Corredores: entre ellos se entienden


hifiveLa escena es así.

Tap. Tap. Tap. Tap. 

Inhala. Exhala.

Tap. Tap. Tap. Tap. Son tus pies, golpeando el asfalto.

Inhala. Exhala.

Llevás 40 minutos. Está saliendo el sol. Ves tu Garmin.

A lo lejos, en dirección contraria, ves venir una figura haciendo lo mismo.

Tap. Tap. Tap. Tap.

Se acerca y se va haciendo más grande. La cara no es conocida. ¡Menos con visera y lentes!

Ya casi se van a cruzar. Los dos siguen viendo a un punto neutro de la acera.

Y hasta que están a unos dos metros, se miran a los ojos.

Una leve sonrisa. Y un sencillo “¡Ou!”. “¡Eso!”

En un segundo, la figura desapareció y solo escuchás a tus espaldas su tap tap tap tap, alejándose.

No se dijeron nada, pero se entienden por completo.

A veces esa figura viene bajando… y vos vas subiendo. O viceversa. Vos vas bajando y al topártelo, ves su rostro de dolor o de agotamiento en pleno ascenso.

Cuando sí distinguimos quién es, el saludo comienza desde lejos, a gritos, y cuando están lado a lado se ríen. Ese  “nos vemos” se oye casi con efecto doppler, a lo lejos. Ahí va tu amigo, que también corre.

Ahí va ese compa que siempre te gana una vuelta.

Ahí va la muchacha que te gusta, aquella de trenzas.

Allá viene el chavalo guapo. Huy. 

Es la señora que empezó a correr el mes pasado. Mirá, perdió peso.

Allá viene Gabriela Traña. ¡Pasó disparada!

Ahí va el viejito que siempre te deja botado.

Ahí vamos todos.

Inclusive a los que nos gusta de vez en cuando salir a hacer fondo solos, para ir oyendo música, pensando  – o más bien para no pensar – nos encanta toparnos otro corredor en el camino. Es bonito. Si lo conocés, mejor. Pero si no lo conocés también es agradable. Hay algo en esa sonrisa tan breve, tan cómplice, que sentís que te alivia un poco el cansancio.

Porque muchos pueden verte correr, pero no saben qué se siente y por qué lo hacés si hace tanto calor, si la cuesta es tan empinada. Porque en casa ya están hartos de oírte hablar de carreras, y de verte lavar las tennis como si fueran zapatillas de bailarina, ¡con un cuidado!

Por eso ese saludo, breve y simple, dice tanto.

Ese que va ahí todo sudado te entiende perfectamente; se ha lesionado, le han dado ganas de ir al baño en media carrera, ya se arratonó, tiene sus mañas como vos,… es lo más cercano a vos. ¿Cómo no saludarlo?

Mi estimado amigo @Ticorunner, Erick Amador, una vez me comentó acerca de ese código de conducta tácito que había entre corredores. Lo describió así:

“Este código me lo transmitieron mis mentores de la vieja guardia, Ronald Lanzoni, Miguel Vargas, por mencionar algunos. Antes de que se popularizara el atletismo, un corredor en la calle, al que se notaba ese “sufrimiento” interno gratificante reflejado en la expresión de tensión en su cara, dejaba de lado por un segundo ese momento de concentración – o si se quiere clímax – para con una mirada rápida, saludar al corredor que se encontraba en sentido contrario y exactamente bajo el mismo “trance” físico-mental. El saludo acompañaba una sonrisa que expresaba “yo voy igual que usted, sé lo que va sufriendo y lo que le va doliendo, vamos siga adelante y nos vemos en la próxima competencia”, junto con alguna señal con la mano: la palma abierta, el puño cerrado, el dedo pulgar arriba, dos dedos en señal de victoria, en fin, cada uno tenía su estilo y siempre era recíproco, bien recibido, era como esa palmada de apoyo en un momento complicado que nos gusta recibir, nunca se quedaban los saludos sin responder, señal de camaradería sin importar si se trataba de un rival a vencer en la próxima competencia o el desconocido que siempre se topa en la misma ruta o alguien que nunca más se volvieran a encontrar, un ejemplo de humildad, de cortesía y de respeto. Últimamente, a pesar de que cruzo la mirada por varios segundos para hacer contacto visual y saludar a ese otro compañero o compañera en el carril contrario, me he quedado con mi mano levantada sin respuesta, ignorado como si nadie fuera pasando, como si no existiera ese lenguaje universal de un saludo cortés con cualquier seña que escojamos”.

Bueno, a @Ticorunner lo pueden saludar solo en la línea de salida porque es muy rápido. Creo que tiene razón. Nada nos cuesta una sonrisa. La seña con la mano. Ese sencillo “¡Óu!“. Es compañía. Y refresca tanto como un trago de agua. ¡No puede ser que por mensajes de texto nos digamos tanto, y que desprovistos de “whatsapp” seamos incapaces de saludar!

Me animé a escribir esto porque me sucedió algo lindo el domingo.

Cuando iba en mi mundo, en mi “Nela-burbuja” corriendo desde Heredia hasta el Aeropuerto, llegando a Río Segundo vi de lejos una figura que tengo, escuchá bien, veinte años de no ver. Se llama Alvaro y fuimos compañeros del cole. ¡Hey, qué tuanis! ¡Mirá, ahí viene Álvaro! Alguna tontera le dije, nos sonreímos desde que nos reconocimos, y me gritó “¡atrás viene Marce!“. Marcela Salas, su esposa, que también es mi amiga desde el cole, venía detrás suyo a paso fuerte,… yo quería parar a abrazarla pero apenas nos dio tiempo de parar por un instante, chocar las manos, darnos besito en la mejilla y le dije “¡apúrese, alcance a ese mae!“.

No tuvimos que vernos caras para saber que los tres íbamos sonriendo después de ese encuentro. Tan contenta me puse que iba más rápido. Iba feliz.

Sé que están casados y que tienen dos hijos; y creo que ellos saben más o menos qué ha sido de mí, pero algo tenemos claro los tres: seguimos siendo amigos, y ahora corremos. Y como los tres corremos, por encima de los 20 años de no vernos, ya sentimos que tenemos mucho más en común ahora, en tennis, que antes, con uniforme.

Por esos encuentros lindos también es hermoso correr.

Cuando me he topado a un lector del blog que me dice “hola Nela“, a veces me quedo un poco perdida tratando de saber de dónde nos conocemos, y concluyo que nos conocemos porque corremos. Sólo eso significa un mundo. Ya luego conversando entiendo que nos conocimos en esta manzana y nos encontramos en las demás.

Y no me digan que no ha sentido a veces que, después de un saludo de esos, de verdad corren con más fuerza. Es el otro combustible que no son los carbos. No sé cómo llamarlo. Un intercambio de endorfinas en el que las dos partes salen ganando.

En fin. Ustedes son corredores. Ustedes me entienden.

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Comments

  1. Yo corro poco, pero siempre que me encuentro corredores nos saludamos así, una sonrisa, un pulgar arriba, la verdad creo que hay más de eso que de la gente que no saluda afortunadamente

  2. Eta muy bonito y toda la razón. Sigale poniendo!!!!

  3. enquesa says:

    Candelaria 2013, asistencia a la altura de Wallmart, todo gestado en una noche de pasta y gracias a Una Vuelta a la Manzana; claro que motiva ver a gente conocida por correr y ese día me espante, totalmente de acuerdo con el post.

  4. Marcella Román López says:

    Toparse a uno/a del mismo planeta, hacerse cambio de luces, con cara de farklet o de trote suave, con sudor de una 5K o rictus de “fondo” …es lo que yo llamo un win-win situation. Hay gente que o va muy concentada o muy fundida o muy tímida… y ni siquieran miran de soslayo, o estan aquellas que van enfocando a medida que se acercan para ver si hay un reconocimiento rapidón, pero sino están tambien las que de cualquier manera siempre exclaman algo como lo que mencionás vos Nellina, o como yo que aunque vaya subiendo la cuesta por lo menos me sale un …..mmmmmdíassss…. ja ja ja. Qué ricura.

  5. Gustavo Alvarez says:

    Me encantó. Totalmente de acuerdo. Saludos, Gustavo

  6. JUAN CARLOS ANTON says:

    Entreno y corro maratón desde finales de los años 80…. tus palabras Marianella han sabido transmitir de una forma sencilla y que todo el mundo puede entender (hasta los que no practican éste deporte) que la grandeza está en las personas, que no todo es esfuerzo físico, sino que también realizamos un ejercicio de socialización con el entorno más inmediato.

  7. Rocio vargas gonzalez says:

    Stoy empezando a trotar he caminado x mas de cinco años..y es increible q hasta ahora me dio x salir a trotar y stoy feliz…muy linda..util..simpatica…e ispiradara su pagina marianela…adelante!!!!

  8. Marisella says:

    Yo cuando alguien me saluda me siento como Gabriela Traña y digo, que carga yo!
    Ahora yo también corro como esa persona que hace deporte hace mucho tiempo y le pongo con más ganas.
    Yo sí saludo a todo el mundo y si no me responden, no importa, yo sigo mi camino!

  9. Estoy enpezando en este deporte y estoy tan motivada y palabras como estas me llenan de entusiasmo y espero en algunos meses poder hacer unas cuantas carreras y continuar llenandome de vida y porsupuesto saludar y apoyar a quien me tope porque reconozco el esfuerzo que se hace!!

  10. El ambiente en las calles cuando corres es inmejorable, siempre alguien te saluda,,,en las carreras entre corredores se apoyan !! no importan quien seas…lo importante es si te hace falta agua, confites,geles, hidratante, si te sientes mal…siempre hay un corredor que te tiende la mano..! no importa que los ilusos digan que “es una moda” que linda moda la que tiene Costa Rica.

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