Cumplir sueños es contagioso


Debía la explicación de mi “muro” del fondo madre: para ser breve, dolor de pantorrillas en el km. 30. Y eso no fue lo que me molestó, sino que me volví con un tono muy seguro y le dije al profe “tranquilo profe, creo que con 30 está bueno…”. ¡Esa no soy yo! ¿Qué fue eso? Con esos ojillos que le hace a uno cuando se enoja, me volvió a ver, aplaudió 2 veces, y siguió trotando. Yo lo seguí.  A regañadientes, lo seguí y pensé “si me fijo cuánto falta, me desmotivo: mejor le veo los pies al profe“. Y viéndole los pies, tap tap tap llegamos a la curva y de ahí, a la derecha, tuve un segundo aire.

Ese segundo aire me permitió llegar a completar los 36 kms. Ah, porque además, no fueron 35:  “es un poquitico más, después de la cuesta“… ¿Qué? Bueno diay, ya iba en el segundo aire y no arrugué la cara, pero sí sentí muchas ganas de llorar al terminar, y aún no entiendo qué me pasó, por qué a los 30 me puse vagabunda y “lo iba a dejar así“. Qué irresponsable más grande. Me desconozco. ¿Cómo iba a hacer menos de lo que HAY QUE hacer? Para mí, fue un muro mental y me avergüenzo de haber siquiera pensado en parar.

Y bueno, escribo hoy domingo porque desde temprano muchos de mis amigos corrieron en Chicago. Ver su emoción, ver a Kimetto y a Jeptoo llegar a la meta, me hizo reaccionar: Marianella, usted va a hacer su tercera maratón en 20 días. Jesús.

Creo que del video del post anterior lo que más me gustaba era la parte donde decía que la fuerza más poderosa contra la que uno lucha en la maratón es la inseguridad. El día antes del fondo, Priscilla y Marcela me dijeron “No tenga miedo, ya usted es maratonista, ya lo ha hecho dos veces” pero eso no me quitaba el susto. Por Dios, 35 kms. Por Dios, ahora son 42.

La distancia sigue siendo inmensa y poderosa; admiro mucho a los ultramaratonistas porque sinceramente no me cabe en la mente correr más de 42 kilómetros, pero ahora, a 20 días de esa tercera maratón, tampoco me explico cómo lo hice las dos veces anteriores.

picstitchEl factor NY, es decir, la emoción, la belleza de la ciudad, estar de vuelta ya sin tormenta (espero), escuchar a Sinatra a la salida y saludar a muchos latinos en Brooklyn, la vueltita de Columbus Circle… todo eso, no hace lo que hace el gel, el agua, los gatorades; ¡hace mucho más! Yo creo que el poder vencer la distancia uno solo se lo explica por dos razones, una por supuesto es el entrenamiento, y la otra, esa: la emoción.

Puse esta la foto de estos tres BIB´s porque han sido tres momentos en que esa inseguridad se puso a prueba: el anaranjado, el de la primera maratón, porque ni siquiera me imaginaba a lo que me estaba enfrentando y aún así, lo logré. El segundo, el que aún está en la bolsa, porque aunque iba segura de hacer una buena maratón, no pude: la cancelaron. Pero eso no me quitó la alegría de correr y la certeza de que iba preparada. Y el tercero, que lo usé el 17 de marzo en Roma, los 42 kms más felices de mi vida, que los terminé más contenta que nunca, sin dolores y haciendo un buen tiempo, segurísima de que tenía la fuerza.

No sé si ahora lograré un buen tiempo, no sé nada. Supongo que la inseguridad que me asaltó al km 30 la tendré que disimular con emociones en NY. Pero de esos momentos está hecha la vida. Cuántas veces uno dice “en qué me metí“, pero ni modo, lo tiene que hacer.

Hoy 384 ticos corrieron en Chicago y a esta hora su mente sigue llena de imágenes; sus piernas están cansadas pero no les importa, porque aunque digan que “todo mundo corre” ellos saben que son pocos en el planeta los que pueden levantar la mano y llamarse maratonistas.

No sé si todos cumplieron su tiempo meta, pero sí deberían felicitarse porque no se volvieron “puro cuento“. Hay quienes dicen “yo quiero hacer tal cosa…” pero se quedan en el camino. “Me gustaría hacer tal otra...” y ni siquiera lo intentan.

Todo el que cruzó la meta hoy en Chicago pasó de soñador a hacedor, y hasta donde yo sé, esa es la única manera de cumplir un sueño:  hacer lo que hay que hacer. A nadie le van a tocar la puerta para llevarle el título de maratonista. Hay que ir por él a la meta.

Es contagiosa esa plenitud que ellos irradian hoy, y comienzo a contrarrestar cualquier amago de inseguridad con el convencimiento de que quiero ir por ese BIB de 2013, esta vez, usarlo, gastarlo, arrugarlo por las calles de NY. Quiero correr mi tercera maratón, y olvidarme de cualquier pero, grande o chiquito que exista.

Cumplir sueños es contagioso. Sé que con lo que ellos hicieron hoy, están naciendo muchos futuros maratonistas que se antojaron de lograrlo ellos también. Bendita moda ¿verdad?

Confieso que hoy comencé a empacar. Voy por la tercera. Carambas. 

Nota: No hay meta pequeña. Felicidades a mi amigo Alonso, que hoy corrió su primera carrera de 8 kms en San José. : ) Uno más que no es puro cuento. Es pura voluntad.

Un “maratoniano” llamado Rafa


cubierta_El efecto maratón_10mm_280513.inddHe tratado de recordar cómo es que conocí a Rafa, y creo que la respuesta es “twitter”. Y sí, seguramente hablando de correr. Hace dos semanas y luego de mucho conversar por correo, twitter y facebook, por fin tuve el gusto de conocerle, hablar – de qué, más, ¡de maratones, claro! – y recibir de manos suyas el ejemplar de su segundo libro, llamado Efecto Maratón.

Maratoniano” dicen en España; “maratonista” decimos en Costa Rica. Igual, este colega y corredor ha vivido experiencias increíbles con sus tennis bien puestos: la cancelación de la Maratón de NY en 2012, y los atentados de Boston el pasado es de abril. Así nació su libro. Esta entrevista es para que lo conozcan mejor. Leyendo sus respuestas entendí por qué este sevillano me cae tan bien. Y si se fijan… ni le pregunté sus tiempos. ¡Eso no es lo que lo hace grande! ¡Rafa, mucha gracias! Nos vemos en NY en noviembre y espero que en pocas semanas tu libro se venda en Costa Rica.

¿Cuándo y cómo comenzaste a correr? ¿Cómo te calificarías como corredor?

Todo empezó el primer domingo de noviembre en 2007. Estaba en Nueva York cubriendo la maratón para Canal Sur (la televisión en la que trabajo). Nos encontrábamos en Columbus Circle, a un kilómetro de la meta, grabando. Allí vi tantas imágenes que me inspiraron, de corredores de distintos tipos, jóvenes, mayores, gordos, flacos, blancos, amarillos, negros… Cada uno tenía su propia historia, sus emociones, sus dolores a esa altura de carrera. Aquello me motivó a formar parte de esa historia, al año siguiente yo también quería estar ahí, corriendo la Maratón de Nueva York. Y empecé a entrenar fuerte. Nunca antes había corrido.

Como corredor me considero alguien que trata de disfrutar. No me fijo metas ni objetivos de tiempos. Intento superarme, es verdad, pero no me obsesiona el reloj. Si una carrera hago un minuto más de lo que tenía previsto, no me preocupa. Valoro mi rendimiento en función de la felicidad que recibo en cada carrera, en cada entrenamiento. Por supuesto, intento ir lo más rápido que puedo. Pero sin que eso me impida pasarlo bien o compartir un buen rato con los amigos.

¿Cómo hacés para que la agenda tan complicada del trabajo de periodista te coincida con entrenamientos?

Siempre llevo un par de zapatillas junto a mí. Por mi trabajo, tengo muchos compromisos y algunas veces casi no te queda tiempo libre para entrenar. Pero, si en algún momento del día, cuando menos te lo esperas, de improviso te queda un hueco para correr, me ato los cordones y a correr! Hay que ser ordenado y organizarte bien la agenda para poder cuadrar una hora y medio de entrenamientos, no es fácil. El día sólo tiene 24 horas y yo quisiera que tenga 30.

¿Cuántas y cuáles maratones has corrido?

En total he corrido 10 maratones. He corrido NY seis veces. También he corrido en Berlín y Boston, la maratón de los atentados el pasado mes de abril. Y, por supuesto, he participado dos veces en la maratón de Sevilla, la ciudad en la que vivo y trabajo. Intento correr las maratones más famosas, pero también me encantaría empezar a correr maratones que proporcionen experiencias: en el desierto, en la Antártida, en la Gran Muralla China…

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Rafa en Madrid este mes de julio, ¡me firmó mi ejemplar de Efecto Maratón!

¿Por qué NY es tan especial para vos?

Amo esa carrera. Allí me han pasado muchas cosas: es donde debuté, es donde corrí a pesar de la cancelación por el huracán Sandy el año pasado, es donde le pedí a mi mujer que se casara conmigo en la línea de meta… Me gustaría tener salud para que cada año, el primer domingo de Noviembre, pudiera estar en la línea de salida escuchando a Frank Sinatra cantando el “New York New York”.

El ambiente que se vive allí es el más especial que conozco, la gente se vuelca para animar a los corredores, hay un ambiente increíble.

¿Entrenás solo o en grupo? ¿Tenés un entrenador?

Hay días que entreno con amigos y otros que entreno solo. Depende del momento y de las circunstancias. A veces es fácil cuadrar la agenda con otras personas. Otras no. También hay días que prefieres correr solo para “resolver” situaciones emocionales o mentales. Uso el running como terapia y correr es un momento para pensar, encontrarme conmigo mismo e intentar solucionar algunas cuestiones laborales o profesionales. O, simplemente, para desconectar y no pensar en nada si el día ha sido muy estresante.

¿Me podrías resumir el por qué de tu primer libro y el por qué de “Efecto Maratón”?

Escribí “Manual para correr la maratón. ¡Sí se puede!” casi de manera accidental. Mientras entrenaba para mi primera maratón, iba anotando en un cuaderno mis entrenamientos. En observaciones, cada día anotaba más cosas. Al principio, apenas una línea, pero después iba cada vez más. Ahí salía también mi vena periodística. Así que hubo un momento que pensé que eso podía dar para un libro. En el que se sintieran identificados, sobre todo, los lectores que preparan una maratón por primera vez: los miedos, los temores, la ilusión…

“Efecto maratón” surge, con el auge actual del running, de la necesidad de mostrar al mundo cómo somos los corredores. Y de enseñar que, si se aplica nuestra determinación y fuerza de voluntad a cualquier faceta de la vida, se pueden superar los obstáculos. No es una receta para el éxito ni para alcanzar tus metas, pero sí es una palmadita en la espalda a cualquiera para decirle: “vamos, al menos tienes que intentarlo. No tengas miedo ni temas. Puedes conseguirlo”; se trate de una maratón, de encontrar un trabajo o de pedirle una cita a un chico.

¿Qué es lo  más hermoso y lo más agotador de una maratón?

Lo más hermoso de una maratón es cuando cruzas la línea de meta y un voluntario te cuelga la medalla. Ahí te dan ganas de besarle, de abrazarle, de apretarle. Es una sensación de plentitud, de haber alcanzado tu meta.

Lo más agotador es el proceso, el camino que tienes que seguir hasta que eso ocurra. La preparación es larga, algunas veces tediosa, y debes tener fuerza de voluntad para no decaer un sólo día.

Y explicame por qué para vos los tiempos, o los personal récords no son tan importantes.

Para mí correr es una liberación, una manera de sentirme libre de cualquier atadura del mundo. Es una forma de escapar. Por eso, si me impongo unos tiempos, unas marcas, es como volver a atarme. No quiero estar supeditado a un reloj que me marque si corriendo soy feliz o no. Quiero que esa felicidad la determine mi estado de ánimo, y no un artilugio electrónico.

Para contactar a Rafa:  www.rafavega.com y  en twitter: @rafavega_

Salir en el NY times, bananos ticos en Berlín… etc.


Anoche estuvimos conversando un grupo de amigos que corren… y hablamos de maratones, obviamente. Cada uno pensando en la suya. Aparte de repasar detalles como “dónde vamos a imprimir la camiseta” – cosa que no es nada superficial,es parte de la motivación – hubo varios temas que me hicieron mucha gracia. Les cuento dos.

Portada NYTimes 7 nov. 2011

1. “Nela, y para qué va a repetir NY”. ¡Buena pregunta! Pudiendo ir a otro lado, Chicago, Tamarindo, la que sea, para qué volver a la misma maratón que ya corrí… bueno, alguna vez lo expliqué aquí, me gustó tanto que quiero ir otra vez. Yo soy muy rara, si algo me gusta lo repito 500 veces (una canción, un libro, una película, un restaurante) evidentemente no podría ir 500 veces a una maratón, pero bueno: esta me fascinó. Yo quiero ir otra vez, todo me gustó tanto que quiero vivirlo otra vez. Y si se puede mejorar, pues qué bien.

Pero lo que yo no les había contado era por qué quedé con sangre en el ojo al leer el NY times del 7 de noviembre de 2011.

Alguien me había dicho que al día siguiente de la maratón, el NYTimes publicaba la lista “completa” de los corredores que habían terminado la carrera. Yo, adolorida pero ilusionada, fui el lunes a buscar mi ejemplar y empecé a buscar mi nombre.

Mi nombre nunca apareció ni iba a aparecer, por esta sencilla razón: se publican los nombres de todos… los que hubieran logrado correr en menos de 5 horas. 

Y yo duré 5 horas y media.

Me cayó el 4 cuando ví esto:

Me dio risa y al mismo tiempo pensé “lástima, porque si hubiera ido un poco más rápido y no hubiera parado para ir al baño, fijo sí lo lograba… tal vez”. Cerré el periódico y me quedó en la cabeza la idea de volver, para estar en la lista del año entrante.

Aún no tengo claro cuál sería mi pace ni me quiero presionar a un tiempo específico, pero lo cierto es que este año, mínimo, quiero mi nombre en el NY Times. Es uno de los propósitos de volver a NY. Sonará como algo meramente de “ego”, o una pequeñez, pero qué importa, ¡yo quiero! Además es una meta realista – sí, sí puedo llegar en menos de 5 horas… hasta 4.59 ! – y si no es firmando un artículo como periodista, pues entonces que sea corriendo que puedo ver mi nombre el NY Times. Digo yo.

No es LA razón para volver, pero es una entre tantas.

2. Segundo tema: Olman, un amigo ciclista cuya esposa es corredora, de repente lanzó un dato curioso en la conversación, cuando dijo:

“¿Vieron que para la Maratón de Berlín van 140 mil bananos ticos?”

Todos nos quedamos como … ¿cómo cómo?

“¡Que sí, que para Berlín van a mandar 140 mil bananos de Costa Rica!”

Me tuvo que buscar el link para ver la noticia, y me pareció tan curioso y tan interesante que lo quise postear. Como cita la nota en la página de la maratón de Berlín: “The bananas come from Costa Rica and are ordered six weeks prior to the Marathon. Thus, the bananas have the right level of maturity, the delivery is clocked accordingly.”

Además, hay 90 mil manzanas Gala que también servirán de insumo para los maratonistas. La maratón de Berlín será en 3 semanas.

Si uno se pusiera a recopilar esos datos curiosos de las maratones, tan simples como de dónde sale la comida para tanta gente, los voluntarios que dan asistencia,  cuántos litros de agua nos bebemos todos los locos que vamos ahí corriendo,… si yo corriera la maratón de Berlín este sería una de esas cosas que significarían mucho para mí, en un día en que todo es emocionante, todo es importante, todo es sorprendente.

Así que los bananos ticos ya fueron encargados y estarán a lo largo de los 42 kms esperando con su potasio a todos los corredores.

¡Levante la mano el que va para Berlín!