El gran Ryan Hall, corriendo… ¡en Chepe!


ryanhallImperdible.

  • Récord Americano de Media Maratón 59.43
  • Atleta Olímpico 2008 y 2012
  • Mejor tiempo en Maratón: 2.04.58

O sencillamente, un muchacho de 30 años con un talento fenomenal para correr, y una enorme dosis de humildad y trabajo para sostener esos resultados y seguir mejorando.

Ryan Hall estará en Costa Rica este fin de mes para correr la media maratón Gatorade. Así habló sobre por qué este país es su “happy place“. Yo lo conocí en NY antes de la maratón en 2011 y me traje la mejor impresión de él, de su sencillez y de lo que significa ser un grande sin creérselo. ¡Qué bueno verlo correr por nuestras calles, a gas tabla!

Si tienen oportunidad, acérquense a aplaudirle a él y a los miles de corredores que participarán el 26 en esta media maratón. Ryan ya conoce el significado de “pura vida”, así que con toda seguridad va a entender el saludo.

… y subir y subir y subir y subir y….


Entre las muchas cosas lindas que me cuentan de mi bisabuela, Natalia Lizano, siempre me han dicho que era buena para caminar. Que si tocaba ir a San José, se iba caminando, en aquellos trillos largos, sin carros; iba y venía a San José desde Heredia como si nada.

Hoy nos enfrentamos a un fondo que sella la preparación hacia CorreCaminos, justamente en una ruta que me hizo pensar en ella. Natalia, hoy tu bisnieta y sus amigos subimos juntos desde La Sabana hasta el Monte de la Cruz.

Esa ruta, en bus, le cuesta a uno poco menos de 400 colones, y se llega, digamos, en 40 minutos. Nosotros lo hicimos en más tiempo, sin pagar pasaje, y sintiendo esa transición de ciudad a montaña, lentamente, en ascenso continuo, prácticamente sin descansos.

Evidentemente hoy mi objetivo no era ir “rápido”; sino practicar un buen braceo, subir con técnica, y prepararme mentalmente a subir siempre en cuesta: punto. Si usted sale de San José hacia las montañas de Heredia, en bus o en carro, sabe que es así, sube y sube y sube.

Los ChiRunners nos organizamos bien, hubo puestos de asistencia con agua, hidratante, tricopilias y tapitas de dulce… ¡sobrados! Y hasta tuvimos a Adrián en la “unidad móvil”, motorizado, preguntándonos si íbamos bien y si necesitábamos algo.

Del calor de Pirro y la entrada de Heredia pasamos al vientito fresco de San Rafael.

Yo iba al final del grupo; llegué casi de última, pero llegué; llevaba mucho dolor en la zona lumbar – por mala postura, dice Alvaro que no me estoy inclinando lo suficiente – pero por lo demás, llegué bien, me sentí bien… hubo un par de cuestas imposibles, que las caminé, pero en cuanto tuve fuerza de nuevo troté aunque fuera pasitos cortos.

Desde allá arriba se ve tan pequeñito el Estadio Nacional, nuestro punto de partida. Es increíble lo que logramos hacer.

Conversando con Luz y con Luis, al final del fondo, comentábamos que era importante no “asustarse” o empezar con pensamientos negativos el fondo o cualquier carrera. Yo la verdad me preocupé un poco cuando supe lo que nos tocaba hacer hoy, pero el resto de la semana no me atormenté por las cuestas. Hoy, conforme iba subiendo, me decía a mí misma… “mirá, sí es posible… sí se puede correr de La Sabana hasta Heredia, y seguir“.

Esa es una lección importante: si la ruta es difícil o dificilísima, solo queda prepararse. ¿Qué más? Con el miedo no se aplanan las cuestas. Si hay que subirlas, a entrenar y subir. Más sencillo, no se puede.

Ya no hay que hacer semejante trayecto a pie, como mi Natalia, pero saber que es posible lograrlo, fue una gran satisfacción. Hoy pensé en ella, y por eso me gustó tanto subir, subir, subir.

Estamos listos para la media maratón Correcaminos. ¡Emocionados!

Siete días para los 21 kms


A esta hora, dentro de una semana, ya estaré lista, vestida, hidratada, masajeada, cofaleada, y mentalizada para correr mi primera media maratón. A pesar de que ya hemos entrenado distancias similares (fondo en Santo Domingo, la Guácima y San José) nunca será igual que el propio día de la carrera, con los nervios, el calor de las 2 pm y según entiendo, 9 mil 400 personas listas para recorrer la capital de oeste a este y viceversa.

La gran motivación de muchos – si no es que de la mayoría – será entrar al final de la carrera y levantar los brazos dentro del Estadio Nacional. El tema del Estadio ha resultado cansón: que si Shakira, que si don Omar, que si con Messi o sin Messi, pero a los que vamos a correr sencillamente nos impulsa esa ilusión de sentirnos un poquito como  esos grandes atletas, esos kenianos, los que vemos en las Olimpiadas, cuando entran triunfantes y agotados a la pista y la gente los aplaude. Uno sabe que no va a ganar ni a imponer un récord, pero es que a los que nos gusta correr hay muchas otras razones que nos motivan.

En este caso, también vamos a competir contra el cansancio, el calor y en mi caso contra el miedo que tengo de esta primera gran distancia. Miedo de… no sé, no sé explicar de qué. Mejor lo cambio por ansiedad, o emoción. Y bueno, básicamente uno siempre compite contra sí mismo. Las tennis llevan nuestros pies, pero la mente… ah, la mente va más adelante, también suda, también se agota, también sueña durante esos kilómetros, y genera parte del combustible que mueve nuestros músculos.

Tengo la tranquilidad de que en el grupo nos hemos preparado muy bien. Buenos fondos, buen entrenamiento, también las visitas al gimnasio han sido útiles, en fin: ahora que faltan siete días para correr, controlaré mucho la hidratación, hay que disciplinarse para irse a dormir temprano y comer muy, muy bien: buena semana para consumir pastas y deliciosos casados.

Ayer aparte de correr muy suave con los ChiRunners, hicimos algo muy bonito. Gracias a unos compañeros que trabajan en Nova, vimos todos juntos, en el cine, “The Spirit of the Marathon”. Ya había recomendado el documental aquí en el blog, pero ayer no sé si por verlo junto a ellos, junto a mis compañeros con los que corro, me sentí más impactada por el relato. Era la motivación final con miras a lo que vamos a vivir el domingo. Muchos no la habían visto, y los que ya la habíamos visto, la vivimos más intensamente – la magia de la pantalla grande.

El Estadio Nacional, visto desde las montañas de Heredia (perdonen ahí los cables de la luz)

Esta semana fue agotadora porque me pasé de casa, tenía la vida en “cajas” y me tuve que acostumbrar a un nuevo lugar para dormir, al recorrido hacia el trabajo y nuevas rutinas. Pero desde aquí se ve el Estadio Nacional. Justamente escribo y veo por la ventana el Estadio. Con la imaginación, hago el recorrido pensando en cuánta gente irá a apoyarnos, qué rostros veremos en el camino, cuántos amigos que corren me toparé ese día… lo que no puedo imaginarme es qué se sentirá entrar a esa pista y terminar 21 kilómetros.

Correr me ha cambiado mucho. Ayer andaba de “chicha” y se me quitó corriendo. Noto algunos cambios, ligeros pero positivos, en mi forma de correr. Siento que he mejorado, me siento más fuerte. Ya no me cuesta respirar. Ya no me duele “todo” cuando corro. Quedan todavía bastantes meses para darle la vuelta a la Gran Manzana, pero primero toca pasar esta prueba de correr en “Chepe”, la capital que nos parece fea y caótica, pero que tiene una gracia escondida. 18 mil piernas, el sonido de nuestras tennis sobre el asfalto josefino, le darán un nuevo color a San José.

Ahora comencé a pensar qué me voy a poner para correr – “antes muerta que sencilla” – y creo que quiero correr con los colores patrios: blanco, azul y rojo. Limpiaré las tennis, alistaré la música para el iPod, y le repetiré a toda mi familia y a mis amigos que los granizados, hielo, agua, mangueras, “bolis” y demás hidratantes se agradecerán a lo largo del camino.

El martes toca ir a recoger los paquetes con el número y la camiseta. ¡Ya me imagino las filas… ! pero qué importa. Es parte de la emoción.

Esta es la canción oficial de la inauguración del Estadio. Me encanta escuchar las voces de tres ticos que admiro: Debi Nova, Ale Fernández y Kurt Dyer. Gracias a Federico Miranda por crearla.

Que tantos ticos podamos estrenar este estadio así, corriendo, sintiéndonos un poco atletas, aunque no ganemos, me parece un privilegio hermoso y una enorme motivación. Esta semana me va a costar dormir.

Correr en Chepe Centro… ¡genial!


¿Se imaginan 60 personas corriendo por aquí?

Si uno va por el centro de San José y ve pasar a una persona corriendo a toda velocidad… lo que se imagina es que se trata de un asaltante o alguien que perdió el autobús.

Pues bien, el sábado pasado todos los que transitaban por el corazón de la capital seguramente quedaron intrigados al ver un grupo de sesenta personas corriendo en pleno bulevar de la Avenida Central, sorteando vendedores ambulantes, piropos pasados de tono y llegando hasta Cuesta de Moras, para bajar de nuevo a la Sabana.

Éramos los ChiRunners, que hicimos el fondo correspondiente a la Maratón Internacional del 27 de marzo. El plan era hacer 18 kilómetros, algunos hicieron más, otros menos, pero creo que lo más importante era acostumbrarse a la idea de utilizar la ciudad de los mandados, las presas y el humo como pista para correr.

Igual que en el fondo anterior, me asaltó el miedo. No sé qué me pasa últimamente que me da un miedo antes de correr… Salíamos del parquecito que está detrás de la Nunciatura, en Rohrmoser. Eran las 5:20 am y yo no podía concebir que iba a correr hasta el Museo Nacional, y luego bajar de nuevo, terminando con una vuelta al circuito de Rohrmoser y subir el bulevar. Se me hacía tan largo. Pocos minutos después, la contentera de correr borró al temor. Fue genial.

Nada más arrancando, era hermoso ver el grupo de gente corriendo hacia el este, por la Sabana. Sesenta personas más o menos, desafiando el frío y la madrugada del sábado con una sonrisa en la cara. “Parecemos una carrera“, dijo una de las ChiRunners. Sí, parecía una carrera de las de domingo. Poco después ya subíamos por el Paseo Colón, que cuando uno maneja o va en bus parece infinito, pero que sobre las tennis se recorre volando.

Al llegar al San Juan de Dios, continuamos por el bulevar… ¡las caras de la gente! Me sorprendió ver tantas personas caminando por la avenida central a esa hora. Y muchos, muchísimos de ellos, iban fumando. Bueno, aceleramos el paso y casi sin darse cuenta ya uno estaba en Cuesta de Moras, doblamos a la derecha en el Museo Nacional, y luego volvimos a bajar por la Avenida Segunda.

La verdad jamás pensé que podría agarrarle el gusto a San José, corriendo. La luz de la mañana me hizo saludar de otra manera al Museo – antiguo Cuartel Bellavista – y hasta los edificios feos y cuadrados de la Avenida Segunda estaban más guapos esa mañana. La mancha de corredores se fue desgranando, y el calor que iba subiendo nos recordó que la media maratón y maratón del 27 será a pleno sol de verano: 2 pm.

A 8 meses de la maratón de NY, siento más confianza en mí. Necesito que me duela más, exigirme mucho más, y deshacerme del miedo inicial antes de los fondos. Siempre conforme avanzamos transformo el miedo en una felicidad muy difícil de explicar. Sé que para los josefinos solamente éramos un grupo de locos con prisa; pero para mí, fue una emoción diferente y especial el recorrer mi capital así, en tennis y con gorra. No puedo explicarlo, pero correr me hace sentir tan feliz.

Esta semana toca retomar entrenamientos, aprender a usar el monitor cardiaco (se me ha hecho un poco complicado… ¡qué chapa!) y espero contarles cómo me va en el gimnasio, que si bien no es mi parte favorita del entrenamiento, estoy consciente de que es lo que ha contribuido a que no tenga ni lesiones ni dolor al correr.

El 27 correremos en Chepe. Ojalá usted nos pueda ir a apoyar. Todos los que nos inscribimos correremos ese día sintiéndonos atletas, y no importa el tiempo que hagamos en 4, 8, 21 o 42 kms, podremos estar orgullosos de entrar al Estadio Nacional luego de semanas de madrugar, entrenar y concentrarnos en hacerlo al mejor paso posible.