Yo corro porque…


20130605-164131.jpgHoy en Estados Unidos celebran elNational Running Day“. Invitan a la gente a compartir por qué corren, cada quien crea un gafete virtual y resume sus razones.

Luego del drama – sí, mucho drama – de San Diego, he pensado por qué corro y tengo muchos motivos. Como diría Sabina, ¡me sobran! Algunos explican por qué uno se frustra si no logra un tiempo meta… pero otros poco tienen que ver con cronómetros.

Primero, corro porque un día que estaba triste salí a caminar. De caminar pasé a trotar, y de ahí a correr. Luego de hacerlo olvidé qué me tenía triste.

Corro porque un minero chileno corría en un túnel, y de ahí pasó a Manhattan a correr la maratón. Qué asombrosa lección de voluntad.

Corro porque antes no hacía ningún ejercicio que me encantara. Este, me deleita.

Corro porque, bendito sea Dios, puedo: me dio pulmones, pies, piernas, corazón: tengo todo el equipo y cero excusas.

Corro porque mientras lo hago mi mente también corre, y repaso mis pensamientos, mi mundo, mis enredos y mis conflictos. Al terminar sigo teniendo los mismos enredos, pero se ven diferentes.

Corro porque encontré un grupo donde a nadie le importa si uno es el más o el menos rápido, solamente te dicen “qué dicha que viniste” y van con vos en el fondo, compartimos el agua, nos reímos y solemos desayunar juntos luego de correr.

Corro porque encontré un entrenador que aparte de decirme millones de veces que bracee, relaje los hombros y levante los talones, me ha enseñado a disfrutar y sonreír si llueve o hace calor, y a ver el ejercicio como una comunión con la naturaleza y las personas.

Corro porque en ese grupo he hecho amigos a los que quiero profundamente y sé que son “de verdad“. Y me gusta verlos correr. Vernos correr.

Corro porque me da una sensación de libertad enorme… ¡a veces sueño con esas carreteras eternas en las que uno solo va, y va, y va… sigue el camino hasta que se acaba o se cansa!

Corro porque puedo ir escuchando mi música, y un solo acorde me emociona para ir una pizca más rápido, o ir medio cantando – o medio bailando -.

Corro porque me siento completa al terminar de correr: quedo con un poco de sal en la frente, mi corazón bombea fuerte la sangre y saco cuentas de que a veces, para hacer ese mismo recorrido, he tomado un bus o un taxi, pero ya puedo hacerlo con mis pies.

Corro porque sin ser rápida, pero puedo cruzar la misma meta que Gabriela Traña… (horas después).

Corro porque ahora me encanta La Sabana.

Porque para correr puedo comer la pasta que adoro,  y porque aprendí a saborear algo que antes me pasaba desapercibido: el agua.

Corro porque esas medallas de colores en la pared de mi casa me dicen que aunque haya cosas que al inicio parecen difíciles, si uno se arma de valor, las logra vencer. Y aplica a la vida. Me siento tan valiente cuando las veo.

Corro porque ahora me siento muy yo en tennis y en shorts. La de los zapatos y vestido también soy yo, pero rápido me cambio y no pocas veces me pego una carrerita en tacones.

Corro porque sé que mejoré bastante desde que comencé, pero lo acepto: tengo curiosidad de saber hasta dónde puedo llegar. Quisiera soñar con correr como Luz, como Gioco o como Annete,… por ahora, las persigo de lejos. Me retan a no rendirme.

Correr me trajo a la vida orden, salud, y una sensación de bienestar enorme. Me volví una muchacha más feliz, tengo mis rutinas y disfruto más los amaneceres. Las cosas pequeñas, los logros ajenos. Todo.

602342_10151484427332643_1513419495_nY corro porque me gusta, punto. Porque puedo. Y mientras pueda lo quiero hacer, hasta donde me rinda la cuerda.

He corrido en los lugares más hermosos de Costa Rica: Orosi, Tamarindo, Rancho Redondo, San Rafael de Heredia; y también en otros que quedan muy lejos, pero también me fascinaron: New York, Roma y San Diego.

He visto gente que no corría comenzar a probar pasito a pasito esta pasión… y volverse fiebres. Turneros.

He corrido con mis amigos, ellos me han arrastrado a la meta, me han visto llorar y celebrar que pude, ¡que pudimos! Nos hemos abrazado cuando nadie nos abrazaría, ¡sudados y en fachas!

Por eso corro y ya quiero que sea mañana para ir a entrenar.