La vuelta a la manzana… a la Gran Manzana.


Faltan 353 días. Será mi tercera visita a Nueva York, pero la primera vez que la recorra en tennis, sudando y tomando agua en lugar de Starbucks.
Este año confirmé mi pasión por correr. Comencé a hacerlo sin pensar en el 2009, y en abril de 2010 ya me había propuesto correr mis primeros 10 kilómetros. Y vinieron otros diez. Y otros diez. Y otros diez. Y esa liberadora sensación de la salida, la alegría del pelotón que se desgrana a lo largo del recorrido, el playlist del iPod cantándome al oído la música que me anima a moverme: diez carreras, cien kilómetros: mis tennis y yo queremos algo más.
La maratón de Nueva York parece una meta demasiado grande para una mujer de contextura pequeña: 100 libras, un metro 52 centímetros, poca experiencia en el asfalto pero unas ganas imparables de lograrlo. No lo voy a negar: ver al minero chileno Edison Peña completar su recorrido, con todo y lesión en la rodilla, me motivó tanto y fue el empujón final para tomar esta decisión.

El 6 de noviembre de 2011, si todas las condiciones me lo permiten, estaré dándole una vuelta a la manzana. En mi país eso significa darle una vuelta a la cuadra. Pero qué cuadra.
Es una vuelta de 42 kilómetros en la ciudad más famosa del mundo; una de las que más me gusta. Con todo el brillo de Broadway, el MoMA, sus rascacielos y esa enorme cicatriz llamada Zona Cero.
Me animo a pensar que puedo hacerlo en 5 horas. No lo sé. Para eso es este blog: para ir contando el proceso, los entrenamientos, las anécdotas camino al 6 de noviembre, mi cariño por esta ciudad que conocí en 1991, y redescubrí en el 2009, y el reto personal que creo que representa para todos los que amamos correr el soñar con cruzar la meta ahí, en Central Park.
Si me quieren acompañar leyendo, con los tennis puestos o sencillamente como más nos ayuda a los que corremos, haciendo porras desde la barrera, bienvenido. Aquí comienza mi inolvidable vuelta a la manzana. De antemano disculpe si me pongo muy seria a ratos: soy periodista, ¡nadie es perfecto!