Mujeres que corren: las “Lagar”


imageSiempre me ha caído mal ese dicho de que “en un grupo de mujeres, es mejor no irse de primera, porque si no, las demás se quedan hablando mal de una.”

(Pero siempre hice caso.)

De hecho no soy la típica muchacha que tiene muchísimas amigas; tiendo a hacer amistad más con varones, y no tengo una amiga del alma que se sepa todos mis secretos.

Por eso cuando hice el switch a un grupo 100% femenino, lo hice con bastante temor.

A dos meses del primer contacto puedo decir: no me pudo pasar nada mejor.

Comencemos reconociendo que estas muchachas, las Lagartrotters, son fuertes. Están acostumbradas a esas rutas de “terreno variado” (léase cuestas) del profe, de manera que cuando uno las ve subir, pareciera que no les cuesta nada. ¡Nada! Usualmente me quedo de última y me cuesta mucho llegarles.

Y eso es buenísimo. Me obliga a mejorar.

Segundo: ¿competitivas? No lo diría así, pero ¡rápidas, y orgullosas de ser rápidas, sí que son! Me gusta mucho que el profe me diga “no se les despegue”, aunque voy sin aire y como decimos aquí, “de la relinga”, pero trato a mi máximo y cuando logro “llegarles”, ni tiempo tengo de volver a ver el Garmin, ¡si lo veo, las pierdo!

 Tercero: son trabajadoras, estudian, hacen muchísimas cosas aparte de correr. A veces las escucho hablar de exámenes de sus hijos, de que necesitan irse temprano para que no las atrape la presa para el trabajo. Tienen sus propios negocios, obligaciones, y me parece chivísima que saquen ese rato – el más difícil, el de madrugar – para sí mismas.

Llegamos “a lo que vinimos”, corremos, nos reímos si nos queda aire, y todas tienen una meta personal, una razón para correr, y al terminar el entrenamiento, nos vamos.

Es muy pronto para decir que ahora corro más rápido solo por correr con ellas, pero sí sé que resisto más y que me exijo más.  Mi meta no solo es la maratón de París, a veces mi meta es “no quedarme atrás”, fijarme cuál es la más rápida, esforzarme en alcanzarla o que no me deje muy botada.

Si ve un grupo colorido y fosforescente de muchachas por las calles de Santa Ana, esas muchachas son mi grupo, y estoy segura de que lo que pueda mejorar en mi tiempo de maratón no solo se lo debo al profe, que me dice que no las pierda de vista, sino a ellas, y a esa potencia y velocidad que espero tener un día y que ellas han desarrollado con tanta disciplina.

A ellas y a todas las mujeres que en medio de tantas obligaciones se ponen las tennis para correr, mi reconocimiento en este mes internacional de la Mujer. Porque aparte de ser profesionales y mamás, decidieron ser corredoras. Y eso es un gran título también.

“Póngase una meta”


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Qué pro el teacher, corre y toma fotos. ¡Yo con costos corro y respiro! Foto A. Alfaro.

Hace ratillo no madrugaba tanto un sábado.

Hoy, en Facebook, seguramente habrá leído “primer entreno del año” en el muro de muchas personas. Decenas de grupos de atletismo, grupos de ciclismo, caminantes, nadadores, arrancaron hoy su primer entrenamiento del año. – Retomando la idea del post anterior, hoy mucha gente “los vio correr” -. Yo también los vi. Y también corrí.

Esta vez lo hice con el grupo y el profe nuevos. Igualito que el primer día de clases. Esta vez me tocó correr con el profesor a la par todo el rato… como un reloj suizo! Sé que empecé muy rápido y luego me rezagué, pero la idea era mantener un pace constante y al final se pudo. De que me llevaba vigilada, me llevaba vigilada. ¡Sin derecho a bajar la guardia!

Subiendo la cuesta hacia Lindora, viniendo de Belén, Andrés dijo tres palabras que me dejaron pensando: “póngase una meta”. (Aquí debería poner como 5 tríos de puntos suspensivos). Yo sé para qué maratón estoy entrenando, pero ¿qué meta tengo al respecto? Eso es diferente.

Quedé con esa idea dando vueltas en mi cabeza. Considerando que hoy corrí “rapidillo” para mi promedio, y que no me morí ni me ahogué en ese intento, la primera meta es: bajar mi pace. Pero en serio. Para eso hay que entrenar mucho, exigirse bastante. Hay un momento en el que uno dice: qué es lo que no me da, las piernas, el aire, o qué. Bueno. Yo creo que tengo aire pero me faltan piernas. Vamos a cambiar eso.

Número dos: hay que perder un par de kilillos ahí, yo sé dónde están, me ha costado mucho pero voy a bajarlos. Laura Wesson, esta es una misión para las dos :D Ya comencé a hacer algunos cambios a la hora de ir al Super: ¡Hola semillas de chía, hola yogurt griego, hola avena, hola pan integral… adiós gaseosas! – Coca Vainilla, i´m gonna miss ya! jajajaaj.

Y tercero: apegarme al plan. ¿Cuál plan? Bueno, hoy mismo le paso al entrenador el timeline de cómo corrí Roma, de menos a más… Comencé a 6.45 y cerré en 6.00 ! Nada me gustaría más que volver a hacer mi mejor tiempo de maratón, esta vez en París. ¿Bajarlo? Diay ojalá. ¡Me haría muy feliz! Vamos a partir de la base de lo que hice, y veamos qué plan pone el que sabe.

Para muchos, la meta es más simple – y no menos difícil- y consiste en levantarse temprano. Soltar la cobija. Y con solo eso, ganan un 50%. Se los aseguro. Hacerse el hábito, para el deporte que sea, es cosa de determinación. Ya uno por estar levantado y en tennis, lo demás es ganancia. Como me dijo una muchacha, “con la almohada todavía marcada en a cara“,… pero levantados.

Dado el inusual éxito del post anterior (52 mil visitas en tres días, Santísima Virgen) quiero aprovechar para agradecer a los lectores nuevos… porque me hicieron regresar a leer cosas que escribí hace meses, hace un año, hace dos años, cuando lloré por mis primeros 15 kms, cuando lloré después de escribir la crónica de mi primera maratón, cuando abrí la caja de mi primer par de tennis… y saben qué: volví a sentir una emoción que tenía, digamos, un poquito olvidada. Uno jamás debe perder esa capacidad de asombro cuando corre.

Hoy corrí 12 kms que, en términos de distancia, no es un larguísimo fondo, pero al pace que lo hice, y con los compañeros que lo hice, y el día que lo hice… con el sol tan bonito en Belén… uf! Me gustó montones y me motivó para más.

Ya me puse la meta. Ya yo sé que sí puedo correr 42 kms, la pregunta es ¿puedo correrlos mejor de lo que lo he hecho antes? Me contesto desde ahora: sí, sí puedo. Si cumplo, sí.

Muchas gracias a Just Training por el día de hoy. :) Hasta música nueva le estoy subiendo al iPod.