Este es Andrés Alfaro: ¡yo entreno con él!


11536877_10153008853812643_685346436_nHoy quise que una página de este relato sirviera para presentarles a este muchacho – sí, sí, es un muchacho – aunque yo lo veo como un niño grande. ¡Qué importa cuántos años tiene! Sé que tiene 26 de entrenar y dedicarse a los deportes. Andrés es una persona que disfruta inmensamente lo que hace. Se ilusiona con cada detalle. Que si con los tennis nuevos, que con una ruta nueva para correr. Que un “tri” nuevo, que un “chuzo” de bici. Que un libro, que una técnica nueva. Algo. Un plan para entrenar más, entrenar mejor. Rendir. Aprender. Aprender. Aprender.

Habla rápido, levanta las cejas y abre los ojos con gran entusiasmo cuando cuenta algo: gesticula para poner ejemplos, describir carreras. Todo en el rostro de Andrés transmite emoción. ¡Imposible aburrirse con el profe!

Esa figura delgada y veloz que va con un tropel de muchachas por Santa Ana, es Andrés Alfaro. Además, lo distingue un buen humor. ¡Porque hay que tener buen humor para entrenar a tantas muchachas al mismo tiempo! Y nosotras lo podemos vacilar, o él a nosotras. Las frases que más me gustan, las dice en serio y en broma: “Bueno, bueno, hoy vamos a correr en zona vómito”. “¡Si nos levantamos temprano, fue para venir a sufrir!”. “¡Ah no, a sentarse no vinieron! Para sentarse más tarde van a la oficina”. Todo siempre con respeto. Pero con un poquito de humor, ¡porque no tendría gracia si no fuera así!

Yo: -“Andrés, ¿a usted quién le enseña esas rutas con cuestas? Qué es la cosa, ¿qué, a usted lo llevan a perder, y lo dejan botado para ver por dónde sale?

Andrés: -“¡No no, vieras que ayer hice el mapa del fondo, y ahí en Googlemaps me salía plano, no sé por qué hoy era una cuesta!”.

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Y nos deja tomarnos todas las fotos que queramos, qué alcahueta.”Foto, foto, foto Andrés!”

También se emociona como nosotras, y con nosotras. Le gusta motivarnos, y escoge muy bien las palabras para darnos fuerza y coraje. “Corajéelooooo“. Y todos sabemos que a fin de año en la fiesta, seguramente nos va a hacer llorar. Ha creado en su grupo JustTraining una sensación de hermandad, de solidaridad, de apoyo, que hace que entre nosotros nos cuidemos, nos apoyemos, y estemos orgullosos del profe.

Hay algo que me da mucha seguridad: siempre está leyendo algo, aprendiendo. ¡Y nada le asusta! No le preocupó que siendo yo de las menos fuertes, se me ocurriera elegir la maratón de Atenas. “¡Vea profe, vea la altimetría!”, le dije el año pasado.  –“¡Yyy, qué chiva!“, me dijo, con una sonrisa.

-Yo:  “Profe, usted cree que puedo hacer Tamarindo… y después Nueva York”.

-Andrés: “Síiiiiiiii claaaaaro”, me dijo sin titubear.

¡Yo no voy a dudar del profesional que me está guiando en ese proceso! Logramos Atenas, ¿cómo no podemos lograr más?

Le tengo que agradecer que me ayudara a vencer el miedo a la piscina.  Pero le agradezco más que no me tenga lástima. “¡Suba ese pace, Cordero!” Sí, tenemos que subirlo. No anda pensando “ahí viene la del marcapaso”, naaaaaada. “Que suba ese pace, Cordero”. ¡El día que no me exija como a las demás, ese día no voy!

En esta conversación con el profe, aprendí cosas increíbles sobre él. ¡Comenzó como futbolista! Y del Club Sport Herediano. Pero supongo que para alguien tan inquieto, ir 90 minutos detrás de la bola no era suficiente. Creo que es el primer entrenador que se animó a dirigir un grupo exclusivamente femenino. Y aparte de tratarnos con respeto y exigirnos disciplina, nos ha enseñado a ser fuertes, como espartanas.

A Andrés le gustan los retos, no solo para sus pupilos. ¡Para él! Cuando se inscribe en un tri, o una carrera, no va a pasear.

– Yo compito, y además hago todos los entrenamientos con la gente. A mí me gusta competir con mi gente, compartir con ellos, y ahí entreno.

Es el más feliz con sus nuevas medias de compresión. El más ilusionado: “¡Estas tennis son buenísimas para maratón!“, dice, y te cuenta cada detalle mínimo de los tennis, porque se lo estudió. Las probó. Las comparó. Es obsesivo. Minucioso. Estudioso.

De él aprendí la disciplina más estricta. “No se les olvide el entrenamiento silencioso: comer, dormir, hidratarse”. Pero ojo que éste no es un obsesivo del deporte “solo porque sí”. El deporte no le quita ser esposo y papá. Este es un papá que goza cada braceada en la piscina con su hija y con su machillo, que es como un mini-me suyo. ¡Y su esposa, Paola! La mejor porrista que puede tener el profe, y viceversa.

En resumen: entreno con un ex futbolista que sigue siendo herediano. Entreno con un estudioso de su trabajo. Si en Colombia a Jorge Luis Pinto lo llamaban “el ilustrado del fútbol”, yo entonces digo que Alfaro es “el ilustrado del atletismo”. Es un hombre muy estricto con su trabajo, pero muy noble con sus pupilos. Ha de tener un gran corazón, como el de Induráin, no solo por su rendimiento, sino porque uno sabe que al profe le importamos todos.

Y bueno. Lo confieso: en Atenas, luego de ver mi tiempo en la meta, lo primero que hice antes de llamar a mi casa, fue llamar a Alfaro: ¡yo tenía que contarle! ¡Tenía que contarle que lo habíamos logrado! Pero obvio, andaba entrenando, entonces le conté a Pao. Así de grande es la motivación, y el respeto que infunde. Más o menos así fue nuestra conversación: él defendiendo a su Lance, yo a mi Contador.

– Profe: ¿usted, de dónde salió?

– Tengo 26 años de hacer deporte, digamos, carreras, pero antes hacía futbol, jugaba con Heredia.

– ¡No le creo!

– Mi papá me llevaba a jugar a los infantiles de Heredia: había kínder futbol. Yo jugaba como medio campo derecho… Yo tenía como… no sé, siempre me gustaba correr, y en la cancha también, ¡peleaba la bola a muerte! Luego salí del cole, y en la UCR me llamó la atención el equipo de atletismo, las camisas eran como las de los velocistas de pista, era un equipo pro, con una panta celeste, y me metí a correr ahí. Hice carrerillas, con unos tennis azules Bilsa, que eran de cordones blancos. Con esas hice mi primera carrera.

–  ¿Y el tri?

– No tenía técnica. Hice una prueba nadando alrededor de la piscina, sin agarrarme de la orilla ni tocando el fondo, continuo por 15 minutos. Ahí lo logré. Y con eso me fui a Caldera. En ese mar… ¡el peor evento de mi vida! Fue lo peor, y de ahí en adelante empecé a llevar cursos en la UNA y UCR. Yo llevaba administración, y luego la UIA me becó en triatlón.

– ¿Cuál fue su primer grupo?

– Mi primer grupo fueron las Lagartrotters. Antes entrenaba 4 muchachos en La Sabana. Con Vivi Calderón comenzamos el grupo de solo mujeres. Yo pensaba que eran un dolor… pero no, ¡son peor los muchachos! Comenzamos 12 Lagartrotters, muchachas que nunca habían corrido. Todas terminaron la media maratón que querían hacer. Después vino JustTraining para triatlón. Y RunZone.

– Y pasa estudiando. 

– Ah sí, yo paso en eso todo el día. Y sigo llevando cursos, certificaciones. He  llevado campamentos con Carmichael, campamentos de atletismo, ciclismo, y ahora con TYR, trabajo con ellos.

– ¿Cuál ha sido su competencia soñada?

– La maratón de…. ¡Jungle Man!… ¡esa fue la más increíble para mí! Hay 14 km en arena, 7 km dentro del parque de Cahuita, todo es en arena, y hay un plano de lastre, fue mi mejor tiempo, ¡3.25!

– Hay gente que dice que le gusta entrenar con usted porque “es muy loco”. 

Jajaja.

– No no, yo no digo eso. Yo creo que con usted corremos los que tenemos ganas

– Sigo en mi lucha de transmitirles eso, y es lo que hago. (Me enseña un chat de whatsapp) Vea, vea el chat que tengo con los del IronMan para Panama City. Ahí les paso mandando videos, todos los días presiono. Les mando cosas como: “Sin esfuerzo no hay recompensa”. Yo presiono todos los días.

– Alguna vez pensé que con usted solo corrían los rápidos.

– No: sólo rápidos no: a mí me gusta la gente que sea constante, que uno los ve, perseverantes y que tienen pasión por lo que hacen. Uno lo reconoce. Se le nota si lo hace por moda. Si usted quiere venir, le digo que sea perseverante, no me importa si es rápido, si camina, si queda de tercero. No se trata de eso.

–  Usted es así, como un reloj: yo me lo imagino, a las 3:59 un minuto antes de que le suene la alarma, ya despierto.

– Sí, yo hago todo igual: a las 4 veo mis videos de motivación en youtube, mi favorito es el de Lance Armstrong, que usted lo odia.

– ¡Ay que no, yo no lo odio! ¡Es que yo voy con Contador!

– ¡Acuérdese que Contador lo atacó! ¡Él me lo atacó en el Tour cuando Lance volvió! (nos reímos)

– ¿Andrés, usted aprende de sus alumnos? 

– Claro que sí. Constancia, perseverancia.

– Para mí lo principal es la motivación y la pasión. Y después vienen los números. Yo le puedo pedir pruebas de sangre, lactatos, ver pace, pero si usted no tiene la motivación, si no tiene ese chip, si no tiene una mente positiva, entonces para nada sirve. ¡Para nada!

– ¡Diay Andrés, es que a los que no tenemos talento, solo eso nos queda!  Las ganas.

– Pero vea: tienen hambre por conseguir metas, el deseo de completar una carrera, bajar un minuto, tienen hambre de alcanzar eso.

–  ¿Entrenar a Lobito para usted fue un desafío?

– Con Lobito empezamos desde lo más básico, porque no podía virarse en el agua. Me dio miedo al inicio. Con él empezamos de cero en los entrenamientos, hasta que lo vi… vi que pudo hacerlo. ¡Y mae! Lo vi que dio vuelta en el agua. ¡Pudo! A la tercera clase se me quitó el miedo, y le dije “¿Por qué no hace un triatlón?”… y  me dijo “La verdad es que sí, ¿cuál? De una vez”. Fue el triatlón que hizo en el Puerto.

– ¿Siente que ha fracasado con algún alumno?

– No, porque todos han logrado sus metas. Pero lo que siento es eso: que cuando no tienen disciplina, eso me hace sentir que fracaso yo.

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Solo así puedo ir a la par, caminando. Por ahora. La idea es alcanzarlo.

– ¿Y los que le hacen caso, por qué le hacen caso?

– Por terco, porque soy demasiado cerrado. Terco, terco terco, terco. Se trata de ser constante, y que le guste a uno lo que uno hace. Tengo 26 años de hacer lo mismo, levantarme temprano. Pero yo todos los días me motivo, hago mi planificación, me visualizo. Sé a qué velocidad voy a correr cada kilómetro. Sé qué voy a llevar, la botella, el hidratante. Todo. Me pongo un reto. Como también me puse un reto para el Iron Man de New Orleans. Mi meta era conseguir un cupo para el mundial.  Pero me dieron una penalización 7 minutos, y no pude. Fracasé. Estaba sobrado para clasificar. Yo iba aquí “pá pá pá“… iba súper bien.

– ¿Y eso lo desmotivó?

– Ah no, yo lo tomo como energía, y tomo impulso otra vez.

Mañana, a las 3:59, Alfaro está despierto para entrenar con TriZone. O con las Lagar. Perdimos un buen futbolista… pero ganamos un gran entrenador. Ha de llevar 2 horas dormido. Leerá ésto, a las 4 am pasadas. A partir de Agosto, será un IRON MAN Certified Coach. 

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Comments

  1. No cabe duda que uno llega a hacer comuniones especiales con personas dentro de esta locura llamada correr, yo al menos con mi entrenador, además de profesional muy humano, buen entrada, me gustó, saludos desde Guadalajara México.

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