7 de julio: a correr sin tiempos


20130603-190241.jpgResolví varias cosas después del colerón:

1. Aunque me di cuenta de que a muchos lectores no le gustó que me tratara tan mal a mí misma, la gracia de este blog es la sinceridad. No me voy a poner como un ejemplo de nada, me sentí enojada, triste y decepcionada, y si no lo escribía así aquí, sería una mentirosa. No podría dejar de ser como he sido desde que empecé, honesta conmigo y con quien me lea. Y no crean, a veces borro cosas antes de publicarlas… correr me ha sacado el alma al aire y a veces me cuesta guardarme mis emociones, las buenas y las malas…
2. Pasada la chicha, entiendo que tengo 3 cosas que hacer, una de ellas entrenar como siempre y un poco más, la otra es ser realista con mis objetivos, y la tercera, volver a disfrutar una carrera. Digo, desde marzo no vivo algo bonito, recuerdo que Quepos fue una tortura y ahora San Diego tampoco fue una maravilla.
3. Casualidades: mi cumpleaños cae el mismo día de la Correcaminos, la media maratón que atraviesa San José. Creo que me haría muy bien correrla sin presiones, y sobre todo sin Garmin, a puro sentimiento, de manera que no esté con la pensadera y hasta pueda disfrutarla. Se me ocurre que si me pego a un grupo que vaya a un pace similar al mio, será suficiente. Y bueno, de por sí el chip que le dan a uno me dirá el tiempo final.
Me gusta esa idea.
Claro que yo corro por disfrutar. No hay un día de mi vida, se los juro, que yo no vea mis piernas y diga “Gracias a Dios”. Que yo no sienta algo bonito porque me amarro los tennis y me quedo sin aire entrenando, con mis amigos. Pero como me escribió un lector, es casi imposible encontrar un corredor que no sea competitivo. Eso es todo. Me toca no echar a perder la alegría que encontré en correr, y que la sigo encontrando a diario en La Sabana.
Antes también hay que revisar lo técnico, desde las tennis hasta el uso de las medias de compresión, todo.
Va a ser bonito celebrar mi cumple corriendo. Ya una vez lo celebré entrenando, y se sintió genial… Siempre digo lo mismo, que lamento tanto no haber empezado antes… Pero correr llegó cuando tenía que llegar. Se convirtió en parte de lo que soy. Ya tengo más tennis que zapatos corrientes, más ropa de correr que ropa común, y al igual que muchos que me leen, siento que me pican las piernas por salir a correr cuando amanece linda la mañana o veo a otros entrenar.
Si el Mambo pudo ser goleador después de su lesión, ¡por qué no puedo yo volver a estar re contenta y que me importe un comino el pace…!
El primer voto de confianza para mí misma será regalarme un par de tennis. ¡Eso siempre lo pone a uno de buenas…! Eso y el cariño de muchas personas que no creen que yo haya sido una rala ayer… solo que tuve un mal día. Gracias.

“Nada más levántese”


Esta era la carrera en la que quería “sacarme el clavo”; quería mejorar los 2.11 de San Juan, quería, quería, quería…

No pude.

Sin entrar en una larga crónica de quejas o excusas, desde el km 10 perdí fuerza, me dolían las piernas como si hubiera corrido media maratón el día anterior. Me dolió cada paso y me dolía más al pensar que había reposado, había comido bien, me había hidratado antes, es decir… hice todo bien antes de correr. Pero nada. Ya por la mitad vi cómo iba echando a perder mi pace y con eso, todo lo demás. Llevaba un conejo de lujo, esta vez no era Koki sino Mau Montero, otro ChiRunner maratonista… y no pude responder. Me quedé atrás, me volví lenta y pesada. Todo dolía.

No sé qué pudo haberme pasado. No sé. Pero a 300 mts de la meta ya estaba tan cansada que ni podía respirar bien, ni tenía más fuerza para cerrar con ganas. Y terminé llorando, lo cual me da cólera pero sinceramente eso era lo que me salía.

Mis amigos que corren y han pasado por esto, me  han dicho muchas verdades para consolarme: hay días buenos, hay días malos. Hoy el cuerpo no quería, o no podía. Tal vez es sobreentrenamiento. No importa, llegaste a la meta y eso es lo que cuenta. Otro día te desquitás.

Un día después de hacer 2 horas 40 en media maratón, el peor de mis tiempos en esta distancia, ya no lloro pero entiendo que lo que siento es mucha frustración; venía mejorando, venía subiendo mi rendimiento, y hacer esto… es como fallarme a mí, fallarle al profe (aunque él no nos exige nada que no podamos hacer), en fin, no es bonito terminar una carrera a pura cabeza y no con las piernas, pero esta tocó terminarla así. Y eso es todo.

Tal vez me ilusioné mucho luego de que me fuera tan bien en San Juan. Y aunque no me gusta la ruta y aunque tenga malos recuerdos, seguramente Correcaminos 2013 será otra oportunidad de sacarme el segundo clavo.

Él nos anima cuando ve que uno puede y sabe cómo guiar a una persona poco a poco a dar lo mejor, pero yo sé que él entiende cuando uno no puede más que llorar de chicha en la meta.

Gracias Alvaro.

Y bueno. No se llora más. A reposar, otro masaje, y mañana tenemos entrenamiento. El camino a la segunda maratón tendrá momentos difíciles, así de sencillo. Como dijo Adriana Álvarez: si se cae, nada más levántese.

La ilusión de Rebeca, la ilusión de correr


Si usted ha sido paciente lector de este blog, aparte de agradecérselo y decirle que espero no aburrirle nunca, probablemente sepa que la Correcaminos no será mi primera media maratón. Me puse a  hacer cuentas, y será la sétima. ¿Siete medias maratones… yo? Tuve que rehacer las cuentas. Sonreí conmigo misma. Pareciera que entonces ya no me asusto, pero qué va. Lo que pasa es que me hago la desentendida. 21 kilómetros. Eso no es poco. Siete veces 21… 147 kilómetros. Y cada una con su respectiva preparación, su respectiva emoción..

El día que esto deje de ser emocionante para mí, dejaría de hacerlo. Los que corren lo saben: levantarse temprano, colocarse el dorsal, el chip, ir a la línea de salida consciente de que uno no va a ganar… pero igual, emocionado. Dan la salida, le das start al Garmin, y ahí vas, otra vez, como si fuera la primera vez.

Hay una muchacha que leyó este blog, y este mismo domingo correrá Correcaminos, que será su primera carrera formal de 10 kilómetros. En ella veo esa misma ilusión mía, de todos, desde el maratonista hasta el principiante. En Rebeca me veo a mí misma y ella no sabe cómo me ilusionan sus primeros 10 kilómetros;  le pedí que nos contara cómo mira esa meta a 5 días de colocarse el dorsal, el chip, ir a la línea de salida… y correr.

Nunca se trata de una distancia más larga o más corta; es el mismo desafío, es ese mismo vacío en la panza antes de que arranque la carrera. Es una ilusión que no hay que dejar morir, una ilusión que nos saca de la cama a las 4 am y nos pone las tenis, aunque haga frío. No tiene que ver con ser el más rápido ni el más fuerte, sino con terminar lo que se empezó.

Con la ilusión intacta de mi media maratón y la ilusión de Rebeca Alvarado por lo que serán sus extraordinarios primeros 10 k, les dejo este relato. Bravo, valiente. 

Mis primeros 10 k

Rebeca Alvarado

Por un asunto de salud mental, más que por otra cosa, me propuse ser corredora en el 2012. Después de comprarme un monitor cardiaco, que no entendía como se usaba, el 21 de enero me puse por primera vez unos tennis viejos y salí a correr. El resultado fue 23:30 minutos y calculo que no recorrí más de un kilómetro y medio (en ese momento no entendía como se usaba el GPS del reloj, así que no pude medir el recorrido con exactitud).

Rebeca Alvarado; y sus primeros 10 k este domingo 8 de julio.

Las semanas siguientes salí a rodar y ya para marzo, estaba corriendo mi primera carrera de 5 km. La sensación de cruzar la meta me hizo entender que esto de la corredera de verdad me gustaba y que era hora de buscar un entrenador quien, según yo, me ayudaría a cumplir mi meta: correr rápido.

Una vez encontrado, me fui sumergiendo en un mundo totalmente desconocido para mí: me hablaba de pies rectos, braceo, subir los talones, inclinación, intervalos, zonas y sonreír. Entonces me di cuenta, que el camino que tenía al frente era mucho más complejo que simplemente correr rápido.

Poco a poco fui asumiendo los entrenamientos. Cada mañana en La Sabana era un verdadero reto para mí. Sin embargo, el verdadero desafío llegó al mes y medio de haber entrado a los CHIRUNNERS. Mi entrenador me llamó aparte cuando ya habíamos terminado para decirme “Rebeca necesito que se inscriba en la carrera de 10 km de Correcaminos”, yo con una cara de susto le contesté “pero Alvarito, yo nunca he corrido 10 km en mi vida”, él sin darme muchas explicaciones, repitió la instrucción.

Cuando a alguien como uno -quien era relativamente sedentaria y recién había entrado en un grupo de atletismo – lo mandan a hacer una carrera de 10km, hay una mezcla de sentimientos; por un lado uno se siente todo contento que el entrenador lo crea capaz de correr esa distancia, pero por otro lado, uno empieza a dudar de sus propias capacidades y llega a pensar que todavía no está preparado.

Decidí hacer la Nocturna Epa- Newton de 5km como un “ensayo”, para demostrarme si había mejorado respecto a aquella primera carrera de marzo y así después tomar algunas decisiones. Esa noche aunque llegué muy contenta a la meta por el tiempo que había logrado, también llegué muy cansada. Mi ensayo, en lugar de ayudarme me provocó una gran ansiedad, dado que tenía que recorrer el doble de distancia pero jamás podía hacerlo al mismo pace; ni el aire ni las piernas me iban a dar.

Cuando llegué a la casa, saqué un calendario y conté cuantos días faltaban para mi temida Correcaminos; 56. Tomé la decisión de entrenar lo mejor posible en los siguientes 56 días, descansar los días indicados, ayudarme con un poquito de pesas y advertirle a mi entrenador que yo quería hacer esa carrera en un “tiempo decente”.

Con esa convicción terminé mayo y empecé junio, el mes más difícil que he tenido de entrenamiento. Todos los martes y jueves entrené velocidad, en distancias de 300 y 400 metros respectivamente, por 45 minutos. Además, hice fondos todos los sábados, la mayoría sola y solo hice un par con los CHI.

Durante este mes, hicimos además Kenian Day, es decir, dos veces por semana corríamos en la mañana y en la noche. También hice mi segundo test. Esta es una prueba que consiste en correr una distancia predeterminada en el mejor tiempo posible para medir precisamente, el pace de las carreras. Esta vez hice 8 km en un muy buen tiempo, porque me “conejearon”.

Definitivamente esas sesiones me hicieron practicar el famoso braceo, que aunque parezca mentira le ayuda a mejorar la velocidad y subir talones. Siento que me mejoró el aire y la resistencia, empecé a oír menos correcciones del entrenador y a escuchar más el “muy bien Rebeca”.

Sin embargo, este mes dejó al descubierto a mi principal enemigo: mi mente. Pese a que he entrenado duro y a conciencia (¡de verdad que sí!), no paran de asaltarme las dudas. ¿Podré terminarla? ¿Aguantaré la ruta? ¿Y si tengo que caminar? ¿Y si llego con la ambulancia? ¿Y si llego de última? ¡Qué vergüenza Rebeca vas a durar toda la vida en esa carrera!

Mi mente es capaz de inculcarme tanto miedo, que pese a la desaprobación de muchos, este sábado no subí las montañas heredianas como indicaba el programa, sino que me fui con unos CHI (alcahuetas míos) a hacer la ruta de la carrera. Yo estaba consciente que esto era un arma de doble filo, si me iba bien, me tranquilizaría mucho para el domingo, pero si me iba mal, no me iba a beneficiar en nada.

El sábado nos vimos a las 5:30 a.m. en la Sabana, tomamos un taxi y nos fuimos hasta el punto de salida, el Colegio de Abogados. Aunque no había dormido lo suficiente, si desayuné bien e iba preparada con hidratación y gomitas.

A las 6:15 a.m. arrancamos, cuatro corredores desde Zapote hasta la Sabana, ante los ojos sorprendidos de la gente de vernos correr por el centro de San José. Me sentí muy tranquila en la ruta, no me molestaron las cuestas que tiene, íbamos a un pace suave pero constante y cuando llegué a la Gimnasio Nacional, le dije a uno de mis cómplices, “Alex no puedo creer que ya estemos en la Sabana”, pero rápido la mente respondió “y le falta darle toda la vuelta ¿Ya vio que el último kilómetro es un falso plano que va a sacar todas las fuerzas?”

No le hice caso, seguí, iba a vencer la pared que me había topado en los últimos dos fondos a los 9,5 km. Estaba ahí, la iba a terminar y punto. Alex seguramente notó mi cara de agotamiento y me comenzó a hablar; cuando me di cuenta, vi otra vez la estatua de León Cortés y empecé a cerrar, llegué al Obelisco y les dije ¡Estoy feliz!. Le presté poca atención al tiempo que marcó el reloj y nos fuimos a desayunar.

Escribo esto cuando faltan 5 días para la carrera, ya hice mi trabajo, entrené duro y me queda solo un día de rodar en zona uno. Esta semana voy a poner especial cuidado a mi dieta, hidratación y descanso. Me he propuesto alejar todo pensamiento negativo, creérmela como me dicen los CHI.

Estoy tratando de no pensar en tiempo ni en el lugar en el que voy a llegar, estoy pensando en ese 21 de enero, el día en que empecé a correr y todo lo que he avanzado hasta hoy, estoy visualizándome llegando a la meta y diciendo otra vez ¡Estoy feliz!

La famosa Correcaminos


Si es corredor o convive cerca de uno, tal vez ya sepa que se avecina una media maratón llamada CorreCaminos. Aunque las inscripciones se abrieron hace dos meses, aún hay gente que a última hora se antoja de correr y está en busca de un cupo más.

Y es que no hay muchas oportunidades en el año de correr 21 kms. Tal vez de 10 kms usted vea muchas carreras, pero 21 no; y por eso cuando se anuncia una” media” los corredores nos volvemos locos y tratamos como sea de no perdernos el chance de participar.

CorreCaminos en particular tiene buena fama: qué digo buena, excelente. Buena hidratación, seguridad, bonitas medallas y camisetas, una gran organización, y para muestra de ello les dejo este video tan cuidadosamente realizado por ellos, para que también conozcan a los CorreCaminos como grupo.

Gustavo Alvarez, miembro de CorreCaminos, confirmó a Una Vuelta a la Manzana que las inscripciones están llenas, y hasta tuvieron que sacar más espacios. Iban a ser solo 3 mil participantes, pero ampliaron a 850 cupos más, para un total de 2200 personas en media maratón y 1650 en 10 kms.

CorreCaminos incluye, al estilo de las grandes carreras,  una “expo” el 6 y 7 de julio de 8 am a 6 pm en el Hotel Tryp Sabana, en el Edificio Colón. Entre los participantes estará  Cesar Lizano, nuestro atleta olímpico, así como tres atletas kenianos : Julius Keter, Stephan Tanui y Judy Kimuge; también invitaron a la atleta estadounidense Camille Herron.

Será mi sétima media maratón, y espero poder cumplir un objetivo muy grande que me he planteado, que luego les contaré.

Prácticamente todos los entrenamientos que estamos haciendo estas semanas se enfocan a esta carrera: después les cuento el desafío que nos espera a los ChiRunners este sábado en un fondo de película. Por ahora, los dejo con una producción de película: CorreCaminos.