueno, yo si puedo mangiare pasta tres veces al día y comprar Powerade en cada esquina, sorellina. Que te lo dico io, la prossima volta, jalémos juntas y hacemos más loco questo pazzo mondo!! Se me lloraron los ojos cuando pusiste eso de que no tenés quien te tome las fotos…pues a mi me tocó estar sola tres días en Roma una vez y era la misma sensación; claro, sin maratona ni Papa pero si con los ojos llenos de curiosidad y el corazón henchido de felicidad y esa contentera propia de esa ciudad que nos hace andar con na risa permanente; la panza piena di penne alla arrabiata, más vino de la cuenta y, con las patas mojadas también, como vos en esta coyuntura.

  4. Arlene/ Cartago says:

    Hola, espero que tenga mucho éxito en su maratón, usted me inspira ya que he decidido hacer ejercicio y se que cuesta llegar hasta donde está usted, gracias le deseo lo mejor, por cierto muy buena su cobertura desde Roma

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