¡De vuelta! ¡Ahhh….. qué delicia!


Hoy fue una de esas mañanas en las que las cobijas están particularmente sabrosas, pero a pesar de eso, volví a mi rutina: suena el despertador, abro los ojos, y comienzo a alistarme para ir a correr. Desayunito breve, y salir hacia la Sabana.

Volver a sentir el frío de la madrugada, estirar con el grupo y comenzar a correr… me dije a mí misma que no me iba a poner miedosa pensando en que algo me iba a molestar. No no y no. Y así fue. 30 minutos de correr suave, sin presionarme ni estresarme por el pace. Hoy era para retomar y volver a sentirme bien. Reconozco que me cansé un poquito, pero la instrucción del entrenador fue muy clara: “¡Si se cansa, bracee!” ¡Ah sí, aquí nada de chineos, nada de pobrecitos! Pero sí todo el ánimo del mundo. Y mañana vuelvo a correr.

Hoy no llevé música, pero me quedo con una sensación tan alegre y tan optimista, como la de esta canción que por cierto, va en mi playlist. ¡Gracias a Dios, volvimos a la pista y sin dolor!