Y corrimos por Boston


medallaCuando vea esta medalla de madera en mi pared, siempre me voy a acordar no de mi carrera, sino de los rostros que vi en el recorrido y en la meta.

Fueron 21 kms sufridos para mí, y aún así la primera edición de Quepos Marathon me pareció bonita, como ruta nueva, como sorpresa.

Como les conté antes, no iba tanto por mis 21 kms sino más bien para ver a casi una decena de compañeros correr su primera maratón ahí. ¡Qué valientes! Estrenarse en ese calor, en una ruta desconocida,… Me emocioné mucho con ellos y pensé que bastaba con llegar a la meta y sentarme a ver el verdadero espectáculo de su llegada.

La salida fue a las 5 am:  comencé a tener problemas con el pie derecho desde los primeros 3 kms, y ya para el 5 iba con el pie dormido. Así de simple. Me ha pasado 2 veces, se me duerme el pie (siempre el mismo). Además me sentía lenta, y a los pocos minutos ya sabía que tenía dos opciones: o salirme de la carrera, o pasarla mal 21 kms.

Decidí controlarme mentalmente y no estar sufriendo por el hecho de que iba atrás: y de todas maneras, siempre que estaba a punto de abandonar la carrera, me topaba una cara conocida. Y me arrepentía. ¡Es que solo éramos 300 corredores! Y  nos llegamos a conocer entre todos, aunque sea solo de vista; casi siempre nos hacemos un gesto de “ánimo“, “dale“, “eso, eso” aunque no nos sepamos los nombres… creo que nunca corrí entre desconocidos. Estaba en familia.

Toleré 15 kms incómoda, y preguntándome por qué carambas me estaba doliendo el pie. Ahora que escribo esto, ya recién masajeada, hay 2 explicaciones y quizá hasta 3: 1. no había descansado suficiente después de la maratón. 2. usé zapatos con poco soporte y amortiguación 3. el peralte de la carretera me puso presión en la banda derecha de la pierna derecha, y por eso me dolía.

Lo importante fue que al kilómetro 15, recordé  por qué estábamos corriendo ese día.

Hacía menos de una semana Boston había sufrido las explosiones en plena maratón, y había muchos corredores lastimados y familiares heridos; así como tres muertos y esa inolvidable imagen de un muchacho sin piernas…

… y yo ahí…, con las dos piernas… ¿me iba a quejar? No. Jamás.

Tenía aire, tenía fuerza, toleré  bien el calor. Había caras conocidas también en cada puesto de hidratación. De manera que aunque duré mucho más de las dos horas 5 minutos que tengo como marca personal en media, dije: la cosa es terminar. Y terminé.

Cuando me topé al profe, que siempre nos “jala” en los últimos metros, me dijo que si me sentía bien cerrara con fuerza. Y eso hice.

Tal vez quien me haya visto los últimos 200 metros corriendo como loca hacia la meta pensó que iba fresquísima, pero no era así. Iba inspirada.

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Catalina Miranda, primer lugar femenino: y a los lados, nosotros, recibiéndola orgullosos. ¡Por momentos como estos vale la pena correr! Foto: GIN Sport.com

Luego me tocó ver la entrada, uno tras otro, de mis compañeros, mis nuevos maratonistas: Aurelio, Manuel, Tatiana, Melissa, Isaak, Christopher y hago mención aparte de Catalina Miranda, que quedó en primer lugar femenino de los 42 kms. Impresionante.

Para cada uno de ellos esta fue su maratón, su momento sublime, pero yo quisiera que sepan que verlos cerrar así, ahí, en esas condiciones tan duras una carrera, también es emocionante para uno como amigo y como corredor.

Sus caras en la meta nunca se me van a olvidar.

¿Qué aprendí en Quepos? Que correr media después de maratón no es cosa fácil. Que a veces sencillamente no es el día de uno, y que no hay que amargarse por ir más despacio que de costumbre. Y que mientras uno tenga fuerzas, aunque sea despacio, el cuerpo puede terminar lo que comenzó. Me encantó ser testigo de cómo se ve un amigo cumpliendo un sueño. Queda uno antojado de hacer algo igual. :)

bostonnnHoy ya sabemos quiénes, cómo y por qué provocaron el horror en Boston.

Y conocemos las historias de los fallecidos, de la bailarina que perdió una pierna, la niña amputada y ese muchacho sin piernas: por ellos es que valió mucho, mucho la pena no haber abandonado la carrera. Los llevaré siempre en mi mente. Siempre. Uno no puede olvidar que tiene el privilegio de hacer lo que otros quisieran, y ya no pueden… Por eso esta portada de Boston Magazine me conmovió tanto. “We will finish this race”. Sí. Todos la vamos a terminar por ellos. Cada maratón nuestra lleva un paso de la suya.

Lo importante también es comprender que, si bien hacer buenos tiempos siempre va a ser un estímulo enorme para un corredor, más que el tiempo, tiene que haber una razón, un por qué detrás del esfuerzo. Ganar por ganar, bajar tiempos por bajar tiempos, no tiene mucha gracia: cuando le ponés un sentido al esfuerzo, cuando pensás que es por algo o alguien más, sabe mejor y contribuye mucho más al crecimiento uno como persona. El lacito negro que todos los corredores usamos en Quepos nos hizo pensar en ese motivo.

Ya descansé, ya tuve mis masajes y ahora toca cuidarme más para entrenar y correr en San Diego, el 2 de junio. Esos 21 no los quiero sufrir.

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Comments

  1. Marcela Vives says:

    Lindo comentario Nellita…creo que durante todo este años, todas las carreras que hagamos van a ser por Boston!! esa va a ser nuestra inspiración para llegar a la meta…

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