Del Verrazano a Central Park (primera parte)


ny copiaSoy una enamorada de las maratones.

Lo entendí esta vez.

Azotada por el frío, otra vez ahí, en el puente Verrazano, vi esa multitud, Manhattan en el horizonte… y entendí que esto es un privilegio. ¡Somos tan poquitos los que corremos maratones y que voluntariamente buscamos esta sensación!

Yo soy muy pequeñita (1.53 cms) pero en ese puente me siento enorme. Donde quedan tirados los guantes y abrigos de todos, ahí tiré el miedo.

Hoy puedo contar con calma lo que me pasó entre ese puente y Central Park el domingo antepasado.

Como siempre, llegar a NY se sintió natural. Creo que esta ciudad de verdad abraza al extraño,… ¡porque aquí todos lo somos! Todo mundo viene de alguna parte, habla con acento. La misma acera tiene espacio para el elegante ejecutivo de Wall Street que para el tipo vestido de Chewbacca – llegué el 31 de octubre, media ciudad andaba disfrazada -.

El clima estaba sorprendentemente delicioso. Casi como una tarde averanada en Costa Rica. Contrario a otras veces, no necesité de guantes ni abrigo. ¡Correr así sería genial!

En una esquina de Madison Ave., ví venir a un grupo de corredores, uniformados. “Chile”. No resistí la tentación. Cuando el semáforo se puso en rojo para que pasáramos, al tenerlos al frente grité “VIVA CHILE MIERDA” y aquello se convirtió en una fiesta. Choque de manos. Vacilón.

Esperé al viernes para ir a la expo a retirar mi número. Déjà vu del triste noviembre anterior. Pero esta vez lo supe, no habría Sandy de por medio. Amé mi BIB number y di el vueltín de rigor entre los stands de la expo.

El carbo load fue intenso. Cerca de donde me hospedaba había dos buenas pizzerías y un restaurante 100% italiano. En las pizzerías me atendieron mexicanos. Uno, muy animado me dijo: “Hey, ¿y si ganas la carrera del domingo, me prometes que vienes a comer de nuevo?” Sonreí y le dije que por supuesto que sí – el sí de volver, no de ganar -. Y en la otra pizzería, el otro mexicano me preguntó para qué corro si no gano dinero. Fue complicado explicárselo. “Oiga y ud en qué lugar queda detrás del que gana”. –“Bueno… como de 48 mil”.

Hay personas que fueron mi apoyo en esta carrera, desde antes de que empezara.

Mi nutricionista, Laura Wesson, que corría también la maratón. Por whatsapp y Facebook nos dimos ánimo y porras. Pero estábamos igual de asustadas, emocionadas. Lo sé. Tenerla de apoyo moral me llenó de alegría. No he conocido nadie que quiera tanto a New York y la maratón como ella.

La segunda fue mi amiga María José Naranjo. Ella había corrido la maratón de Washington el domingo anterior, y decidió tomar un bus y acompañarme en NY. Es una mujer valiente y llena de fe, pero creo que ninguna de las dos se imaginó que su presencia sería tan crucial para que yo terminara mi maratón.

Y en tercer lugar, pero no por ello menos importantes, mis amigos españoles de #kilómetroscontraelcáncer: Rafa, Julio, Oscar, y Carlos. ¡Cuánto me habían motivado ellos a entrenar! Por fin los iba a conocer.

María José – Majo para los amigos – me chineó bastante, se preocupó de que me saliera pasta por las orejas. Y además, la verdad es que tenerla al lado el fin de semana me sirvió para canalizar mejor la ansiedad. Nos reímos montones.

El sábado 2 de noviembre, pasé literalmente el día patas arriba. No hice nada que no fuera comer, dormir e hidratarme. Ah. Y llorar.

Me puse a llorar porque soy una cursi. Porque estaba asustada. Porque tenía miedo del dolor de la pierna. No lo sentía, pero tenía miedo. Para calmarme, trataba de recordar mi fondo de 36 kms. “Ya hiciste eso, mañana te toca disfrutar” me dije.

También lloré con el anuncio que publicó Nike en el NY Times:

“Another year has only made us twice as ready”

Alisté mi ropa, mi desayuno, y me acosté. Pero me costó mucho dormir.

Temprano al día siguiente, sonaron las alarmas.

3 de noviembre. Maratón.

Lista. Caminé un par de calles hacia la Biblioteca pública de NY donde un hormiguero de corredores hacían ya fila para subir a los buses. ¡Unos 700 buses transportando gente!

Y ver ese hormiguero me tranquilizó.

Otra vez esa sensación de “Naciones Unidas”: chinos, franceses, sudafricanos, italianos, canadienses, y yo ahí en medio… luego supe que este año llegamos a ser 50 mil personas. La mayor cantidad de personas corriendo una maratón. En la historia. Qué rico correr tan acompañada.

La temperatura bajó considerablemente ese domingo. Hacía frío. Y mucho. De hecho, mucho más que el año antepasado. De  los deliciosos 18 grados del jueves, pasamos a 5 ó 7. Llegamos a la salida, y tirité todo el tiempo hasta que me tocó correr. Verdaderamente fue una espera espantosa.

Al llegar al corral, encontré un rinconcito entre extraños – eso se lee raro, ¿verdad? – Lo cierto es que ahí, entre más pegaditos nos sentemos, mejor. ¡Y logramos calentarnos! Así conocí a una pareja de italianos que habían corrido París, a una japonesa que corría vestida de geisha, y a muchísimos más, algunos estaban ahí para correr por primera vez  42 kms.

A la hora de ir al corral, todos mis miedos afloraron. Todos juntos, los desgraciados. Iba hablando sola, rezando sola viendo el cielo tan bonito pero tiritando de frío. Un señor me calmó:

– Are you nervous?

– I guess I just want to run now.

Cuando me preguntó de dónde era y le dije Costa Rica, me dijo.

– Ah. Entonces hablas español.

Se llamaba Isidro, de Barcelona. Ya llevaba varias maratones en sus piernas. Y como yo, era un reincidente de NY.

Hablar con él, un señor tan simpático y amable, me calmó muchísimo. En serio: ¿por qué me asustaba tanto? Ah… claro. Porque ya sabía a lo que iba. El cuerpo se acordó.

Me tocó tener a Isidro al lado cuando sonaron los cañonazos.

Y cuando cantó Sinatra.

¡AQUÍ VAMOS DE NUEVO…!

(Segunda parte,  mañana)

¡Ahí va una tica!


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Para representar lo mejor del atletismo costarricense, César Lizano correrá la Maratón de Nueva York este año. Con lo que ha entrenado, no espero menos que un excelente tiempo de nuestro atleta olímpico, y la verdad, qué orgullo saber que va muy, muy muy adelante de mí, y que va a ser de los primeros en cruzar la meta.

Yo voy de turista, de aficionada, como los otros 45 mil que no ganan. Y eso es genial. Pero no represento deportivamente nada. Solo a mí misma.

Como tica, quise llevarme esta camiseta que es como una reinterpretación de la del año pasado. Esta es un diseño de Marilis Lopardo y Melissa Arias, que trabajan en Jotabequ, y lo hicieron para unos proyectos propios el 15 de setiembre. Lo vi, me gustó, y les pedí permiso de usarlo para tener en mi camisa un poquito de la belleza de nuestra carreta.

Pero una tica que va corriendo tiene que llevar música tica también. A la par de ese montón de color, yo decidí salpicar mi playlist de música nacional. Sí sí, Ricky Martin, Juan Luis Guerra y Pink! van en mi lista, pero no puedo no llevar música tica. Ojo que no son canciones para ir a un pace delirante… son para sentir rico el sonido tico. Tienen letra, ritmo, historia, sentimiento, son de Costa Rica, conozco a los que las cantan y … pucha, se siente lindo correr oyéndolas. Y cantándolas, si tengo aire. Les comparto las notas ticas de mi playlist de Maratón, que incluye música de ese chuzo de serie llamado Dele Viaje. Voy como Beto, valiente. Le voy a dar viaje.

Groovy Cocofunka

Siente Cocofunka

Ondularte Gandhi

Sacúdete Los Ajenos

El Criticón Sonámbulo Psicotropical

Baby Rolling Mechas

Gira el mundo Percance

La mitad de lo que soy Daniel Patiño Quintana

Suda el Jamón Debi Nova

Dieciséis amaneceres Divino Remedio

Malpaís Malpaís

Azul Tango India

Los Pollitos José Capmany

El gran Ryan Hall, corriendo… ¡en Chepe!


ryanhallImperdible.

  • Récord Americano de Media Maratón 59.43
  • Atleta Olímpico 2008 y 2012
  • Mejor tiempo en Maratón: 2.04.58

O sencillamente, un muchacho de 30 años con un talento fenomenal para correr, y una enorme dosis de humildad y trabajo para sostener esos resultados y seguir mejorando.

Ryan Hall estará en Costa Rica este fin de mes para correr la media maratón Gatorade. Así habló sobre por qué este país es su “happy place“. Yo lo conocí en NY antes de la maratón en 2011 y me traje la mejor impresión de él, de su sencillez y de lo que significa ser un grande sin creérselo. ¡Qué bueno verlo correr por nuestras calles, a gas tabla!

Si tienen oportunidad, acérquense a aplaudirle a él y a los miles de corredores que participarán el 26 en esta media maratón. Ryan ya conoce el significado de “pura vida”, así que con toda seguridad va a entender el saludo.

¡Una maratón en Quepos!


Dejemos de hablar de la Maratón de Roma, al menos por hoy.

Para los que entrenamos en el área de Sabana, Rohrmoser o Pavas, digamos que ya el trillo del Boulevard se nos hace… ¡cansón! Bonito, pero sí, cansón. La verdad es que sí. Me atrevo a decir que más de la mitad de las carreras de 10 kms, y algunas de 21, pasan por esa zona, o cuando mucho comienzan por allá por Curridabat o el centro de San José. Lo mismo con casi todos nuestros entrenamientos. Bonito pero… ¡predecible!

Por eso cuando leí Quepos Marathon and Half Marathon pegué así brinco – léase brinco de 3 cms sobre la silla – porque soy de las personas que piensa que uno puede viajar mucho a lugares tan lindos como Roma o NY, pero alguna vez en la vida hay que correr una maratón en el país de uno. Ya he valorado la idea de correr la Internacional o la de Tamarindo, pero… wow, ¡Quepos! me sonó a congos, aves, jungla y calor. Me gustó.

Gustavo Sáenz, corriendo en Chile

Gustavo Sáenz, corriendo en Chile

Así que me senté a conversar con uno de sus organizadores – que por cierto corre, que por cierto es amigo mío, y que por cierto… no podrá correr esta primera edición de la carrera que se inventó -. Se llama Gustavo Sáenz y ha corrido ya 7 maratones fuera del país.

¿Por qué querías organizar una maratón… y por qué en Quepos? 

Yo siempre he querido organizar un evento deportivo – yo era futbolista, y cuando comencé a correr en eñ 2006 me fui apasionando por el atletismo-. Y todos sabemos que hay pocas medias maratones y maratones en Costa Rica.  Pensé en un lugar que aparte de ser atractivo tuviera una buena oferta hotelera para los corredores, y Quepos lo tiene. Está en una de las zonas más hermosas del país. Se me ocurrió un día que andaba ahí por trabajo, y salí a correr por la Costanera. Me encantó.

¿Elegiste Quepos con visión de corredor?

Claro; a todos nos gusta o preferimos correr en plano, particularmente en distancias como 21 y 42 kms es importante que la altimetría sea lo más plano posible, para mejorar los tiempos o marcas personales. La salida está para las 5 am.

Lo primero que uno piensa cuando relaciona correr con Quepos, es calor.

Sí, y elegimos hacerla el 21 de abril porque el porcentaje de humedad no es tan alto.  Yo corrí Santiago de Chile a 30 grados, he corrido en Cuba,  así que tengo buenas referencias sobre lo que puede hacer la humedad. Este no será un clima hostil. La maratón siempre será un desafío, de todas maneras.

¿Cuánta gente esperan para esta primera edición?

Tenemos un cupo limitado para mil corredores; para ser la primera edición es lo prudente. Pero por supuesto queremos que sea tan buena esa experiencia que haga volver a esos mil, y recomendar la competencia a otros más. Este año estamos preparados para recibir a mil corredores y que salgan satisfechos, contentos y bien atendidos.

Ya la Municipalidad de Aguirre declaró el evento de interés público. La verdad es que este es es uno de los lugares más lindos del país, y le permite a los corredores que tanto los días previos como los posteriores a la carrera la pasen bien, y no tan lejos de San José. En dos horas y media más o menos, ya estás allá.

Dejame preguntarte algo superficial:

¿camiseta, medalla bonita…? JajajQUEPOS

Ah claro, esos detalles están cubiertos: los colores del evento como podés apreciar en la página web, son el azul y el amarillo. La inscripción incluye las pólizas, y todo lo indispensable, pero también pensamos en camiseta dry fit, en otra camiseta post-race de algodón, maletín, botella de agua, etc.

Por supuesto que está garantizada una buena hidratación, provisiones, control electrónico en los retornos, esponjas, asistencia médica, y hasta música en la meta.

Para vos como maratonista debe ser mucho más especial organizar una carrera como esta, me imagino.

Claro. Yo sé la ilusión y el compromiso que se asume cuando uno se inscribe en un evento como este. Que es la suma de mucho esfuerzo, de mucha disciplina. Por eso queremos concentrar los recursos en estas dos largas distancias. Yo sé lo que significan esos minutos de gloria en la meta, y quiero que sea una experiencia tan memorable como la que uno tiene en cualquier otra maratón internacional. Ya tenemos patrocinadores importantes respaldando este primer evento.

Entonces, ¿cuándo es, para apartar la fecha?

20 de abril. Ya se pueden inscribir en línea o en las tiendas Runners. Visiten www.queposmarathon.com

Diay yo creo que me apunto en media. ¿Verdad?  

Media $35, Maratón $65. 

Les dejo el recorrido, que pueden ampliar en la página web.

Recorrido Quepos Marathon

Recorrido Quepos Marathon

Salir en el NY times, bananos ticos en Berlín… etc.


Anoche estuvimos conversando un grupo de amigos que corren… y hablamos de maratones, obviamente. Cada uno pensando en la suya. Aparte de repasar detalles como “dónde vamos a imprimir la camiseta” – cosa que no es nada superficial,es parte de la motivación – hubo varios temas que me hicieron mucha gracia. Les cuento dos.

Portada NYTimes 7 nov. 2011

1. “Nela, y para qué va a repetir NY”. ¡Buena pregunta! Pudiendo ir a otro lado, Chicago, Tamarindo, la que sea, para qué volver a la misma maratón que ya corrí… bueno, alguna vez lo expliqué aquí, me gustó tanto que quiero ir otra vez. Yo soy muy rara, si algo me gusta lo repito 500 veces (una canción, un libro, una película, un restaurante) evidentemente no podría ir 500 veces a una maratón, pero bueno: esta me fascinó. Yo quiero ir otra vez, todo me gustó tanto que quiero vivirlo otra vez. Y si se puede mejorar, pues qué bien.

Pero lo que yo no les había contado era por qué quedé con sangre en el ojo al leer el NY times del 7 de noviembre de 2011.

Alguien me había dicho que al día siguiente de la maratón, el NYTimes publicaba la lista “completa” de los corredores que habían terminado la carrera. Yo, adolorida pero ilusionada, fui el lunes a buscar mi ejemplar y empecé a buscar mi nombre.

Mi nombre nunca apareció ni iba a aparecer, por esta sencilla razón: se publican los nombres de todos… los que hubieran logrado correr en menos de 5 horas. 

Y yo duré 5 horas y media.

Me cayó el 4 cuando ví esto:

Me dio risa y al mismo tiempo pensé “lástima, porque si hubiera ido un poco más rápido y no hubiera parado para ir al baño, fijo sí lo lograba… tal vez”. Cerré el periódico y me quedó en la cabeza la idea de volver, para estar en la lista del año entrante.

Aún no tengo claro cuál sería mi pace ni me quiero presionar a un tiempo específico, pero lo cierto es que este año, mínimo, quiero mi nombre en el NY Times. Es uno de los propósitos de volver a NY. Sonará como algo meramente de “ego”, o una pequeñez, pero qué importa, ¡yo quiero! Además es una meta realista – sí, sí puedo llegar en menos de 5 horas… hasta 4.59 ! – y si no es firmando un artículo como periodista, pues entonces que sea corriendo que puedo ver mi nombre el NY Times. Digo yo.

No es LA razón para volver, pero es una entre tantas.

2. Segundo tema: Olman, un amigo ciclista cuya esposa es corredora, de repente lanzó un dato curioso en la conversación, cuando dijo:

“¿Vieron que para la Maratón de Berlín van 140 mil bananos ticos?”

Todos nos quedamos como … ¿cómo cómo?

“¡Que sí, que para Berlín van a mandar 140 mil bananos de Costa Rica!”

Me tuvo que buscar el link para ver la noticia, y me pareció tan curioso y tan interesante que lo quise postear. Como cita la nota en la página de la maratón de Berlín: “The bananas come from Costa Rica and are ordered six weeks prior to the Marathon. Thus, the bananas have the right level of maturity, the delivery is clocked accordingly.”

Además, hay 90 mil manzanas Gala que también servirán de insumo para los maratonistas. La maratón de Berlín será en 3 semanas.

Si uno se pusiera a recopilar esos datos curiosos de las maratones, tan simples como de dónde sale la comida para tanta gente, los voluntarios que dan asistencia,  cuántos litros de agua nos bebemos todos los locos que vamos ahí corriendo,… si yo corriera la maratón de Berlín este sería una de esas cosas que significarían mucho para mí, en un día en que todo es emocionante, todo es importante, todo es sorprendente.

Así que los bananos ticos ya fueron encargados y estarán a lo largo de los 42 kms esperando con su potasio a todos los corredores.

¡Levante la mano el que va para Berlín!

¿Y a usted, cómo le fue en los Juegos Olímpicos?


¿Qué ganó usted?

¿Y qué gané yo?

Los vimos, criticamos, nos emocionamos, lloramos, nos desilusionamos, nos asombramos… ¿y qué?  ¿Creemos que los Juegos Olímpicos fueron solamente un evento “en la tele” para ver a los más extraordinarios atletas del mundo?

Qué va.

Ojalá muchos padres de familia, entrenadores y maestros hayan aprovechado estos días para motivar a sus hijos y pupilos a poner atención no solo a los detalles deportivos, sino a las lecciones de coraje y solidaridad que dejan estas competencias. Así, todos salimos ganando.

Si pensamos que esta fue “la única” vez que Leo Chacón se cae o que Nery termina una carrera enojado consigo mismo, estamos muy equivocados. ¡Tal vez haya sido la única en la que el público que los vio caer, era de millones de personas! Pero Andrey, César, Gabriela, todos ellos están acostumbrados a esos mal llamados “fracasos”. Se han caído o lesionado en el peor momento. Todos saben lo que es un calambre, un aguacero en plena competencia, un cólico, una caída, …solo que nadie los estaba viendo ni para levantarlos, ni para criticarlos.

Aquí los novatos somos nosotros, que cada 4 años nos ponemos a opinar sobre un desempeño que, aceptémoslo, no podemos desacreditar con argumentos técnicos porque no somos expertos. ¿O acaso nos sabemos de memoria los tiempos de Nery en 400 mts, como nos sabemos la tabla de goleadores del campeonato local? ¿Sabemos cuántos kilómetros a la semana corre Gabriela y los tiempos récord de sus rivales? ¿Conocemos cómo se desglosa el presupuesto del Comité Olímpico Nacional? ¿Cómo dividió Sharolyn su tiempo entre entrenar, trabajar  y ver por su hija? (sí, Sharolyn es mamá).

Lo que pasa es que estas competencias hacen soñar a cualquiera. Resumen la gloria, el esfuerzo y el trabajo de humanos en busca de ser los mejores. Sentarse a ver natación, gimnasia… lo que sea, lo deja a uno boquiabierto y a ellos, a nuestra delegación, también. Todos ellos iban con la mejor intención de mejorar sus marcas, y por qué no, tal vez no lo dijeron pero pensaron “jalarse una torta” y sorprendernos. No sé si pensaron en medallas, pero nunca prometieron nada. Fuimos nosotros los que sin saber los pormenores de su entrenamiento, estábamos sentados esperando escuchar el Himno Nacional. Y no sucedió, como no le sucedió a decenas de atletas de otros países. El medallero es clarísimo: no hay para todos. En cada podio solo caben tres, aunque decenas califiquen a duras penas con una marca mínima con tal de meterse en la pelea.

Si los vimos como jueces – que no somos -, fue fácil criticar y cambiar de canal. Pero si como ciudadanos o deportistas le buscamos una lección de vida, estos Juegos son una escuela: esa foto de Nery, desconcertado sobre la pista mirando la tabla de clasificación, nos tiene que dejar una lección. ¡A él y a su entrenador se las dejó! A nosotros no nos puede servir solo de excusa para inventarnos justificaciones que nos parezcan buenas. Y esa foto de Nery es tan importante como aquella en la que sale convertido en un titán, con los brazos extendidos, ganando el campeonato bajo techo. Una no es “mejor” que la otra.

Los hematomas de Leo también son un mensaje, no para él, para los demás. ¡Créame, él va a caerse de nuevo, sus músculos se desinflamarán, y seguirá! ¿No cree que nosotros podemos, en lugar de sacar el serrucho con la velocidad de Bolt, tomar un momento y absorber parte de ese aprendizaje de nuestros atletas?

Y comienzo conmigo: lo digo con mucha pena, nunca he ido al estadio a ver competencias de atletismo. ¡Pero me paso quejando del escaso apoyo para este deporte! Qué vergüenza: es que uno tiene que ser honesto, ¡no se vale pedir cuentas de lo que no estamos dando! Por Dios… Sharolyn entrenó para correr vallas… sin vallas.

Sé que cada uno tiene una opinión respecto a lo sucedido con cada uno de nuestros representantes. Pero a veces me pregunto por qué tenemos que argumentar lo deportivo en términos de dinero (“lástima, con lo que se invirtió en ellos” dijo un colega en la televisión); o bien con suposiciones (“es que no le ponen ganas”) y hasta acusaciones absurdas de “andaban paseando”. ¡Dígame para cuál paseo una persona entrena de madrugada, sin equipo, sin patrocinios, sin aplausos, sin salario, durante 4 años, a ver si hace la marca para el paseo!

Ninguno de ellos necesita compasión, lástima ni excusas. No les interesa ser los héroes ni los “pobrecitos”. Se lo aseguro.

Pero si hacemos de este Londres 2012 un circo romano y tiramos a los “leones” a nuestros atletas, estamos dándole un pésimo mensaje a los que vienen detrás. Imagine, si usted es otro Nery, un chiquillo en Limón “pulseando” buenos tiempos… y observa no solo lo difícil que es tener apoyo estatal y privado, sino también cómo su esfuerzo, su 100% es menospreciado por otros ciudadanos… ¿usted querría correr?

Afortunadamente todos ellos están hechos de otra madera. Repito, están acostumbrados a correr o entrenar callados, cuando nadie los ve ni les aplaude. Han llegado a casa después de entrenar, eufóricos porque mejoraron 10 segundos, o menos, y nadie se los celebra. Saben que no pueden quedarse mucho rato disfrutando una victoria porque de todas maneras, al día siguiente hay que entrenar.

Hay grandes, enormes lecciones de humanidad y disciplina que se aprenden al ver los Juegos Olímpicos.

Este abrazo del keniano Ezekiel Kemboi, campeón de los 3.000 metros con obstáculos, con el francés Mahiedine Mekhissi, en el segundo lugar, fue de las escenas más emotivas que recuerde… una muestra de hermandad en un mundo en el que la gente todavía se mira “raro” por el color de piel, la religión y la nacionalidad.

También, recuerdo una atleta que esperó a otra que venía rezagada y agotada… no quiso dejarla sola atrás, con el dolor.

¡Y qué me dice de Oscar Pistorius, corriendo feliz como siempre soñó, al lado de los mejores… no ganó su heat pero nos enseñó que sí se puede correr sin piernas! Se llevó de recuerdo el saludo y el número de uno de su rivales.

¿Y quién se fijó en el canadiense que botó a Leo, en el triatlón… y que se tuvo que retirar de la competencia?

Por eso son asombrosos, cada uno de los atletas que participan. Porque una vez cada 4 años, gracias a la televisión o a internet, o a un click oportuno, nos dejan asomarnos a lo que para ellos es una rutina: la grandeza.