La maratón que sí sucedió


Hoy en Buen Día de Canal 7 me permitieron mostrar este video. Es la secuencia de 3 momentos que viví en New York este año… la emoción de llegar a la ciudad, estar en la Expo y retirar el número de corredor. La tristeza del sábado, cuando aún con la mala noticia los corredores salimos a darnos una vueltita y encontramos, con nostalgia, que no habían desarmado la meta. Y finalmente la sorpresa que me llevé el domingo al ver que sí hubo maratón… ¡sí la hubo! No trajimos medalla pero sentimos la emoción de esas dos últimas millas y aunque sea por un rato, vivimos lo que soñábamos vivir. Se escucha el apoyo de la gente, como la señora que grita “I just love your spirit, guys!” y disculpas, mil disculpas si me escucho demasiado emocionada… pero fue un momento que jamás, jamás voy a olvidar.

Los venezolanos con su ánimo al tope; Fabio, el italiano que confiaba en que después de Sandy la gente recibiría con calidez a los maratonistas; los franceses que se lo tomaron con tranquilidad y hasta me invitaron a correr en París… ahí están.

Aquí, con el número aún emplasticado, espero poder reencontrarme con la maratón de NY – completa – en el 2013.  Gracias Edgar Silva por dejarme mostrar que los corredores vivimos intensamente este momento, y le regalamos a la ciudad nuestra ilusión de correr, con la ilusión también de encontrarla recuperada el año entrante.

No fueron 42 kms de Staten Island, pasando por Brooklyn, Queens, el Bronx o Manhattan. Esto sucedió en Central Park. Y cada quien lo vivió a su manera.

Maratón cancelada… pero con todo el corazón, ¡sí, NY, hasta el año que viene!


“With incredibily heavy hearts…”

Así anunció Mary Wittenmberg del NYRR la cancelación de la maratón de NY este 2012.

Este sabor agridulce se cambiará por una gran fiesta el año que viene, cuando no haya un neoyorquino sin luz, agua o esperanza.

No me siento mal porque veo hacia atrás mis madrugadas, mi cansancio, mi entrenamiento – Alvarito, el fondo de Orosi lo llevo en el corazón, ¡me transformó la vida! – y sé que ha valido la pena. Para el que corre eso no es tiempo perdido.

Es comprensible. No era “imposible” hacer la maratón este domingo, pero queda en Staten Island una gran cantidad de gente en crisis. New York, que se ha secado las lágrimas y limpiado la sangre para levantar la cabeza y sonreírle al planeta, necesita más tiempo esta vez. Y sé que un poco tristes, pero jamás desanimados, los 48 mil corredores le vamos a dar ese año que necesita para venir a saludarla como a ella le gusta recibir a la gente: ¡regia!

“Marathon still on, bad move” leí en el cintillo de CNN cuando entré al hotel ayer.

Iba a ser una maratón sin público, o con un público que no estaría 100% entregado al evento, viviéndolo como ellos lo hacen. Y claro, una maratón en silencio no es tan triste como perder tu casa, o a tu familia, o estar en la calle sin electricidad. Aunque aquí en Manhattan todo parece marchar normal, con algunas líneas del metro aún dañadas, uno sabe que el peor escenario no sucedió aquí, ni en la emblemática Times Square, ni en Rockefeller Center: lo peor lo viven miles en Staten Island y New Jersey.

Honestamente sí creo que así como se ha dado mucha cobertura a la reacción negativa a la decisión de mantener la maratón, es una lástima que no se le diera cobertura también a la gente que nos decía “qué dicha que vinieron a correr”. Como aquellos dos policías, en Times Square. Uno hasta me dijo “si quiere le tomo la foto“. Yo estaba fotografiando la pantalla de abc anunciando la transmisión en directo de la maratón. También se alegró de saber que corremos el vendedor de periódicos que me preguntó si era de Brasil – ¿¿??- y el señor mayor, voluntario en la Expo, que me dijo un caluroso “pura vida“. Ah, y Andrés.

Andrés – me reservo su apellido – trabaja para una de las organizaciones presentes en la maratón. Hoy estaba atendiendo al público en la expo, y como me cuesta mucho, nos pusimos a conversar largo y tendido. Hablamos de cómo ha crecido el atletismo en Costa Rica, por qué tenemos tan pocas maratones y medias maratones, y de si debería correr con las Asics Geo 33 o las Brooks Glycerin – la parte técnica – .

Hasta que le dije “viera que tengo sentimientos encontrados, no quiero que ustedes piensen que les falto al respeto viniendo a correr”. Con esos ojos grandes y expresivos, este italo-puertorriqueño me contó su realidad.

“Mire, donde yo vivo no hay luz. No tenemos electricidad todavía. Me están prestando una casa aquí en Manhattan, pero mis vecinos la pasan mal. Estamos pasándola mal… igual, viera qué curioso porque yo corro…y  trabajo en esto! y viniendo a la expo los veo a ustedes y me doy cuenta de que esta maquinaria no puede parar, es parte de la vida. Yo me siento muy agradecido de estar vivo y de que mi familia está bien”.

Semejante confesión me dejó con el corazón en la garganta. Omito su apellido porque, dado que trabaja dentro del ámbito de la maratón, no quiere hacer pública esta contradicción que vive con respecto a un evento que, por cierto, ha corrido 5 veces.

“Y no se preocupe, estoy seguro de que el domingo sobre todo aquí en Manhattan los van a apoyar montones”.

Si yo me guiara solamente por lo que leí en redes sociales, o lo que vi en las cadenas de noticias, pensaría que había que correr con un casco y un escudo. Pero ahora entiendo las miradas de ellos, hace unas horas, cuando vieron a esta figurilla flaca y menuda en tennis, caminando por Madison Ave.

Era como diciendo… “gracias por venir pero… vieras qué tristes estamos”.

Hasta el amable chef que cocinó la pasta frente a mí, me dijo “The marathon is for you…. c`mon, enjoy it, girl!” Ahora, quisiera ir a decirle que la disfrutemos juntos el año entrante.

Liz Krueger, senadora por NY, le dijo esta tarde a John Lemon en CNN que esto no es cuestión de “buen gusto” o “mal gusto” sino de asignación de recursos. “Me encanta la idea de levantar la moral, pero qué tal si lo hacemos a través del voluntariado y hacemos la maratón otro día”.

Eleana, la empleada del restaurante donde comí pasta, el chef, los policías de Times Square, el vendedor de periódicos, los voluntarios de la Expo, todos ellos me dijeron “corra tranquila, que le vaya bien“. Y con cada uno sentí la obligación de explicar que no soy millonaria y no voy a dejar tantísima plata en la ciudad, pero que si creen, como yo, en el poder de la energía positiva y del buen karma, 48 mil personas vamos a devolverles con sudor toda esa energía que la ciudad nos ha dado en otras ocasiones. Y eso, siento yo, también es valioso,… aunque suceda un año después.

Sólo puedo decir gracias a mis amigos que saben cuánto amo esta ciudad, que entienden que no estoy triste… no exactamente triste. Es difícil de explicar. Y mi apoyo incondicional al equipo de Rafa Vega y su idea de correr el domingo 4 veces alrededor de Central Park, para apoyar la lucha contra el cáncer que lo trajo a NY. Mi abrazo a los que se sienten desilusionados… yo vine el año pasado y lo viví: les juro que la espera vale la pena.

Esta ciudad no es un edificio o diez: es la gente como Andrés. Y si es por ellos, con gusto, yo guardo las tennis.

Con su permiso, la corredora se transforma en periodista y se va a la calle. Quiero ir a entrevistar a NY.

Hay un concierto de benficencia ya mismo, con Billy Joel, Jon Bon Jovi y otros artistas neoyorquinos.

Más que nunca, en un New York State of Mind. Ánimo. : )

¿Y así piensan correr?


El año pasado el clima también puso en duda si se podía o no correr en NY la maratón. Hubo nieve una semana antes, y había pasado el huracán Irene inundando, cerrando el metro y Battery Park. Sin embargo, el 6 de noviembre estaba olvidada Irene y todos corrimos bajo un cielo despejado.

Hoy es evidente que Sandy ha sido más fuerte. Desde que pasó por el Caribe hubo muerte y destrucción. Y la ruta hacia el norte confirmaba que iba para New York, casi sin escalas. Directo.

Desde el inicio fui optimista por la probada capacidad de organización de la ciudad, producto de la dolorosa experiencia del 9/11. En NY a nadie le duele cerrar, apagar, evacuar, hacer lo que sea, con tal de prevenir daños mayores. Diez millones de personas usan el metro, pero si hay que cerrarlo, se cierra. Punto. “Si se pueden ir ya, salgan ya”. La orden era clara. No hubo lugar para la improvisación.

Uno ve la televisión y como que el cerebro recuerda que esto ya lo ha visto en películas. Y seguro por eso comenzaron las fotos trucadas, las bromas de mal gusto… a mí me sorprendió la noticia de los 12 muertos. De veras, jamás lo pensé. Y aunque sé que existe la posibilidad real de un cierre de aeropuertos, y veo cancelarse los vuelos de miles de personas, me parece que efectivamente, todo indica que el domingo habrá maratón. Tengo varios motivos para creerlo.

Uno: el pronóstico para el domingo es claro, inclusive pinta soleado. La New York Road Runners (NYRR) que organiza la carrera,sabe que tal vez deba mover algunas actividades previas o limpiar muchos escombros antes de que corramos, pero si no me equivoco solamente se ha suspendido una vez – agradeceré que me corrijan si estoy errada -. No será difícil, con la cantidad de voluntarios que cuentan, ordenar todo en un par de días.

Dos: Blomberg no se la juega. El año pasado, por mucho menos, tampoco se la jugó. Sabe que es mejor apagar la ciudad y enfrentar ese miedo de verla oscura y silenciosa, inundada y caótica, a resistirse por el ego de ser NY. A esta hora, Sandy va hacia Filadelfia, pero las inundaciones están ahí y toca rescatar, limpiar, restablecer la vida normal.

Y esa palabra “normal“, para los neoyorquinos, es tan cotidiana… No sé cómo lo hacen, pero lo logran. Transforman el caos en normalidad, y no a un bajo costo. Lo aprendieron con lágrimas, y a veces, inventando cosas descabelladas.

Cuando Fred Lebow decidió en los 70 que quería hacer una maratón que en lugar de darle 4 vueltas a Central Park, recorriera los 5 barrios, lo tacharon de loco. New York estaba sucia, era peligrosa, estaba en quiebra. ¿Quién en su sano juicio pasaría por Harlem corriendo? ¿Cómo iba a cerrar tantas calles por un solo evento deportivo? ¿Para qué, si esa ciudad no tenía remedio?

A 30 años de esa quijotada, la maratón le reporta a la ciudad mucho más que prestigio y glamour, le devuelve dinero, la reactiva, la convierte en el dormitorio y pista de atletismo de 48 mil personas de todo el mundo que toman aviones y entrenan por meses para recoger una medalla, luego de 42 kms. Hagamos números: hotel, comida, inscripciones, shopping… ¡y todo antes del Black Friday y la Navidad!

Entonces, ud. me puede decir que yo y que los otros que vamos a correr el domingo somos unos desconsiderados, que no suspender es irrespetuoso, o que inclusive, vamos a correr “en zancos” en medio de escombros y pasando por encima de la dignidad de los fallecidos o de los que quedan sin casa.

Pero le puedo asegurar que no es así.

Los que escogemos esta maratón, por lo general, es porque amamos esta ciudad. La admiramos. Sentimos un profundo cariño por lo que representa. Y no:  no nos reímos viendo el trailer de The day after tomorrow. Para nada.

Yo particularmente considero que además uno lo hace por esa gente de New York, que cambió montones después del 11 de setiembre. Ahora, ahí nadie es un extraño. Nadie es “raro”. En este “melting pot” tan variado que no se siente, que te derrite y te funde con personas tan distintas pero tan iguales a vos… todos somos bienvenidos. Y el dolor ajeno no pasa indiferente.

Una de las sensaciones más tristes que he vivido es pasar por la famosa Zona Cero. El año pasado ya estaba terminado el Memorial cuando fui, y además se vivía el fenómeno del “occupy Wall Street”. Esta no es una ciudad perfecta donde todos la pasan bien. No todo es elegancia, tacones y cine. La gente se mueve, trabaja, lucha. La gente reacciona, pelea. Tienen un sentido de comunidad muy especial y no les es extraño verse de repente en medio del caos.

Por eso la famosa línea de “if I can make it there I´ll make it anywhere” no es cursilería. NY lo demuestra. La maratón lo demuestra. Cómo es que en cuestión de horas tuvieron todo coordinado para evitar más desgracias… bueno. De la misma manera que, por muy caótica que encuentre el amanecer de este martes a la ciudad entera, la tendrán limpia y ordenada en horas. Así de simple. Que porque tienen plata, que porque “así son los gringos…” No sé. Tal vez Katrina dejó muchos aprendizajes, y nadie quiere repetir ese horror.

Si el domingo entrante, luego de esas imágenes de la tele y de internet, hay 48 mil personas corriendo por la ciudad,  no quiere decir que seamos todos una manga de inconscientes, egoístas o insensibles. Claro que sería triste no hacerlo luego de un año de entrenar y de tener las maletas ya listas. Pero nadie podría celebrar sobre la tragedia, por muy atleta que se crea. Créame, la idea de que la cancelen nos pasa a todos por la cabeza, tanto como el dolor de saber que hay doce muertos. Y súmele los otros 60.

No obstante, me parece que el hecho de que NYRR mantenga – hasta este momento – la maratón en pie, nos debe servir a los que vayamos a correr para traernos una lección más, de las tantas que se aprenden allá. Si se cae, levántese. Si puede evitar un accidente, hágalo. Muévase. No subestime a la naturaleza. Siempre piense en nuevos escenarios y soluciones. Y no se de por vencido.

Con parte del NYFD 2010

Hace dos años, cuando aún no corría, visité el departamento de bomberos de NY. Entré y les dije que nada más los quería conocer, no me importaba si eran los mismos o no que el 11 de setiembre habían salvado a tanta gente. Conversé con ellos. Siempre he admirado mucho a los bomberos, – también a los de Costa Rica, por supuesto – y bueno, me tomé esta foto con ellos para recordar ese ratito en que conversamos de su trabajo, de los compañeros perdidos, de cómo el tiempo iba sanando todo.

Si las cosas mejoran y yo puedo correr el domingo, será un honor hacerlo en una ciudad como esta, la de esos bomberos, la de los rescatistas, los voluntarios. La ciudad que sabe que en el momento en que bajen las aguas, tiene que volver a ser “normal” porque eso es lo que el mundo espera de ellos.  Aquí lo hemos vivido de manera muy distinta, por ejemplo, luego de Cinchona y de tantas tragedias donde sin cámaras, satélites ni recursos, nada más nos toca arrollarnos las mangas para volver a empezar. Así que al margen de  a señora de verde, del Empire State o de Broadway, si así vamos a correr, lo haremos por eso que hace especial a New York: la gente. Su actitud. Su empuje. Porque en eso nos parecemos todos. Porque somos humanos, punto.

Y correremos con respeto, pensando por qué Sandy fue “noticia” hasta que tocó EE.UU, si antes ya había hecho llorar a tantas familias caribeñas.

Entonces: ¿así piensan correr? ¿En serio?

Si la NYRR no lo impide, si el aeropuerto está abierto y si Sandy se va,…. sí. Será un honor.

Y será otro tipo de maratón. Por lo menos para mí no será igual.

Lo último que leí fue que no hay cambios. Y que el domingo se corre.

Con todo respeto y cariño para los afectados por el huracán, del país que sean. Sinceramente.

“Everything else… is a warm-up”


Edward Norton corrió en el 2009 la Maratón de NY, con un tiempo de 3 horas 48 minutos.

Sigue siendo uno de los grandes enamorados de esta competencia. Por cierto, se podrá ver por NBC y ESPN2

El muchacho de la bandera


El muchacho con la bandera… Juan Carlos Vindas. Las casualidades no existen.

 

6 de noviembre de 2011. Ya en mi cabeza están borrosos la calle, la hora y el kilómetro. Sí me acuerdo que fue de los primeros momentos en que sentí que me dolían partes del cuerpo “nuevas” y me preguntaba “¿¿dónde “@$&” está la meta??”.

Iba viendo a los lados las caras de la gente que nos animaba a seguir, cuando allá, a la derecha, vi moviéndose una bandera de Costa Rica… ¡DIAY PERO….QUIÉN ES! ¿ES UN TICO? ¡PERO… Y empecé a gritar como una loca desesperada… me sentía como un marciano que veía la nave nodriza, por fin…! Y por un instante sentí que la banderita, llevada por no sabía quién, me saludaba a mí.

Era curioso, porque considerando la cantidad de ticos que viven en New Jersey, pensé que vería “más gente” pero no, no vi más que esa bandera que se alejó y me dio aire para llegar y terminar.

La historia no tendría ningún chiste si no fuera porque encontré a la persona que andaba ese día esa bandera, y que supo quién fue la loca que le gritaba… Gracias Juan Carlos Vindas.

Esta es su versión y las fotos que prueban que yo no aluciné una bandera de Costa Rica. Ya ni me acuerdo si fue por twitter que nos contactamos, pero para mí no hay casualidades y a este muchacho le debo esos últimos kilómetros de alegría y acompañamiento.

“El año pasado fui a apoyar a mi prometida en la maratón de NY. Ella venía entrenando muy duro desde principios de año. Yo tengo la ventaja de que mi hermana y mi cuñado viven en la calle 77 a 50 metros de donde pasaba la carrera ese día, por lo que alistamos todo para viajar. Yo fui tres días antes y me compré una bandera de Costa Rica bien grande.

El día de la carrera fue muy bonito ya que pasaron muchos corredores gritando cuando veían la bandera… algunos me la pedían, pero me servía más a mí para apoyar los que faltaban. Un dato fue que unos ticos que estaban apoyando como a dos cuadras de donde yo estaba se vinieron a donde estaba yo cuando vieron la bandera.

Mi novia pasó muy rápido, es más, casi ni la reconocí sino fue por el grito  de loca cuando me vio. Después de verla, me fui caminando hacia la meta para apoyarla a su llegada.

Cuando iba entre la calle 69 y la 70 con mi bandera al hombro, se me acercó otra corredora y me gritó como loca y toda emocionada “¡COSTA RICA! ¡COSTA RICA!” y siguió corriendo. Luego me di cuenta de que era Marianella Cordero, me dio pesar no reconocerla a tiempo para gritarle el nombre y que se animara más… por encontrarse con un tico en New York que leía su blog! No soy corredor,  pero lo leía porque mi novia lo pasaba leyendo.

Después me fui a la salida a esperar a mi novia y a mi cuñado, y fue bonito porque otros ticos también se emocionaron mucho cuando vieron mi bandera.”

Juan Carlos Vindas
@jcvindas

Un mes para NY… dos días para Chicago


Te va a doler.

Va a llegar un punto en el que vas a pensar “qué hago aquí”, pero vas a seguir.

Al principio, casi como cuando uno se enamora, va a ser hermoso, delicioso, emocionante, sobrecogedor, pero en algún punto vas a querer detenerte y ya no vas a poder hacerlo. Eso es lo extraño: por más que te duela hasta el cabello, no vas a poder detenerte.

No te pasa por la cabeza ni la historia de Filípides, mucho menos acordarse de Gabriela o César en Londres, o de Bikila en Roma, corriendo descalzo. Cuando estás corriendo tu maratón, te das cuenta de que estás sometiéndote por gusto – porque nadie corre obligado – a uno de los dolores más profundos que experimenta el cuerpo humano, seguido inmediatamente de un alivio también doloroso. Poco importan Atenas, los Olímpicos o las medallas. Todo te duele y te preguntás para qué, si tenés una vida perfectamente normal sin correr.

Uno entrena todo el año – o gran parte de él – para llegar a ese punto. Y como la vida no es solo correr, en ese año uno lloró, trabajó, se peleó con alguien, madrugó sin estar muy convencido, se lesionó, se cansó… y por eso siempre le dicen “ahora vaya y disfrute, vaya recoja la medalla”.

Los maratonistas lo dicen porque ya lloraron. Porque ya saben que cuando se llega a la meta hay un instante celestial, que dura muy muy poco, y luego, como decía Fred Lebow, te queda una tristeza en el corazón… porque se acabó.

A todos los que están a punto de correr en Chicago, les mando un enorme abrazo. Hoy, falta un mes para mi maratón, pero dos días para la suya. Me emociono recordando el año pasado y al mismo tiempo agradezco tanto el poder correr… así, lerda, con los tobillos pesados, con braceo a veces bueno y a veces no. Con mi pace normal, que no amenaza a nada, ni siquiera a mis propios récords.

Si yo no corriera, no hubiera alcanzado a entender qué es la paciencia. Por qué para mejorar ocho minutos hay que esperarse un año. Si yo no corriera, no habría entendido que aunque una sea vanidosa – ¡uh, bastante! – a un verdadero amigo y compañero de grupo no le importa abrazarte cuando estás cansada, sudada y hecha pedazos por haber corrido mucho.

Si no corriera, no habría conocido a Alvaro Jiménez, un entrenador que aparte de compartir su conocimiento de atletismo le enseña a uno lecciones de vida tan valiosas como no preocuparse, asumir la lluvia o el calor de la carrera como parte de la ruta y por ende, disfrutarlas y agradecerlas, aprender a escuchar el cuerpo, y por ende a la mente, y agradecer viendo al cielo que tenés salud, pies, piernas, aire, pulmones, vida, amigos. Alvaro transmite eso.

El sábado es mi fondo madre y creo que no me había emocionado tanto antes de correr como ahora, ni siquiera en la maratón. Uno no es el mismo. Yo llego al fondo siendo una persona muy diferente a la que fui en Tamarindo. Soy un vaso coctelero hecho un revoltijo de emociones. Aquí estoy, moqueando. Mis Chi, en Chicago, a esta hora miran sus bib numbers, su ropa alineada y lista, y a pesar de toda la preparación que cumplieron, tienen la cabeza llena de preguntas. Cómo me voy a sentir. Cómo será. Ellos tampoco son los mismos. Aún los que ya han corrido una maratón, se enfrentan a las mismas preguntas.

Aunque uno corra con un amigo o con varios amigos, esto es un viaje personal al que nadie lo puede acompañar. Aunque lo espere el amor de su vida, un hijo o sus papás en la meta, uno está solo. Habrá casi 50 mil personas delante, detrás y a los lados, pero va solo. Por eso los corredores nos volvemos tan reflexivos, explosivos, pensativos y muchas veces sentimentales. La vida entera nos pasa por la mente entre un puesto de Gatorade y el otro.

“Los maratonistas no tenemos memoria”, sabias palabras de Damaris Wesson, que hasta ahora entiendo y que pronto, en muy poquitas horas, entenderán “esos locos que corren”. Y no corren poco. Corren 42 kilómetros y 195 metros.

No es el tiempo, no es el pace. Es el dolor y lo que te enseña, voluntariamente, cuando te ponés ese par de tennis y ponés un pie delante del otro, y delante del otro, y delante del otro… esa es la maratón y uno se enamora de ella porque es como un repaso por la vida, en menos de un día.

Con todo mi cariño, la boli más boli que los va a extrañar el sábado en Orosi.

Nela

(esta canción de los Pet Shop Boys es para ustedes)

A 38 días de NY


Este video lo explica todo.

No hay otra. NY. Sugiero ampliar la pantalla para verlo completo.

Salir en el NY times, bananos ticos en Berlín… etc.


Anoche estuvimos conversando un grupo de amigos que corren… y hablamos de maratones, obviamente. Cada uno pensando en la suya. Aparte de repasar detalles como “dónde vamos a imprimir la camiseta” – cosa que no es nada superficial,es parte de la motivación – hubo varios temas que me hicieron mucha gracia. Les cuento dos.

Portada NYTimes 7 nov. 2011

1. “Nela, y para qué va a repetir NY”. ¡Buena pregunta! Pudiendo ir a otro lado, Chicago, Tamarindo, la que sea, para qué volver a la misma maratón que ya corrí… bueno, alguna vez lo expliqué aquí, me gustó tanto que quiero ir otra vez. Yo soy muy rara, si algo me gusta lo repito 500 veces (una canción, un libro, una película, un restaurante) evidentemente no podría ir 500 veces a una maratón, pero bueno: esta me fascinó. Yo quiero ir otra vez, todo me gustó tanto que quiero vivirlo otra vez. Y si se puede mejorar, pues qué bien.

Pero lo que yo no les había contado era por qué quedé con sangre en el ojo al leer el NY times del 7 de noviembre de 2011.

Alguien me había dicho que al día siguiente de la maratón, el NYTimes publicaba la lista “completa” de los corredores que habían terminado la carrera. Yo, adolorida pero ilusionada, fui el lunes a buscar mi ejemplar y empecé a buscar mi nombre.

Mi nombre nunca apareció ni iba a aparecer, por esta sencilla razón: se publican los nombres de todos… los que hubieran logrado correr en menos de 5 horas. 

Y yo duré 5 horas y media.

Me cayó el 4 cuando ví esto:

Me dio risa y al mismo tiempo pensé “lástima, porque si hubiera ido un poco más rápido y no hubiera parado para ir al baño, fijo sí lo lograba… tal vez”. Cerré el periódico y me quedó en la cabeza la idea de volver, para estar en la lista del año entrante.

Aún no tengo claro cuál sería mi pace ni me quiero presionar a un tiempo específico, pero lo cierto es que este año, mínimo, quiero mi nombre en el NY Times. Es uno de los propósitos de volver a NY. Sonará como algo meramente de “ego”, o una pequeñez, pero qué importa, ¡yo quiero! Además es una meta realista – sí, sí puedo llegar en menos de 5 horas… hasta 4.59 ! – y si no es firmando un artículo como periodista, pues entonces que sea corriendo que puedo ver mi nombre el NY Times. Digo yo.

No es LA razón para volver, pero es una entre tantas.

2. Segundo tema: Olman, un amigo ciclista cuya esposa es corredora, de repente lanzó un dato curioso en la conversación, cuando dijo:

“¿Vieron que para la Maratón de Berlín van 140 mil bananos ticos?”

Todos nos quedamos como … ¿cómo cómo?

“¡Que sí, que para Berlín van a mandar 140 mil bananos de Costa Rica!”

Me tuvo que buscar el link para ver la noticia, y me pareció tan curioso y tan interesante que lo quise postear. Como cita la nota en la página de la maratón de Berlín: “The bananas come from Costa Rica and are ordered six weeks prior to the Marathon. Thus, the bananas have the right level of maturity, the delivery is clocked accordingly.”

Además, hay 90 mil manzanas Gala que también servirán de insumo para los maratonistas. La maratón de Berlín será en 3 semanas.

Si uno se pusiera a recopilar esos datos curiosos de las maratones, tan simples como de dónde sale la comida para tanta gente, los voluntarios que dan asistencia,  cuántos litros de agua nos bebemos todos los locos que vamos ahí corriendo,… si yo corriera la maratón de Berlín este sería una de esas cosas que significarían mucho para mí, en un día en que todo es emocionante, todo es importante, todo es sorprendente.

Así que los bananos ticos ya fueron encargados y estarán a lo largo de los 42 kms esperando con su potasio a todos los corredores.

¡Levante la mano el que va para Berlín!

New York prepara su show


Ryan Hall vs Meb Keflezighi, este año en NYCM

Si ya la ciudad es como es… ahora imagínesela con 42 mil corredores y un millón de personas haciéndoles barra. No sé cómo describirla. Es aún más viva, más poderosa.

Ya comienzan a sonar algunas de las noticias alrededor de lo que va a suceder el 4 de noviembre. La primera nos incumbe a todos los corredores inscritos, y es que ya no habrá servicio de guardarropía. Pero que no cunda el pánico. Digamos, uno lo que hacía era llevar un “bultito” con, qué se yo, una camiseta o abrigo para cambiarse al llegar a la meta. Algunos echaban ahí su celular para reportarse con la familia, medicinas, lo que uno considerara necesario tener a mano al final de la carrera. Lo dejabas en guardarropía en la salida, y los camiones de UPS soplados se llevaban todo – TODO – ordenado por número hacia la meta.

Es una gran ayuda pero a la hora de llegar a la meta había que volver a hacer fila – luego de que corriste 42k – para retirar el bolso.

Según informó este año la organización, ya en 2012 no tendremos ese servicio gratuito dado que era la causa número uno de quejas entre los corredores que se cansaban de hacer ooootra fila al final. Así que este 2012 toca llevar lo justo, ir ordenado y que la familia o amigos lo esperen a uno con un buen abrazote.

En compensación, por si alguien siente que necesita abrigarse a lo grande, la organización sustituye el servicio UPS por este poncho térmico, de los colores de la maratón. La verdad, el cambio no me desagrada y queda un recuerdo bonito; e igual recibís el recovery bag anaranjado cargado con hidratante, barritas, semillas y alimentos que te ayudan a recuperarte después de la maratón.

Y la otra noticia es el “line up” de los corredores élite. Primero supe de Ryan Hall, poseedor del récord de media maratón en Estados Unidos y a quien conocí en NY el año pasado – ¿sabían que su luna de miel fue en Costa Rica? -. Y ahora, leo que Meb Keflezighi, 4to lugar de Maratón en Londres y ganador de la maratón de NY 2009, también estará en la pelea. ¡Qué chiva! Duelo de grandes. De hecho son 4 del equipo olímpico estadounidense los que correrán en NY este año. Aún no sé cuáles serán las mujeres que se disputen el primer lugar.

Es la época del año en que comenzamos a sentir ese pica pica pre maratón… en unas pocas semanas, comienzo a hacer la maleta.

Un Maratonista en Avenida 7


San José está lleno de sorpresas.

Me llevé una muy agradable cuando encontré, en un parqueo de la Avenida 7, a una leyenda del atletismo.

Resulta que Francisco Herrera también corrió la maratón de Nueva York, y nos pusimos conversar…

- “¡Qué casualidad! Yo también, el año pasado. ¿Y cuándo fue usted, señor?”

- “Ya vengo, ahí tengo el certificado…”

Cuando lo trajo, me quedé asombrada: 

New York City Marathon, 1983.   2 horas 37 minutos 57 segundos.

¡Este es un corredor de los grandes!

Resulta que don Francisco no solo ha corrido esa maratón, sino muchas otras. Su mejor tiempo fue en Chicago 1985  (2 hrs. 23 min). También hizo la Clásica San Juan en 1 hora 1 minuto. Boston, San Silvestre en Brasil.. En fin… ¡entre más conversaba con él, más me sorprendía! También me contó que de no ser por una lesión, estaba listo para representar a Costa Rica, junto a Rafael Ángel Pérez, en los Juegos Olímpicos de Moscú.

Ahora, con 54 años, Francisco solo corre una hora diaria “para mantenerse”, pero cuando le hablé de la posibilidad de unirse un día a los Chi para un fondo, no le pareció mala idea.

Esta es una parte de esa conversación.

Destaco la sugerencia de don Francisco, de hacer torneros de atletismo en el Estadio Nacional para mejorar el nivel de los atletas. Y bueno, si en aquél momento Joan Benoit lo dejó rezagado en NY, que no se asuste si regresa al deporte hoy, porque se va a topar muchísimas mujeres que lo pueden sorprender.

Ojalá se anime un día de estos a hacer un fondo con nosotros. Este señor pertenece a una generación de atletas duros, fuertes, que sin Garmin, ni Gatorade, ni tennis especiales o geles, lograban tiempos increíbles dentro y fuera de Costa Rica. Están hechos de otro material, son… otra élite.

“Are you ready to run?” Hoy arranca la NYC Marathon


No, no estoy mal de la cabeza. Ya sabemos que es el 4 de noviembre, pero la maratón arranca hoy para todos los que se anotaron en la rifa de espacios de esta maratón 2012; y entre hoy y mañana los seleccionados recibirán una confirmación de que hay un espacio entre 47000 corredores que es suyo. Aquí la ceremonia de inauguración http://www.livestream.com/nyrr.

Siempre la gente se pregunta cuánto tiempo es suficiente para entrenar antes de una maratón; eso dependerá, por supuesto, de su condición física, del tiempo disponible para esos entrenamientos, de poder resolver la logística – si es que quiere correr fuera del país – y bueno, contando a partir de ahora son 6 meses para los que eligieron la Gran Manzana para correr maratón.

Seis meses alcanzan para muchos fondos, trabajos de intervalos, ascensos, descansos, carreritas de 10 kms y algunas medias maratones que se pueden hacer como parte del programa de entrenamiento. Seis meses, se los advierto, son largos, ¡muy largos! para quien está ansioso y emocionado para correr por primera vez una maratón. Pero son suficientes para irse armando de motivación. Cada mañana que se levante a entrenar usted no va para La Sabana, no, ¡usted va camino a NY! O Berlín, o París, donde sea que vaya.

Para mí el año pasado todo era nuevo, cada kilómetro era desconocido; ahora sé a qué me voy a enfrentar y eso no le quita ilusión a la maratón, más bien me da la tranquilidad de que si el año pasado pude hacerlo y terminar bien, este año puedo ir mejor preparada, con más horas gimnasio y despojada de miedos.

Mientras tanto, cruzo los dedos por todos los amigos que tengo que están esperando salir seleccionados en esta rifa… quisiera que vayan todos. Lo único que podría hacer que Nueva York sea aún más hermosa, es recorrerla con amigos. La mejor de las suertes a todos, allá nos vemos.

Por ahora, ya estoy inscrita en dos medias maratones que el año pasado me dejaron profundas lecciones… ¿podré mejorar? No veo por qué no: 12 de mayo, media maratón nocturna Newton. Y 8 de julio, media maratón Correcaminos. Mañana: a entrenar como siempre, soñando otra vez con NY.

El hecho de que para el New York Road Runners hoy arranque la maratón, nos dice el grado de organización, detalles e importancia que tiene este evento deportivo para la ciudad, y lo preparados que están para cuando 47 mil personas llegamos a correr.

Yo no puedo decir “esta es la mejor maratón del mundo” porque sólo ésta he corrido: pero qué tal este video de cómo inicia…

La Gran Manzana… ¡parte dos!


Cuando estaba en la escuela, leí una frase de Omar Dengo que me gustó mucho, y nunca olvidé: “No hay que volar como hoja, hay que volar como ave: con rumbo“.

Aplica para todo en la vida, pero particularmente me parece aplicable y apropiada para correr, por lo menos en mi caso. Hay gente que va y viene entrenando aunque no tenga una carrera en la mira, mucho menos una maratón. Los que somos más dispersos necesitamos saber cuál es la meta para que todos los esfuerzos se dirijan a eso, para tener un objetivo específico. Si todo este año yo no hubiera entrenado pensando en la Maratón de Nueva York, quién sabe si me hubiese levantado tan temprano, si en algún momento hubiera preferido quedarme durmiendo a levantarme para ir a la Sabana. Así es uno a veces. Como en el cole: si no había examen, no estudiabas.

Aunque ya estoy saliendo a correr a ratitos entre semana y los domingos, siento la necesidad de plantearme las metas que siguen para darle un norte a mi entrenamiento. Esto me ha hecho preguntarme muchas cosas, y en este periodo que llamo “goma maratonera” o sentimiento de nostalgia hacia la maratón, he llegado a dos conclusiones.

Una: quiero volver a correr la maratón de NY. Tenía en mente la de Roma o la de Atenas, por el contexto histórico, el panorama, etc., pero la de NY me gustó tanto, fue tan especial y disfruté tanto el recorrido, que no veo cómo no repetirla. Creo que ahora entiendo a los que me dijeron que una vez que corriera en NY no iba a querer otra maratón. Por supuesto que me gustaría correr otras, pero esta me atrapó y creo que si entreno mejor puedo mejorar mi tiempo en la misma ruta. Ir a NY sin el susto de qué irá a pasar, cómo será esperar en el corral, qué tan frío es el frío … ya todo eso lo sé, ya aprendí, y sobre los errores o las sorpresas que me llevé ya puedo comenzar a prepararme para volver a pasar por los mismos lugares: Staten Island, Brooklyn, Queens, el Bronx,… Manhattan.

Dos: quiero esforzarme más. Eso implica no tenerme lástima en ninguna etapa del entrenamiento, no asustarme por una lesión, no asustarme por un fondo a Puntarenas, o sea, como dice el profe, no autodeterminarse. Qué pereza con el miedo. El miedo lo frena a uno mucho… inclusive para correr. Muchas veces al terminar de entrenar sentí que pude haber dado una pizquita más, bueno, este es el momento de quedarse sin pizquitas… ponerle.

Lo hago con alegría y con agradecimiento porque como conversaba hace unos días con los Wesson, correr es una manera de darle gracias a Dios por la salud. Recuerdo muy bien lo que leí en la camiseta de una de las muchachas que iba delante de mí en la maratón, decía:

“There will be one day when you won´t be able to do this.

This is not that day.

Así que si alguien quiere correr maratón en NY este 2012… allá nos vemos! Luego no me culpen si se engolosinan con esta ciudad y con esta maratón, la más famosa del mundo.

De hecho, así es como comienza: (un video que no había subido: el inicio de la Maratón de NY 2011.)

 

¿Y ahora… qué?


Todo lo leído, lo aprendido, lo entrenado, las madrugadas, no sé cuánto sudor y agotamiento, todo valió la pena. Este blog también.

Cuando pensé en escribir sobre el proceso, lo hice primero para mí – si vieron la película Julie & Julia, así como la protagonista se forzó a la constancia de cocinar, así yo quería que el blog me sirviera como un diario de entrenamiento-. Sin embargo luego comenzó a tomar otro sentido, y me vi pensando qué fotos, mapas, datos o videos podrían ser interesantes para la gente que me leía, que según he podido conocer, son como yo, gente normal, con vidas normales, que saben que no son ni más ni menos atléticos que el promedio, pero que tienen ganas de hacer algo extraordinario.

Confieso que el nombre no se me ocurrió a mí. Me senté con Andrés – mi pareja – y empezamos a pensar opciones. Primero, que tuviera que ver con correr. Que hablara de Nueva York. Que no fuera largo. Que fuera recordable. Y sinceramente no me acuerdo las opciones que pensamos, pero cuando Andrés dijo “una vuelta a la manzana” sentí que estaba dando justamente en el blanco. La GranManzana, claro. Una vueltita de 42 kms y 195 metros…

Ahora que ya fui y vine, que ya di esa vuelta y veo y leo todo lo acumulado en casi un año de escribir y correr, de ser periodista que corre o corredora que escribe, me pongo a pensar qué va a pasar con el blog.

De hecho en el avión, de regreso, lo veníamos conversando. ¿Se acabó la manzana? ¿Vas a darle otra vuelta?

Como conté en el post posterior a la maratón, es tan agotador correr 42 kilómetros, que apenas uno para de correr lo primer que piensa es “nunca más”. Te comienzan a salir los dolores que no tenías. Yo llegué al cuarto y me vi una ampolla enorme en el pie izquierdo. Eso no es nada. Una ampolla no es nada.

¿Y si volvés a correr una maratón?

Y entonces comienza otra vez, la pensadera.

- Y si entrenara más…

- Y si le pongo más al gimnasio para estar más fuerte…

- Y si ahora que tengo la técnica me enfoco en el rendimiento…

- Y si corro otra vez NY y hago un tiempo mejor…

No quiere decir que ahora solo quiera correr maratones. No quiere decir que las carreras de 10 o 21 pierdan su encanto. No quiere decir que uno solo vaya a la Sabana a entrenar porque se inscribió para correr “afuera”.

La pregunta es: ¿quiero seguir corriendo?

La manzana es lo de menos. Le podés dar una vuelta a la manzana en tu barrio. En Orosi, como en mi fondo madre. En Nueva York, la Gran Manzana. El tamaño o la ubicación de la manzana es solo un pretexto. ¿Querés seguir corriendo?

Si correr no resultó gratificante, ¿para qué repetirlo? Si correr te gustó al margen de dónde corriste y cuánto corriste, ¿por qué dejarlo?

La respuesta es: hay muchas manzanas para dar vueltas.

Claro que quiero seguir corriendo.

Los muchos, muchísimos e mails de lectores del blog que se enfiebraron leyendo y que ya corren su propia vuelta a la manzana me animan a seguir. Yo soy la prueba de que cualquiera, de veras, cualquiera puede correr una maratón. Y no lo digo en tono de menosprecio.

Cualquiera que quiera y que “le ponga”.

Cualquiera que entrene en serio, que se ordene con la comida, los horarios, que busque un buen entrenador y le haga caso. Cualquiera que se lo proponga y haga lo que hay que hacer, lo logrará.

La parte difícil de la maratón no fueron los últimos 12 kilómetros, sino todo el año de madrugadas, entrenamientos en la pista, el dolor después de correr, en fin… Por eso es que cualquiera puede correr la maratón. Pero probablemente no cualquiera pueda o quiera asumir lo que eso significa en la vida.

¿Cuál manzana sigue? Me encanta la Sabana. Me gusta correr con mi grupo. Me gusta correr sola en Santo Domingo. Y sí, después de correr en Nueva York también me gustaría darle vuelta a otras manzanas… tal vez la maratón de Chicago, que dicen que es tan plana y bonita. La de Washington, con los Marines. La de Tamarindo, para sacarme el clavo con el calor… La de Roma, viendo las bellezas Imperio, o bueno, la original: la de Atenas, Grecia. Donde todo comenzó.

Para los que comenzaron leyéndome cuando estaba ilusionada con esta primera maratón, creo que podría ser interesante ver alguna evolución en esta corredora promedio. No soy rápida, pero puedo mejorar el pace. Hay mucho qué mejorar, mucho qué correr. Correr es gratis y con solo un par de tennis ya estamos listos.

Así que sigamos dándole vueltas a otras manzanas. La primera, la Grande, siempre será mi favorita y por supuesto que me gustaría repetirla. Pero va a ser diferente. La primera vez – y creo que esto aplica a muchas cosas en la vida – es única e irrepetible. Y en cuanto a maratones, la primera me dejó con ganas de morder otras manzanas.

Así que por ahora, a descansar unos días, reacomodarse con el trabajo, y el martes, si Dios lo permite, a volver a entrenar.  

“Start spreading the news….”


…. ya llegué a NY.

Estaré subiendo video en las próximas horas. Por ahora, les muestro mi número de corredor y les cuento que sí, que esta ciudad se puso las tennis y está loca por correr. Igual que yo!

Ya fui a la expo por mi número.

Cuatro ticos recuerdan su maratón en NY


Los cuatro son personas que estimo y admiro, con diferentes maneras de vivir el atletismo. Les pedí consejos sobre cómo prepararme, y qué recuerdan de su maratón en NY. Esto fue lo que me contaron, y es maravilloso. Gracias, amigos.

Cristy González – NY Marathon 2007

Cristy González (con gorrita) corriendo su maratón de NY, 2007

“Nos habían dicho que iba a estar super frío y no fue tan grave…  yo corrí tal cual en shorts porque nunca he corrido con licra y es algo que uno sabe que si no entrenaste corriendo en licra pues el día D no hay que usar nada nuevo…así que me fui en shorts y manga larga y llevaba un buzo que los pantalones sí los llegué a guardar en esa bolsilla que le dan a uno para guardar tus cosas y que la dejás en los stands con la letra de tu apellido o bajo tu BIB number. Yo sí llevaba una sweater para tirar en el camino. También llevaba orejeras y guantes y mi gorra…de hecho, corrí varias maratones con un frío terrible, ahora acordándome, Chicago 2006 fue el peor frío así tipo que todo mundo se quejaba, pero para mí la clave fue siempre correr con top de manga larga, porque siento que las piernas se calientan al ir corriendo, en general todo el cuerpo se va calentando, y luego full guantes y full orejeras y gorra. También la mente es tu herramienta clave: yo iba pensando así toda gallita, “¿cuál frío? ¡esto está lindísimo!” y así, sólo pensamientos positivos…y cuándo llevás la t-shirt que dice tu nombre o Costa Rica la gente te va gritando y uno se “pompea” todavía más… vas a ver el feeling como la gente se desborda en las aceras haciendo barra, es la mejor sensación del mundo.”

 Luis Alvarez, Marathon NY 2010

Luis, triunfante en la meta el año pasado. ¡Vaya cierre!

“Mirá, primero que todo tenés que correr con la ropa de costumbre, pero tenés que comprar ropa para abrigarte mientras esperás la salida, yo compré una bolsa de dormir de esas baratas como de 5mil, y una jacket vieja. Nosotros teníamos que estar en el bus a las 5:30am y llegamos a la salida casi 6:30am: la verdad eso es súper organizado, porque cuando llegás al bus vos ves demasiada gente pero uno sale rapidísimo, como te digo, ¡es super organizado todo, increíble! Llegás a la salida y es como un campamento aquello, hay gente por todos lados, tirados estirando, comiendo mientras se espera, porque la espera es como de 3 horas, pero hay baños, comida, de todo. De hecho todo está como dividido por colores, no hay pierde. Yo comí algo, tomé té, tomé café y hasta me dormí un rato jajaja.  La temperatura al inicio fue de 3 grados y al final como de 10 grados aproximadamente. Para mí, es lo máximo correr con frío.”

Juan Carlos Apéstegui (Pete) NY Marathon 1991

Primer plano, “Pete” con panta y camiseta blanca. 1991

“Hola Nelita, correrás exactamente en mi 20 aniversario de esa Maraton… fue mi primera Maraton en el año 1991; ¡recuerdo el hecho como una experiencia inolvidable! Cosas importantes que nunca se me olvidan y los consejos que me daban los más expertos: NO CORRA CON TENNIS NUEVAS (¡cosa que no hice! ¡y pagué el precio!) Además, días antes de la Maraón se celebraba en la 5ta avenida un “Parade” extraordinario, ¡y casi todos los ticos fuimos a ver ese desfile y vacilamos montones! Otra cosa lindísima que recuerdo es la carrera internacional el día previo al maratón, donde se corren como 3 kms en el puro Manhattan y sólo le permiten correr a la gente de otros países, entonces uno va ahí con una bolsa hasta el alma de camisetas con las que entrena, otras nuevas, pines y cuanto souvenir se le ocurra, y al final de la carrerilla que es un puro chingue. Hay intercambio de camisetas, pines, banderas, banderines, etc.

Lo más importante es la actitud… ya usted hizo lo que tenía que hacer en cuanto a entrenamiento ¡no se preocupe por nada! Tampoco haga las de muchos, que se van días antes a caminar por todo Manhattan y cuando llega el día de la carrera están agotados de las caminadas,—¡NO HAGA ESO!– quédese descansando en el hotel y si acaso salga a trotar ratillos.

Es importante salir del hotel bien abrigada. Cuando llegue a la salida va a ver un espectáculo impresionante: resulta que todo el mundo se quita lo que lleva encima del uniforme de correr y lo lanza a los árboles. Luego pasan camiones de “caravanas de buena voluntad” recogiendo toda esa ropa y se la regalan a grupos de indigentes y gente pobre. Yo recuerdo que ví a los alemanes que estaban en mi hotel quitarse buzos Adidas nuevos que costaban como $300 y tirarlos ahí a los árboles. ¡Más de un tico en el vacilón decía…”¡mae no corramos y nos quedamos apiando esa ropa! ¡En Chepe hacemos un platal vendiendo esos buzos!”

Como ve, de eso se trata: de disfrutar al máximo cada vara y corra sin PREOCUPARSE… más bien ocupándose y sintiendo la carrera a su mejor ritmo. No trate de vencer al reloj, sino el reloj la va a vencer. Corra cómoda, a un ritmo que ud sienta que puede mantener. Mídase al 21K , haga una carrera progresiva, su entrenador sabrá decirle todo eso. Finalmente ¡disfrute montones! y cuando termine seguramente harán lo que hacen todos los ticos en la meta en Central Park, ponen unos globos enormes identificados con letras del abecedario entonces todos los ticos nos encontramos en la letra “C” por Costa Rica. No deje de ir a la taberna de los corredores, se llama no sé qué green,  vaya ahí, pide una birra, levante el vaso y por favor diga: “Salud por Pete, en el 20 aniversario de su maratón“.

Carla Castro, NY Marathon 2010

Carla, fotografiada en la meta por el NY Times. Épico. 7 nov. 2010

“Bueno, de mi parte te digo que no hay mejor opción que estrenarse como maratonista en NY. Cada puente tiene una vista espectacular, el apoyo de la gente en las calles es magnífico y la entrada a Manhattan, sin palabras. Yo te digo que sólo hay una PRIMERA MARATÓN, así que tenés que DIS-FRU-TAR-LA. El músculo que más me dolió a mi fue la quijada, porque calculo que no paré de sonreír durante los 42km. No sé si fue por esto que yo no sentí barrera o la famosa pared, claro que sentí cansancio al llegar al Central Park, pero mi estrategia fue darle la mano a todos los que me la daban, gritar de felicidad, poner la canción de Luis Fonsi y desgalillarme con él: “yo no me doy por vencido…”. Hasta pude jalar a varios de mis compañeros y arrodillarme a la llegada a darle gracias a Dios. Así que “run for fun” Nela, porque lo físico ya se hizo, ahora todo es actitud. Como decía una panameña amiga mía, “gozalo gozao, ¡azuuuúcaaa!”

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