Una herediana en Atenas


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Callecita con restaurantes, café,… muy sereno el barrio. Acrópolis.

…no entiendo nada. ¡Todo está en griego!

Llegué a Atenas alrededor de las 2 de la tarde. Un aire fresco, tarde soleada. Subo las escaleras después de salir del metro, y me encuentro en una calle peatonal, con el rótulo que me da la bienvenida:

“Acrópolis”. Este será mi barrio durante una semana.

Es muy probable que estuviera haciendo cara de tonta por varios minutos, viéndolos a todos ir y venir, escuchando su acento, tratando de entender algo, pero es imposible.

Hay una sola palabra que sí reconozco, y la dicen a menudo, la escucho muchas veces en sus conversaciones: “maratón”.

Estoy en la casa de la maratón. Y todos andan hablando de la carrera del domingo.

Será por eso que llegué y me sentí feliz, en casa. Dejé las ansias en el avión – igual que el celular, por estúpida – pero ahora que estoy aquí por fin, me siento serena. Me siento en casa.

Dejé las cosas en el hotel, y regresé a esa calle frente al Museo de Acrópolis, buscando un restaurante para almorzar.

Hubo un muchacho muy amable que me habló en perfecto español, y ahí mismo me quedé a comer. El lugar se llama “Arcadia”, y aparte de que el nombre es muy significativo y ligado a la mitología griega, también dicen que “arcadio” es sinónimo de valiente y perseverante.

El muchacho y sus compañeros se sonrieron cuando dije que soy de Costa Rica, y a ratitos conversamos sobre la maratón, sobre futbol, y sobre cómo estará el clima.

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Ha iniciado el carb loading… estilo griego.

Pedí una pasta sencilla, un plato de spaghetti arreglado en una salsa con aceitunas, tomate, cebolla y queso feta. Dios santo. Qué delicia. Apenas la probé supe que aquí voy a comer todos los días. Además, a la par hay una cafetería que vende gelato, se llama “Leónidas”. Jeje. Aplicando la experiencia previa, si en Roma la fórmula “pizza + birra italiana” dio buen resultado, aquí la repetí pero con cerveza griega.

Regresé al hotel, trabajé un rato en la compu, y he pasado viendo tele sin entender nada. ¡Qué importa!

Entre los correos que revisé, estaba uno que me emocionó muchísimo.

Los organizadores de la maratón me invitaron a estar hoy en vivo en un programa de televisión que se llama “Tora“; es una revista matutina – como Giros o Buen día – y quieren entrevistar corredores que vienen de lejos a la Maratón. La nieta de Yolanda va a contar por qué vino hasta acá. Este es el link para la entrevista, por si la pescan. Y si no, pues para que vean televisión griega y escuchen música griega, hermosa. http://www.skai.gr/player/tvlive/ 

Lo asombroso es que la entrevista se hará en el estadio Panathinaikos… sí. En donde termina la maratón el domingo.

En un par de horas, voy a conocer ese lugar con el que estaba soñando desde hace meses.

Ahora mientras desayunaba estaba pensando en todo lo que ha cambiado mi vida desde que corro.

Entre tantos cambios positivos, uno es este: jamás hubiera viajado tan lejos, solo por correr. No estaría en este lugar tan hermoso, en la cuna de la civilización occidental, de Platón, de Aristóteles, de tanta maravilla, si no me hubiera enamorado de la maratón.

En el camino han pasado muchas cosas, pero en este momento tendría que resumir que después de aquella primera carrera de 10 km de Curridabat a Sabana, todo ha sido para mejorar.

No tengo muchas fotos por ahora, pero ya voy saliendo hacia el estadio, luego la expo. Y luego, otra sorpresa maravillosa que les contaré mañana.

Este fue mi guardián mientras dormía: desde la ventana, Acrópolis.

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Acercándome a Atenas desde San José


¿Cómo va a ir uno a correr tan lejos y no entender por qué?

(Eso digo yo.)

Si uno va a ir a gastarse la vida en 42 km, debería saber por qué ahí. O tener buenos motivos.

La maratón de Atenas, en Grecia, aparte de ser la ruta original, es una maratón poco conocida. Menos de 10 mil corredores. Ruta complicada. Nada de planos bonitos ni público alegre. No. Es enfrentarse a ese paisaje que recorrieron los griegos, cuando tenían que alertar a su gente en Atenas de que los persas, vencidos en Maratón, iban hacia su ciudad tomando un atajo, con sus barcos.

Yo pensaba que muchos maratonistas o corredores conocían la historia de la maratón, que sabían de un tal Filípides, pero poco a poco me he dado cuenta de que no es tan común que se conozca el por qué de los 42 km y todo lo que provocó esa distancia.

Y bueno. Para eso están los libros, la historia, y los expertos.

imageSe me ocurrió que antes de irme, por cultura general, y por qué no, como motivación extra para la carrera, podría pedirle a la gente de Nueva Acrópolis que me ayudaran a tener la información histórica necesaria para entender el contexto de Grecia, de las guerras médicas, de la batalla de Maratón y por supuesto, de la figura del famoso y misterioso Filípides.

¡No pude haber elegido mejor fuente!

Para los que no los conocen, Nueva Acrópolis es una asociación cultural que se dedica al estudio y la difusión de la filosofía clásica. Una maravilla. Están en muchos países, y en Costa Rica, hace 20 años, han dejado huella. Si no han ido a sus cursos, seguramente los habrán visto en diciembre, haciendo un enorme donativo a la Teletón. Son gente joven que retoma todo ese legado de los grandes nombres de la historia de la filosofía, y los repasa, y los pone en contexto.

Cuando les escribí les conté que quería aprender sobre Grecia y la maratón, y que si me darían una clasecita, me dijeron que sí, que con gusto. ¡Vaya clase!

Marianela Castro Nieto preparó una completísima clase que se me fue volando. Mapas, videos, batallas. Atenas. Troya. Creta. Guerras. ¡Y yo en tennis, deseando salir espantada a correr a la par del ejército griego a ver en qué ayudaba!

No solamente me sirvió para comprender la dimensión histórica de este deporte, sino para apuntar cosas que quiero ver, que quiero preguntar allá en Atenas. Por ejemplo: si la batalla de Maratón fue el 12 de set. del 490 a.C., ¿por qué entonces la maratón de Atenas la hacen en noviembre? Sería épico correr el mismo día.

 ¿Corrió Filípides una “ultra” de 240 km antes de la famosa carrerota de 42, cuando fue a pedir ayuda a Esparta?

¿Por qué nunca mencionamos que aparte de que él iba como alma que lleva el diablo hacia Atenas… detrás suyo también iba TODO el ejército griego? ¡Imagínense la clase de condición física, ganarle en batalla a los persas, forzarlos a la huida, y luego… apúrele, porque hay que ir a avisar a la casa que van para allá!

Adjunto la altimetría de la Maratón de Atenas. La original. (comienza de der. a izq.)

ALTIMETRIA

Como podrán ver, por semejantes ascensos, uno no va a ponerse “gallito” a decir que va a ir a hacer equis tiempo, pero lo que sí sé es que aunque no haya multitudes ni edificios impresionantes como en Nueva York, o una Torre Eiffel coqueta saludando a la izquierda, sino un camino medio solitario hacia Atenas, sí iré muy inspirada en esa valentía y esa pasión de los guerreros que una vez corrieron sin tennis, sin hidratante, sin geles, sin Garmin, por ese trayecto.

Por cierto. Filípides, presumen algunos historiadores, podría haber  completado en 2 horas los 42 km.

¡Qué grande!