“I sucked”


photoNunca he tenido tantas emociones encontradas después de una carrera.

Pude soltarlo todo mientras lloraba como idiota,  en la ducha. Comolos chiquitos chichosos que no lograron lo que querían, que se quedaron castigados y regañados en el cuarto sin tele y sin cena.

Ahora que pasaron 24 horas del desastre, como lo llamo yo, es comprensible la chicha pero también me gané un cosco de mí misma. Así no se corre, Marianella. Así no.

Primero, tengo que eximir de toda culpa a la ciudad y la carrera. ¡No puedo explicarles la belleza! Una ciudad preciosa, la gente te regala agua, gatorade y hasta tequila en el trayecto. Gente disfrazada, chiquitos, bandas de rock en las esquinas,… y una línea de salida que te para el pelo. Rock´n Roll San Diego sí rockea. 

Yo no.

Cuando entré a la meta, me dieron la medalla y de inmediato hay un panel muy lindo para tomarse fotos de “finisher“. Por pura inercia pasé, y el fotógrafo me dijo “Hey, smile!”

“I can´t. I sucked.”

“But you finished!”

Creo que llegué al punto en el que terminar la carrera no es suficiente. Esto fue lo que salió mal.

1. Mi idea era hacer 2 horas, para mejorar el tiempo anterior de 21 k (2.05.) Pero para eso el “plan” que llevaba era, hay que decirlo, bastante ambicioso. Pensé correr los primeros 12 kms a un pace de 5.55 y los últimos 9 a 5.27 No es que no pueda, es que es muy duro hacer eso. A pesar de que es ir de menos a más, era muy ambicioso.

2. Comienza la carrera, y Marianella, que es cabezona y terca como una mula, decide darle “con todo”. El Garmin no miente, arranqué a 5.40 y lo sostuve los primeros 3 kms… qué bonito todo, hasta que algo falla. Las pantorrillas me dolían, como si jamás me hubiera masajeado, como si jamás hubiera corrido. El fantasma Correcaminos 2012 apareció.

Y bueno, de ahí en adelante todo fue mal. Correr con dolor no es bonito. No disfruté nada. Le sumo que la carrera es bien columpiadita, y tiene un par de cuestas muy fuertes. Más o menos a medio camino paré a estirar. El dolor era intenso. No como un arratonamiento, pero sí fuerte y persistente. Y ya iba de chicha, haciendo cuentas de que no iba a mejorar el 2.05 y que esos segundos de estirar y caminar me iban a salir caros al final.

El final de la carrera es descenso – que también golpea –  y  terminé con algo que no es una sonrisa, no sé, es una mueca, y por eso se lo dije con tanta convicción al fotógrafo.

“I sucked.”

Parece nueva. Si hubiera arrancado a digamos, 6, o 6 15, ahí lo voy bajando. Pero la ansiedad me ganó y me duele, aparte de las pantorrillas, el ego. Mucho. Venir tan lejos, hacer este esfuerzo para echarlo a perder…

Mi tiempo final fue de 2. 17. No puede ser, me digo aún hoy, que en lugar de mejorar, retroceda.

Respeto mucho el argumento del fotógrafo y de todos los amigos que me han dicho “lo importante es terminar”. Y sé que la única que se presiona a un tiempo “equis” soy yo. Pero probablemente llegué a un punto en que no me basta divertirme y sentirme “campeona” por terminar.

Quiero mejorar y no pude.

Se pudo en Marzo, pero ayer no pude. Los por qués pueden tener muchas respuestas. Motivación tenía, entrenamiento, tenía, comida, hidratación, todo. No sé.

Es frustrante y al mismo tiempo me siento apenada de haberme puesto una meta y no lograrla. Ahora la pena también la tengo porque yo no era así, yo corría porque me gustaba, y ahora me sale un monstruo dentro de mí misma que me dice que no sea mediocre, que no puede ser que no haya mejorado…

Recojo mis cosas y me despido de una ciudad que es digna de ver sin prisas. Es preciosa.

Yo sé que tengo que volver a empezar y trabajar ese pace. No desesperarme porque otros sí pueden y yo no. Es difícil. Me he dado cuenta de que hay un momento en la vida del corredor en que se vuelve ambicioso y quiere probarse a sí mismo muchas cosas.

No descarto venir el año entrante a repetirla, ya con otra mentalidad. Quién sabe.

Ahora me voy con muchas preguntas en la cabeza. ¿Podré bajar de 2 horas, pronto? ¿Podré bajar también mi tiempo de maratón? ¿Y será que alguna vez, con mucho esfuerzo, puedo hacer tiempo para clasificar a Boston?

Lo feo de una mala carrera es que te hace dudar de todo lo que antes era “sí, sí, y sí”.

Hoy no tengo tanta chicha pero sí me regaño porque “I sucked” ayer y entré al cuarto tirando los tennis, incumplí mi máxima de este blog, de este deporte: disfrutar. Me traicioné.

En fin… como dato curioso, acabo de tomar un taxi en San Diego… el taxista se llama Estephanos, es etíope, y me contó que su tiempo en media maratón es de una hora 15.

Así es la vida. Y eso que ven en la foto no es una medalla. Es un CLAVO.