Tamarindo, – lo que dijo Celso – … y la séptima!!!!


Me veo en la espalda todavía una “X” que marca un amago de bronceado… ya no es piel enrojecida, ya se está poniendo morena, pero no va a quedar así por mucho rato.

Cada mañana cuando entro “a mi cuarto de los chunches de correr” a sacar la ropa de entrenar o volver a poner la ropa limpia, veo esa medalla grandota al lado de las demás y me pregunto lo mismo:

– “¿En serio… ya pasó?” –  no me cabe en la cabeza. El Garmin no miente, el chip no miente. Corrí una maratón completa en Tamarindo. Por Dios, es que no lo concibo. Dos semanas han pasado, y no tuve ni dolor de piernas, ni siquiera anduve  “caminado feo”. Todo ha sido una contentera.

No he visto al cardiólogo para enseñarle la medalla, pero por whatsapp le pasé la foto y lo felicité. ¿Cómo no agradecerle? Me felicitó pero siento que es u triunfo suyo también.

A ver: tampoco voy a decir que se me hizo fácil la carrera – porque para decirlo en buen tico, ¡qué parida! – me disculpan las que han sido madres, yo sé que no es comparable, por supuesto que no, pero ¡qué parida! (si lo dijo Celso, lo puedo decir yo). Hacer maratón en Tamarindo no es fácil, ¡no lo es! pero sí es una parida manejable, sí lo es, creo que gracias a 4 factores:

  1. Tener un indomable deseo de terminarla con éxito. Yo me propuse esto con el corazón, la cabeza, el hígado, las tripas, la vida, los ojos, las orejas, las uñas. Como hay que desear y amar algo que cuesta mucho. ¡Demonios, sí!, como en cada carrera anterior, pero en ésta como ninguna, porque no estaba planeada. Le puse amor, chicha, ganas, jupa, vida, enojo, lo que encontré lo eché al caldero.
  2. Seguir un entrenamiento consciente y obediente. Obediente al doctor, obediente al entrenador, obediente a la comida y al gimnasio. Obediente al proceso. Andrés sabe que si me dice que tengo que correr con los zapatos amarrados en trenzas, lo hago. Laura Wesson sabe que donde había que comer papas, comí papas, donde no, no comí papas. “Leo” sabe que cada abdominal y cada push up extra lo hice pensando en Tama.
  3. Informarse y adaptarse a las circunstancias. Yo sabía que Tamarindo era calor extremo, que todo ahí es extremo, y partiendo de ello, me preparé para lo peor, pero de la mejor manera y con mente positiva.
  4. Y no me cabe duda, pasó porque Dios quiso. No me lo merezco, pero después del susto me guardó el gusto. Sé que no muchos salen de cardiología pensando “cuándo comienzo a entrenar”. Pero esa era yo, y estoy convencida de que Dios vio con misericordia ese anhelo. Y si lo que me pasó a mí le sirve a alguien para que vea que no hay nada imposible, pues que sirva.  A Dios le gustan las maratones, de eso no me cabe duda, ¿no ve que uno lo llama antes, durante y después de?… Él sabe. Todo.

A mí me ha dado un segundo aire de ilusiones: ahora sueño más, ¡qué tirada! Londres, Berlín, San Francisco, Buenos Aires, México, Barcelona, y hasta la Luna. Todo eso me suena y ahí lo he ido agendando mentalmente. No lo hubiera pensado sin antes haber pasado por Tamarindo.

No creo que quiera repetir esta carrera en Tama, – al menos no los 42 km – pero sí quiero regresar en el 2016: amor con amor se paga, quiero estar a la orilla de la carretera, con unas hielerotototas heladas, llenas de esponjas, para empapar de la cabeza a los pies a los maratonistas. Eso sueño, ir a dar el agua que me dieron a mí.

Ooookey… ya pasó el entrenamiento más duro para la maratón más dura. Siento que me gané una fiesta. Una fiestota. Una fiestototota de 42 km.

¿Qué tal si la séptima maratón…. la hago como habíamos planeado, profe? ¿Se acuerda? “Primero Tama… y después New York”.

La séptima, para celebrar un año inolvidable, que sea en la ciudad donde perdí la inocencia de atleta. Ese horizonte, el perfil de los rascacielos, los cañonazos de salida en el Verrazano, cinco barrios hasta Central Park, ¡NEW YORK MARATHON 2015! Dos millones de personas con sus gritos y aplausos a los lados de las calles, todo sonando como un concierto por horas y horas… ¡La séptima será ahí! Con permiso, me quedan 33 días para festejar donde nos enamoramos: Hey maratón, ¡vos y yo, nos vemos! *Le cierra el ojo, le tira un beso, y se va a entrenar*

Este primero de noviembre, ahora sí que se acaba este blog, este libro, el de las primeras siete maratones de una vida común que se volvió extraordinaria al correr.

ancj3a2k

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Comments

  1. Qué envidia, yo sueño y espero poder ir el próximo año, NY 2016, apenas me estoy preparando para mi segunda media maratón, pero bueno se vale soñar

  2. Por fa… Q no se acabe el blog!!!

  3. Nela Alvarado says:

    Wow nela!!! Vas a hacer seguidas tama y New york??? Estas loquilla!!!😱😱😱 suerte en este súper reto!!! Estoy segura que lo vas a lograr sobrada!!!

  4. wow, poco poco ya para tu 42 en NY….

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