“Cine del corredor presenta…


frametasticEs muy subjetivo qué títulos elija uno, y por qué los asocia con correr, sobre todo en los casos en que la película no se trata de correr.

Como todo en este blog, es una opinión, es mi punto de vista, mi vivencia. Para una opinión de conocedor, consulte al crítico Mario Giacommelli. A mí, no.

Porque uno como corredor aficionado es mañoso: tiene rutinas antes de correr, desde lo que come hasta si se pone primero la media derecha o la izquierda (derecha). Entre mis rituales pre maratón o media maratón, acostumbro ver las películas que me infundan emoción, valor, heroísmo, ¡algo! Sea que traten de correr, o no. Para esta lista, pregunté a los lectores del blog a través de Facebook, y por eso comenzaré con la gran favorita de ellos… y mía.

Forrest Gump (1994). Se rompen los aparatos ortopédicos y el pequeño Forrest es más rápido que nadie. Pero aparte de rápido, ¡corre como uno… así, hasta cansarse! No me digan que solo yo he fantaseado con ir detrás de él… de costa a costa.

“Now you wouldn’t believe me if I told you, but I could run like the wind blows. From that day on, if I was going somewhere, I was running!”

Yo no soy rápida pero eso de “I could run like the wind blows” sí que lo he sentido… y esa sensación de libertad. Wow. Forrest. ¡Es parte de mi videoteca cuando quiero pensar en correr porque sí. “I just felt like running!”

Chariots of fire (1981) No le tenía mucha fe hasta que el mismo profe nos la recomendó. Vamos a principios del siglo 20, sin tennis Asics, sin Garmin, sin gel, sin nada…¡usted corra! ¡Clasifique a los Juegos Olímpicos! Ay, qué nostalgia y qué belleza.. nada de camisetas dry fit, solamente la pasión de los atletas británicos que compitieron en París en 1924, sus sueños y sus inseguridades. ¡Cómo entrenaban! Bueno, y la música legendaria de esta película, eleva la emoción y hace que uno de verdad viaje a esa etapa del atletismo cuando sencillamente dejaban la vida en cada carrera, ignorando detalles de pace, frecuencia cardiaca o qué se yo qué cosas sin las que ahora no correríamos. Una joya que ganó el Oscar a mejor película.

Gladiator (2000). “On my signal… unleash hell”. Bueno, si uno necesita carbonearse para botar los miedos en la línea de salida o subir una cuesta, la fuente más certera de coraje y hormonas es Maximus. Maximus, que solo quiere ver a su familia. Maximus, que no le tiene miedo a enfrentarse a un león, un emperador tirano o cinco gladiadores. Qué agregar… Bueno, en la línea de salida de la Maratón de Roma pusieron la banda sonora de esta película, y tuvo ese efecto. Yo me sentí una gladiadora. Ríase, sí, así somos algunas personas. Tengo amigos que también la ven antes de correr una maratón. Y si no es Gladiator, ven Braveheart, 300! o The Patriot. Y cómo no, si correr una maratón es algo épico.

Run, Lola, Run (1998) Cuando vi esta película alemana por primera vez, ni siquiera soñaba con correr. Pero creo que ver a esa mujer pegarse semejantes sprints en botas, para salvar la vida, me sacaba el aire. Qué clase de pace, qué cansancio el de esa melena roja en las calles de Berlín. No les cuento el final por si nunca la han visto, pero bueno, lo que me gusta de la película es que refleja uno de los muchos momentos en la vida en que uno necesita correr como alma que lleva el diablo: para tomar el autobús, para huir de la lluvia, para huir de un criminal, cuando te persigue un perro… o la policía.

Million Dollar Baby (2004) “Pero ésta es de boxeo”.  Sí, y sin embargo, creo que es muy signficativo lo que Maggie encuentra en el deporte, y cómo Frankie, interpretado por Clint Eastwood, se resistía a entrenar mujeres. ¿Qué relaciono con correr? Algunas frases como “Girlie, tough ain’t enough.” Pero cuando Maggie le cuenta por qué entrena, siento que bien podría estarnos describiendo a muchos corredores y por qué nos aferramos a veces al entrenamiento:

” I’m 32, Mr. Dunn, and I’m here celebrating the fact that I spent another year scraping dishes and waitressing which is what I’ve been doing since 13, and according to you, I’ll be 37 before I can even throw a decent punch, which I have to admit, after working on this speed bag for a month, may be the God’s simple truth. Other truth is, my brother’s in prison, my sister cheats on welfare by pretending one of her babies is still alive, my daddy’s dead, and my momma weighs 312 lbs. If I was thinking straight, I’d go back home, find a used trailer, buy a deep fryer and some oreos. Problem is, this the only thing I ever felt good doing. If I’m too old for this, then I got nothing. That enough truth to suit you?

Run for your life (2008). Ya hice mi “review” de este documental sobre la vida de Fred Lebow, el creador de la Maratón de Nueva York. Me motiva porque su vida cobró sentido al organizar esa locura – una maratón que cierre calles en los 5 barrios de NY… ¡impensable! – pero también porque ese vacío que siente él cuando acaba la carrera es esa “goma maratonera” que yo siento, ese vacío enorme cuando acaba todo y regresás a casa pensando “falta demasiado para la próxima“. Además en este documental conocí quién era Grete Weitz. Ella… es otra historia. ¡Y para qué actores si entrevistan a Alberto Salazar, Bill Rodgers y todas las leyendas del atletismo estadounidense!

Senna (2010). Ahora sí está perdida Nela. No no. Yo sé que éste “correr” y mi “correr” son radicalmente diferentes. Pero repito, esto es “cine de deportes” o de inspiración. Lo confieso, de Fórmula 1 sé lo mismo que de motores de plasma, pero un buen día tuve la oportunidad de sentarme a ver este documental y me robó el corazón. Lo lloré como si hubiera muerto en ese instante, frente a mis ojos. Ayrton Senna falleció a los 34 años… apenas dos menos que yo. Qué joven y cuánta pasión por su deporte. ¡Y qué piloto! Su rivalidad con Proust, lo que significaban sus triunfos para Brasil, pero sobre todo esa actitud hacia la competencia, me conmovieron. Me identifiqué mucho con su visión de Dios y cómo consideraba sus carreras un regalo de Él. Yo siento lo mismo, aunque jamás gane nada importante.

“On a given day, a given circumstance, you think you have a limit. And you then go for this limit and you touch this limit, and you think, ‘Okay, this is the limit’. And so you touch this limit, something happens and you suddenly can go a little bit further. With your mind power, your determination, your instinct, and the experience as well, you can fly very high.” A.Senna.

Los deportes son entretenidos, generan millones de dólares y mueven masas, pero también son sublimes gracias a valores como el coraje, el honor y la superación personal. Estas películas me lo recuerdan. Si me quiere recomendar otras, se lo agradezco. Sé que podemos agregar la de Prefontaine,… pero él es sencillamente otra galaxia, dentro y fuera de la pantalla.

Ya no están, pero…


En algunos episodios muy viejos de Friends, se puede ver todavía la silueta de las Torres Gemelas. Durante tanto tiempo fueron parte del perfil de la ciudad, hasta que sucedió lo que sucedió y desaparecieron. Fueron borradas de Nueva York, llevando tres mil vidas consigo.

No me voy a poner sentimental ni voy a preguntar “dónde estaba usted cuando sucedió el ataque a las Torres Gemelas“. Sólo puedo decir que en la tele, en el cine, y aún cuando uno camina cerca de la Zona Cero, han dejado de estar físicamente para tener otro tipo de presencia, energética, nostálgica. En el cine, fueron parte de historias de esas que sólo podían pasar en NY… tipo King Kong, Independence Day o Superman, a veces en primerísimos planos, a veces de forma sutil, allá al fondo…

Este video me parece un homenaje brillante a esas dos estructuras que fueron – y son – parte de la personalidad de Nueva York, y se asomaron a tantas películas que será inevitable recordarlas, sea que pasen 10, 20 0 más años desde los atentados. Aparte de la genial selección de imágenes, la música me llevó a Nueva York, sin escalas. Disfrútenlo – especialmente los cinéfilos-. Le debo a Cristian Cambronero el haberme tropezado con este video.

Ah. Y faltan 64 días para la maratón.

“Spirit of the marathon”: ¡agítese después de verla!


"Spirit of the Marathon", DVD 2007

Algunas películas lo marcan a uno, tal vez por la trama, el personaje o la fotografía, pero aquí hablamos de un documental que va directo al grano: ¿qué mueve a una persona que está bien de la cabeza a someterse a una carrera de 42 kilómetros? la respuesta se llama “Spirit of the Marathon”, y se dio a conocer en 2007.

Cinco personas compartieron con el director John Dunham su pasión por correr. La producción los acompañó en su preparación hacia la Maratón de Chicago, una de las más importantes y más buscadas por los corredores consagrados y los novatos.

El valor de este documental está en escuchar las pisadas, la respiración, el testimonio, el dolor y la alegría de correr de personas de verdad, no son actores, son personas tan distintas entre sí, tan humanos y tan “locos por correr“. No miento si digo que vi el documental prácticamente sin pestañear, que sentí acelerado el pulso, que al escuchar la sirena de salida de la maratón se me quería salir el alma por la boca, y que recorrí con ellos parte de ese tramo, solo me faltó cofalearme y tomarme el Powerade.

El director aprovecha para entrevistar a expertos, a maratonistas legendarios, inclusive a Kathrine Switzer, la primera mujer que corrió una maratón. Todos coinciden en tres ideas básicas:

  • Esta prueba demanda un sacrificio extremo a nivel físico, pero quien manda y dicta el esfuerzo es la mente.
  • Correr una maratón se parece a la vida, porque en algunos momentos sencillamente uno siente que está solo, que no hay más fuerzas disponibles, pero debe reaccionar para mantenerse en pie y continuar.
  • Y dicen – dicen ellos, que ya pasaron la línea de meta – que nadie vuelve a ser el mismo luego de correr esos 42 kilómetros.

Narrado con buen gusto, sencillo, este documental me llegó al corazón y a las tennis porque en cada uno, por distinto que sea, reconocí algo de mí. Y si ellos pudieron, si Deena Kastor, esa maravillosa maratonista estadounidense, pudo mantener la sonrisa a través de todo su entrenamiento, entonces claro que todos podemos hacerlo, claro que podemos tener claro el objetivo y no rendirnos por duro que sea.

Me gustaría mucho verlo de nuevo pero con mi familia, para que se den más o menos una idea de lo que significa que un hijo, hermano o primo le diga a uno “vieran que voy a correr 42 kms“. Para apreciar cómo una carrera puede llenar de vida a una gran ciudad, o cambiar la de un pequeño pueblo en Kenya, y para entender por qué cada persona que cruza la meta, sin importar el tiempo que haga, merece una gran felicitación.

Historia olímpica, tomas maravillosas de ese mar de gente desbordándose por las calles de Chicago, y una lección de lo que puede lograr el espíritu humano en este estuche llamado cuerpo: consíganla los que corren, es buenísima. Los que no corren, entenderán mejor por qué uno se va a llevar frío a la Sabana cuando todavía es de noche, se toma pastillas de sal, toma gel energizante de sabores extraños y se da gusto repartiendo abrazos todo sudado.

Imposible no querer darse una buena entrenadota después de verla. ¡Ahí me cuentan!