Por qué “todo mundo” corre


Ahí va uno solillo, corriendo... pensando... resolviendo...

…”Ah, claro, como está de moda, ….qué ¿ahora vos también decís que corrés?

Tal vez han escuchado esa frase – y con ese mismo tonito desafiante -. A mí sinceramente no me importa que lo vean como una moda, porque creo que hay algo más detrás de todo este boom de tennis y maratones.

Ayer me topé con el blog de una simpática muchacha de Minnesota, ella se llama Jasmine Jonell y su blog se llama “Legally Blonde, persuasive in pink” (¡qué buen nombre, me encantó!). Jasmine cuenta entre muchas cosas, por qué corre. Prefiero que lo lean y la conozcan, pero en pocas palabras, entre los motivos que ella menciona está “escapar“. A veces uno desea eso, ¿cierto? Trabajo, familia, deudas, enredos, engaños, no sé… todo eso que a veces provoca que uno se lleve las manos a la cabeza y diga “ya“. “Ya no más, ya no más”.

Jasmine me recordó por qué a veces, aunque sea en modo “automático“, uno va a entrenar. En esa licuadora que es la cabeza, uno va pensando millones de cosas, recreando pleitos, argumentando, haciendo números. Poco a poco todos esos pensamientos se van diluyendo con sudor, y al final del entreno, aunque los problemas son los mismos, uno los ve diferente.

Creo que la gente corre ahora más que antes porque todos tenemos mucho de qué huir, mucho estrés, muchas cosas que superar, y ahí en la calle, en la Sabana o donde sea, uno puede vencer eso que le molesta y sentirse grande.  Cuando cada persona cruza su meta (sean 5, 10, 21, o 42 kms) entiende que esa competencia la ganó contra sí mismo, y que aunque en la casa tenga los mismos chiquillos molestones, el mismo jefe gruñón en la oficina, o la misma deuda que ayer – y hasta con intereses – hay algo que ganó hoy que nadie le va a quitar: esa sensación de cumplir consigo mismo. Uno comprende que si pudo vencer un kilómetro tras otro, no hay nada que no pueda superar por grande que sea.

Jasmine tiene motivos muy personales que la hacen sentirse libre al correr. Yo no me puedo quejar, tengo una vida muy tranquila y bonita, pero cuando he tenido que pasar algo difícil, siempre sé que se me va a quitar corriendo. Me siento fuerte corriendo. Me siento valiente, me siento capaz. Y cuando termino de correr, me queda una seguridad en mí misma que replica en todos los demás aspectos de mi vida. Me hace feliz.

Hace poco leí una sugerencia en I <3 to run, que decía que para inspirarse y correr con ganas, uno puede escribir en la suela de las tennis algo que quiera vencer, y literalmente “aplastar” contra el asfalto. Algunos escriben cosas realmente difíciles: “Leucemia“. “Cáncer“. Tal vez no sea el caso suyo o mío, tal vez lo que cualquiera escribiría es… “Pereza“. “Sobrepeso“. “Discriminación“. “Divorcio“. No sé.

Por eso tantos corremos. ¿Ha visto que la gente, luego de una carrera, postea en facebook  una foto suya en plena acción? No es una caricia al ego. Es que uno ve en esa foto la expresión de algo que solamente se siente cuando se tienen puestas las tennis, en media cuesta, a pleno sol o con mucho frío. Todos encontramos en correr un motivo para quitarnos las manos de la cabeza y mirar adelante, con una sonrisa, sin que nadie le diga qué puede o qué no puede conseguir.

De repente uno ni  siquiera hizo un tiempazo en una carrera, no dejó botado a nadie, pero… ¿qué llevaba en la suela de las tennis? Solo el corredor lo sabe. Vea el rostro de la gente que corre. Ahí puede leer, en la expresión de su cara, por qué lo hace.

Y vos… ¿qué escribirías vos en la suela de tus tennis?

Thanks Jasmine. You really rock!