Porque el grupo “jala”, lo logramos


Si a algo le tenía miedo era a este fondo, de 20 kms, hasta La Guácima de Alajuela. Una cosa es hacer un circuito de 22 en un lugar conocido, y otra muy diferente ir con todos los ChiRunners desde La Valencia hasta Los Reyes. Ese era el recorrido que nos tocaba a los que planeamos hacer la media maratón del 27 de marzo.

El sábado intuíamos que iba a hacer mucho calor; a las 5 am no corría brisa, y comenzamos el calentamiento celebrando el aniversario del grupo, que es sobre todo el aniversario de Álvaro como líder y guía de todos estos “locos que corren“.

Solo tendríamos una cuesta que subir pero… sinceramente, llegar hasta Los Reyes me parecía largo y difícil. Sin embargo me sentí muy bien. Pude mantener un paso constante, respirar bien, ir relajada y contenta, como se debe correr. Tuvimos excelente asistencia así que el agua no faltó, ni el hidratante. Llevaba dos bolsitas de gel, una barrita de granola y pastillas de sal, por si acaso, pero no necesité usarlo todo: llegué muy bien hasta Belén, y de ahí en adelante con el sol a las espaldas, comenzó la parte más dura, al menos para mí.

No iba pensando si iba a llegar de última, la verdad eso no me importa tanto; iba feliz de sentir fuerza, de no tener ninguna clase de dolor o lesión,… el único imprevisto fue que se le acabara la batería al iPod y tuve que ir “oyéndome” a mí misma hasta el final, pero eso no es nada.

Cuando terminé, los que ya habían llegado me aplaudieron. Creo que muchos saben que apenas estoy comenzando en esto, y que no tengo todavía la fortaleza que ellos sí tienen, pero bueno, ese recibimiento me animó montones y terminé en dos horas veinte minutos mis 20 kilómetros; sin cólicos ni arratonamientos: completamente feliz.

Estamos preparados para que el sábado 5 de marzo hagamos un fondo en una ruta similar a la de la Maratón Internacional. Espero no solamente estar más fuerte para ese día, sino mejorar mi tiempo. Tengo 27 días para mejorar mi tiempo, pero no tengo prisa. El proceso me encanta. Comencé a mediados de diciembre, y ya corro 20 kms.

Es increíble lo diferente que es correr con un grupo. Es como si ellos, aunque vayan delante de uno, lo vinieran “jalando” con un mecate imaginario. Siempre querés ir cerca de los más rápidos, o aunque sea verlos de largo, como una guía.

Para esta semana espero la llegada de un aliado muy importante en mi entrenamiento. Hace varias semanas le regalé mi monitor cardiaco a mi mamá, porque su doctora le pidió que haga ejercicios controlando pulsaciones. Y bueno, le di mi “Polar”, mi viejo pero buen Polar color rojo, y ahí anda mami aprendiendo a usarlo. Yo espero tener el mío para el otro sábado.

Por ahora, puedo decir que ya aguanté el fondo con los Chi, 20 kms. Y que un día espero ser tan buena como todos ellos. Este video no tiene mucho del recorrido porque hay que ir concentrado, pero ¡siempre es bonito competir contra la propia sombra…! Los aplausos del final no eran para mí, sino para una muchacha que con todo y lesión en la rodilla, terminó el recorrido completo. Como debe ser.

Yo también espero correr, como dice Álvaro, hasta los 150 años.

Y comenzamos: ¡porque no es jugando!


Ahora sí. 348 días y ya siento que voy en camino. Tengo programada la cita con el nutricionista y entrenador, y ya comencé a ponerle más a los entrenamientos. Para ser honesta, correr en banda no me hace mucha gracia (cuesta concentrarse y disfrutarlo, pienso yo, aburre un poco) y las calles no siempre son tan seguras para entrenar, así que busqué un lugar donde puedo correr sin preocupaciones y con tranquilidad, aparte de mi ruta habitual.

Resulta que el autódromo La Guácima es ideal para correr. Claro, para que corran los carrazos los domingos, pero entre semana, en las mañanas, los ciclistas usan la pista para entrenar. Me contaron que algunos triatlonistas también aprovechan y hacen un ratito atletismo, un rato bici.

Yo me animé y el jueves me levanté temprano para ir: era perfecto. Nada de carros, ni semáforos, ni peligros en las aceras, solo la pista, eso sí, compartida con unos cuantos ciclistas. Confieso que me sentí un poquillo impresionada por tener tanto campo para mí, pero luego de calentar, comencé a correr.

Qué rico. Seis de la mañana, el airecillo fresquito en la cara, y le di con ganas. No llevaba la cuenta de las vueltas, solamente me concentré en conocer la pista (una cosa es verla por tele y otra correrla) y en ir viendo cómo me sentía.

A las 7 paré, ya con los cachetes coloradísimos y sin el sweater que me había puesto: calculo 3 vueltas bien sudadas, unos 9 kilómetros. Buen ritmo, controlando la respiración y cuidando pulsaciones, pero también pensando desde ahora en la maratón. Esto es apenas una quinta parte del esfuerzo final.

Nota mental para la próxima venida a la Guácima: traer más agua. No me alcanzó la botella que llevaba, la dejé en los pits para parar y tomar, pero desviarse para agarrar la botella no funciona, mejor me llevo un cinturoncito con botellas pequeñas.

En el próximo post espero contar qué me han dicho algunas personas que saben del reto, y voy a subir una nota sobre la música y el ejercicio, que explica por qué aparte de unas buenas tennis e hidratación, es importante llevar un buen playlist en la carrera.

Ya falta menos. : )Esta soy yo al terminar el entrenamiento en la Gúacima.

Luego del entrenamiento en La Guácima