Mañana vuelvo a correr


Todas las velitas que tenga en casa las voy a encender esta noche, pidiéndole a Dios que mañana nada me duela y que pueda volver a correr como antes. Las sesiones de terapia han sido buenísimas, ¡gracias Stephanie Arias! El reposo probablemente me haya sentado bien (no me había dado cuenta del sueño acumulado que tenía) y aunque suene extraño, ¡me hace mucha falta levantarme a las 3 y media para ir a entrenar! Tengo una semana de no ver a mis compañeros ni al entrenador, me siento como perdidilla.

Además ha sido una semana llena de emociones. Estar sin correr es una emoción. Es raro. Estar con hielo en las piernas también – considerando el frío que ha hecho estos días en Costa Rica, peor -. Y ya comienzan a sonar los preparativos del viaje, que las reservaciones, que hacer la maleta, que si ya tengo toda la ropa para correr o qué. Y para colmo, el ver a mis compañeros correr su maratón en Chicago, ver sus fotos, leer en facebook sus estados de ánimo, absolutamente extasiados y eufóricos al ver lo que lograron, … todo junto me aumenta la ansiedad.

Además, me he dado el chance de mirar atrás todo lo que he pasado en estos diez meses: los entrenamientos, mi vida personal… ¡que ha dado muchas vueltas! Me cambié de casa, perdí un trabajo, luego aparecieron muchos trabajos nuevos, luego el asalto (no lo conté en el blog, pero en agosto me asaltaron con pistola y todo en San Pedro), uh…. o sea, ¡otra maratón de emociones! Pero todo perfectamente alineado para este momento. Todo como una serie de estaciones para llegar a Nueva York.

En este momento veo llover por la ventana, y si supiera que correr no me va a doler, correría ya mismo, aunque me moje. Qué rico. Un día de estos de reposo, hice trampa. Me iba a subir al carro, y de repente pensé: ¿me dolerá si corro? Le dí una vueltita al carro, trotando,…cuatro pasitos, y ya. Nada me dolió. Me subí y me fui feliz.

Ahora me quedan muchas cosas por escribir: mañana entrevisto a mis compañeros, ahora maratonistas de Chicago. También tengo fotos y la historia de una pareja que el fin de semana pasado corrieron juntos su primera carrera. Y me falta algo muy especial: definir qué llevaré en la mente para cada milla. Son 42 kms, es decir, 26.2 millas, y sé que hay personas de mi vida que quiero recordar cada vez que pase una milla.  Mi abuela, que si estuviera viva no podría con tanta emoción de ver a la nieta metida en esto. Mis papás, que tampoco entienden de dónde le salió lo deportista a la menor de la casa. Mis sobrinos, que creen que yo podría ganar una carrera… mi entrenador! ¡Tanta gente!

¡Gracias a Nokia por el apoyo! Wooo! Qué fotillo consiguieron, qué bandidos.

Hoy recibí otra buena noticia. Como saben, Nokia apoya este blog porque el recorrido de la maratón quedará para la posteridad grabado en Endomondo! la aplicación que corre maravillosamente en el N8. Bueno, vean qué belleza lo que escribe hoy el este, que es el blog de Nokia, me dejaron como el dólar… bueno, ¡como el euro! Gracias por el apoyo. No quiero defraudar a nadie, ¡vamos por la GRAN MANZANA!