La famosa Correcaminos


Si es corredor o convive cerca de uno, tal vez ya sepa que se avecina una media maratón llamada CorreCaminos. Aunque las inscripciones se abrieron hace dos meses, aún hay gente que a última hora se antoja de correr y está en busca de un cupo más.

Y es que no hay muchas oportunidades en el año de correr 21 kms. Tal vez de 10 kms usted vea muchas carreras, pero 21 no; y por eso cuando se anuncia una” media” los corredores nos volvemos locos y tratamos como sea de no perdernos el chance de participar.

CorreCaminos en particular tiene buena fama: qué digo buena, excelente. Buena hidratación, seguridad, bonitas medallas y camisetas, una gran organización, y para muestra de ello les dejo este video tan cuidadosamente realizado por ellos, para que también conozcan a los CorreCaminos como grupo.

Gustavo Alvarez, miembro de CorreCaminos, confirmó a Una Vuelta a la Manzana que las inscripciones están llenas, y hasta tuvieron que sacar más espacios. Iban a ser solo 3 mil participantes, pero ampliaron a 850 cupos más, para un total de 2200 personas en media maratón y 1650 en 10 kms.

CorreCaminos incluye, al estilo de las grandes carreras,  una “expo” el 6 y 7 de julio de 8 am a 6 pm en el Hotel Tryp Sabana, en el Edificio Colón. Entre los participantes estará  Cesar Lizano, nuestro atleta olímpico, así como tres atletas kenianos : Julius Keter, Stephan Tanui y Judy Kimuge; también invitaron a la atleta estadounidense Camille Herron.

Será mi sétima media maratón, y espero poder cumplir un objetivo muy grande que me he planteado, que luego les contaré.

Prácticamente todos los entrenamientos que estamos haciendo estas semanas se enfocan a esta carrera: después les cuento el desafío que nos espera a los ChiRunners este sábado en un fondo de película. Por ahora, los dejo con una producción de película: CorreCaminos.

Koki, los Chi y San Juan


Un recorrido desafiante, una mañana soleada – ¡tal vez demasiado soleada! -, un grupo organizado de amigos y un conejo de lujo: mi carrera San Juan nunca se me va a olvidar, aún no sé si será la primera y la única; o si el otro año me animaré a repetirla. Pero es inolvidable.

Alfredo, Becky, Vicky, don George – sí, ¡está de vuelta! – y Memo, listos en el puesto Chi de asistencia.

Mi grupo, los ChiRunners, organizó varios puestos de asistencia, que se convierten en estaciones, casi oasis, de porras, agüita, Gatorade y ánimos.

Hicimos un pequeño grupo que correría más o menos al mismo pace, capitaneado por el Chi Runner más experimentado: “Koki” Bonilla, que con sus 60 años y decenas de maratones a cuestas, así como una condición física envidiable, se echó al hombro esa responsabilidad de ser nuestro “conejo”, marcarnos un paso y no dejarnos en todo el recorrido. Lo cumplió, y con creces.

Antes de las 7 am nos recibió la neblina y el frío de Ochomogo: en algún momento pensé que era un error haber venido con blusa sin mangas. Calentamos y estiramos juntos, y nos dimos el “que Dios nos acompañe” a la salida.

Sí sí, bajando todo mundo va contento… primeros 10k.

La San Juan comienza con un descenso importante desde Ochomogo hasta Tres Ríos; más o menos la mitad de la carrera se te va en “bajada“, lo cual puede ser engañoso: tal y como nos dijo el entrenador, una buena postura nos evita lesiones. Quizá por ir bajando y porque iba con Koki, Marcela, Liris y Mari, esos primeros 10 k se me pasaron volando, hasta que llegamos casi a Curridabat y me cayó un piano encima.

Ese “piano” se llama calor. Sinceramente me sentí muy agobiada por la humedad tan alta que había, y comenzando a subir hacia EPA en Curridabat se me hicieron más cortos los pasos, estaba casi sin fuerzas. Tanto, que le dije a Koki: “si quiere se adelanta con ellas“. Ya Liris y Marcela iban unos 200 mts adelante, Mari a unos 100. Pero Koki me dijo “no se preocupe, yo voy a la par suya, no la voy presionando: solo voy a la par”. Yo me acordé de la ruta, sabía que faltaba la peor parte. ¿Qué iba a hacer, parar? No. Péguese a Koki, me dije, siga.

¿Qué hubiera pasado si de veras Koki arranca y se va adelante con ellas? ¿Yo hubiera caminado? A ratos creo que sí, o tal vez no… traerlo a la par me sirvió para recordar que no hay que detenerse, y fue tan generoso que cuando encontrábamos puestos de asistencia me echaba el agua en la cabeza, eso me refrescó montones.

Ya por la Subarú vi el otro puesto de asistencia Chi, con mi entrenador, Alvarito… yo creo que le hizo gracia ver que Koki me traía “conejeada” y nos aplaudió, gritó “¡vamos Nela, vamos!” y diay, no sé cómo explicarlo pero eso fue suficiente para agarrar el segundo aire.

Koki, Nela y Mari: faltaba poco. Juntos es más fácil.

Subimos hacia el Parque Nacional donde nos topamos a Mari, que nos esperó, y de ahí en adelante fuimos juntos de nuevo los 3. Al ver mi Garmin pensé “cómo es posible que nos falten sólo 4 kms,… ¿ya casi estamos en Tibás?“, y sí, al doblar en la calle del Hotel Europa vimos esa recta que hace que esta carrera valga la pena.

“Cuando yo corría esta carrera, desde aquí se podía ver la meta” recordó Koki. De las 35 ediciones, Koki ha corrido por lo menos 10. Yo no podía ver la meta pero sí el super columpio que se venía… ah belleza! ¡Pero falta tan poquito! Así que recordando “braceo braceo braceo” subimos la cuesta de los Caribeños, pasamos el puente, y subimos la cuesta de la Pops. ¡Subimos! Punto. Subimos. Casi toda la gente que pasamos iba caminando, yo no puedo decir que no me dolía nada pero le puse cabeza hasta que me di cuenta de que estábamos a 400 mts de la meta.

“Ya la tenés en la bolsa…”

“Ya la tenés en la bolsa. Esta sensación de entrar a la meta es tan única, es como tocar el cielo con las manos…” Mientras Koki decía eso, yo pensaba: cuántas veces, por cuántas metas de cuántas maratones ha pasado él, y sigue siendo emocionante. Yo también tenía que entrar sonriendo. ¡Somos tan afortunados de poder correr y terminar cada prueba, que quejarse por el calor o las cuestas es imperdonable!

Koki tomó a la derecha, yo a la izquierda, y entramos a la meta rápido, como a mí me gusta cerrar, con lo poco que me queda pero “zocado“…

No solo hice un tiempo que me encanta (2 hrs 11 min) sino que puedo decir que la San Juan me dejó lecciones: la sufrí pero me gustó – de nuevo, este es el deporte de los testarudos -. Le di un gran abrazote a mi conejo, a Koki, que es como él mismo lo ha dicho, “el patriarca” de nuestro grupo.

Luego de la cuesta de EPA él me había dicho “te bloqueaste, ¿verdad? Cuando me dijiste que siguiera yo solo, estabas bloqueada… yo te vi, pero ves, ¡qué dicha que no paramos! Eso es un muro, en las maratones suele suceder como al kilómetro 35, pero hay que vencerlo mentalmente”.

Por veteranos como él que conocen de sobra cómo juegan la mente y el cuerpo en desafíos como este, es que las carreras clásicas no deben dejarse morir jamás. Ahora ya puedo “rajar” de que corrí media maratón con Koki. Y adivinen qué: en la meta, ya descansados, me dijo que se iba para su casa, por Rohrmoser… corriendo. Sí, de Tibás a Rohrmoser. ¡Es un campeón!

Algunas conclusiones muy personales sobre la famosa San Juan:

1. No hay que confiarse en lo de “la bajadita” porque las subidas que tiene son fuertes. Hay que entrenar para bajar, por dicha lo veníamos haciendo hace días.

2. El recibimiento en Tibás fue muy bonito, ojalá le dieran más difusión a esta carrera para que a lo largo del recorrido el apoyo a los corredores sea como cuenta Koki que solía ser, una fiesta.

¡Llegándole a una bolsa de hidratante! Gracias CHIRUNNERS

3. Sin la asistencia Chi que se lució con agua fría, hidratante, tapitas de dulce y hasta tricopilias, no hubiera sido igual. Por eso el grupo es un factor extra, uno nunca corre solo: ellos no se van hasta que pase el último chi.

4. Aunque crea que no tiene sed, tómese el agua: y si no se la toma, échesela en la cabeza. Las altas temperaturas hacen más pesada la carrera, el agua es primordial. Ojalá esté fría.

Y mi lección aprendida: no solo las maratones te enfrentan a un muro. Gracias infinitas, Koki.