¡Ahí va una tica!


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Para representar lo mejor del atletismo costarricense, César Lizano correrá la Maratón de Nueva York este año. Con lo que ha entrenado, no espero menos que un excelente tiempo de nuestro atleta olímpico, y la verdad, qué orgullo saber que va muy, muy muy adelante de mí, y que va a ser de los primeros en cruzar la meta.

Yo voy de turista, de aficionada, como los otros 45 mil que no ganan. Y eso es genial. Pero no represento deportivamente nada. Solo a mí misma.

Como tica, quise llevarme esta camiseta que es como una reinterpretación de la del año pasado. Esta es un diseño de Marilis Lopardo y Melissa Arias, que trabajan en Jotabequ, y lo hicieron para unos proyectos propios el 15 de setiembre. Lo vi, me gustó, y les pedí permiso de usarlo para tener en mi camisa un poquito de la belleza de nuestra carreta.

Pero una tica que va corriendo tiene que llevar música tica también. A la par de ese montón de color, yo decidí salpicar mi playlist de música nacional. Sí sí, Ricky Martin, Juan Luis Guerra y Pink! van en mi lista, pero no puedo no llevar música tica. Ojo que no son canciones para ir a un pace delirante… son para sentir rico el sonido tico. Tienen letra, ritmo, historia, sentimiento, son de Costa Rica, conozco a los que las cantan y … pucha, se siente lindo correr oyéndolas. Y cantándolas, si tengo aire. Les comparto las notas ticas de mi playlist de Maratón, que incluye música de ese chuzo de serie llamado Dele Viaje. Voy como Beto, valiente. Le voy a dar viaje.

Groovy Cocofunka

Siente Cocofunka

Ondularte Gandhi

Sacúdete Los Ajenos

El Criticón Sonámbulo Psicotropical

Baby Rolling Mechas

Gira el mundo Percance

La mitad de lo que soy Daniel Patiño Quintana

Suda el Jamón Debi Nova

Dieciséis amaneceres Divino Remedio

Malpaís Malpaís

Azul Tango India

Los Pollitos José Capmany

Siete días para los 21 kms


A esta hora, dentro de una semana, ya estaré lista, vestida, hidratada, masajeada, cofaleada, y mentalizada para correr mi primera media maratón. A pesar de que ya hemos entrenado distancias similares (fondo en Santo Domingo, la Guácima y San José) nunca será igual que el propio día de la carrera, con los nervios, el calor de las 2 pm y según entiendo, 9 mil 400 personas listas para recorrer la capital de oeste a este y viceversa.

La gran motivación de muchos – si no es que de la mayoría – será entrar al final de la carrera y levantar los brazos dentro del Estadio Nacional. El tema del Estadio ha resultado cansón: que si Shakira, que si don Omar, que si con Messi o sin Messi, pero a los que vamos a correr sencillamente nos impulsa esa ilusión de sentirnos un poquito como  esos grandes atletas, esos kenianos, los que vemos en las Olimpiadas, cuando entran triunfantes y agotados a la pista y la gente los aplaude. Uno sabe que no va a ganar ni a imponer un récord, pero es que a los que nos gusta correr hay muchas otras razones que nos motivan.

En este caso, también vamos a competir contra el cansancio, el calor y en mi caso contra el miedo que tengo de esta primera gran distancia. Miedo de… no sé, no sé explicar de qué. Mejor lo cambio por ansiedad, o emoción. Y bueno, básicamente uno siempre compite contra sí mismo. Las tennis llevan nuestros pies, pero la mente… ah, la mente va más adelante, también suda, también se agota, también sueña durante esos kilómetros, y genera parte del combustible que mueve nuestros músculos.

Tengo la tranquilidad de que en el grupo nos hemos preparado muy bien. Buenos fondos, buen entrenamiento, también las visitas al gimnasio han sido útiles, en fin: ahora que faltan siete días para correr, controlaré mucho la hidratación, hay que disciplinarse para irse a dormir temprano y comer muy, muy bien: buena semana para consumir pastas y deliciosos casados.

Ayer aparte de correr muy suave con los ChiRunners, hicimos algo muy bonito. Gracias a unos compañeros que trabajan en Nova, vimos todos juntos, en el cine, “The Spirit of the Marathon”. Ya había recomendado el documental aquí en el blog, pero ayer no sé si por verlo junto a ellos, junto a mis compañeros con los que corro, me sentí más impactada por el relato. Era la motivación final con miras a lo que vamos a vivir el domingo. Muchos no la habían visto, y los que ya la habíamos visto, la vivimos más intensamente – la magia de la pantalla grande.

El Estadio Nacional, visto desde las montañas de Heredia (perdonen ahí los cables de la luz)

Esta semana fue agotadora porque me pasé de casa, tenía la vida en “cajas” y me tuve que acostumbrar a un nuevo lugar para dormir, al recorrido hacia el trabajo y nuevas rutinas. Pero desde aquí se ve el Estadio Nacional. Justamente escribo y veo por la ventana el Estadio. Con la imaginación, hago el recorrido pensando en cuánta gente irá a apoyarnos, qué rostros veremos en el camino, cuántos amigos que corren me toparé ese día… lo que no puedo imaginarme es qué se sentirá entrar a esa pista y terminar 21 kilómetros.

Correr me ha cambiado mucho. Ayer andaba de “chicha” y se me quitó corriendo. Noto algunos cambios, ligeros pero positivos, en mi forma de correr. Siento que he mejorado, me siento más fuerte. Ya no me cuesta respirar. Ya no me duele “todo” cuando corro. Quedan todavía bastantes meses para darle la vuelta a la Gran Manzana, pero primero toca pasar esta prueba de correr en “Chepe”, la capital que nos parece fea y caótica, pero que tiene una gracia escondida. 18 mil piernas, el sonido de nuestras tennis sobre el asfalto josefino, le darán un nuevo color a San José.

Ahora comencé a pensar qué me voy a poner para correr – “antes muerta que sencilla” – y creo que quiero correr con los colores patrios: blanco, azul y rojo. Limpiaré las tennis, alistaré la música para el iPod, y le repetiré a toda mi familia y a mis amigos que los granizados, hielo, agua, mangueras, “bolis” y demás hidratantes se agradecerán a lo largo del camino.

El martes toca ir a recoger los paquetes con el número y la camiseta. ¡Ya me imagino las filas… ! pero qué importa. Es parte de la emoción.

Esta es la canción oficial de la inauguración del Estadio. Me encanta escuchar las voces de tres ticos que admiro: Debi Nova, Ale Fernández y Kurt Dyer. Gracias a Federico Miranda por crearla.

Que tantos ticos podamos estrenar este estadio así, corriendo, sintiéndonos un poco atletas, aunque no ganemos, me parece un privilegio hermoso y una enorme motivación. Esta semana me va a costar dormir.