Un “maratoniano” llamado Rafa


cubierta_El efecto maratón_10mm_280513.inddHe tratado de recordar cómo es que conocí a Rafa, y creo que la respuesta es “twitter”. Y sí, seguramente hablando de correr. Hace dos semanas y luego de mucho conversar por correo, twitter y facebook, por fin tuve el gusto de conocerle, hablar – de qué, más, ¡de maratones, claro! – y recibir de manos suyas el ejemplar de su segundo libro, llamado Efecto Maratón.

Maratoniano” dicen en España; “maratonista” decimos en Costa Rica. Igual, este colega y corredor ha vivido experiencias increíbles con sus tennis bien puestos: la cancelación de la Maratón de NY en 2012, y los atentados de Boston el pasado es de abril. Así nació su libro. Esta entrevista es para que lo conozcan mejor. Leyendo sus respuestas entendí por qué este sevillano me cae tan bien. Y si se fijan… ni le pregunté sus tiempos. ¡Eso no es lo que lo hace grande! ¡Rafa, mucha gracias! Nos vemos en NY en noviembre y espero que en pocas semanas tu libro se venda en Costa Rica.

¿Cuándo y cómo comenzaste a correr? ¿Cómo te calificarías como corredor?

Todo empezó el primer domingo de noviembre en 2007. Estaba en Nueva York cubriendo la maratón para Canal Sur (la televisión en la que trabajo). Nos encontrábamos en Columbus Circle, a un kilómetro de la meta, grabando. Allí vi tantas imágenes que me inspiraron, de corredores de distintos tipos, jóvenes, mayores, gordos, flacos, blancos, amarillos, negros… Cada uno tenía su propia historia, sus emociones, sus dolores a esa altura de carrera. Aquello me motivó a formar parte de esa historia, al año siguiente yo también quería estar ahí, corriendo la Maratón de Nueva York. Y empecé a entrenar fuerte. Nunca antes había corrido.

Como corredor me considero alguien que trata de disfrutar. No me fijo metas ni objetivos de tiempos. Intento superarme, es verdad, pero no me obsesiona el reloj. Si una carrera hago un minuto más de lo que tenía previsto, no me preocupa. Valoro mi rendimiento en función de la felicidad que recibo en cada carrera, en cada entrenamiento. Por supuesto, intento ir lo más rápido que puedo. Pero sin que eso me impida pasarlo bien o compartir un buen rato con los amigos.

¿Cómo hacés para que la agenda tan complicada del trabajo de periodista te coincida con entrenamientos?

Siempre llevo un par de zapatillas junto a mí. Por mi trabajo, tengo muchos compromisos y algunas veces casi no te queda tiempo libre para entrenar. Pero, si en algún momento del día, cuando menos te lo esperas, de improviso te queda un hueco para correr, me ato los cordones y a correr! Hay que ser ordenado y organizarte bien la agenda para poder cuadrar una hora y medio de entrenamientos, no es fácil. El día sólo tiene 24 horas y yo quisiera que tenga 30.

¿Cuántas y cuáles maratones has corrido?

En total he corrido 10 maratones. He corrido NY seis veces. También he corrido en Berlín y Boston, la maratón de los atentados el pasado mes de abril. Y, por supuesto, he participado dos veces en la maratón de Sevilla, la ciudad en la que vivo y trabajo. Intento correr las maratones más famosas, pero también me encantaría empezar a correr maratones que proporcionen experiencias: en el desierto, en la Antártida, en la Gran Muralla China…

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Rafa en Madrid este mes de julio, ¡me firmó mi ejemplar de Efecto Maratón!

¿Por qué NY es tan especial para vos?

Amo esa carrera. Allí me han pasado muchas cosas: es donde debuté, es donde corrí a pesar de la cancelación por el huracán Sandy el año pasado, es donde le pedí a mi mujer que se casara conmigo en la línea de meta… Me gustaría tener salud para que cada año, el primer domingo de Noviembre, pudiera estar en la línea de salida escuchando a Frank Sinatra cantando el “New York New York”.

El ambiente que se vive allí es el más especial que conozco, la gente se vuelca para animar a los corredores, hay un ambiente increíble.

¿Entrenás solo o en grupo? ¿Tenés un entrenador?

Hay días que entreno con amigos y otros que entreno solo. Depende del momento y de las circunstancias. A veces es fácil cuadrar la agenda con otras personas. Otras no. También hay días que prefieres correr solo para “resolver” situaciones emocionales o mentales. Uso el running como terapia y correr es un momento para pensar, encontrarme conmigo mismo e intentar solucionar algunas cuestiones laborales o profesionales. O, simplemente, para desconectar y no pensar en nada si el día ha sido muy estresante.

¿Me podrías resumir el por qué de tu primer libro y el por qué de “Efecto Maratón”?

Escribí “Manual para correr la maratón. ¡Sí se puede!” casi de manera accidental. Mientras entrenaba para mi primera maratón, iba anotando en un cuaderno mis entrenamientos. En observaciones, cada día anotaba más cosas. Al principio, apenas una línea, pero después iba cada vez más. Ahí salía también mi vena periodística. Así que hubo un momento que pensé que eso podía dar para un libro. En el que se sintieran identificados, sobre todo, los lectores que preparan una maratón por primera vez: los miedos, los temores, la ilusión…

“Efecto maratón” surge, con el auge actual del running, de la necesidad de mostrar al mundo cómo somos los corredores. Y de enseñar que, si se aplica nuestra determinación y fuerza de voluntad a cualquier faceta de la vida, se pueden superar los obstáculos. No es una receta para el éxito ni para alcanzar tus metas, pero sí es una palmadita en la espalda a cualquiera para decirle: “vamos, al menos tienes que intentarlo. No tengas miedo ni temas. Puedes conseguirlo”; se trate de una maratón, de encontrar un trabajo o de pedirle una cita a un chico.

¿Qué es lo  más hermoso y lo más agotador de una maratón?

Lo más hermoso de una maratón es cuando cruzas la línea de meta y un voluntario te cuelga la medalla. Ahí te dan ganas de besarle, de abrazarle, de apretarle. Es una sensación de plentitud, de haber alcanzado tu meta.

Lo más agotador es el proceso, el camino que tienes que seguir hasta que eso ocurra. La preparación es larga, algunas veces tediosa, y debes tener fuerza de voluntad para no decaer un sólo día.

Y explicame por qué para vos los tiempos, o los personal récords no son tan importantes.

Para mí correr es una liberación, una manera de sentirme libre de cualquier atadura del mundo. Es una forma de escapar. Por eso, si me impongo unos tiempos, unas marcas, es como volver a atarme. No quiero estar supeditado a un reloj que me marque si corriendo soy feliz o no. Quiero que esa felicidad la determine mi estado de ánimo, y no un artilugio electrónico.

Para contactar a Rafa:  www.rafavega.com y  en twitter: @rafavega_

De Quepos a Boston: una cadena de emociones


photoAmanecimos en un Quepos que la verdad, está menos caluroso de lo esperado: 23ºC a las 6 am. Nada mal.

Encendí el televisor y vi que estaban persiguiendo y acorralando a uno de los 2 sospechosos del ataque en Boston.

¡Un muchacho de 19 años! ¿19? Su tío, inmigrante checheno, como él, no supo qué decir sobre el desastre provocado por sus sobrinos. “Quisiera darle mis condolencias a los familiares de las víctimas; estoy listo para verlos, ponerme de rodillas y disculparme” – dijo entre enojado y avergonzado.

Mientras tanto, aquí a unos metros de la playa estamos mi amigo Christopher y yo, viendo esa cacería por tele, pensando en que ojalá capturen al muchacho y tomando el Gatorade número 467543 antes de correr.

Chris corre mañana su primera maratón; yo, otra media.

Creo que nos sentimos igual de extraños de estar viendo esto por CNN y deseando que el responsable de tanto dolor pague por lo que hizo en Boston a gente que, como nosotros, sólo quería ir a correr.

Pero esto no le quita la magia a la carrera de mañana. Viendo a Chris alistar sus geles, su hidratación – todo perfectamente calculado y organizado, ¡a la par de él me siento toda una improvisada! – me contagia de esa expectativa, esa incertidumbre tan deliciosa que enfrentamos ante una carrera nueva en un lugar donde no hemos corrido jamás, y en el caso de Chris, así como Melissa, Aurelio, Isaak y Ramón, una distancia nueva.

De alguna manera estos 21 kilómetros me servirán para hacer un homenaje personal a los afectados por las explosiones de Boston, pero al mismo tiempo me recuerdan que la vida sigue, que podemos responder un gesto perverso con uno amable. Y no es para menos. Además,… ¡mañana se estrena una nueva maratón en Costa Rica! Y espero que sea exitosa, para que todos los años nos veamos aquí y quién sabe, un día no corra yo sólo 21, sino 42.

El hecho de que “sólo sean 21” no quiere decir que minimizo el esfuerzo. Media maratón es de respeto, siempre. ¡El día que uno pierda la capacidad de asombro ante una carrera, de la distancia que sea, ese día se acaba el desafío para la mente y el cuerpo!

Aquí estamos, viendo las noticias, a ratos oyendo la música de correr y tomando mucha agua. Ya retiramos nuestros números y camisetas. Hoy comemos pasta, hoy reposamos las piernas, hoy cargamos el iPod con “power songs”, hoy nos dormimos temprano… ya saben. Toda esa rutina “repetitivamente entretenida” de los corredores.

No sabemos qué se siente correr en Quepos, y estamos ansiosos por averiguarlo.

76Mientras tanto, una hermosa cadena de favores va arrojando luz sobre esta tragedia del lunes: nuestro compatriota Carlos Arredondo ayudó a un joven que perdió ambas piernas en el ataque… y ese mismo muchacho, Jeff Bauman, ha sido clave para identificar a los sospechosos que hoy están en la mira de la policía de Boston. Como lo dijo mi amiga y corredora Mayi Ramírez, “Nunca sabemos en qué momento nuestra ayuda puede hacer una GRANDÍSIMA diferencia…La vida es toda una cadena, que todos estamos hilando…”

Este es mi BIB number de mañana, que me une a Boston, me une a mis amigos que se estrenan en Maratón, y me une a todo aquél que piense que la mejor forma de hacer el bien este mundo es poner un pie delante del otro, sin lastimar al prójimo y animándole a seguir… así de sencillo!