Mariposas en las piernas


Cielo-de-monarcas630x2001Como cuando te llega un sobre cerrado… como cuando te toca hablar en público. Como cuando el reloj avanza hacia la medianoche de un 31 de diciembre…  como el beso que estabas esperando tanto, como el día antes de salir a vacaciones. Esto es igual, o muy parecido a tantos momentos en la vida que te hacen sudar las manos, dar vuelta y vuelta, y otra vuelta entre las sábanas, son esas mariposas en el estómago.

Pero antes de correr maratón, ¡son mariposas en las piernas! Te revolotean en esas piernas con las que vas a pasar varias horas corriendo, ¡las piernas ya saben a lo que van! Por eso las mariposas suben y bajan paseándose por las piernas, el corazón y la cabeza, algunas se te quedan en el ombligo, otras se escapan por los hombros y bajan por tu columna, se nos enredan en el cabello.

La emoción es tan intensa que zumban como libélulas, como avionetas de exhibición, girando de cabeza y haciendo rizos en el aire, no te dejan pensar en otra cosa más que: “YA, ¡mi maratón es ya!”

Todas las semanas de entrenamiento, de comer bien, de planear tu playlist, de imaginar la ruta, de soñar cómo vas a entrar por la meta… A ratos has pensado que vas a llorar, entrar bailando, levantar los brazos como Rocky, o un solo puño en el aire, triunfante – como Lorna -.

Ni la familia ni los amigos lo entienden. “Éste lleva meses con la misma cantaleta, qué bueno que ya corre y así se calle ya”. Tal vez algunos no te lo dicen, pero lo piensan. Porque solo el que calza esos mismos tennis, te puede entender.

Esas las mariposas que te recorren subiendo y bajando por las piernas, ellas sí entienden.

El esfuerzo de madrugar, acumular kilometraje, mejorar el pace, ver tu cuerpo cambiar. Todo suma mariposas.

Llegó el momento. Tanto esperar por él, y te prometo… que se va volando. Como las mariposas. Esos 42 km y sus 195 metros son lo que son, no importa dónde, la ruta o el clima. Siguen siendo 42, 195 km. Y aunque hay unos más veloces y otros más lentos, todos terminamos con una sensación de “ay… no puedo creer que ya pasó…”

Así que abrazá tus ansias, tus ganas, tus nervios, tu mariposas, porque ese aleteo suyo que no te deja dormir, lo vas a extrañar esa noche, cuando te irás a dormir con la medalla de “maratonista” en la mano, pensando: “Lo hice. ¿Cómo acabó todo tan rápido…?” Y aunque tendrás muy fresco el dolor y el cansancio, ya comenzarás a soñar con la que sigue.

Pero esas serán otras mariposas. Éstas, éstas mariposas de hoy, no volverán. Respiralas, dejá que te recorran. Llorá con ellas, soñá con ellas. Gritá con ellas en la meta, ahí saldrán volando hacia el cielo.

Benditas mariposas en las piernas. Buenas noches corredores… ya casi maratonistas.

Advertisements

Comments

  1. Nela Alvarado says:

    Qué bueno Nela!! Totalmente identificada!! Esa sensación de mariposas e imaginar esa meta es lo mejor!!! Suerte en tamarindo!! Eres una campeona!!!

  2. “Tama” yo pienso en esa carrera y la piel se me pone chinita,,,por todo lo que representó, pero mas recuerdo a mi amiga Cata..que bárbara esos 42k fueron inauditos.. yo la veía en la meta como un superheroé…de esos del cine…,yo acaba de terminar esos 21k que fueron tremendos, cuando me tengo que motivar recuerdo solamente “tama”.. buen suerte esos 42k para usted serán inauditos también.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: