Siete días para los 21 kms


A esta hora, dentro de una semana, ya estaré lista, vestida, hidratada, masajeada, cofaleada, y mentalizada para correr mi primera media maratón. A pesar de que ya hemos entrenado distancias similares (fondo en Santo Domingo, la Guácima y San José) nunca será igual que el propio día de la carrera, con los nervios, el calor de las 2 pm y según entiendo, 9 mil 400 personas listas para recorrer la capital de oeste a este y viceversa.

La gran motivación de muchos – si no es que de la mayoría – será entrar al final de la carrera y levantar los brazos dentro del Estadio Nacional. El tema del Estadio ha resultado cansón: que si Shakira, que si don Omar, que si con Messi o sin Messi, pero a los que vamos a correr sencillamente nos impulsa esa ilusión de sentirnos un poquito como  esos grandes atletas, esos kenianos, los que vemos en las Olimpiadas, cuando entran triunfantes y agotados a la pista y la gente los aplaude. Uno sabe que no va a ganar ni a imponer un récord, pero es que a los que nos gusta correr hay muchas otras razones que nos motivan.

En este caso, también vamos a competir contra el cansancio, el calor y en mi caso contra el miedo que tengo de esta primera gran distancia. Miedo de… no sé, no sé explicar de qué. Mejor lo cambio por ansiedad, o emoción. Y bueno, básicamente uno siempre compite contra sí mismo. Las tennis llevan nuestros pies, pero la mente… ah, la mente va más adelante, también suda, también se agota, también sueña durante esos kilómetros, y genera parte del combustible que mueve nuestros músculos.

Tengo la tranquilidad de que en el grupo nos hemos preparado muy bien. Buenos fondos, buen entrenamiento, también las visitas al gimnasio han sido útiles, en fin: ahora que faltan siete días para correr, controlaré mucho la hidratación, hay que disciplinarse para irse a dormir temprano y comer muy, muy bien: buena semana para consumir pastas y deliciosos casados.

Ayer aparte de correr muy suave con los ChiRunners, hicimos algo muy bonito. Gracias a unos compañeros que trabajan en Nova, vimos todos juntos, en el cine, “The Spirit of the Marathon”. Ya había recomendado el documental aquí en el blog, pero ayer no sé si por verlo junto a ellos, junto a mis compañeros con los que corro, me sentí más impactada por el relato. Era la motivación final con miras a lo que vamos a vivir el domingo. Muchos no la habían visto, y los que ya la habíamos visto, la vivimos más intensamente – la magia de la pantalla grande.

El Estadio Nacional, visto desde las montañas de Heredia (perdonen ahí los cables de la luz)

Esta semana fue agotadora porque me pasé de casa, tenía la vida en “cajas” y me tuve que acostumbrar a un nuevo lugar para dormir, al recorrido hacia el trabajo y nuevas rutinas. Pero desde aquí se ve el Estadio Nacional. Justamente escribo y veo por la ventana el Estadio. Con la imaginación, hago el recorrido pensando en cuánta gente irá a apoyarnos, qué rostros veremos en el camino, cuántos amigos que corren me toparé ese día… lo que no puedo imaginarme es qué se sentirá entrar a esa pista y terminar 21 kilómetros.

Correr me ha cambiado mucho. Ayer andaba de “chicha” y se me quitó corriendo. Noto algunos cambios, ligeros pero positivos, en mi forma de correr. Siento que he mejorado, me siento más fuerte. Ya no me cuesta respirar. Ya no me duele “todo” cuando corro. Quedan todavía bastantes meses para darle la vuelta a la Gran Manzana, pero primero toca pasar esta prueba de correr en “Chepe”, la capital que nos parece fea y caótica, pero que tiene una gracia escondida. 18 mil piernas, el sonido de nuestras tennis sobre el asfalto josefino, le darán un nuevo color a San José.

Ahora comencé a pensar qué me voy a poner para correr – “antes muerta que sencilla” – y creo que quiero correr con los colores patrios: blanco, azul y rojo. Limpiaré las tennis, alistaré la música para el iPod, y le repetiré a toda mi familia y a mis amigos que los granizados, hielo, agua, mangueras, “bolis” y demás hidratantes se agradecerán a lo largo del camino.

El martes toca ir a recoger los paquetes con el número y la camiseta. ¡Ya me imagino las filas… ! pero qué importa. Es parte de la emoción.

Esta es la canción oficial de la inauguración del Estadio. Me encanta escuchar las voces de tres ticos que admiro: Debi Nova, Ale Fernández y Kurt Dyer. Gracias a Federico Miranda por crearla.

Que tantos ticos podamos estrenar este estadio así, corriendo, sintiéndonos un poco atletas, aunque no ganemos, me parece un privilegio hermoso y una enorme motivación. Esta semana me va a costar dormir.

Correr en Chepe Centro… ¡genial!


¿Se imaginan 60 personas corriendo por aquí?

Si uno va por el centro de San José y ve pasar a una persona corriendo a toda velocidad… lo que se imagina es que se trata de un asaltante o alguien que perdió el autobús.

Pues bien, el sábado pasado todos los que transitaban por el corazón de la capital seguramente quedaron intrigados al ver un grupo de sesenta personas corriendo en pleno bulevar de la Avenida Central, sorteando vendedores ambulantes, piropos pasados de tono y llegando hasta Cuesta de Moras, para bajar de nuevo a la Sabana.

Éramos los ChiRunners, que hicimos el fondo correspondiente a la Maratón Internacional del 27 de marzo. El plan era hacer 18 kilómetros, algunos hicieron más, otros menos, pero creo que lo más importante era acostumbrarse a la idea de utilizar la ciudad de los mandados, las presas y el humo como pista para correr.

Igual que en el fondo anterior, me asaltó el miedo. No sé qué me pasa últimamente que me da un miedo antes de correr… Salíamos del parquecito que está detrás de la Nunciatura, en Rohrmoser. Eran las 5:20 am y yo no podía concebir que iba a correr hasta el Museo Nacional, y luego bajar de nuevo, terminando con una vuelta al circuito de Rohrmoser y subir el bulevar. Se me hacía tan largo. Pocos minutos después, la contentera de correr borró al temor. Fue genial.

Nada más arrancando, era hermoso ver el grupo de gente corriendo hacia el este, por la Sabana. Sesenta personas más o menos, desafiando el frío y la madrugada del sábado con una sonrisa en la cara. “Parecemos una carrera“, dijo una de las ChiRunners. Sí, parecía una carrera de las de domingo. Poco después ya subíamos por el Paseo Colón, que cuando uno maneja o va en bus parece infinito, pero que sobre las tennis se recorre volando.

Al llegar al San Juan de Dios, continuamos por el bulevar… ¡las caras de la gente! Me sorprendió ver tantas personas caminando por la avenida central a esa hora. Y muchos, muchísimos de ellos, iban fumando. Bueno, aceleramos el paso y casi sin darse cuenta ya uno estaba en Cuesta de Moras, doblamos a la derecha en el Museo Nacional, y luego volvimos a bajar por la Avenida Segunda.

La verdad jamás pensé que podría agarrarle el gusto a San José, corriendo. La luz de la mañana me hizo saludar de otra manera al Museo – antiguo Cuartel Bellavista – y hasta los edificios feos y cuadrados de la Avenida Segunda estaban más guapos esa mañana. La mancha de corredores se fue desgranando, y el calor que iba subiendo nos recordó que la media maratón y maratón del 27 será a pleno sol de verano: 2 pm.

A 8 meses de la maratón de NY, siento más confianza en mí. Necesito que me duela más, exigirme mucho más, y deshacerme del miedo inicial antes de los fondos. Siempre conforme avanzamos transformo el miedo en una felicidad muy difícil de explicar. Sé que para los josefinos solamente éramos un grupo de locos con prisa; pero para mí, fue una emoción diferente y especial el recorrer mi capital así, en tennis y con gorra. No puedo explicarlo, pero correr me hace sentir tan feliz.

Esta semana toca retomar entrenamientos, aprender a usar el monitor cardiaco (se me ha hecho un poco complicado… ¡qué chapa!) y espero contarles cómo me va en el gimnasio, que si bien no es mi parte favorita del entrenamiento, estoy consciente de que es lo que ha contribuido a que no tenga ni lesiones ni dolor al correr.

El 27 correremos en Chepe. Ojalá usted nos pueda ir a apoyar. Todos los que nos inscribimos correremos ese día sintiéndonos atletas, y no importa el tiempo que hagamos en 4, 8, 21 o 42 kms, podremos estar orgullosos de entrar al Estadio Nacional luego de semanas de madrugar, entrenar y concentrarnos en hacerlo al mejor paso posible.

Porque el grupo “jala”, lo logramos


Si a algo le tenía miedo era a este fondo, de 20 kms, hasta La Guácima de Alajuela. Una cosa es hacer un circuito de 22 en un lugar conocido, y otra muy diferente ir con todos los ChiRunners desde La Valencia hasta Los Reyes. Ese era el recorrido que nos tocaba a los que planeamos hacer la media maratón del 27 de marzo.

El sábado intuíamos que iba a hacer mucho calor; a las 5 am no corría brisa, y comenzamos el calentamiento celebrando el aniversario del grupo, que es sobre todo el aniversario de Álvaro como líder y guía de todos estos “locos que corren“.

Solo tendríamos una cuesta que subir pero… sinceramente, llegar hasta Los Reyes me parecía largo y difícil. Sin embargo me sentí muy bien. Pude mantener un paso constante, respirar bien, ir relajada y contenta, como se debe correr. Tuvimos excelente asistencia así que el agua no faltó, ni el hidratante. Llevaba dos bolsitas de gel, una barrita de granola y pastillas de sal, por si acaso, pero no necesité usarlo todo: llegué muy bien hasta Belén, y de ahí en adelante con el sol a las espaldas, comenzó la parte más dura, al menos para mí.

No iba pensando si iba a llegar de última, la verdad eso no me importa tanto; iba feliz de sentir fuerza, de no tener ninguna clase de dolor o lesión,… el único imprevisto fue que se le acabara la batería al iPod y tuve que ir “oyéndome” a mí misma hasta el final, pero eso no es nada.

Cuando terminé, los que ya habían llegado me aplaudieron. Creo que muchos saben que apenas estoy comenzando en esto, y que no tengo todavía la fortaleza que ellos sí tienen, pero bueno, ese recibimiento me animó montones y terminé en dos horas veinte minutos mis 20 kilómetros; sin cólicos ni arratonamientos: completamente feliz.

Estamos preparados para que el sábado 5 de marzo hagamos un fondo en una ruta similar a la de la Maratón Internacional. Espero no solamente estar más fuerte para ese día, sino mejorar mi tiempo. Tengo 27 días para mejorar mi tiempo, pero no tengo prisa. El proceso me encanta. Comencé a mediados de diciembre, y ya corro 20 kms.

Es increíble lo diferente que es correr con un grupo. Es como si ellos, aunque vayan delante de uno, lo vinieran “jalando” con un mecate imaginario. Siempre querés ir cerca de los más rápidos, o aunque sea verlos de largo, como una guía.

Para esta semana espero la llegada de un aliado muy importante en mi entrenamiento. Hace varias semanas le regalé mi monitor cardiaco a mi mamá, porque su doctora le pidió que haga ejercicios controlando pulsaciones. Y bueno, le di mi “Polar”, mi viejo pero buen Polar color rojo, y ahí anda mami aprendiendo a usarlo. Yo espero tener el mío para el otro sábado.

Por ahora, puedo decir que ya aguanté el fondo con los Chi, 20 kms. Y que un día espero ser tan buena como todos ellos. Este video no tiene mucho del recorrido porque hay que ir concentrado, pero ¡siempre es bonito competir contra la propia sombra…! Los aplausos del final no eran para mí, sino para una muchacha que con todo y lesión en la rodilla, terminó el recorrido completo. Como debe ser.

Yo también espero correr, como dice Álvaro, hasta los 150 años.

Lluvia. ¿Y qué?


Esta mañana, cuando sonó la alarma del despertador, me pareció que llovía. Tuve que asomarme por la ventana para confirmar si era idea mía. Se escuchaba una lluviecita constante, no muy fuerte.

Por una fracción de segundo pensé que seguro hoy no se entrenaba pero me acordé de que alguien me había dicho que aunque llueva, se entrena. Que el año pasado solamente hubo un día en el que, tal era el aguacero a las 5 am, que solamente llegó una corredora. Pero si no hubiera sido por eso, hay entrenamiento, aunque terminemos como pollitos escurridos. Y tiene lógica, si en Costa Rica suspendiéramos lo que hay que hacer por lluvia… pasaríamos meses en pausa.

En lo que tardé en alistarme y llegar a la Sabana, dejó de llover. Clareó muy rápido, y comenzamos el entrenamiento: cuestas. Y cómo costó la cuesta. Me costó mucho, pero había que ponerle y le puse todo lo que pude, aunque me di cuenta de que en ascensos estoy ralita, con todo y que venimos de dos fondos en montaña. ¡Ralita!

Lo que me gusta es que ya correr es parte de mi vida: ya mi rutina de trabajo, de estudio, de comida, todo se acomodó para correr. Mañana me hacen la rutina de gimnasio dirigida a tener mejor condición (y no ser ralita). Además me he dado cuenta de que el deporte lo vuelve a uno más ordenado. Ahora todo lo apunto, ya no se me olvidan las cosas que tengo que hacer, aprovecho más el tiempo y salgo de cosas pendientes con más agilidad que antes. Me toca combinar correr con el trabajo de la tele, el de la radio, las clases de francés y todo lo demás.

Y sigo de “camarógrafa”: ofrezco disculpas de que quedara todo movido, pero ¡grabo corriendo! El video corresponde al fondo del sábado pasado: ¡durísimo! pero muy relajante. Fuimos a las Nubes de Coronado, y más “pa`dentro” todavía. Me costó, y en el camino recibí la ayuda de un corredor veterano del grupo, que me dijo que se llama “Coqui”, y me dio muy buenos tips para correr mejor. Lástima que me los dio cuando ya venía fundida, pero le agradezco que se devolviera a darme ánimo cuando me vio medio desmayada. Al final, cerré con un grito de guerra que luego explicaré, solamente dije “¡COMO LAS MULAS!” y subí muy duro la cuesta.

En el video conocerán a Annette Rodríguez Heitman, una muchacha muy campeona que hace un mes hizo su primera maratón en Disney, con un excelente tiempo. Ese día que fuimos a Coronado también hubo tiempo para celebrar los cumpleaños de enero… ¡estos ChiRunners!

No todo es asfalto… ¡por dicha!


Aunque estoy acostumbrada a correr casi siempre en La Sabana o por la misma ruta del bulevar, de vez en cuando, reconozco, es rico ir a un lugar donde no se sabe la ruta, no se conoce nada. Hoy regresamos a los entrenamientos del grupo, nada menos que en Rancho Redondo, allá arriba donde hace bastante frío y las antenas de transmisión acompañan a las lecherías en un paisaje relajante y poco común para correr… bueno para correr como corro yo.

Nos vimos a las 6 de la mañana en la plaza, calentamos y comenzamos a ascender. Al principio, caminando para calentar. Luego corriendo entre potreros, boñiga, zacate y tierra, y a ratos – largos ratos – caminando cuesta arriba, sintiendo cada uno de los músculos de las piernas… uh! que si se sienten… Yo que aborrezco el frío ni me di cuenta de que se me había quitado la nariz helada, porque el ascenso no terminaba y cada paso hacía más difícil el próximo.

Dos horas después, entre correr y caminar, terminamos contentos y frescos en la plaza, deseando desayunar un pinto y con las piernas bien trabajadas. La sensación no fue de fatiga, Alvaro el entrenador me lo explicó al final.

Si todo sale bien, el lunes me inscribo en la Media Maratón Internacional CR. Mis primeros 21 kms. Estamos a nueve meses de la meta principal, que es la Maratón de NY, pero no hay que olvidar que esto es un proceso: primero, vamos a entrar con una gran sonrisa y corriendo muy “chi” al Estadio Nacional.

En este video podrán conocer a parte de los ChiRunners y a Alvaro Jiménez, el entrenador. Ahora a descansar, que el martes toca entrenar de nuevo a las 5 am : )