“Cine del corredor presenta…


frametasticEs muy subjetivo qué títulos elija uno, y por qué los asocia con correr, sobre todo en los casos en que la película no se trata de correr.

Como todo en este blog, es una opinión, es mi punto de vista, mi vivencia. Para una opinión de conocedor, consulte al crítico Mario Giacommelli. A mí, no.

Porque uno como corredor aficionado es mañoso: tiene rutinas antes de correr, desde lo que come hasta si se pone primero la media derecha o la izquierda (derecha). Entre mis rituales pre maratón o media maratón, acostumbro ver las películas que me infundan emoción, valor, heroísmo, ¡algo! Sea que traten de correr, o no. Para esta lista, pregunté a los lectores del blog a través de Facebook, y por eso comenzaré con la gran favorita de ellos… y mía.

Forrest Gump (1994). Se rompen los aparatos ortopédicos y el pequeño Forrest es más rápido que nadie. Pero aparte de rápido, ¡corre como uno… así, hasta cansarse! No me digan que solo yo he fantaseado con ir detrás de él… de costa a costa.

“Now you wouldn’t believe me if I told you, but I could run like the wind blows. From that day on, if I was going somewhere, I was running!”

Yo no soy rápida pero eso de “I could run like the wind blows” sí que lo he sentido… y esa sensación de libertad. Wow. Forrest. ¡Es parte de mi videoteca cuando quiero pensar en correr porque sí. “I just felt like running!”

Chariots of fire (1981) No le tenía mucha fe hasta que el mismo profe nos la recomendó. Vamos a principios del siglo 20, sin tennis Asics, sin Garmin, sin gel, sin nada…¡usted corra! ¡Clasifique a los Juegos Olímpicos! Ay, qué nostalgia y qué belleza.. nada de camisetas dry fit, solamente la pasión de los atletas británicos que compitieron en París en 1924, sus sueños y sus inseguridades. ¡Cómo entrenaban! Bueno, y la música legendaria de esta película, eleva la emoción y hace que uno de verdad viaje a esa etapa del atletismo cuando sencillamente dejaban la vida en cada carrera, ignorando detalles de pace, frecuencia cardiaca o qué se yo qué cosas sin las que ahora no correríamos. Una joya que ganó el Oscar a mejor película.

Gladiator (2000). “On my signal… unleash hell”. Bueno, si uno necesita carbonearse para botar los miedos en la línea de salida o subir una cuesta, la fuente más certera de coraje y hormonas es Maximus. Maximus, que solo quiere ver a su familia. Maximus, que no le tiene miedo a enfrentarse a un león, un emperador tirano o cinco gladiadores. Qué agregar… Bueno, en la línea de salida de la Maratón de Roma pusieron la banda sonora de esta película, y tuvo ese efecto. Yo me sentí una gladiadora. Ríase, sí, así somos algunas personas. Tengo amigos que también la ven antes de correr una maratón. Y si no es Gladiator, ven Braveheart, 300! o The Patriot. Y cómo no, si correr una maratón es algo épico.

Run, Lola, Run (1998) Cuando vi esta película alemana por primera vez, ni siquiera soñaba con correr. Pero creo que ver a esa mujer pegarse semejantes sprints en botas, para salvar la vida, me sacaba el aire. Qué clase de pace, qué cansancio el de esa melena roja en las calles de Berlín. No les cuento el final por si nunca la han visto, pero bueno, lo que me gusta de la película es que refleja uno de los muchos momentos en la vida en que uno necesita correr como alma que lleva el diablo: para tomar el autobús, para huir de la lluvia, para huir de un criminal, cuando te persigue un perro… o la policía.

Million Dollar Baby (2004) “Pero ésta es de boxeo”.  Sí, y sin embargo, creo que es muy signficativo lo que Maggie encuentra en el deporte, y cómo Frankie, interpretado por Clint Eastwood, se resistía a entrenar mujeres. ¿Qué relaciono con correr? Algunas frases como “Girlie, tough ain’t enough.” Pero cuando Maggie le cuenta por qué entrena, siento que bien podría estarnos describiendo a muchos corredores y por qué nos aferramos a veces al entrenamiento:

” I’m 32, Mr. Dunn, and I’m here celebrating the fact that I spent another year scraping dishes and waitressing which is what I’ve been doing since 13, and according to you, I’ll be 37 before I can even throw a decent punch, which I have to admit, after working on this speed bag for a month, may be the God’s simple truth. Other truth is, my brother’s in prison, my sister cheats on welfare by pretending one of her babies is still alive, my daddy’s dead, and my momma weighs 312 lbs. If I was thinking straight, I’d go back home, find a used trailer, buy a deep fryer and some oreos. Problem is, this the only thing I ever felt good doing. If I’m too old for this, then I got nothing. That enough truth to suit you?

Run for your life (2008). Ya hice mi “review” de este documental sobre la vida de Fred Lebow, el creador de la Maratón de Nueva York. Me motiva porque su vida cobró sentido al organizar esa locura – una maratón que cierre calles en los 5 barrios de NY… ¡impensable! – pero también porque ese vacío que siente él cuando acaba la carrera es esa “goma maratonera” que yo siento, ese vacío enorme cuando acaba todo y regresás a casa pensando “falta demasiado para la próxima“. Además en este documental conocí quién era Grete Weitz. Ella… es otra historia. ¡Y para qué actores si entrevistan a Alberto Salazar, Bill Rodgers y todas las leyendas del atletismo estadounidense!

Senna (2010). Ahora sí está perdida Nela. No no. Yo sé que éste “correr” y mi “correr” son radicalmente diferentes. Pero repito, esto es “cine de deportes” o de inspiración. Lo confieso, de Fórmula 1 sé lo mismo que de motores de plasma, pero un buen día tuve la oportunidad de sentarme a ver este documental y me robó el corazón. Lo lloré como si hubiera muerto en ese instante, frente a mis ojos. Ayrton Senna falleció a los 34 años… apenas dos menos que yo. Qué joven y cuánta pasión por su deporte. ¡Y qué piloto! Su rivalidad con Proust, lo que significaban sus triunfos para Brasil, pero sobre todo esa actitud hacia la competencia, me conmovieron. Me identifiqué mucho con su visión de Dios y cómo consideraba sus carreras un regalo de Él. Yo siento lo mismo, aunque jamás gane nada importante.

“On a given day, a given circumstance, you think you have a limit. And you then go for this limit and you touch this limit, and you think, ‘Okay, this is the limit’. And so you touch this limit, something happens and you suddenly can go a little bit further. With your mind power, your determination, your instinct, and the experience as well, you can fly very high.” A.Senna.

Los deportes son entretenidos, generan millones de dólares y mueven masas, pero también son sublimes gracias a valores como el coraje, el honor y la superación personal. Estas películas me lo recuerdan. Si me quiere recomendar otras, se lo agradezco. Sé que podemos agregar la de Prefontaine,… pero él es sencillamente otra galaxia, dentro y fuera de la pantalla.

7 de julio: a correr sin tiempos


20130603-190241.jpgResolví varias cosas después del colerón:

1. Aunque me di cuenta de que a muchos lectores no le gustó que me tratara tan mal a mí misma, la gracia de este blog es la sinceridad. No me voy a poner como un ejemplo de nada, me sentí enojada, triste y decepcionada, y si no lo escribía así aquí, sería una mentirosa. No podría dejar de ser como he sido desde que empecé, honesta conmigo y con quien me lea. Y no crean, a veces borro cosas antes de publicarlas… correr me ha sacado el alma al aire y a veces me cuesta guardarme mis emociones, las buenas y las malas…
2. Pasada la chicha, entiendo que tengo 3 cosas que hacer, una de ellas entrenar como siempre y un poco más, la otra es ser realista con mis objetivos, y la tercera, volver a disfrutar una carrera. Digo, desde marzo no vivo algo bonito, recuerdo que Quepos fue una tortura y ahora San Diego tampoco fue una maravilla.
3. Casualidades: mi cumpleaños cae el mismo día de la Correcaminos, la media maratón que atraviesa San José. Creo que me haría muy bien correrla sin presiones, y sobre todo sin Garmin, a puro sentimiento, de manera que no esté con la pensadera y hasta pueda disfrutarla. Se me ocurre que si me pego a un grupo que vaya a un pace similar al mio, será suficiente. Y bueno, de por sí el chip que le dan a uno me dirá el tiempo final.
Me gusta esa idea.
Claro que yo corro por disfrutar. No hay un día de mi vida, se los juro, que yo no vea mis piernas y diga “Gracias a Dios”. Que yo no sienta algo bonito porque me amarro los tennis y me quedo sin aire entrenando, con mis amigos. Pero como me escribió un lector, es casi imposible encontrar un corredor que no sea competitivo. Eso es todo. Me toca no echar a perder la alegría que encontré en correr, y que la sigo encontrando a diario en La Sabana.
Antes también hay que revisar lo técnico, desde las tennis hasta el uso de las medias de compresión, todo.
Va a ser bonito celebrar mi cumple corriendo. Ya una vez lo celebré entrenando, y se sintió genial… Siempre digo lo mismo, que lamento tanto no haber empezado antes… Pero correr llegó cuando tenía que llegar. Se convirtió en parte de lo que soy. Ya tengo más tennis que zapatos corrientes, más ropa de correr que ropa común, y al igual que muchos que me leen, siento que me pican las piernas por salir a correr cuando amanece linda la mañana o veo a otros entrenar.
Si el Mambo pudo ser goleador después de su lesión, ¡por qué no puedo yo volver a estar re contenta y que me importe un comino el pace…!
El primer voto de confianza para mí misma será regalarme un par de tennis. ¡Eso siempre lo pone a uno de buenas…! Eso y el cariño de muchas personas que no creen que yo haya sido una rala ayer… solo que tuve un mal día. Gracias.

“I sucked”


photoNunca he tenido tantas emociones encontradas después de una carrera.

Pude soltarlo todo mientras lloraba como idiota,  en la ducha. Comolos chiquitos chichosos que no lograron lo que querían, que se quedaron castigados y regañados en el cuarto sin tele y sin cena.

Ahora que pasaron 24 horas del desastre, como lo llamo yo, es comprensible la chicha pero también me gané un cosco de mí misma. Así no se corre, Marianella. Así no.

Primero, tengo que eximir de toda culpa a la ciudad y la carrera. ¡No puedo explicarles la belleza! Una ciudad preciosa, la gente te regala agua, gatorade y hasta tequila en el trayecto. Gente disfrazada, chiquitos, bandas de rock en las esquinas,… y una línea de salida que te para el pelo. Rock´n Roll San Diego sí rockea. 

Yo no.

Cuando entré a la meta, me dieron la medalla y de inmediato hay un panel muy lindo para tomarse fotos de “finisher“. Por pura inercia pasé, y el fotógrafo me dijo “Hey, smile!”

“I can´t. I sucked.”

“But you finished!”

Creo que llegué al punto en el que terminar la carrera no es suficiente. Esto fue lo que salió mal.

1. Mi idea era hacer 2 horas, para mejorar el tiempo anterior de 21 k (2.05.) Pero para eso el “plan” que llevaba era, hay que decirlo, bastante ambicioso. Pensé correr los primeros 12 kms a un pace de 5.55 y los últimos 9 a 5.27 No es que no pueda, es que es muy duro hacer eso. A pesar de que es ir de menos a más, era muy ambicioso.

2. Comienza la carrera, y Marianella, que es cabezona y terca como una mula, decide darle “con todo”. El Garmin no miente, arranqué a 5.40 y lo sostuve los primeros 3 kms… qué bonito todo, hasta que algo falla. Las pantorrillas me dolían, como si jamás me hubiera masajeado, como si jamás hubiera corrido. El fantasma Correcaminos 2012 apareció.

Y bueno, de ahí en adelante todo fue mal. Correr con dolor no es bonito. No disfruté nada. Le sumo que la carrera es bien columpiadita, y tiene un par de cuestas muy fuertes. Más o menos a medio camino paré a estirar. El dolor era intenso. No como un arratonamiento, pero sí fuerte y persistente. Y ya iba de chicha, haciendo cuentas de que no iba a mejorar el 2.05 y que esos segundos de estirar y caminar me iban a salir caros al final.

El final de la carrera es descenso – que también golpea –  y  terminé con algo que no es una sonrisa, no sé, es una mueca, y por eso se lo dije con tanta convicción al fotógrafo.

“I sucked.”

Parece nueva. Si hubiera arrancado a digamos, 6, o 6 15, ahí lo voy bajando. Pero la ansiedad me ganó y me duele, aparte de las pantorrillas, el ego. Mucho. Venir tan lejos, hacer este esfuerzo para echarlo a perder…

Mi tiempo final fue de 2. 17. No puede ser, me digo aún hoy, que en lugar de mejorar, retroceda.

Respeto mucho el argumento del fotógrafo y de todos los amigos que me han dicho “lo importante es terminar”. Y sé que la única que se presiona a un tiempo “equis” soy yo. Pero probablemente llegué a un punto en que no me basta divertirme y sentirme “campeona” por terminar.

Quiero mejorar y no pude.

Se pudo en Marzo, pero ayer no pude. Los por qués pueden tener muchas respuestas. Motivación tenía, entrenamiento, tenía, comida, hidratación, todo. No sé.

Es frustrante y al mismo tiempo me siento apenada de haberme puesto una meta y no lograrla. Ahora la pena también la tengo porque yo no era así, yo corría porque me gustaba, y ahora me sale un monstruo dentro de mí misma que me dice que no sea mediocre, que no puede ser que no haya mejorado…

Recojo mis cosas y me despido de una ciudad que es digna de ver sin prisas. Es preciosa.

Yo sé que tengo que volver a empezar y trabajar ese pace. No desesperarme porque otros sí pueden y yo no. Es difícil. Me he dado cuenta de que hay un momento en la vida del corredor en que se vuelve ambicioso y quiere probarse a sí mismo muchas cosas.

No descarto venir el año entrante a repetirla, ya con otra mentalidad. Quién sabe.

Ahora me voy con muchas preguntas en la cabeza. ¿Podré bajar de 2 horas, pronto? ¿Podré bajar también mi tiempo de maratón? ¿Y será que alguna vez, con mucho esfuerzo, puedo hacer tiempo para clasificar a Boston?

Lo feo de una mala carrera es que te hace dudar de todo lo que antes era “sí, sí, y sí”.

Hoy no tengo tanta chicha pero sí me regaño porque “I sucked” ayer y entré al cuarto tirando los tennis, incumplí mi máxima de este blog, de este deporte: disfrutar. Me traicioné.

En fin… como dato curioso, acabo de tomar un taxi en San Diego… el taxista se llama Estephanos, es etíope, y me contó que su tiempo en media maratón es de una hora 15.

Así es la vida. Y eso que ven en la foto no es una medalla. Es un CLAVO.

San Diego, Rock and Roll y algo de Mambo


frametastic¡Ya estoy en San Diego! De nuevo la pregunta “qué hago aquí”, y me contesto yo misma: “Diay, pues que en diciembre viste que la media de San Diego estaba bonita y a buen precio, y por puro despecho de la cancelación de NY te inscribiste”.

Aaaah. Ya.

Bueno, pero la verdad ahora que estoy aquí, no solo no me arrepiento sino que me encanta el reto. Mi mejor media maratón la corrí en noviembre, en Alajuela. 2 horas 5 minutos. Aquella donde casi me desmayo de la contentera. Tomando en cuenta que ya han pasado 6 meses y muchos entrenamientos, sinceramente aspiro a mejorar ese tiempo, acercándome a las 2 horas. Eso cuesta mucho, ustedes lo saben. Pero hay muchos factores que creo que me ayudarán el domingo.

Llegué el jueves a Los Angeles en vuelo de Avianca – si el sobrecargo es parte de la nueva imagen,…. wow!  – y hoy pude ir a San Diego a retirar el número. 6225. Me encanta.

Las Rock and Roll Marathon Series son carreras que se caracterizan por un gran ambiente y esta ciudad contribuye con lo linda que es, y el clima, averanado pero fresco. En teoría, correremos a 23 grados. Y sí, es solamente media maratón pero un nunca debe subestimar la distancia. 21 kms son 21 kms.

Vengo pensando en eso, en mejorar mi tiempo. Y como tengo a un “coach” al lado diciéndome “para eso viene tan largo, tiene que hacerlo mejor”, no tengo más remedio que cumplirle. Sí, el Lobo habló. Y me tiene regañada y sentenciada. :)

Esta es la altimetría de la ruta de media maratón. Hay ascensos al inicio, ni modo. Quiero intentar ir de menos a más.

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Dejando a un lado lo técnico, siento que lo que traigo a favor es la motivación. Llegado el momento de una carrera, sí, estirar, comer bien, haber descansado y entrenado es importantísimo, pero hay un algo en esa línea de salida, en la emoción de ir en medio de una multitud, la música… repito, a veces miro hacia atrás y sigo sin entender cómo corrí en Roma. Sencillamente se lo atribuyo a las endorfinas que libera este deporte. Uno no sabe de dónde sale tanta ansiedad y emociones, y las mariposas en la panza aceleran el pace. Así de sencillo.

Yo vengo además con la contentera de ver a mi equipo campeón, así que a la par de mi playlist lleno de rock and roll traigo la alegría del Mambo Núñez y sus goles. Esa garra de un equipo que remontó me motiva también.

Hablando de playlist, luego de muchos meses de no agregarle nada nuevo lo limpié y me traje música distinta, particularmente la que me haga correr más rápido – según yo. Así que a la par de “Call me” de Blondie, y el “Runaway Baby” de Bruno Mars, viene “My Sharona” y sí, “La llave de mi corazón“, de Juan Luis Guerra. Rock con mambo, Heredia y San Diego, emoción y entrenamiento. Mi onceava media maratón. La que no corría ni las cortinas, viajó 4 mil 500 kilómetros para volver a probarse a sí misma.

Qué clase de locura. ¡Y esto comenzó dándole “una vueltica a la manzana”!

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El gran Ryan Hall, corriendo… ¡en Chepe!


ryanhallImperdible.

  • Récord Americano de Media Maratón 59.43
  • Atleta Olímpico 2008 y 2012
  • Mejor tiempo en Maratón: 2.04.58

O sencillamente, un muchacho de 30 años con un talento fenomenal para correr, y una enorme dosis de humildad y trabajo para sostener esos resultados y seguir mejorando.

Ryan Hall estará en Costa Rica este fin de mes para correr la media maratón Gatorade. Así habló sobre por qué este país es su “happy place“. Yo lo conocí en NY antes de la maratón en 2011 y me traje la mejor impresión de él, de su sencillez y de lo que significa ser un grande sin creérselo. ¡Qué bueno verlo correr por nuestras calles, a gas tabla!

Si tienen oportunidad, acérquense a aplaudirle a él y a los miles de corredores que participarán el 26 en esta media maratón. Ryan ya conoce el significado de “pura vida”, así que con toda seguridad va a entender el saludo.

De Quepos a Boston: una cadena de emociones


photoAmanecimos en un Quepos que la verdad, está menos caluroso de lo esperado: 23ºC a las 6 am. Nada mal.

Encendí el televisor y vi que estaban persiguiendo y acorralando a uno de los 2 sospechosos del ataque en Boston.

¡Un muchacho de 19 años! ¿19? Su tío, inmigrante checheno, como él, no supo qué decir sobre el desastre provocado por sus sobrinos. “Quisiera darle mis condolencias a los familiares de las víctimas; estoy listo para verlos, ponerme de rodillas y disculparme” – dijo entre enojado y avergonzado.

Mientras tanto, aquí a unos metros de la playa estamos mi amigo Christopher y yo, viendo esa cacería por tele, pensando en que ojalá capturen al muchacho y tomando el Gatorade número 467543 antes de correr.

Chris corre mañana su primera maratón; yo, otra media.

Creo que nos sentimos igual de extraños de estar viendo esto por CNN y deseando que el responsable de tanto dolor pague por lo que hizo en Boston a gente que, como nosotros, sólo quería ir a correr.

Pero esto no le quita la magia a la carrera de mañana. Viendo a Chris alistar sus geles, su hidratación – todo perfectamente calculado y organizado, ¡a la par de él me siento toda una improvisada! – me contagia de esa expectativa, esa incertidumbre tan deliciosa que enfrentamos ante una carrera nueva en un lugar donde no hemos corrido jamás, y en el caso de Chris, así como Melissa, Aurelio, Isaak y Ramón, una distancia nueva.

De alguna manera estos 21 kilómetros me servirán para hacer un homenaje personal a los afectados por las explosiones de Boston, pero al mismo tiempo me recuerdan que la vida sigue, que podemos responder un gesto perverso con uno amable. Y no es para menos. Además,… ¡mañana se estrena una nueva maratón en Costa Rica! Y espero que sea exitosa, para que todos los años nos veamos aquí y quién sabe, un día no corra yo sólo 21, sino 42.

El hecho de que “sólo sean 21” no quiere decir que minimizo el esfuerzo. Media maratón es de respeto, siempre. ¡El día que uno pierda la capacidad de asombro ante una carrera, de la distancia que sea, ese día se acaba el desafío para la mente y el cuerpo!

Aquí estamos, viendo las noticias, a ratos oyendo la música de correr y tomando mucha agua. Ya retiramos nuestros números y camisetas. Hoy comemos pasta, hoy reposamos las piernas, hoy cargamos el iPod con “power songs”, hoy nos dormimos temprano… ya saben. Toda esa rutina “repetitivamente entretenida” de los corredores.

No sabemos qué se siente correr en Quepos, y estamos ansiosos por averiguarlo.

76Mientras tanto, una hermosa cadena de favores va arrojando luz sobre esta tragedia del lunes: nuestro compatriota Carlos Arredondo ayudó a un joven que perdió ambas piernas en el ataque… y ese mismo muchacho, Jeff Bauman, ha sido clave para identificar a los sospechosos que hoy están en la mira de la policía de Boston. Como lo dijo mi amiga y corredora Mayi Ramírez, “Nunca sabemos en qué momento nuestra ayuda puede hacer una GRANDÍSIMA diferencia…La vida es toda una cadena, que todos estamos hilando…”

Este es mi BIB number de mañana, que me une a Boston, me une a mis amigos que se estrenan en Maratón, y me une a todo aquél que piense que la mejor forma de hacer el bien este mundo es poner un pie delante del otro, sin lastimar al prójimo y animándole a seguir… así de sencillo!

“¿Ese reloj está bueno?”


Dos veces en un mes me he preguntado lo mismo, y las dos veces la respuesta ha sido “sí”.

Primero viendo mi Garmin el 13 de noviembre, cuando hicimos un test de control del 10 kms en La Sabana, como parte del programa regular de entrenamiento. Llámelo esfuerzo, rabia acumulada de NY, no sé, ni yo entiendo cómo sucedió, pero ese día por fin logré hacer menos de una hora en 10 kms. Dos años entrenando… y hasta ese día pude. Pasé feliz toda la semana, repitiéndome mi tiempo: 57.31 , y pensando cómo podría hacer 55 para el test que sigue.

La segunda vez fue hoy, en una carrera que no conocía, y que de haber sabido lo dura y desafiante que era… no sé si me hubiera animado a hacerla, pero la recomiendo para todo mundo. ¡Es genial!

Hoy tuve el honor de correr la primera edición de la Media Maratón de Alajuela, organizada por la maratonista olímpica Gabriela Traña, o bueno, Gaby nada más, porque a ella su gente en Alajuela la quiere, la abraza y la llama así, y hoy unos mil corredores nos animamos a correr una ruta que ella y sus patrocinadores eligieron para 10 y 21 kms.

Por el tema de NY y la fiebre no gastada, me apunté en 21 kms. Fue emocionante volver a estar en la línea de salida, darle start al reloj y soñar con que podría, tal vez, hacer algo bueno o mejor, como pude hacer con los 10 kms.

Literalmente el plan “bajo la manga”. Pero Alajuela me sorprendió.

Mi mejor tiempo en 21 kms hasta ahora había sido en San Juan (2.11). Hoy, por haber quedado con la emoción de los 10k, llevaba 2 planes de carrera que me pegué en el brazo, pero apenas salimos me di cuenta que eso no me iba a servir: primero, porque arranqué muy rápido (ay pero qué necia, por Dios), segundo porque los primeros 3 kms por lo menos eran muy fuertes, eran cuestas y ahí sentí el cansancio acumulado de tanta corredera reciente, y tercero porque a los 9 kms ya iba sin piernas. Me dolían. El recuerdo de Correcaminos me atormentó, pero comenzaron varios descensos y me corregí la actitud, diciéndome “¿Ud. no es que quería correr, no es que estaba con muchas ganas de hacer esto?… ¡Hágalo contenta, necia! Deje de ver el reloj, corra feliz”.

Sabía que podía mantener un pace bastante constante así que de veras, me olvidé de estar viendo el Garmin y me dediqué a disfrutar. Y es raro decir disfrutar porque no conozco Alajuela, si ud. me pregunta por dónde pasamos, no tengo idea. ¡Yo seguí a todo mundo, sólo eso sé!

Faltando unos 2 kms vi otra cuesta y cuando iba a renegar de la subida escuché “¡vamos, Nelita!”, ..era Gabriela Traña… ¡Se imaginan! Que esa muchacha estuviera ahí apoyándonos a todos, ella que es la cara femenina del atletismo costarricense a nivel olímpico,… ella, que corrió la maratón de Londres bajo la lluvia… No diay, yo no renegué más y me “espanté” sospechando que al rato no estaba tan lejos de la meta.

Cuando entré al Polideportivo donde terminaba la carrera iba absolutamente feliz. Porque sí. Hace rato no terminaba una carrera tan satisfecha, y Gabriela tuvo la bonita idea de que terminara en la pista. En medio de un ventolero delicioso, entré a la pista y apreté el paso para cerrar hot wheels.

Entonces, a los cien metros del final me asusté porque vi el cronómetro en la meta y dije “No…no puede ser, eso está malo”. 2.05. No no. ¿Con estas cuestas? Y apenas entré gritando a la meta, fue lo que dije: “¿Ese reloj está bueno?” “Sí muchacha, ese es el tiempo”.

¡Sí, tontilla, el reloj está bueno! dijo Marcella Román. :) jajajaja

¡Acababa de correr mi mejor media maratón de la vida! Qué pena con los jueces que me oyeron gritar como una mona chiflada, pero estaba tan feliz… ¡en una ruta desafiante, cero fácil, cero lástima por mí misma…! Y apenas vi a mi amiga Marcella, la abracé y le volví a preguntar si el reloj estaba bueno.

La foto lo dice todo: ¡el reloj no miente!

Creo que luego de la “maratón que no sucedió”, las lecciones han sido muy lindas: no rendirse, no dejar de exigirse más, no pensar en si una carrera es difícil o fácil, sólo hacerla… Y dejarse sorprender. Me sorprendí el 13 de noviembre, sin imaginarlo me gané a mí misma en 10 kms. Me sorprendí hoy, porque aunque llevaba un plan y las cuestas lo descartaron, hice un tiempo que me enorgullece. Y como dijo Luis Diego Mena: “6 min menos es un gran logro. Le sacaste casi 1 km a la Nela de antes.”. 

Uno siempre debe ser la mejor versión de sí mismo, así que adiós a la Nela de antes. Esta corre mejor, poco a poco lo está logrando sin perder la sonrisa. Nunca, nunca hay que quejarse a media carrera de que duele algo… ¡no ves que estás haciendo lo que más te gusta en la vida, así que ánimo! Es una bendición que no puede dejar de celebrarse, sea cual sea la velocidad.

Me siento orgullosa de mí. No sé explicarlo. Nadie lo hizo por mí, nadie me obliga, soy yo contra mí y pude, puedo. Voy a hacerlo mejor. Gracias Alvarito, sembraste la semilla y por fin, por fin está germinando (cómo ha costado).

“Aquél que obtiene una victoria sobre otro es fuerte, pero quien obtiene una victoria sobre sí mismo es poderoso.”
Lao Tse.

Con Gabriela Traña, Maratonista Olímpica Londres 2012. ¡Qué honor!

 

Reto Powerade: habla el campeón


¿Ha corrido el Reto Powerade? Entonces con sólo nombrarlo, lo asaltará esa mezcla de temor y emoción: una cuesta fuerte, larga, no más iniciando la carrera, y otra más a la mitad. Eso si corre 10 kilómetros, porque si corre la media maratón… es pasar ese dolor y hacer el esfuerzo dos veces. Pero justamente por eso se llama Reto, por eso gusta tanto y las inscripciones se fueron volando. Todos queremos probarnos a nosotros mismos que podemos vencer los ascensos de La Ribera de Belén.

Fernando Cabada, ganador del reto Powerade 2011

El año pasado la organización invitó al atleta estadounidense Fernando Cabada a correr los 21 kms. Cabada, de 30 años, ha sido campeón nacional de los 25 kms y maratón. En 2011 venía con la intención de romper la marca que tenía César Lizano en esta prueba, que era de 1:07.05. Y lo logró, con un tiempo de 1:05.23

Una Vuelta a la Manzana lo entrevistó para que, un año después, nos aconseje sobre cómo correr esta emocionante carrera de la que aún guarda recuerdos, porque él mismo reconoce que es de las más difíciles que ha enfrentado.

¿Cómo entrenó para el reto Powerade 2011? ¿Qué sabía sobre las condiciones del clima y los ascensos?

No tenía idea de qué tan fuerte era esta ruta cuando viajé desde Colorado hacia Costa Rica. Sabía que estaría muy húmedo – siempre pienso en calor y humedad cuando pienso en Centroamérica – . La noche antes, los patrocinadores de Pasión por Correr me mostraron la ruta, le dimos una vuelta. Soy de una zona de altura, en Colorado, donde es difícil correr, así que sabía que estaba preparado para cualquier tipo de carrera.

 Una vez que arrancó la carrera, ¿cómo enfrentó las subidas?
Al principio no estaba seguro de cómo correr, quería ver qué tan rápidos eran los competidores. Comencé muy despacio, alcancé al grupo puntero al final del primer kilómetro, pero me sentía muy lento. Así que, al ir subiendo la primera cuesta larga quise atacar sin miedo. Ya para el kilómetro 4 les llevaba un minuto de ventaja. Cuando compito, trato de no mostrar debilidad.
¿Y qué tal la segunda vuelta?
Creo que la primera vuelta la hice en 32 minutos o un poco más rápido. Sabía que el récord era de más o menos 1 hora 8 minutos. Me sentí seguro de poder lograr 1 hora 5 minutos, así que estaba feliz. Al mismo tiempo, ni quería pensar en la subida de nuevo, esa  misma cuesta. Fue muy duro de verdad. Acabé por reducir la velocidad un minuto en la segunda vuelta, y el tiempo aún así fue de 1 hora 5 minutos y algo más. Así que de todas formas logré romper la marca anterior.
Yo no lo conocía a César Lizano hasta antes de la carrera. Siempre trato de enfocarme en mí mismo y no en los competidores. Después de la carrera, durante este año, nos hicimos amigos y me alegro mucho de ver sus avances. Le deseo lo mejor a él y a todos los corredores de Costa Rica.
Si 1 es fácil, y 10 muy difícil, ¿cuánto le daría de nota al Reto Powerade? ¿Le gustó?
Le podría un 8. Honestamente, la ruta no me gusta porque a mí no me agrada competir en ascensos. Prefiero los planos porque me gusta correr muy rápido. Pero el Reto Powerade siempre tendrá un lugar muy especial en mi corazón, por haber sido mi primera carrera en Costa Rica.
Dénos algunos consejos a los que correremos 10 y 21 kilómetros este domingo en el Reto Powerade.
Para los principiantes: no se precipiten en carreras de 21 kms aún. Comiencen con 10, dominen esa distancia, y luego podrán avanzar a 21; esto para evitar lesiones. A los más experimentados, el arma más importante para una buena recuperación es el sueño. Duerman todo lo que puedan; y no corran fuerte todos los días, eso los llevará a retroceder en su proceso.
Fernando Cabada sigue entrenando en Boulder, Colorado. Tiene como objetivo bajar su tiempo en maratón a 2 horas 10 minutos y correr en todos los países que sea posible. Volverá a Costa Rica este año para una carrera muy importante, todavía no les vamos a contar cuál. –  Le agradecemos muchísimo a Fernando tomarse el tiempo para contestar estas preguntas en Una Vuelta a la Manzana.

“Nada más levántese”


Esta era la carrera en la que quería “sacarme el clavo”; quería mejorar los 2.11 de San Juan, quería, quería, quería…

No pude.

Sin entrar en una larga crónica de quejas o excusas, desde el km 10 perdí fuerza, me dolían las piernas como si hubiera corrido media maratón el día anterior. Me dolió cada paso y me dolía más al pensar que había reposado, había comido bien, me había hidratado antes, es decir… hice todo bien antes de correr. Pero nada. Ya por la mitad vi cómo iba echando a perder mi pace y con eso, todo lo demás. Llevaba un conejo de lujo, esta vez no era Koki sino Mau Montero, otro ChiRunner maratonista… y no pude responder. Me quedé atrás, me volví lenta y pesada. Todo dolía.

No sé qué pudo haberme pasado. No sé. Pero a 300 mts de la meta ya estaba tan cansada que ni podía respirar bien, ni tenía más fuerza para cerrar con ganas. Y terminé llorando, lo cual me da cólera pero sinceramente eso era lo que me salía.

Mis amigos que corren y han pasado por esto, me  han dicho muchas verdades para consolarme: hay días buenos, hay días malos. Hoy el cuerpo no quería, o no podía. Tal vez es sobreentrenamiento. No importa, llegaste a la meta y eso es lo que cuenta. Otro día te desquitás.

Un día después de hacer 2 horas 40 en media maratón, el peor de mis tiempos en esta distancia, ya no lloro pero entiendo que lo que siento es mucha frustración; venía mejorando, venía subiendo mi rendimiento, y hacer esto… es como fallarme a mí, fallarle al profe (aunque él no nos exige nada que no podamos hacer), en fin, no es bonito terminar una carrera a pura cabeza y no con las piernas, pero esta tocó terminarla así. Y eso es todo.

Tal vez me ilusioné mucho luego de que me fuera tan bien en San Juan. Y aunque no me gusta la ruta y aunque tenga malos recuerdos, seguramente Correcaminos 2013 será otra oportunidad de sacarme el segundo clavo.

Él nos anima cuando ve que uno puede y sabe cómo guiar a una persona poco a poco a dar lo mejor, pero yo sé que él entiende cuando uno no puede más que llorar de chicha en la meta.

Gracias Alvaro.

Y bueno. No se llora más. A reposar, otro masaje, y mañana tenemos entrenamiento. El camino a la segunda maratón tendrá momentos difíciles, así de sencillo. Como dijo Adriana Álvarez: si se cae, nada más levántese.

La ilusión de Rebeca, la ilusión de correr


Si usted ha sido paciente lector de este blog, aparte de agradecérselo y decirle que espero no aburrirle nunca, probablemente sepa que la Correcaminos no será mi primera media maratón. Me puse a  hacer cuentas, y será la sétima. ¿Siete medias maratones… yo? Tuve que rehacer las cuentas. Sonreí conmigo misma. Pareciera que entonces ya no me asusto, pero qué va. Lo que pasa es que me hago la desentendida. 21 kilómetros. Eso no es poco. Siete veces 21… 147 kilómetros. Y cada una con su respectiva preparación, su respectiva emoción..

El día que esto deje de ser emocionante para mí, dejaría de hacerlo. Los que corren lo saben: levantarse temprano, colocarse el dorsal, el chip, ir a la línea de salida consciente de que uno no va a ganar… pero igual, emocionado. Dan la salida, le das start al Garmin, y ahí vas, otra vez, como si fuera la primera vez.

Hay una muchacha que leyó este blog, y este mismo domingo correrá Correcaminos, que será su primera carrera formal de 10 kilómetros. En ella veo esa misma ilusión mía, de todos, desde el maratonista hasta el principiante. En Rebeca me veo a mí misma y ella no sabe cómo me ilusionan sus primeros 10 kilómetros;  le pedí que nos contara cómo mira esa meta a 5 días de colocarse el dorsal, el chip, ir a la línea de salida… y correr.

Nunca se trata de una distancia más larga o más corta; es el mismo desafío, es ese mismo vacío en la panza antes de que arranque la carrera. Es una ilusión que no hay que dejar morir, una ilusión que nos saca de la cama a las 4 am y nos pone las tenis, aunque haga frío. No tiene que ver con ser el más rápido ni el más fuerte, sino con terminar lo que se empezó.

Con la ilusión intacta de mi media maratón y la ilusión de Rebeca Alvarado por lo que serán sus extraordinarios primeros 10 k, les dejo este relato. Bravo, valiente. 

Mis primeros 10 k

Rebeca Alvarado

Por un asunto de salud mental, más que por otra cosa, me propuse ser corredora en el 2012. Después de comprarme un monitor cardiaco, que no entendía como se usaba, el 21 de enero me puse por primera vez unos tennis viejos y salí a correr. El resultado fue 23:30 minutos y calculo que no recorrí más de un kilómetro y medio (en ese momento no entendía como se usaba el GPS del reloj, así que no pude medir el recorrido con exactitud).

Rebeca Alvarado; y sus primeros 10 k este domingo 8 de julio.

Las semanas siguientes salí a rodar y ya para marzo, estaba corriendo mi primera carrera de 5 km. La sensación de cruzar la meta me hizo entender que esto de la corredera de verdad me gustaba y que era hora de buscar un entrenador quien, según yo, me ayudaría a cumplir mi meta: correr rápido.

Una vez encontrado, me fui sumergiendo en un mundo totalmente desconocido para mí: me hablaba de pies rectos, braceo, subir los talones, inclinación, intervalos, zonas y sonreír. Entonces me di cuenta, que el camino que tenía al frente era mucho más complejo que simplemente correr rápido.

Poco a poco fui asumiendo los entrenamientos. Cada mañana en La Sabana era un verdadero reto para mí. Sin embargo, el verdadero desafío llegó al mes y medio de haber entrado a los CHIRUNNERS. Mi entrenador me llamó aparte cuando ya habíamos terminado para decirme “Rebeca necesito que se inscriba en la carrera de 10 km de Correcaminos”, yo con una cara de susto le contesté “pero Alvarito, yo nunca he corrido 10 km en mi vida”, él sin darme muchas explicaciones, repitió la instrucción.

Cuando a alguien como uno -quien era relativamente sedentaria y recién había entrado en un grupo de atletismo – lo mandan a hacer una carrera de 10km, hay una mezcla de sentimientos; por un lado uno se siente todo contento que el entrenador lo crea capaz de correr esa distancia, pero por otro lado, uno empieza a dudar de sus propias capacidades y llega a pensar que todavía no está preparado.

Decidí hacer la Nocturna Epa- Newton de 5km como un “ensayo”, para demostrarme si había mejorado respecto a aquella primera carrera de marzo y así después tomar algunas decisiones. Esa noche aunque llegué muy contenta a la meta por el tiempo que había logrado, también llegué muy cansada. Mi ensayo, en lugar de ayudarme me provocó una gran ansiedad, dado que tenía que recorrer el doble de distancia pero jamás podía hacerlo al mismo pace; ni el aire ni las piernas me iban a dar.

Cuando llegué a la casa, saqué un calendario y conté cuantos días faltaban para mi temida Correcaminos; 56. Tomé la decisión de entrenar lo mejor posible en los siguientes 56 días, descansar los días indicados, ayudarme con un poquito de pesas y advertirle a mi entrenador que yo quería hacer esa carrera en un “tiempo decente”.

Con esa convicción terminé mayo y empecé junio, el mes más difícil que he tenido de entrenamiento. Todos los martes y jueves entrené velocidad, en distancias de 300 y 400 metros respectivamente, por 45 minutos. Además, hice fondos todos los sábados, la mayoría sola y solo hice un par con los CHI.

Durante este mes, hicimos además Kenian Day, es decir, dos veces por semana corríamos en la mañana y en la noche. También hice mi segundo test. Esta es una prueba que consiste en correr una distancia predeterminada en el mejor tiempo posible para medir precisamente, el pace de las carreras. Esta vez hice 8 km en un muy buen tiempo, porque me “conejearon”.

Definitivamente esas sesiones me hicieron practicar el famoso braceo, que aunque parezca mentira le ayuda a mejorar la velocidad y subir talones. Siento que me mejoró el aire y la resistencia, empecé a oír menos correcciones del entrenador y a escuchar más el “muy bien Rebeca”.

Sin embargo, este mes dejó al descubierto a mi principal enemigo: mi mente. Pese a que he entrenado duro y a conciencia (¡de verdad que sí!), no paran de asaltarme las dudas. ¿Podré terminarla? ¿Aguantaré la ruta? ¿Y si tengo que caminar? ¿Y si llego con la ambulancia? ¿Y si llego de última? ¡Qué vergüenza Rebeca vas a durar toda la vida en esa carrera!

Mi mente es capaz de inculcarme tanto miedo, que pese a la desaprobación de muchos, este sábado no subí las montañas heredianas como indicaba el programa, sino que me fui con unos CHI (alcahuetas míos) a hacer la ruta de la carrera. Yo estaba consciente que esto era un arma de doble filo, si me iba bien, me tranquilizaría mucho para el domingo, pero si me iba mal, no me iba a beneficiar en nada.

El sábado nos vimos a las 5:30 a.m. en la Sabana, tomamos un taxi y nos fuimos hasta el punto de salida, el Colegio de Abogados. Aunque no había dormido lo suficiente, si desayuné bien e iba preparada con hidratación y gomitas.

A las 6:15 a.m. arrancamos, cuatro corredores desde Zapote hasta la Sabana, ante los ojos sorprendidos de la gente de vernos correr por el centro de San José. Me sentí muy tranquila en la ruta, no me molestaron las cuestas que tiene, íbamos a un pace suave pero constante y cuando llegué a la Gimnasio Nacional, le dije a uno de mis cómplices, “Alex no puedo creer que ya estemos en la Sabana”, pero rápido la mente respondió “y le falta darle toda la vuelta ¿Ya vio que el último kilómetro es un falso plano que va a sacar todas las fuerzas?”

No le hice caso, seguí, iba a vencer la pared que me había topado en los últimos dos fondos a los 9,5 km. Estaba ahí, la iba a terminar y punto. Alex seguramente notó mi cara de agotamiento y me comenzó a hablar; cuando me di cuenta, vi otra vez la estatua de León Cortés y empecé a cerrar, llegué al Obelisco y les dije ¡Estoy feliz!. Le presté poca atención al tiempo que marcó el reloj y nos fuimos a desayunar.

Escribo esto cuando faltan 5 días para la carrera, ya hice mi trabajo, entrené duro y me queda solo un día de rodar en zona uno. Esta semana voy a poner especial cuidado a mi dieta, hidratación y descanso. Me he propuesto alejar todo pensamiento negativo, creérmela como me dicen los CHI.

Estoy tratando de no pensar en tiempo ni en el lugar en el que voy a llegar, estoy pensando en ese 21 de enero, el día en que empecé a correr y todo lo que he avanzado hasta hoy, estoy visualizándome llegando a la meta y diciendo otra vez ¡Estoy feliz!

La famosa Correcaminos


Si es corredor o convive cerca de uno, tal vez ya sepa que se avecina una media maratón llamada CorreCaminos. Aunque las inscripciones se abrieron hace dos meses, aún hay gente que a última hora se antoja de correr y está en busca de un cupo más.

Y es que no hay muchas oportunidades en el año de correr 21 kms. Tal vez de 10 kms usted vea muchas carreras, pero 21 no; y por eso cuando se anuncia una” media” los corredores nos volvemos locos y tratamos como sea de no perdernos el chance de participar.

CorreCaminos en particular tiene buena fama: qué digo buena, excelente. Buena hidratación, seguridad, bonitas medallas y camisetas, una gran organización, y para muestra de ello les dejo este video tan cuidadosamente realizado por ellos, para que también conozcan a los CorreCaminos como grupo.

Gustavo Alvarez, miembro de CorreCaminos, confirmó a Una Vuelta a la Manzana que las inscripciones están llenas, y hasta tuvieron que sacar más espacios. Iban a ser solo 3 mil participantes, pero ampliaron a 850 cupos más, para un total de 2200 personas en media maratón y 1650 en 10 kms.

CorreCaminos incluye, al estilo de las grandes carreras,  una “expo” el 6 y 7 de julio de 8 am a 6 pm en el Hotel Tryp Sabana, en el Edificio Colón. Entre los participantes estará  Cesar Lizano, nuestro atleta olímpico, así como tres atletas kenianos : Julius Keter, Stephan Tanui y Judy Kimuge; también invitaron a la atleta estadounidense Camille Herron.

Será mi sétima media maratón, y espero poder cumplir un objetivo muy grande que me he planteado, que luego les contaré.

Prácticamente todos los entrenamientos que estamos haciendo estas semanas se enfocan a esta carrera: después les cuento el desafío que nos espera a los ChiRunners este sábado en un fondo de película. Por ahora, los dejo con una producción de película: CorreCaminos.

Koki, los Chi y San Juan


Un recorrido desafiante, una mañana soleada – ¡tal vez demasiado soleada! -, un grupo organizado de amigos y un conejo de lujo: mi carrera San Juan nunca se me va a olvidar, aún no sé si será la primera y la única; o si el otro año me animaré a repetirla. Pero es inolvidable.

Alfredo, Becky, Vicky, don George – sí, ¡está de vuelta! – y Memo, listos en el puesto Chi de asistencia.

Mi grupo, los ChiRunners, organizó varios puestos de asistencia, que se convierten en estaciones, casi oasis, de porras, agüita, Gatorade y ánimos.

Hicimos un pequeño grupo que correría más o menos al mismo pace, capitaneado por el Chi Runner más experimentado: “Koki” Bonilla, que con sus 60 años y decenas de maratones a cuestas, así como una condición física envidiable, se echó al hombro esa responsabilidad de ser nuestro “conejo”, marcarnos un paso y no dejarnos en todo el recorrido. Lo cumplió, y con creces.

Antes de las 7 am nos recibió la neblina y el frío de Ochomogo: en algún momento pensé que era un error haber venido con blusa sin mangas. Calentamos y estiramos juntos, y nos dimos el “que Dios nos acompañe” a la salida.

Sí sí, bajando todo mundo va contento… primeros 10k.

La San Juan comienza con un descenso importante desde Ochomogo hasta Tres Ríos; más o menos la mitad de la carrera se te va en “bajada“, lo cual puede ser engañoso: tal y como nos dijo el entrenador, una buena postura nos evita lesiones. Quizá por ir bajando y porque iba con Koki, Marcela, Liris y Mari, esos primeros 10 k se me pasaron volando, hasta que llegamos casi a Curridabat y me cayó un piano encima.

Ese “piano” se llama calor. Sinceramente me sentí muy agobiada por la humedad tan alta que había, y comenzando a subir hacia EPA en Curridabat se me hicieron más cortos los pasos, estaba casi sin fuerzas. Tanto, que le dije a Koki: “si quiere se adelanta con ellas“. Ya Liris y Marcela iban unos 200 mts adelante, Mari a unos 100. Pero Koki me dijo “no se preocupe, yo voy a la par suya, no la voy presionando: solo voy a la par”. Yo me acordé de la ruta, sabía que faltaba la peor parte. ¿Qué iba a hacer, parar? No. Péguese a Koki, me dije, siga.

¿Qué hubiera pasado si de veras Koki arranca y se va adelante con ellas? ¿Yo hubiera caminado? A ratos creo que sí, o tal vez no… traerlo a la par me sirvió para recordar que no hay que detenerse, y fue tan generoso que cuando encontrábamos puestos de asistencia me echaba el agua en la cabeza, eso me refrescó montones.

Ya por la Subarú vi el otro puesto de asistencia Chi, con mi entrenador, Alvarito… yo creo que le hizo gracia ver que Koki me traía “conejeada” y nos aplaudió, gritó “¡vamos Nela, vamos!” y diay, no sé cómo explicarlo pero eso fue suficiente para agarrar el segundo aire.

Koki, Nela y Mari: faltaba poco. Juntos es más fácil.

Subimos hacia el Parque Nacional donde nos topamos a Mari, que nos esperó, y de ahí en adelante fuimos juntos de nuevo los 3. Al ver mi Garmin pensé “cómo es posible que nos falten sólo 4 kms,… ¿ya casi estamos en Tibás?“, y sí, al doblar en la calle del Hotel Europa vimos esa recta que hace que esta carrera valga la pena.

“Cuando yo corría esta carrera, desde aquí se podía ver la meta” recordó Koki. De las 35 ediciones, Koki ha corrido por lo menos 10. Yo no podía ver la meta pero sí el super columpio que se venía… ah belleza! ¡Pero falta tan poquito! Así que recordando “braceo braceo braceo” subimos la cuesta de los Caribeños, pasamos el puente, y subimos la cuesta de la Pops. ¡Subimos! Punto. Subimos. Casi toda la gente que pasamos iba caminando, yo no puedo decir que no me dolía nada pero le puse cabeza hasta que me di cuenta de que estábamos a 400 mts de la meta.

“Ya la tenés en la bolsa…”

“Ya la tenés en la bolsa. Esta sensación de entrar a la meta es tan única, es como tocar el cielo con las manos…” Mientras Koki decía eso, yo pensaba: cuántas veces, por cuántas metas de cuántas maratones ha pasado él, y sigue siendo emocionante. Yo también tenía que entrar sonriendo. ¡Somos tan afortunados de poder correr y terminar cada prueba, que quejarse por el calor o las cuestas es imperdonable!

Koki tomó a la derecha, yo a la izquierda, y entramos a la meta rápido, como a mí me gusta cerrar, con lo poco que me queda pero “zocado“…

No solo hice un tiempo que me encanta (2 hrs 11 min) sino que puedo decir que la San Juan me dejó lecciones: la sufrí pero me gustó – de nuevo, este es el deporte de los testarudos -. Le di un gran abrazote a mi conejo, a Koki, que es como él mismo lo ha dicho, “el patriarca” de nuestro grupo.

Luego de la cuesta de EPA él me había dicho “te bloqueaste, ¿verdad? Cuando me dijiste que siguiera yo solo, estabas bloqueada… yo te vi, pero ves, ¡qué dicha que no paramos! Eso es un muro, en las maratones suele suceder como al kilómetro 35, pero hay que vencerlo mentalmente”.

Por veteranos como él que conocen de sobra cómo juegan la mente y el cuerpo en desafíos como este, es que las carreras clásicas no deben dejarse morir jamás. Ahora ya puedo “rajar” de que corrí media maratón con Koki. Y adivinen qué: en la meta, ya descansados, me dijo que se iba para su casa, por Rohrmoser… corriendo. Sí, de Tibás a Rohrmoser. ¡Es un campeón!

Algunas conclusiones muy personales sobre la famosa San Juan:

1. No hay que confiarse en lo de “la bajadita” porque las subidas que tiene son fuertes. Hay que entrenar para bajar, por dicha lo veníamos haciendo hace días.

2. El recibimiento en Tibás fue muy bonito, ojalá le dieran más difusión a esta carrera para que a lo largo del recorrido el apoyo a los corredores sea como cuenta Koki que solía ser, una fiesta.

¡Llegándole a una bolsa de hidratante! Gracias CHIRUNNERS

3. Sin la asistencia Chi que se lució con agua fría, hidratante, tapitas de dulce y hasta tricopilias, no hubiera sido igual. Por eso el grupo es un factor extra, uno nunca corre solo: ellos no se van hasta que pase el último chi.

4. Aunque crea que no tiene sed, tómese el agua: y si no se la toma, échesela en la cabeza. Las altas temperaturas hacen más pesada la carrera, el agua es primordial. Ojalá esté fría.

Y mi lección aprendida: no solo las maratones te enfrentan a un muro. Gracias infinitas, Koki.

Como San Juan a 24…


Por mucho que le llamaran “Clásica“, no sé, nunca me atrajo la idea de correr de Ochomogo a Tibás – bueno, ¡a quién! -. Sin embargo hay tres buenas razones, hasta cuatro, para probar este año la Clásica Media Maratón San Juan.

Primero, pues…. sí, es una clásica. Hace 35 años que se corre, o sea,…. desde mucho antes del “boom” del atletismo. Alguna vez en la vida hay que correrla. Segundo, es prácticamente un descenso continuo, y aunque eso requiere de aplicar la técnica correcta para bajar sin maltratar las articulaciones, siempre es mejor tener más “bajaditas” que subiditas. Tercero, parte del recorrido es igual a la Media Maratón Correcaminos que me espera el 8 de julio.¡Y a esa Media sí que le tengo “clavo”! Cuarto… y muy, pero muy importante: el entrenador con una sola mirada me dio a entender que “me toca” correrla. Y yo al profe le hago caso.

Estas semanas han sido de entrenamientos fuertes, de llamadas de atención porque efectivamente, me sigue costando subir los talones, pero a veces lo logro. Lo que me hace sentir muy contenta es que mejoré montones mi alimentación, sigo yendo al gimnasio y sintiendo la diferencia, ya calendarizamos los masajes deportivos de aquí a noviembre, para no acumular mucha carga en las piernas, y además ¡volví a los fondos sabatinos! No saben la falta que me hacía correr con el grupo los sábados. Desde febrero estaba en clases de francés y el único horario disponible eran el de los sábados por la mañana, con lo cual me perdí muchos fondos y claro, también se pierde condición. No obstante, ya tengo agenda libre los sábados y justo a tiempo para comenzar la “temporada maratonera” como digo yo: vuelven mis fondos preferidos, como el de Turrúcares, o tan temidos como el de Puntarenas, pero sobre todo vuelven mis madrugadas de sábado con la mochila cargada de chunches, ropa seca e hidratante, en un bus lleno de amigos que ya a las 9 de la mañana han corrido 20, 25 o 30 kms juntos.

El fondo del sábado fue así: entrenamos en San Rafael de Heredia. El video muestra la mañana tan clara y el paisaje tan especial que nos acompañaron en esa seguidilla de cuestas. Bajar, y subir. Bajar y subir. Cada subida fue dura, muy dura, pero el aprendizaje fue valioso porque repasamos la postura al bajar, y el infaltable braceo al subir.

Me hacía mucha falta volver a correr con ellos los sábados, aunque los veo entre semana en la Sabana. Es diferente.

Así que la media maratón de este domingo nos caerá como San Juan a 24, muy a tiempo para ensayar y repasar lo aprendido por nuestros músculos antes de la famosísima Correcaminos, de la cual hablaremos más adelante. Por ahora, llénese los pulmones con el aire puro de las montañas heredianas… y vea qué sabroso fondo hicimos el sábado pasado.

Vencerse a sí mismo, ¡cuesta!


¡Ya en casa, con la medalla más chiva que me han dado para una media!

Que te duelen las piernas, que la cuesta está fuerte, que ya no das para más; la cabeza te traiciona hasta que la “reseteás” … y llegás a la meta.

Me siento feliz de decir que logré mejorar mi tiempo respecto al año pasado, al menos en seis minutos. “Huy sí, seis minutos, qué gran cosa“. Sí, vieran que sí. Me costó, me dolió, luché contra mi cansancio y aunque iba a tomarlo como un fondo, el ambiente de competencia es lo que lo anima a uno a terminar con fuerza.

Creo que salí ligeramente más rápido de lo planeado: esto me pasó la factura después de los 10 kms. Pero con todo y todo me mantuve, no paré, no caminé:  el desafío mental fue en la subida de la calle ancha de Pavas.

Reconozco que antes de subirla, estas muchachas fuertes y guapas de la foto de abajo fueron mi motor, y me ayudaron a mantenerme en pace: mis ChiRunners: Diana Soto, María Fernanda Arce y Priscilla Saavedra a un paso firme y fuerte, me ayudaron a calmar la ansiedad de la carrera.

¡Sólidas ellas! Diana, Mariafer Priscilla y yo, bajando el bulevar.

Pero vendría lo peor.

Si ha corrido esa calle de oeste a este, lo sabe: es interminable. Tiene falsos planos y ascensos duros. Subí a pura cabeza y braceo, porque estaba cansada. Mentalmente me estaba dejando ganar, iba preocupada por “quiénes iban adelante” hasta que comencé ese diálogo interno de “ubicatex” de mi parte positiva contra mi parte imbécil: hace rato no las escuchaba a las dos en este pleito.

Nela 1:- (en la subida de Pavas) “Aquí es donde comienza la carrera, este es el esfuerzo…”

Nela 2: -“Sí, y ya vas fundida… seguro vas a durar más que el año pasad…”

Nela 1: – ” ¡Ay qué necia, cállese y corra!”

Nela 2:-  “Juepuchis, vea… le pasaron ellos,… y  le falta todo eso…”

Nela 1: -“Ya los vi, ya sé…, ya casi llegamos… falta menos”

Nela 2: -“Sí, menos y la cuesta de los Anonos, para que se termine de fundir”

Nela 1: -“¡QUE TE CALLÉS Y CORRÁS, CARAJO!”

Por eso pido disculpas a los que me oyeron decir palabrotas al terminar la calle ancha de Pavas, pero vieran que subir ese trayecto es muy duro. Luego, bajadita hacia el puente y mi cuesta preferida, Los Anonos: es corta pero empinada, subí de lado, mucho braceo, y cuando terminé la cuesta y vi a Alvarito, mi entrenador, Nela 2 me dijo “sólo eso le faltaba, ahora la va a jalar hasta la meta, te jodiste“, pero Álvaro me dijo “bien Nela, vaya suave, cuidado con los carros“.

Catalina Soto lee el blog y ayer andaba feliz por su primera Media Maratón. ¡Qué campeona!

Vi el reloj, algo que hace rato no quería ver, para calcular si iba a mejorar mi tiempo: “2.07” y otra vez pegué un grito, porque supe que iba mejor que el año pasado: arranqué feliz y decidida a cerrar con todo. ¡Lo voy a hacer, ves, lo voy a hacer! me dije a mí misma, y cuando tanta gente te aplaude a 500 metros de la meta, no queda más que sonreír. Me dije muchas veces “Corriste de Curridabat hasta Escazú, ¿lo entendés?” y entré encantada de mi tiempo a la meta.

Mejorar seis minutos vale un mundo y me siento feliz. Parece poco pero significa mucho. Mejorar no es milagroso, refleja determinación y fuerza. Me gané a mí misma, a la subida de Pavas, a los Anonos, y al miedo de no hacer buen tiempo. Buen tiempo es llegar, punto. Y al llegar, toparme con semejante medalla fue una sorpresa enorme… chivísima!

De nuevo, el grave problema: corrimos con los carros encima en varias partes de la ruta. Señores conductores, apaguen el carro mientras esperan, su tanque de gasolina y los pulmones de todos se lo agradecerán. Señor oficial de tránsito que prefirió a los carros que a los corredores: sépalo, la carrera se acaba cuando pasa el último, no cuando usted se aburre de darnos campo. Adjunto el video de Erika Gómez, donde claramente se ve que nos tocó a nosotros jugárnosla solos, porque ese oficial, ubicado en Periféricos, asegura que “ya se abrió el paso”, cuando evidentemente seguían entrando corredores.

Lo idóneo sería que los medios de prensa divulguen el evento antes, de manera que a nadie tome por sorpresa un cierre de calles. Vamos, cerrar 21 kms en San José es digno de anunciar, ¿o no? Una ciudad tan pequeña se vuelve caos, inevitablemente, pero si la gente está avisada, es menos el desorden.

Ahora con los pies sobre una almohada y una sonrisa de oreja a oreja, me pregunto si podré mejorar este tiempo de 2.14 el 8 de julio, en la media maratón Correcaminos. ¡Yo digo que sí! Me motivó mucho ver gente feliz de correr su primera Media, como Catalina Soto, Priscilla Saavedra, en fin…  juntos le dimos un vueltón a las manzanas de Chepe. ¡Bravo!

Media maratón: oportunidades y rituales


El año pasado esta carrera pintaba lindísima, pero yo solita me la eché a perder. Por impaciente, por no saber medir el esfuerzo, por no controlar la ansiedad. Terminé regañada, agotada, enojada conmigo. (Ver post del año pasado titulado “¡Epa! ¿Qué pasó?”) Afortunadamente este deporte suele brindar segundas,  terceras y hasta cuartas  oportunidades para hacer bien lo que uno hizo mal en el pasado.

Este 12 de mayo se repite la media maratón EPA-Newton, que aparte de estar bien organizada y crearnos grandes expectativas a los que corremos,  llega justo a 6 meses de ir a correr de nuevo en NY. ¿Quiero hacer mejor tiempo que el año pasado? ¡Claro que sí! En el 2011 hice 2 horas 20 min. Y creo que lo puedo hacer; estoy yendo al gimnasio, ya puedo medir mejor mi energía, ya conozco la ruta y sé que no tengo que ir como loca desde el inicio, más bien guardar alguito para la subida de Pavas y los Anonos. En fin, ya sé que cuando vea a Alvaro no voy a preguntarle si falta mucho, eso es irrelevante; ya sé que si mantengo un pace fijo, constante y acorde con mi condición física, en lugar de llegar con la lengua afuera llegaré levantando los talones y feliz, como debe ser.

Tengo que tomarla como un fondo, dado que por estar yendo a clases los sábados he tenido que correr sola los domingos, y hacer largas distancias uno solo es muy difícil. Me hace falta el grupo, que me jala. Así que sin mayores presiones, corriendo inteligentemente, mañana me tocan 21 kms. Lo máximo que he corrido desde noviembre han sido 18, así que es mi regreso a las distancias más largas y con mayor exigencia de mi parte. Nada de caritas ni trompitas al final.

“¡Y así voy yo!”

Creo que en algún momento mencioné que uno tiene algunos rituales… no son agüizotes, propiamente, dejémoslo en rituales. Dejar todo listo desde el día antes, repasar el check list un par de veces, dejar listas en la refrigeradora las bolsas de agua e hidratante, y tomar esta foto de rigor: los chunches ordenados. Me parece que todos lo hacemos, así nos aseguramos de que no se nos olvide nada – una media, una cola, lo que sea – y además es como bonito saber que lo único que le falta a estos implementos es uno. Ahí van las gacillas, los geles, el Garmin, el teléfono por si acaso, algunas “tricopilias” para el camino, ¡nada se nos queda botado!

Este año, la organización abrió inscripciones para 3 distancias: 5, 10 y 21 kms. Con lo poco comunes que son las de 5 kms, la de mañana se volvió una excelente oportunidad para quienes nunca han corrido y quieren inaugurarse en una distancia corta, nada menos que de noche. El aire en la noche es distinto, el ambiente también, pero se disfruta montones. Según el sitio Abuenpaso.cr habrá 40 oficiales de tránsito regulando el paso, y bueno, si usted es de los que se pone de malas porque “cerraron la calle por ese montón de vagos que salieron a correr”, nada más le pedimos paciencia y cortesía. Viera qué feo se siente que le echen a uno un carro encima, solo por molestar.

Así que esta es la ruta, y esa soy yo mañana – bueno, mis chunches – y para todos los que corren sus primeros 5 kms, como Rebeca, o sus 10 kms como Adriana,… ¡a disfrutar! Estamos vivos, estamos sanos, podemos correr. Correr es la fiesta, ya tenemos la música, las piernas, la vida, y  yo mañana corro por Raabe.