New York por los Wesson (una carta para ellos)


Antes de hablar de New York por última vez en este blog – ojo, que no es que no vaya a volver a correr maratón en NY, ¡sí he de volver! – pero es que no puedo seguir hablando de esta ciudad sin hablar de una familia que no es la mía pero sí es la mía. Y ellos son New York. Lo son.

Carta para Los Wesson

No solo es familia la que se tiene por sangre.

Tengo una familia en Atenas. Una abuelita en París. Otra que me encontré en Plaza de Mayo en Buenos Aires. Un hermano en Massa, Italia.

En New York no tengo parientes ni conocidos.

Ya yo había conocido New York con dos personas que quiero: con mi papá, en 1993, cuando subimos juntos a las Torres, y hasta me le escapé. Y luego en 2008, paseando con mi amiga Gaby, cuando me reencontré con Manhattan, ya paseando “suelta”, subiendo y bajando en el subway.

Pero mi flechazo por esta ciudad lo asestaron dos personas increíbles. En el avión hacia mi primera maratón de New York iban dos ticos que para siempre aterrizaron en mi corazón, con todo y sus 4 hijos.

Carlos y Damaris Wesson, con ese apellido calibre amor, ¡qué casualidad! Iba yo cerquita de ellos en el avión, conversando porque era su maratón quién sabe cuánto allí, y la primera para mí. Grabé “una entrevista” con ellos, sin saber que su familia se me quedaba en el corazón desde entonces hasta este momento.

Su hija Laura es mi nutricionista, – casi separadas al nacer, amantes de correr, de vivir al 200%, de aprender, nacidas en Julio, lunáticas -. Con Mariel y Arturo he hablado menos, pero son tan deportistas y educados como sus papás, y Paulo, mi profe de mi etapa crossfit , honestamente, mi héroe personal del BJJ, junto con Lau.

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Así o más cool, Mariel, Laura, Arturo y Paulo Wesson

Cuatro hijos de un matrimonio increíble: yo pensaba “wow, no sabía que toda una familia podía hacer deporte juntos”. Aman la vida sana, aman la vida buena, aman ser buenas personas. Y desde 2011 los ando conmigo aunque están en el este, yo en el oeste. Siempre tenemos puntos de coincidencia.

Fueron un poderoso cable a tierra para mí, desde el Hospital. Sus palabras y sus oraciones me sacaron de ahí.

Nos unen muchas cosas: música, deporte, comida, New York… ellos saben lo que siento por la ciudad, yo sé lo que sienten por la ciudad.

No creo que yo amaría tanto esa maratón si no fuera por la descripción que me dieron Carlos y Damaris antes de correrla.

“If you can make it there, you can make it anywhere” me dijo Damaris, “un maratonista no tiene memoria”…

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Damaris, Laura, Carlos. Maratonistas Wesson en NY (siempre es NY para ellos)

Así que son mi familia tica en New York. Aunque no vivan allí.

Con ellos lloré la cancelación de 2012 – ahí estábamos -. Con ellos espero hasta que muera, reunirme a hablar de correr, de New York, de ser feliz así como ellos son, con ese fuerzón que les da el deporte, porque son un músculo de amor, con los que es fácil hacer equipo.

Los quiero y les agradezco todo.

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“I love New York City”


Hay tanto qué decir de New York, que ellos mismos, los neoyorkinos, ya lo han dicho o mostrado en campañas publicitarias… Encontré estos spots y me encantaron; hay rostros famosos que invitan a visitarla, y podés ver todo lo que tiene para todos los gustos, así como reconocer diferentes etapas de la vida de la ciudad. Encontré de todo, nuevo y viejo. ¿Dan o no ganas de hacer la primera maratón ahí?

Más sonidos de NY (para correr, o para inspirarse)


Confieso que es mi preferido; es más fácil sentirme en NY con la música de Billy Joel que con el tema tradicional cantado por Sinatra. Esta “downtown girl” no sueña con un “backstreet guy”, sólo quiere terminar la maratón. ; )

Por cierto, adoro el video; y el cover de Westlife no merece ni mencionarse a la par de este original, una pieza clásica de buen gusto ochentero.