¡Agua helada en el rostro!


“La Paz” fue un regreso soñado. Por supuesto que no gané. Tampoco mejoré mis tiempos. Pero volví a pasar debajo del arco de salida, persignándome con la fe de llegar y pasar un rato después, el marco de la meta. Luego de 21 kilómetros a 30 grados, con una ruta difícil, tuve un delicioso baño de agua fría. A 600 metros de la meta (que está ubicada al final de un largo ascenso) ahí estaba esa mancha color naranja de mis compañeros de Just Training, y aparte de oír sus gritos vi venir una figura hacia mí, con una botella de agua helada, y sin preguntar, me bañó el rostro. “¡Tome, para que se despabile y cierre, cierre!” dijo. Era Andrés Alfaro, mi entrenador. ¡Y cuánto me despabiló esa agua helada! Antes de llegar a la meta también vi a Alvarito, mi primer entrenador, con la sonrisa cómplice animándome a cerrar. Y allá en la meta, otras tres caras que me despabilaron el alma: mi papá, con los ojitos llenos de lágrimas, mi mamá y mi hermana felices… ¿sabe cómo me supo ese abrazo?

¡Ya supe lo que siente que a uno lo esperen!

¡A mí me esperaron en la meta! Sé que ese fue el cierre de lo que nos pasó el 30 de enero. No más sobresaltos, no más miedo. Juntos, los cuatro, cerramos el círculo. Fue como una graduación.

Gracias a mis amigos por celebrar conmigo el regreso. Gracias a mi familia porque no me esperaba verlos allí. Y gracias a Alfaro por no tenerme lástima. ¡Yo tampoco me la tengo! Sé que no regresé más rápida. ¡Pero regresé! ¡Que gane el keniano! A mí lo que me mataba era no volver a intentarlo. Y ahora, lo intento otra vez. Será cuestión de piernas. El corazón viene reforzado.

19429_10152888219197643_25161534308044266_nEsta foto me gusta mucho. Ahí voy ya después de la carrera al lado de Andrés: ¡yo quiero ser como él! Siempre tiene una meta, una ilusión más grande. Nunca se queja, siempre quiere mejorar. Le brillan los ojos cuando uno le cuenta que tiene una meta nueva en mente. Y este año, ¡cómo no vamos a tener grandes metas!

Profe, si usted cree, ¡yo también creo! Gracias por ser el agua helada en el rostro. Lo fue usted, lo fue mi familia, lo fueron mis amigos. ¡Así se espantan los miedos! ¡Así vendrán las metas que sueño!

Gracias porque cuando se las cuento, en lugar de asustarse, ¡se emociona! Si no es para vivir con ganas, ¿para qué estamos vivos? ¡Para sentir el agua helada en el rostro antes de la meta!

 

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Comments

  1. Es horrible cuando ya pasa un largo tiempo y no ves cuándo vas a volver, pero cuando ese día llega hasta el trote mas suave, más lento se llega a sentir como autentica bendición y regalo de Dios.

  2. Sos fuente de inspiración para muchos que sufrimos quebrantos de salud y añoramos y nos esforzamos por volver a “quemar chancleta” pronto. Felicidades !!!

  3. Un ejemplo de persona, toda mi admiración para vos Nela!!

  4. Andrés Leiva says:

    Te admiro. Eres un ejemplo

  5. oooh! que hermoso, casi se me salen las lagrimitas donde leí que te esperaba tu familia en la meta :) !!!

    Un nuevo inicio, y que alegría que sea con tantas ganas! Salud por las próximas metas ;)

  6. Bienvenida campeona!!!

  7. Atz Palomares says:

    And Welcome to the runners world!!!!!!. Felicidades y que vengan muchos, miles de kilómetros más.

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